“El Frío repercutía sobre una ciudad desaliñada y elegante,
ebria de eventos nocturnos y de tragedias a menudo. Nadie sabía de donde venía
ese frío repentino pero había logrado que la gente sacudiera el closet en
búsqueda de abrigos y bufandas. Todo mundo temblaba y las fogatas en los
barrios olvidados por la mancha urbana no se hacían esperar, maldito cambio
climático se decía en voz baja temiendo que el viento arreciará. La madrugada
mas fría de los últimos 15 años, y aún así, el Sonámbulo se atreve a salir, de
nuevo ocurrió, presa del insomnio, tuvo 10 sueños y ninguno duro más de 15
minutos si es que a ello pudiese llamarle sueño. Esa horrible sensación de
caer al abismo le hacía despertarse a cada rato, tomar un trago de agua,
encender de nuevo la televisión, contarse historias pero esta noche no parecía
haber efecto alguno, sus ojos enrojecidos lo decían todo. La tristeza lo
embriaga resonando en su interior, repercutiendo en su cuerpo llevándose su
sueño, su ilusión y sus ganas. Vivía del pasado, añoraba el futuro y se
olvidaba del presente. Podría hacer esa llamada pero hacía tiempo le habían
cerrado la puerta en la cara, incluso se le había tachado de persona non grata
y sucumbía ante tal afirmación que hoy se la había comprado. No más poesía se
dijo, no más prosa, solo caída sobre caída hacia el abismo. Aun debe haber
cantinas abiertas, y si no se puede dormir aquí adentro, quizás afuera se
olvide que es de noche, quizás afuera se olvide donde esta ella, que fue de su
vida, si aun vive en la ciudad o si la mancha urbana se la llevo a casa junto
con un esposo. Porque el corazón aun siendo un órgano vital para vivir, también
se rompe cual cristal en pedazos y se convierte en un corazón roto que
sobrelleva la vida así como el al salir de su hogar. Su ropa oscura inmaculada,
su sombrero grisáceo sentado sobre sus cabellos, y sus libros de bolsillo.
Sonríe a la noche porque aun en la tristeza nadie debe ver que sufre a diario y
que el olvido de aquella relación que le dio y le robo todo cual ladrón de
escasos recursos no se llevo el dinero solo las sonrisas. Y así, el Sonámbulo antes
que el amanecer llegase se introdujo en la cantina que siempre estaba abierta
desde 30 años atrás. El dueño le conocía, su padre y el fueron amigos muchos
años, tanto que ya ni preguntaba porque anda en la calle a esa hora, solo le
saludo y ahí cual personaje de ficción se sentó en una mesa al fondo y se
decidió por un vino traicionero que le devolviera el sueño o al menos le diera
ánimos para caminar en el amanecer venidero. Degustó el vino, la madrugada, se
desinflo su coraza entre música deprimente y romántica, de romances eternos y
de vidas en compañía. Nacimos para amar y para estar con alguien, nada
diferente es aceptado hoy día, pero siempre existen quienes rompen los paradigmas
y disfrutan de la vida sin estar atados a un compromiso. Eso es lo que ha hecho
el sonámbulo, deambular por el mundo liberado de esquemas para olvidar, para
retomar aquello que se es, honesto, mundano, trágico, bebe a descontrol,
reparte culpas y abrazos, filosofía y anarquía. Se ha vuelto ruin todo por el
abandono de ella que quien sabe donde se encuentre ahora. Pero no pierde su
presencia, debe cuidar su figura ante el mundo, no deben enterarse de lo que se
sufre en el desamor, porque choca con lo que el tanto tiempo pregonó. La luz
del sol comienza a asomarse cual niño tímido por debajo de la entrada, es tiempo
de volver a casa, arrastrado por la mancha urbana que comienza a hacer ruido,
el sonámbulo se mezcla entre ellos deseoso de perderse y no volver a casa, dormirse
por ahí y despertarse olvidando todo y empezando de nuevo, pero sabemos que hay
días donde el padre tiempo aun no quiere ayudar. Con los ojos enrojecidos,
utiliza sus gafas oscuras y se acomoda la chaqueta para protegerse del Sol y del
frío, ingresa por la parte de atrás a la librería y escucha como sus 3
empleados comienzan a trabajar, nadie tiene llave de esa entrada y aprovecha
para cerrar sus ojos e indagar en el Mundo de Morfeo donde la vida si sucede
entre realidades efímeras, respira profundo y empieza a avanzar hacia los
sueños donde si puede ocultarse, y entonces escucha esa voz a lo lejos, no es
ninguno de sus empleados, ni siquiera la música o los clientes que buscan su
libro.
Su oído percibe y descubre haciéndolo trastabillar ahí atrás, que casi
cae al suelo, los papeles del escritorio han volado y sus gafas han caído y el
con ojos enrojecidos se encuentra con una silueta que le ayuda a incorporarse,
su sonrisa inigualable aun con el corazón roto le reconocería en cualquier
lugar, se ha pintado el cabello y viste de colores vivos protegiéndose del frío
con unos guantes morados. Le da un besos suave al sonámbulo y le dice: busco un
libro, ¿puedes ayudarme? Se ha quedado sin habla, tantas preguntas por hacer,
tanto que reclamar o mejor dicho hablar, que la pregunta lo tomo por sorpresa y
su orgullo no le permitió decir mucho salvo un si asintiendo con la cabeza y
así la silueta salió hacia los estantes de libros robando la mirada incluso de
los niños. En la librería con la mirada de los clientes y los empleados,
mencionaron a García Márquez, a Sabines, a Fuentes, se deslumbraron con títulos
clásicos como Los Miserables, La Divina Comedia y la Odisea, leyeron pasajes de
los nuevos talentos literarios y se rieron ante la nueva ola de vampirismos y
superación personal, con los ojos detrás de ellos se sentaron donde el
sonámbulo leía cuentos a los niños se sentó y le vio de los pies a la cabeza
diciéndole:
-
Quisiera
tener manera de no decir nada, de continuar ayudándote en búsqueda de tu libro
perfecto y de mantener intacto este reencuentro porque tu beso aun tiene
paralizado mi rostro y mi alma siente que estas aquí, pero ya no puedo jugar a
esto
-
He
pasado más de una decena de veces por aquí, no justifico mi comportamiento, de
verdad necesitaba verte más que buscar un libro. Se que te roto el corazón,
pero tampoco el mío ha sanado, bien se dice que uno vuelve a los lugares donde
amó la vida, solo vuelvo al lugar con quien amo en la vida.
-
¿amor?
Mírame. Enseñándole los ojos muertos en color rojo, aquí el amor se ha ido, al
igual que la alegría y las ilusiones han abandonado este cuerpo en el barco de
la depresión. Entiendo tu comportamiento, pero no lo comparto. Tu y Yo somos
aves que se creen siempre adelante volando entre cielos efímeros e infiernos
terrenales buscando felicidad eterna, abandonaste lo que teníamos, no esperes
que este aquí a tu regreso.
-
Perdóname.
Camine por calles alumbradas por luciérnagas durante noches enteras, me perdí
entre edificios oscuros y rodé por los abismos de la calle y las equivocaciones
y me odie por mucho tiempo, pero aunque no se si el padre tiempo lo quiera así,
quiero empezar de nuevo. Buscar ese ápice de luz que solo tu me dabas, hoy que
por enésima vez decidía a lo lejos no llegar aquí te encontré a paso lento con
ese sombrero que jamás podría olvidar ni aun con tu desaliñado atuendo puedo
dejar de adivinar tu mirada tras tus lentes oscuros. Vengo a estar contigo, de
la manera que tu lo desees.
Diciendo esto se acerco al sonámbulo y le tomo de las manos,
con niños corriendo a su alrededor pidiendo cuento, cuento. El sonámbulo le
miro a sus ojos perdiéndose en ellos, hablándole con el alma misma porque si
no, de que sirve estar juntos. Le basto ver a su musa para saber que ella
realmente estaba aquí con el corazón abierto, ¿Dónde estuvo? ¿Por qué regresó?
¿Se volverá a ir? ¿Se puede iniciar de nuevo? Besó su alma, abrazó su corazón e
hizo sonar la campana que daba inicio al cuento del día. Le devolvió la sonrisa
a ese rostro demacrado. Los niños se sentaron a su alrededor y la música cambio
de canción, el sonámbulo libro en mano y con su musa sentada a su lado, volvió
a nacer. Ese día los niños sucumbieron emocionados ante la historia plagada de
dragones, doncellas, caballeros, amores para siempre y amistades que no
terminan nunca. Se cuenta que los cuentos al igual que la poesía y la prosa han
regresado por los estantes de la librería, que acompañan a la musa que atiende
y al sonámbulo cuenta historias. En el Mundo de Morfeo no importa si el frío
viene o va, lo que importa es lo que el corazón tenga que decir.”