“Los designios de la vida son
trepidantes, aventureros y muchas veces incomprensibles. Le apostamos todo al
destino, a la suerte, incluso a la Luna y su brillantez durante noches
insufribles. Mas para quien todas las noches reza, y sacude el mundo con su
rezo en búsqueda de su misión en la vida, el don de la enseñanza, pero antes de
ello es, el don de saber vivir dejando de lado nuestros temores o mejor,
viviendo a pesar de ello. El viaje ha sido terrible, el avión se ha sacudido
cual espantapájaros cada vez que atraviesa un relámpago se parte en dos, cada
vez que sube o baja presa de la presión, sufre, pero por fin ha llegado. Una
conferencia dentro de una hora para después escuchar quejas, peticiones,
felicitaciones, todo lo paga el que alguien aprenda y avance en el mundo. Y
suspira profundo, sonríe de mala gana y se dice: es una conferencia mas,
mientras su corazón le traiciona diciendo que se ha estancado, hay momentos en
la vida en los cuales no podemos mentirle al corazón, nos lee la mirada, siente
nuestro desgano o entiende que se requiere escapar. Pero una ultima
conferencia, o dos, o quizás esperar una mejor propuesta. La salsa apagó sus
luces, el proyector se encendió y todo fue conectándose cable por cable,
archivo por archivo hasta que se estuvo listo y apareció la maestra de
ceremonia. Con admiración leía al público sus credenciales las cuales más de
uno sabían. Libros, cursos, talleres, estudios en universidades de primer
nivel, no se requería realzarlo todo pero había que decir las cosas como son y
finalmente, la presentación y el inicio. Un silencio recorrió la sala, el
sonido de los tacones era el único sonido cuando en la pantalla apareció el
grito. La obra expresionista de finales del siglo XIX, nos contempla con un
sonido estruendoso que repercute a todo un mundo, dijo la conferencista,
particularmente es un miedo desenfrenado, un aumento a una ansiedad de lo que
se viene, aquí Munch nos habla de sus sentimientos cuando pintó esta obra:
"Estaba allí, temblando de miedo. Y sentí un grito fuerte e infinito
perforando la naturaleza". Les hablaré un poco de lo que sentí. Justo al
caer presa de una depresión que confundía mi corazón entre las decisiones por
tomar y las consecuencias a las cuales estas me llevarían, no pude sino sentir
compasión del Pintor y más bien comprensión a su obra. Enfoquémonos en su
dolor, tratando que su cabeza no explote y delimitando su furia hacia ese grito
que rompe la pintura y de la cual solo un par de testigos mudos la aprecian, la
conferencista analizaba absorta en su materia. Expresemos lo que sentimos con
nosotros mismos, con los demás, si nuestro corazón llora no debemos ahogar
nuestra voz sino desahogar aunque ello nos haga vulnerables ante el mundo.
Todos asentían. A continuación con sus lentes mordidos por sus dientes…se
visualizaban otras obras hasta llegar a la siguiente…El Pensador de Rudin, ¿Qué
nos dice su obra? Hemos visto en televisión, animaciones y de seguro en algún
libro referencias a la obra. Significa la luz del primer pensamiento, simboliza
el acto más trascendental al hombre que piensa por la humanidad, un acto que
eleva al hombre por encima de su condición animal. Interesado por captar los va
y vienes de luz y sombra, lucha por que se aprecie con la luz para obtener la
profundidad de la escultura, logrando que el espectador se mete en la obra ya
que debe verse de varios ángulos para apreciarse en su totalidad. En alguna
butaca al fondo, un infiltrado ve a la conferencista sonriente y embelesado por
su caminar, por esos ojos detrás de esos lentes que lo han atrapado al
instante, escucha su voz atento como el oído del niño al escuchar a su mama
gritar y ella sigue disertando sobre la escultura continúa: me gusta El
Pensador…es un invitación a desarrollar nuestra inteligencia, a refugiarnos en
nuestro interior y escuchar nuestro pensar para luego implementar el actuar,
esta tenso pero bien asentado en su postura…erigiéndose sobre su propio yo sin
perder el equilibrio ¿Cuántas veces no escuchamos nuestro interior? O ¿dejamos
una idea en el cajón? Pensar para luego actuar y realizar…el espectador
descifraba cada uno de sus movimientos plasmando en el corazón cada imagen de
ella, el sonido de su voz, el movimiento de las manos al dirigirse a su
público, era tan parecido a un agente del FBI recolectando pistas sobre la
conferencista que ahora iba por su última representación en la Imagen que
ilumino la pantalla…una pintura de Jan Van Eyck, Arnolfini y su esposa, nos
presenta a la pareja en el momento de contraer matrimonio. Pintado al óleo, es
una pintura controvertida por la cantidad de elementos simbólicos que incluye y
su difícil interpretación, un contraste entre la pareja por un lado el vestido
verde alude a la fertilidad mientras el rojo de la cama a la pasión, en medio
de ellos un perro que es una alusión a la fidelidad…la conferencista apunto
sobre el rostro de ambos personajes diciendo: mientras la luz se refleja totalmente
en su rostro, en el del mercader se atenúa. Encima de ellos se encuentra una
lámpara con una sola vela encendida es una clara referencia a Jesucristo y
representa al mismo tiempo la llama del amor que puede consumirse…todos sumidos
en el silencio asimilando la pintura mientras que ella volvía a su disertación
buscando culminar…de fondo se encuentra el espejo donde se muestra la
perspectiva inversa pudiéndose apreciar más un enlace matrimonial con el par de
testigos al fondo. Un amor sencillo, cautivador, representando en una pintura
sin requerir de beso, caricias o algún toque erótico. Ella se tomaba su tiempo
mientras suspiraba sobre la pintura, debemos ver a los ojos a quien queremos,
comprometernos en su vida y en la nuestra, vivir tomados de la mano desafiando
el futuro juntos…me encanta esta pintura ya que emula aquel deseo de compartir
la vida aunque no sepamos que será de ella, podemos averiguar con quien
queremos saberlo o mejor, vivirlo. Abrazar el sentimiento que nos roba el alma
y nos parte el corazón…de llevar nuestras mascaras por todas las personas salvo
con quien uno se compromete y realiza. Continuaron las preguntas y respuestas
acompañado de los aplausos, de preguntas sobre el arte y su historia, de
aquellos ensayos, pero ella ya no escuchaba solo asentía y absorta en aquel
hombre de pie que le veía sonriente y displicente se decía, no es el. Pero su
corazón latía cada vez más fuerte. El hombre tomo el micrófono y dijo: solo me
queda felicitarle por su gran disertación, su conocimiento del tema aunado a la
pasión y entrega por su trabajo y preguntarle si aún de vez en cuando en noches
como la de hoy, con una luna amarillenta va a ese lobby donde unos músicos
deambulan por la historia de la música. Ella sin habla solo alcanzo a decir:
Siempre que regreso a esta ciudad terminó por encontrarme en donde la mejor
música suena. La Maestra de Ceremonias entregó entre aplausos el Reconocimiento
por la disertación y un niño recorrió el templete hasta llegar a ella
entregándole un ramo de girasoles, le agradeció y el niño corrió de nuevo a la
salida mientras los espectadores salían del lugar, ella siguió su andar
esperando encontrar al autor de dicho atrevimiento pero ahí no había nadie, y
se quedó expectante pero con una sonrisa perniciosa. La noche inundaba la
ciudad bañándola sus calles con su oscuridad y adornando con el cielo
estrellado sus lugares, un suave viento reptaba entre la vestimenta de los
caminantes como un niño jugando en el patio de su casa, por el centro de la
ciudad el sonido de tacones avanzando es un melódico tintineo que repercute en
decenas de miradas y extraños que voltean de reojo quitándose el sombrero en
reverencia, pero ella se mantiene al margen. Su vestido gris plata adornado con
ese collar negro brillante y sus ojos negros como la noche eterna alumbraban la
calle, con un girasol en la mano que lleva su bolsa, da vuelta a la izquierda y
entra al elevador del hotel rojizo pulsando el botón del último piso. Uno de
los lugares enigmáticos de la ciudad, se eleva por encima con 30 pisos, ahí
reuniones de gobernadores, encuentros artísticos, anécdotas de fantasmas y
vivencias se han suscitado, es ideal para quien ha venido por primera vez. El
elevador se detuvo y la conferencista salió rumbo al lobby, un refinado hombre
le dio la bienvenida y le dijo por aquí ya le esperan, grandes bambús y plantas
se alzaban alrededor del lobby-terraza, mesas antiguas con un toque moderno y
sofisticado adornado de candelabros y lámparas de la época medieval convertían
en lugar en un rito urbano, una nave del tiempo, al fondo la banda tocaba una
melodiosa tonada que embelesaba a todos los asistentes. Ella saludo a quien le
sonreía y reverenciaba, ahí en la última mesa de pie el espectador le esperaba,
con una caja rojiza como la pintura del lugar. Le tomo de la mano mientras le
besaba suavemente en la mejilla sintiendo como el aroma de su persona le
aportaba magia al instante, alargo la silla para que ella se sentase y se sentó
frente a ella, el mesero enseguida destapo la botella y el espectador lo detuvo
diciéndole: Yo le serviré, gracias. Sin dejar de ver esos ojos negros que
rompían el silencio en cualquier noche triste, le dio su copa. ¿Por qué
brindamos? Dijo ella. Con el dedo sobre sus labios él le pidió no decir nada…y
así en un susurro casi imperceptible, le contesto: quiero empezar de nuevo. La
vida nos lleva por horizontes lejanos y a veces espinados, sin embargo, debemos
decir lo sentido y ver de frente al mundo y así, mientras la banda rompía el
silencio con su música, el con su mirada perdida en ella que bajo esos cabellos
oscuros, escondían unos bellos ojos negros como el firmamento y sus estrellas,
ahí le escucho todo aquello que tenía que decir, no perdió ningún detalle y sin
embargo, temblaban sus labios, le conto el espectador el pasado, el presente y
su idea del futuro, ahí en ese hotel rojizo de tintes románticos y
melancólicos, de leyendas inconclusas, ella también le conto de donde había
estado, de sus pasiones arraigadas, sueños que se alcanzaron y sueños que se partieron,
la noche iluminada por la Blanca Luna mientras cuervos graznaban a la par de
una pareja que se miraba sonriendo en silencio, un nuevo comienzo se decían en
silencio. Todo se difuminaba alrededor de ellos, la música apenas se escuchaba
al igual que las personas se diluían como una acuarela, la conferencista y el
espectador congelados en el tiempo cual frescos del Renacimiento, renacían de
sus cenizas para ser de nuevo ellos, complementar esos corazones que de vez en
cuando se engañan a sí mismos, pero no por mucho tiempo cuando el amor reclama
a sus siervos. La medianoche les encontró caminando por las viejas casonas
dejando atrás no solo las calles y las luces sino aquello que les tenía de
dolor el alma, se les fue cayendo como se caen las cenizas al suelo después de
un incendio y se pierde por el suelo o por el aire, se decidieron en el
silencio de la ciudad donde solo se escuchaba una que otra sonrisa y el sonido
de zapatillas caminando se comprometieron a sentir, a reiniciar, a arriesgar
poniendo el corazón por delante y las ganas de sentirse infeliz al sentirse
enamorados e ilusionados por aquello que les da luz a sus noches, que le pone
palabras al silencio, que roba besos y arranca caricias, a hacer el amor por la
noche pensando en que el mañana no existe, a hacer el amor por la mañana
pensando que la tarde será efímera. Atraparse la mirada de sus ojos para que al
cerrarse los suyos aun en su mente en blanco buscando el sueño, llevarse la
sonrisa para que al ver el arcoíris recuerdes que tienes con quien compartirlo.”