miércoles, 20 de marzo de 2013

El Encuentro


“En aquella hacienda ubicada después del cementerio y alejados de la ciudad casi en una ciudad aledaña a la gran capital, esta se alzaba cual castillo medieval con sus grandes jardines y sus establos además de una gran piscina que bien parecía lago. Oscura, melancolía, casi tétrica adornadas con ángeles caídos y bustos romanos, sus dueños realizaban una fiesta mensual solo a los iniciados, amigos eclesiásticos, filósofos, artistas, y de cualquier ámbito siempre y cuando ellos decidieran hacerles llegar dicha invitación. Todo lo que ocurría quedaba ahí, los acuerdos, las risas, las traiciones y más aun las miradas que cautivaban. Rodeados de buenos vinos, un festín de comida y cánticos melodiosos otorgados, su invitación le había llegado justo al salir de su departamento, era un reto o una medalla a su éxito. El novato bebía con nerviosismo a pesar de sus credenciales y su buena vestimenta, siempre es algo nuevo ser recibido en la hacienda, comía pausado y se resistía a desbocarse en las conversaciones o sobre la fortuna de uno o de otro, estaba ahí para resucitarse a sí mismo, pendiente de quien le cambiase la mirada, le acompañará por el camino. Sentía adrenalina mientras se presentaba o era presentado ante los demás, había llegado hasta aquí gracias a su talento y el futuro se veía promisorio. Bebía del champan en una conversación que se empezaba a tornar aburrida cuando de uno de los pasillos ella apareció, le vio recorrer el salón con el mundo bajo sus pies, era una reina cuya dulce piel brillaba y su sonrisa eclipsaba nuestra vida en un lugar donde el amor se había olvidado y el cinismo era bienvenido. Rodeó la mesa y se sentó en la mesa contigua en el bar. El estaba ahí, como un niño viendo una estrella, sin habla, ni la poesía ni la prosa se adherían a su mente, un silencio sepulcral de sus labios que solo asentía a lo que todo el mundo le decía mientras la banda tocaba una vieja melodía que recordaba de donde venimos. Era ella la luz más brillante en el día más oscuro. La noche caía entre gotas armoniosas de lluvia allá afuera, incrustándose en ese pavimento que se dejaba arrullar por el río que había empezado a generarse por las gotas rotas. No le habían dicho muchos términos ni se animaba a preguntar de quien se trataba por evitar malos entendidos, se sintió solitario pero también animoso, se dice que la vida es de momentos, de detalles implica el destino que se yergue sobre nosotros. Ella en su vestido verde oscuro acompañada de esos guantes y esos labios tan seductores rompía corazones aun sin conocerlos, con una adicción que empezaba a preocuparle el novato se dijo que no había nada que perder, el mundo le perdonaría romper los protocolos siempre que se tratase del gusto por una mujer. Y así se adentro entre la gente irrumpiendo conversaciones justo cuando llegó a su mesa, ella le dijo que no con la mirada, dejándolo en medio del camino portando un trago que apuro y desconsolado camino sin rumbo fijo por los alrededores de la sala, todos les veían en silencio, conscientes de esa danza de seducción que genera una mirada que se cruza con otra, el novato se apuró por aire fresco pero la lluvia seguía ahí, se dejó caer en una de esas bancas de madera mientras la alberca chapoteaba al recibir las gotas de lluvia, se desanudo la corbata y estiro los pies, allá adentro el famoso violinista tocaba a la par del grupo que retomaba los clásicos, brindó en silencio, y al levantar su copa se encontró con otra que brindó junto a el, la Invitada de honor en su sencillo e inmaculado vestido verde le miraba con esos ojos que los ángeles habían tocado y los demonios habían soñado, sin darle tiempo de preguntar se sentó a su lado y se quito sus zapatos. Le dijo:

o   - Bonita vista. ¿Te ha gustado la fiesta?...bienvenido, es la sociedad en su máxima expresión.

o   El Novato viendo directo a sus ojos le replicó: -¿Sociedad? No, esto no es sociedad, es la alta sociedad. ¿Hace cuanto vienes aquí?
o   - Lo suficiente para entender que las relaciones son necesarias y dejar en casa aquello que odio de estos eventos, mi sueño no esta en pertenecer aquí sino darme cuenta de aquello en lo que no deseo convertirme. - ¿Por qué estas aquí?
o   - Porque no podía rechazarlo, rodearme de personajes inalcanzables, historias de superación y extraños comportamientos, sin embargo, su humanidad lo rebasa y entiendo que el hombre aun siendo el más culto, es salvaje.
o   - Sabía que tu mirada no era habitual, te veías mas perdido de cualquiera de los invitados, novato. Se lo que es una sonrisa fingida.
o   - Contigo no fingí. Eres un ápice de luz entre tanta oscuridad, una anomalía en este circulo cínico de los seres humanos. Jugando cual marionetas para pertenecer mas que para ser, no volveré a venir aquí, ve esta lluvia tan efímera y hermosa sus raíces provienen del ciclo de la naturaleza llega a todos, no escamita ni condiciona es parecida al amor.
o   
   La invitada apreció la lluvia, suspiró estiró sus pies nuevamente y le dijo:
   - ¿quieres jamás volver a ser invitado? Mientras le acercó la mano sin el guante que ahora yacía en la banca en medio de ambos
o   - Por supuesto, te seguiría incluso al infierno de las almas olvidadas. 
   
     La invitada lo levantó sonriente y a empujones tomándolo por la cintura llevó al novato justo al borde de la piscina, ¿listo? Fueron sus últimas palabras cuando ambos cayeron a carcajadas sobre el agua helada de la piscina mientras el cielo continuaba llorando. El grito y el sonido del agua al caer levantó a mas de uno en el salón, los invitados se acercaron a los ventanales apreciando insólitos como el novato y la invitada rompían los protocolos y actuaban cual adolescentes alcoholizados…de pronto uno de ellos se quedó impaciente y comenzó a quitarse sus pertenencias corriendo rumbo a la piscina, y así uno tras otro fueron cayendo en esas aguas sucias pero libres, un acto de rebeldía ante las reglas del lugar. Para que esta la piscina sino es para bañarse en ella dijo la señora de la casa mientras recorría el borde hasta echarse ese chapuzón que le supo a gloria, a una invención del mundo, a una alegoría de su vida. La fiesta concluyó en esa puesta de sol inmaculada que llevaba a los vampiros y a los lobos a sus hogares…hubo chocolate caliente, malvaviscos y un desayuno que no estaba contemplado. El novato se sentía vivo, extrañamente divertido y nostálgico de que esa fiesta terminase, acompañaba a la invitada, con una manta que protegía del frío amanecer. El había preguntado por su nombre, su número, su vida, su todo pero ella no le dijo nada solo le cerraba los labios con su dedo mientras le sonreía. Se despidieron de los dueños y el novato la llevó a su auto, en un acto de arrojo el intentó besarla pero ella le rechazo de nuevo con la mirada. Besándole la mejilla le dijo a veces es bueno dilatar el placer. Se dice que el novato aquel caminaba sonriente como payaso y con la mirada perdida como zombi…sus días eran alegres y melancólicos errante en el Mundo de Morfeo soñando con besarle, acariciarle y partir el mundo en dos acompañado de ella hasta ese día que a su estudio llegó una invitación, la dueña de la hacienda de nuevo le había otorgado la invitación estaba por desecharla cuando encontró una frase que solo el novato y la invitada entendían, entonces se sonrió diciendo a veces es bueno dilatar el placer.”




viernes, 8 de marzo de 2013

La Cita


“Se amparó frente a la computadora que tenía enfrente, se dejó caer cual costal de papas sobre ese asiento adaptado a su cuerpo, y sin mas que un suspiro, un grito ahogado y su fieles papitas se atrevería a contarle su historia en un correo, en una carta, en una de esas redes sociales tan de moda en el mundo. Le había dado tantas vueltas a ello, que el solo hecho de pensarlo le ponía nervioso, sin embargo, de que esta hecho el mundo sino de valientes aunque estos sean a través de un aparato tecnológico. La conversación cara a cara no había resultado tan bien, más bien fue un enfrentamiento, una insufrible plática sin tema que había adquirido tintes de tristeza, no siempre se puede conversar con el corazón por delante. Se dijo, que si se tenía que decir algo mas durante esta relación si es que pudiera ser llamada tal, el tendría que empezar y así dándole un fuerte sorbo. Había despertado con esa sensación de ahogo, de vacío, de personaje efímero y así, inicio:
            
                 Días han pasado desde nuestro ultimo encuentro, eternas las horas e inútiles los minutos que solo han acentuado mas esta inclemente ausencia de tu persona ante mi, intentaré que mis letras no sean extrañas a ti, ni tampoco atormentarte con la idea que tengo o este sentimiento que esta destruyéndome desde adentro. Fui tonto, banal e ingrato. Aposte por conversar en ámbitos donde no soy ni remotamente el mas interesado y hoy que no se de ti me reparto entre la culpa y la inocencia. Jajá. Me río solo de escribirte, eres quien roba mi sonrisa, que repercute en el animo de mi persona y en los extraños caminos por los que rondo a diario. Debería decirte por aquí lo que siento para no entorpecer mas cuando te veo, dejamos de impresionarnos cuando no buscamos citas ni eventos donde explayar nuestras virtudes y jactarnos de ser buenos, por ello, haré de la próxima vez algo común si eso se puede cuando me encuentro contigo, será solo un encuentro y no una cita, tal como tontos en búsqueda del mismo paisaje o caminando y terminando frente a frente en algún lugar donde todos se presentan. Una casualidad, una impertinencia de la vida tu y yo en calles extrañas y asientos comunes, ahí retomaremos donde empezamos, mas bien continuaremos o diremos hola de nuevo, toda conversación nueva es un inicio cada tanto tiempo. No se si eso resulte pero prometo actuar y ser quien soy, porque de algo estoy seguro, lo que somos es lo que nos mantiene vivos y libres. Creo que esta carta suena más a una declaración que otra cosa. Terminaré por decirte que lo que siento por ti es fuerte e inobjetable y solo busco verte de nuevo como lo comenté, en un sueño guajiro de un encuentro de dos desconocidos o conocidos que se ven por casualidad.



Después de lo escrito, dejó todo, lo leyó, lo volvió a leer cambiando palabras y enunciados y entonces le dio clic. Ya no se enviaban por correo a casa, ahora era algo más simple, más tecnológico sin esperar días, sin saber si el sobre había llegado. Ahora con toda certeza llegaría. Pero los días pasaron y su correo no recibía respuesta alguna, parecía como si a esa carta se la hubiera tragado la tierra, perdida entre tecnología y líneas de red, se debatía entre reenviarla de nuevo o acercarse o mejor olvidarse del tema, pero que tragedia sería jamás volverse a topar con ella. Pasaron días, semanas y nada, la rutina y el trabajo se llevaron las ilusiones y poco a poco como ocurre en la vida el tiempo se llevó todo. La invitación llegó a su trabajo, una vez que arribó a su oficina pegado frente al monitor, hora, lugar, y una mueca. Estupefacto sin excusas para su jefe, solo se enfiló hacia la puerta y empezó a caminar para después apresurar el paso yendo contracorriente de todos los empleados que recién llegaban. El barco esperaba, turistas limpiando sus lentes de fotografías subían en grupo para tomar los mejores asientos, el de la taquilla le dijo aquí esta su boleto cuando estaba por pagar solo lo esperamos a Ud. Decenas de veces había recorrido ese trayecto con sus amigos y familiares que llegaban a la ciudad, era una parada inobjetable y ahora sabía como se habían sentido ellos, un poco extraviados y expectantes. El barco recorrió el mar mientras que el guía explicaba la historia de la ciudad pasando por la fundación, los pueblos que llegaron, sus tragedias y alegrías. El paseo terminaba en la Isla que se alzaba presa de vegetación, paisajes y laberintos caóticos que poco a poco caían por la civilización en búsqueda de comodidades, el continuaba escéptico porque había dejado el trabajo y no se veía por donde, justo cuando el guía le recibió con otra nota volvió a sentir esa adrenalina que solo da la aventura. Bajó al igual que cualquier turista hasta que se pierdo en ese bosque de arboles y edificios hasta que se deslizo por un atajo que alguna vez de joven cruzó, al llegar frente a el, con una sonrisa de oreja a oreja iluminando su mundo y dejando que el sol trasparentase su vestido rosado ella le saludó. A punto de caer presa no de un infarto pero si de su silueta subió para encontrarse con ella en esa roca que se alzaba por delante de esa cueva que pocos conocían. Con el mar de paisaje y el picnic sobre la roca, ella besó su mejilla y le invito a sentarse…debajo de las copas del vino estaba una hoja impresa, ella la ignoró y solo le dijo: Bienvenido, este es mi lugar favorito…donde vengo a recordar quien soy y lo que amo de la vida. Hola y se presento de nuevo. El se disculpó por enviar la carta pero ella le dijo que los mensajes personales le gustaban y se sintió igual que el, tratando de ser algo que no es, es por ello que te invito hoy aquí, donde nada nos interrumpe, ni tenemos que escudarnos tras la tecnología. Brindó con el, le dio un beso en la mejilla y esperó sonriente a que la isla les otorgará ese paisaje que matizaba el mundo en un sonrisa. Ambos se quedaron estáticos frente a la obra de Dios, se contaron historias del pasado, reconocieron momentos del presente y deambularon por los sueños del futuro. Era un encuentro de conocidos volviendo a conocerse, de empezar a ser ellos porque de nada sirve cambiar todo para luego encontrarse con que uno empieza a dejar de ser quien es. Comieron, degustaron el vino, pero sobre todo compartieron el día, el paisaje y la vida. Ya no había ese terror por quedar bien, esas ganas de impresionar, mas bien, era una liberación de cualquier estrés que representa una cita en un mundo de cínicos y faltos de amor. No hubo fotos, ni paseos, solo se acercaron al filo de la arena blanca y esa agua azul como el cielo para suspirar por la belleza de este mundo que siempre nos puede sorprender, a los sentimientos como a las emociones no se les puede interpretar sino solo describir. Al barco le sobraron dos lugares esa tarde, pero a ellos les quedo toda una isla. Se dice que la cita jamás ocurrió, se guardo en esos cajones olvidados de algún closet, en un archivo perdido en los anales del tiempo, en la Isla del Mundo de Morfeo solo quedan huellas en la arena que se las llevarán las olas pero en ellos perdurará como una cita de dos conocidos que se encontraron por casualidades en este eterno juego de amores perdidos.”