miércoles, 13 de febrero de 2013

El Retorno


“El Frío repercutía sobre una ciudad desaliñada y elegante, ebria de eventos nocturnos y de tragedias a menudo. Nadie sabía de donde venía ese frío repentino pero había logrado que la gente sacudiera el closet en búsqueda de abrigos y bufandas. Todo mundo temblaba y las fogatas en los barrios olvidados por la mancha urbana no se hacían esperar, maldito cambio climático se decía en voz baja temiendo que el viento arreciará. La madrugada mas fría de los últimos 15 años, y aún así, el Sonámbulo se atreve a salir, de nuevo ocurrió, presa del insomnio, tuvo 10 sueños y ninguno duro más de 15 minutos si es que a ello pudiese llamarle sueño. Esa horrible sensación de caer al abismo le hacía despertarse a cada rato, tomar un trago de agua, encender de nuevo la televisión, contarse historias pero esta noche no parecía haber efecto alguno, sus ojos enrojecidos lo decían todo. La tristeza lo embriaga resonando en su interior, repercutiendo en su cuerpo llevándose su sueño, su ilusión y sus ganas. Vivía del pasado, añoraba el futuro y se olvidaba del presente. Podría hacer esa llamada pero hacía tiempo le habían cerrado la puerta en la cara, incluso se le había tachado de persona non grata y sucumbía ante tal afirmación que hoy se la había comprado. No más poesía se dijo, no más prosa, solo caída sobre caída hacia el abismo. Aun debe haber cantinas abiertas, y si no se puede dormir aquí adentro, quizás afuera se olvide que es de noche, quizás afuera se olvide donde esta ella, que fue de su vida, si aun vive en la ciudad o si la mancha urbana se la llevo a casa junto con un esposo. Porque el corazón aun siendo un órgano vital para vivir, también se rompe cual cristal en pedazos y se convierte en un corazón roto que sobrelleva la vida así como el al salir de su hogar. Su ropa oscura inmaculada, su sombrero grisáceo sentado sobre sus cabellos, y sus libros de bolsillo. Sonríe a la noche porque aun en la tristeza nadie debe ver que sufre a diario y que el olvido de aquella relación que le dio y le robo todo cual ladrón de escasos recursos no se llevo el dinero solo las sonrisas. Y así, el Sonámbulo antes que el amanecer llegase se introdujo en la cantina que siempre estaba abierta desde 30 años atrás. El dueño le conocía, su padre y el fueron amigos muchos años, tanto que ya ni preguntaba porque anda en la calle a esa hora, solo le saludo y ahí cual personaje de ficción se sentó en una mesa al fondo y se decidió por un vino traicionero que le devolviera el sueño o al menos le diera ánimos para caminar en el amanecer venidero. Degustó el vino, la madrugada, se desinflo su coraza entre música deprimente y romántica, de romances eternos y de vidas en compañía. Nacimos para amar y para estar con alguien, nada diferente es aceptado hoy día, pero siempre existen quienes rompen los paradigmas y disfrutan de la vida sin estar atados a un compromiso. Eso es lo que ha hecho el sonámbulo, deambular por el mundo liberado de esquemas para olvidar, para retomar aquello que se es, honesto, mundano, trágico, bebe a descontrol, reparte culpas y abrazos, filosofía y anarquía. Se ha vuelto ruin todo por el abandono de ella que quien sabe donde se encuentre ahora. Pero no pierde su presencia, debe cuidar su figura ante el mundo, no deben enterarse de lo que se sufre en el desamor, porque choca con lo que el tanto tiempo pregonó. La luz del sol comienza a asomarse cual niño tímido por debajo de la entrada, es tiempo de volver a casa, arrastrado por la mancha urbana que comienza a hacer ruido, el sonámbulo se mezcla entre ellos deseoso de perderse y no volver a casa, dormirse por ahí y despertarse olvidando todo y empezando de nuevo, pero sabemos que hay días donde el padre tiempo aun no quiere ayudar. Con los ojos enrojecidos, utiliza sus gafas oscuras y se acomoda la chaqueta para protegerse del Sol y del frío, ingresa por la parte de atrás a la librería y escucha como sus 3 empleados comienzan a trabajar, nadie tiene llave de esa entrada y aprovecha para cerrar sus ojos e indagar en el Mundo de Morfeo donde la vida si sucede entre realidades efímeras, respira profundo y empieza a avanzar hacia los sueños donde si puede ocultarse, y entonces escucha esa voz a lo lejos, no es ninguno de sus empleados, ni siquiera la música o los clientes que buscan su libro. 

Su oído percibe y descubre haciéndolo trastabillar ahí atrás, que casi cae al suelo, los papeles del escritorio han volado y sus gafas han caído y el con ojos enrojecidos se encuentra con una silueta que le ayuda a incorporarse, su sonrisa inigualable aun con el corazón roto le reconocería en cualquier lugar, se ha pintado el cabello y viste de colores vivos protegiéndose del frío con unos guantes morados. Le da un besos suave al sonámbulo y le dice: busco un libro, ¿puedes ayudarme? Se ha quedado sin habla, tantas preguntas por hacer, tanto que reclamar o mejor dicho hablar, que la pregunta lo tomo por sorpresa y su orgullo no le permitió decir mucho salvo un si asintiendo con la cabeza y así la silueta salió hacia los estantes de libros robando la mirada incluso de los niños. En la librería con la mirada de los clientes y los empleados, mencionaron a García Márquez, a Sabines, a Fuentes, se deslumbraron con títulos clásicos como Los Miserables, La Divina Comedia y la Odisea, leyeron pasajes de los nuevos talentos literarios y se rieron ante la nueva ola de vampirismos y superación personal, con los ojos detrás de ellos se sentaron donde el sonámbulo leía cuentos a los niños se sentó y le vio de los pies a la cabeza diciéndole:

-          Quisiera tener manera de no decir nada, de continuar ayudándote en búsqueda de tu libro perfecto y de mantener intacto este reencuentro porque tu beso aun tiene paralizado mi rostro y mi alma siente que estas aquí, pero ya no puedo jugar a esto
-          He pasado más de una decena de veces por aquí, no justifico mi comportamiento, de verdad necesitaba verte más que buscar un libro. Se que te roto el corazón, pero tampoco el mío ha sanado, bien se dice que uno vuelve a los lugares donde amó la vida, solo vuelvo al lugar con quien amo en la vida.
-          ¿amor? Mírame. Enseñándole los ojos muertos en color rojo, aquí el amor se ha ido, al igual que la alegría y las ilusiones han abandonado este cuerpo en el barco de la depresión. Entiendo tu comportamiento, pero no lo comparto. Tu y Yo somos aves que se creen siempre adelante volando entre cielos efímeros e infiernos terrenales buscando felicidad eterna, abandonaste lo que teníamos, no esperes que este aquí a tu regreso.
-          Perdóname. Camine por calles alumbradas por luciérnagas durante noches enteras, me perdí entre edificios oscuros y rodé por los abismos de la calle y las equivocaciones y me odie por mucho tiempo, pero aunque no se si el padre tiempo lo quiera así, quiero empezar de nuevo. Buscar ese ápice de luz que solo tu me dabas, hoy que por enésima vez decidía a lo lejos no llegar aquí te encontré a paso lento con ese sombrero que jamás podría olvidar ni aun con tu desaliñado atuendo puedo dejar de adivinar tu mirada tras tus lentes oscuros. Vengo a estar contigo, de la manera que tu lo desees.

Diciendo esto se acerco al sonámbulo y le tomo de las manos, con niños corriendo a su alrededor pidiendo cuento, cuento. El sonámbulo le miro a sus ojos perdiéndose en ellos, hablándole con el alma misma porque si no, de que sirve estar juntos. Le basto ver a su musa para saber que ella realmente estaba aquí con el corazón abierto, ¿Dónde estuvo? ¿Por qué regresó? ¿Se volverá a ir? ¿Se puede iniciar de nuevo? Besó su alma, abrazó su corazón e hizo sonar la campana que daba inicio al cuento del día. Le devolvió la sonrisa a ese rostro demacrado. Los niños se sentaron a su alrededor y la música cambio de canción, el sonámbulo libro en mano y con su musa sentada a su lado, volvió a nacer. Ese día los niños sucumbieron emocionados ante la historia plagada de dragones, doncellas, caballeros, amores para siempre y amistades que no terminan nunca. Se cuenta que los cuentos al igual que la poesía y la prosa han regresado por los estantes de la librería, que acompañan a la musa que atiende y al sonámbulo cuenta historias. En el Mundo de Morfeo no importa si el frío viene o va, lo que importa es lo que el corazón tenga que decir.”