martes, 9 de septiembre de 2014

El Pintor

“La fugacidad con la que las estrellas aparecían sobre esos cielos regularmente nublados, siempre le impactaba, hoy la excepción era que ni siquiera ellas escuchaban sus palabras, menos aun sus pinceles…lo noto, la pizarra continuaba en blanco después de muchas horas…sin camisa, descalzo y en el fondo, la bocina emitía una triste canción tan repetida en la vida de los hombres, un clásico que englobaba los sentimientos de quienes la escuchaban. Decenas de cuadros en su estudio, pequeño y no muy vistoso, cuando lo eligió, no fue al azar si no en búsqueda de libertad, sin bullicio al trabajar y sobre todo, la vista de la ciudad, un panorama eterno de matices de los que jamás se enfadaría, ahí, se dijo, podría hablar de su vida en simples y llanas pinturas, explicarse ante sí mismo los vaivenes de sus sentimientos y emociones, caminante de un mundo que se estaba quedando atrás ante las novedades arribadas cada día con más prisa. Eso pensaba, vivimos muy a prisa, corremos, queremos volar, acumular todas las experiencias en una sola noche, en una semana confundimos el momento de paz con la nada y ya estamos en el siguiente paso…acumular cosas, experimentar, sentir, tener, llenarnos la mente de objetivos y correr por ellos, así el camino deja de disfrutarse. Quedaban 4 hojas, solo cuatro, se fijó en el estudio, colores, colores, botellas y botellas, y huellas de tantas pinturas y noches desafiando al insomnio y de repente, ocurría…aquel enunciado era tan hablado como que el Sol apareciese cada mañana…un patrón repetido, una historia ya conocida, una versión actualizada, pero siempre había algo mas…un hecho, un pensamiento y ahí el comenzaba a partirse en dos…repasando, recordando, tomando decisiones y metiéndose en su conciencia que había hecho todo lo que había podido, era su culpa, pero no las consecuencias, ellas eran parte de…y lo sabía, a la vida no se le piden explicaciones, no las da, a la vida se le enfrenta, se le desafía incitándole aunque te aplaste, sigue adelante…cuanto hemos cambiado se repetía, mientras su tabla se llenaba de pinturas abstractas e irreconocibles que quería decir…el insomnio lo activaba y destruía, él aterrorizado, se perdía en los colores y sus matices, soñó con formas de expresión, de tontos destruyendo, del mundo destruyendo a los tontos, buscó la botella más cercana y bebió un largo sorbo para destruir su pasado, la idea se le atravesó como el liquido en la garganta, darle una sepultura adecuada mientras aun la estrellas permanecían en el cielo, se le cruzó la imagen cual auto en la carretera, a punto de ser atropellado por el corazón que manejaba desbocado al encuentro con quien mejor latía. El Pintor, recorrió el estudio temeroso pero con arrojo, fuerte con ojos débiles, desafiándose a sí mismo, porque siempre lo entendió, si buscaba podría encontrar palabras, pinturas, material, ese tipo de cosas en las que quedan la huellas de lo que fuese lo sentido en su momento, como una vieja película, un libro encantado, una experiencia inolvidable…Removió aquí y allá, quitó fotos, pinturas, colores, botellas, botes, ropa manchada, libros, y por ahí entre tanto polvo, le vio…brillaba con una tonalidad de baja intensidad, como un sueño en una noche de pesadillas, un color que solo su corazón conocía, de pronto, sintió un escalofrío, una corriente de aire cálido recorrer el estudio, en el cielo las estrellas comenzaron a irse, como si su naturaleza les hubiese advertido de la oscuridad que se apoderaba del corazón del Pintor…la foto no era muy grande pero si muy clara, se alzaba sobre sí misma, flotando en el rincón de los malqueridos, que llegaron ahí después que el corazón sangró pero no lo suficiente…¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Cuántas exposiciones había realizado durante la ausencia? No lo sabía ya, después de tantos cuadros, tantos momentos abrazado a los colores, ya no era tan importante, lo que importaba era lo que se hiciese hoy, esta noche…notó la mirada yéndose al fondo de la foto, a tomar nota de los detalles, percibir lo que decían los ojos color miel que le miraban como el hombre a su sombra…quería entender su postura, las mejillas, las pestañas, las cejas, la expresión del rostro que le intimidaba, adorador del mismo como se adora a las reinas…y se percató de ello…él era esclavo de ella, amante de los besos y caricias que ella le regalaba, enamorado de su color que invadía todo su ser…El Pintor recolectó la foto, fue por la pizarra y comenzó a pintar en las 4 hojas restantes, etapas se dijo a sí mismo, mientras abría la nueva botella y las estrellas se iban para darle paso a las nubes grises, esas que destruían los colores…dedicó la noche…la madrugada, pincelazos que hilaban una historia, una reflexión, un sentido, una perdida…no le importaba hacerse entender, quería hacerse sentir, reflejar aunque fuese un poco lo que todo le decía, por primera vez no ocultó nada…ni lo malo, ni lo que dolía, porque todos sabemos que uno siempre teme enfrentar aquello que nos hace daño, sumergirnos en las fauces del dolor aunque emocional cuesta trabajo, fuerza y decisión decir no mas, suficiente…así, describió, reescribió, argumentó, expresó…al terminar se asomó afuera, con aquella vista que tanto le gustaba, recibió al amanecer, se recargó en la pared removiendo los colores pintados sobre el torso y cual ovillo se desencantó al mundo de los sueños, fatigado y con ojos rojizos cayó dormido…el calor y la sed lo levantaron, busco una camisa, se llevó las hojas aventurándose por la ciudad hasta llegar a la galería, el encargado le ofreció café invitándole a sentarse para escucharlo percatándose de su pinta sabía que debía escuchar antes que hablar y entonces el Pintor empezó por contarle el resumen de su noche y solicitó que las pinturas fuesen expuestas solo en cierta fecha…su petición llevaba la fuerza de quien quiere decir algo, el encargado accedió. Vestido de camisa a cuadros y saco cual profesor universitario salvo por esas marcas en su rostro, el Pintor deambuló por la galería en silencio, expectante, con un rostro adusto saludo a las personas que se encontró, las manos siempre en el bolsillo, recorrió la galería hasta llegar donde estaba su obra. En medio de todas las pinturas, se encontró con esas 4 que engalanaban la exposición, una tras otra como él lo había pedido el titulo aparecía con letras negras en un fondo blanco acompañado de una breve biografía del autor, cuanto odiaba eso murmuró, decir quien se es, para saber quién es. Obtuvo su recompensa, pero esa era la primera parte. La segunda había empezado cuando una hermosa mujer con su pelo largo y sus ojos color miel fugaces como la vida misma entraron por la puerta, dejó el paraguas en la entrada, se acomodó sus cabellos y de su chaqueta tomó una nota y se la ofreció al encargado quien le señaló el pasillo…dejo el abrigo mientras su figura resaltaba en ese vestido azul cual mar caudaloso, robaba miradas y creaba fantasías, solo una persona en toda la galería entendía su mirada…la debilidad de cualquier corazón roto. El tiempo se detuvo mientras ella recorría el lugar mordiendo sus labios rojos que llevaban el cielo en su sabor, bella, frágil, efímera, eterna. El Pintor le seguía en silencio aun con las manos en los bolsillos que le sudaban terriblemente, le vio llegar y detenerse ante su obra, la obra por ella, la obra de ella, las manos hechas pinceles, el corazón hecho pintura, el alma hecha despedida. Todos miraban con la expectativa de verle sonreír, enojarse, reír, llorar, gritar…pero en esos labios había silencio, y de sus ojos color miel había ausencia y orgullo, se acercó a las pinturas suspirando profundamente al estar cerca de ella como se está del corazón mismo, cerró los ojos brotando y rodando por esas hermosas mejillas una lagrima cuyo origen llevaba el del amor perdido, malquerido, bienaventurado…de tonos colorados se llenó su rostro a punto de perder el piso cuando una mano tomó la suya. El Pintor acarició su mano besándosela mientras le decía el hola más frágil y fuerte que tenía, ella le abrazó con todo su ser dejando que el mundo desapareciese y solo quedasen ellos dos, el corazón le brincaba del pecho y las lagrimas arruinaban el maquillaje, comenzó a besarle las mejillas y el Pintor nunca le soltó la mano, le acompaño afuera, recolectó su abrigo y pidió un taxi. Le abrió las puertas del estudio…sin mediar palabra, le besó una y otra vez, llevándose de esos labios rojos algo más que el color, arrojándose al suelo alimentándose de uno y del otro se llenaron de los colores, pintándose los cuerpos desnudos como se pintan los labios de los besos y las caricias, bajo ese calor presas del atardecer y de una pasión desmedida, unieron sus figuras como los colores se mezclan en el cielo o en el infierno, como el mar choca con la arena y la luna con el sol, bajo la mirada de todos los cuadros cuyos ojos les miraban…cayeron en un profundo sueño. Ella despertó al sentir la brisa del viento recorrer el estudio, le buscó pero no le hallo, tomó la sabana con la que él le había tapado, a un lado un café listo para probarse, tomó un sorbo mientras recorría descalza por el estudio, apreciando los cuadros y las botellas en el suelo, le gustó el lugar y sintió como si lo conociese desde hacía tiempo, ¿Dónde estaría? Y se asomó al balcón para admirar la vista…que hermosa dijo, jamás se cansaría de ella, vio la tabla de pintar tapada, pero su curiosidad podía mas, y sin pensarle mucho, removió el papel que la cubría…y su corazón se detuvo. La Pintura era de ella desnuda dormida en el suelo del estudio bajo una noche repleta de estrellas, su figura enigmática se alzaba sobre la pintura, sin palabras tomó la rosa que él había dejado en la pizarra sintiendo el aroma de la flor y su significado, espero por mucho tiempo y decidió llevarse el cuadro a casa al ver que la noche pronto se haría madrugada…la mañana siguiente busco donde colgar el cuadro, un lugar que le gustase y que el pudiese ver…¿sería igual que antes? Se preguntó… ¿sabrá algo de mi vida? ¿Dónde quedo el pasado, el futuro, y más aun el presente? Ella sonrió amaba la incertidumbre hasta que se dio cuenta, detrás de la pintura vio letras, palabras, enunciados: “Rodar, mantenerse en movimiento y ser eso que ya eres tú, otra persona, renaciendo en esa nueva piel para callar bocas y demostrar que trascendiste mas allá del dolor y el amor, que la vida no se detiene y hoy eres mejor que antes…tal vez has encontrado tu lugar en el mundo, apartados nos vemos mejor, más si todo fue quemado y barrido del recuerdo…el amor no es olvidable como tampoco lo es lo vivido, lo siento pero así es…y de pronto nos encontraremos en aceras diferentes, en una misma calle, en la ciudad de colores y lunas rojas, no te preocupes, la historia hará su parte como ya lo hace a cada día con la ciudad y las personas…se mecen los arboles, el Sol ha traído su nostalgia, su gusto, la ilusión…la poesía rota, de seguro te preguntaras a qué va esto…pero no es importante…Jamás lo sabrás, jamás lo leerás…vive lo que desees, aplasta a tus demonios y adora a tus ángeles que del pasado me encargo yo…adora el cielo, la lluvia, las estaciones del tiempo, los abrazos y los besos…sueña, continua escalando en tu carrera, sonríe, recuerda donde amaste la vida y donde la vida cambió para siempre, ve hacia adelante que del pasado me encargo yo, te libero de mi y de todo lo que soy para ti, recuerda quien eres y hacia dónde vas que ni el cielo será un límite, me llevo tus besos y los que te di, me llevo todo para que tu sigas recorriendo el mundo” El Incendio quemó el estudio y el humo se elevó al cielo mientras una mujer quería entrar a la fuerza, solo quedo esta foto dijo el bombero, ¿es usted? Pero ella no contestó, la tomó y se marchó…Del otro lado de la acera el Pintor le dijo adiós mientras el Mundo de Morfeo se llenaba de colores bajo ese atardecer rojizo.”