jueves, 15 de septiembre de 2016

Revolución!

“El templo se veía espectacular, magno con grandes entradas de luz y acrecentado sobre esa colina, bien parecía mas un monumento que desde arriba veía cual soberbio a todo lo terrenal que era la ciudad. Levantado por los ancestros, tenía su toque legendario lleno de cuentos, historias y mitos, símbolo de grandeza de una raza que reino alguna vez el mundo. Fue hecho siglos antes de cristo para agradecer a la Diosa por victorias para proteger la ciudad, incluso fue iglesia de varias religiones al sufrir invasiones, conquistas y cambios en el poder, ahora protegido por el Gobierno, es un templo que carece de altar pero que significa gran parte del país y su gente. Gente de todo el mundo venia día tras día o en vacaciones de verano a apreciar su majestuosidad y compartía la belleza que habían visto millones de ojos al verlo ahí ¿Qué historias ocultara? ¿Qué sueños no se habrán creado ahí? imaginas a los niños paseando por el templo como si fuera su casa, la vista que habrá tenido y la filosofía enseñada, al final es proyección de sus constructores una visión que trascendió siglos. ¿Será cierto lo que se dice? Que aquello que hacemos se queda en la eternidad. ¿Cómo será estar ahí? se preguntaba el, se le estaba yendo la juventud y aun no había ido hasta allá, es un charco se decía, un brinco con la aviación en estos días, pero siempre se detenía. Faltaban los recursos, había que pagar la renta, los gastos fijos, la fiesta y aquello que no le dejaba dormir un pretexto tras otro como dejar de trabajar durante tantos días. Se conformaba con este libro que desde niño le atrapo, seres mitológicos que desfilaban uno tras otro, historias de tiempos remotos repletas de alegorías, fabulas, los llamados Dioses y los héroes terrenales que alimentados por su afán de aventuras se adentraban en los infiernos, en los bosques peleando siendo fieles seguidores de la justicia o la venganza. Lo que el espíritu humano crea para definir su ideología. Se imaginaba en esos tiempos en que fueron creados, El Coloso de Rodas, El Faro de Alejandría, Los Jardines de Babilonia, el Taj Majal, La Estatua de Zeus, era un ferviente admirador del Viejo Mundo, y solo lo conocía por fotografías, documentales, o historias de aquellos que venían llegando trayéndole recuerdos, dio un buen suspiro cerro el libro y se durmió. Eran justamente las 12 de la noche, se despertó a las 3, a las 4, con la inquietud de aquellos que no duermen bien porque han dejado algo pendiente, y el subconsciente se lo reclama alzando la voz en medio de plena madrugada. Otra noche sin dormir, pero en la clase eso no importa de por si, la filosofía ya empieza a crear una discusión en todas las horas entre los alumnos y los profesores, un diferente método de enseñanza aplicado a alumnos avanzados en los temas. Platón, Sócrates, Tomas de Aquino. Autores de filosofías y creencias que aun algunos usamos sin saberlo. Es una enfermedad el cuestionar todo, el enfrentar discusiones y fragmentos de escritos para entender el porque de las cosas, el sentir de estos latidos que se vuelven fuertes en momentos de ansiedad y de cambio, es un camino que se ha hecho durante tantos años que ahora parece difícil que se cambie, sin embargo, aun sigue buscando respuestas. Es una extraña adicción el escuchar historias en bares, en conferencias, en canciones para entender las filosofías de culturas anteriores a las nuestras y presentes de manera alterna a su rutina y los lugares que visita. Todas las personas son únicas, solo tenemos gustos similares o historias parecidas pero el siempre estaba pendiente de la esencia de las personas. Esta noche visitaría uno de los bares mas ocultos de la ciudad, llevado alguna vez por esas marea de alcohólicos empedernidos y poetas sin rostro subió por las escaleras y una puerta que parecía mas armario llegando hasta una oscuridad casi total solo evitada por 3 lámparas de tipo minimalistas, y siempre en este tipo de bares en una esquina un espacio para los cantantes o los comediantes. Se presento después de la medianoche con su pequeña libreta de notas en el bolsillo de su saco y su paleta roja que ahora parecía ser su distintivo y busco a la dueña del lugar, el capitán de meseros lo llevo hacia las profundidades en un sillón negro de piel, recién había prendido un cigarro dejando que se comiera el papel mientras el humo llenaba la mesa. La mujer vestía un vestido de corte italiano en color verde con un escote profundo, sus años llenaban el vestido y su mirada era reflejada en el pilar frente a ella, dio un largo toque a su cigarro diciendo:
-¿Qué te trae por aquí?
- Ha pasado tiempo, ¿Cómo te va?
- El lugar sigue abierto, cree lo que quieras
- No has cambiado, he venido a verte
- Me dijeron que te habías retirado ¿Qué estas buscando?
- Pistas. ¿Me ayudaras?
- Aun juegas al detective, me  das risa. Esta sociedad no quiere detectives, requiere dinero, acciones, poesía.
- En eso estamos de acuerdo, aun te queda poesía el lugar sigue abierto y solo vengo a platicar contigo a acompañarte.
- Eso si que no te creo, ¿Qué intención tienes? Nadie acompaña en este lugar a alguien solo por la poesía, ya te lo dije, esos tiempos se acabaron.
- Lo se, es por eso que estoy aquí. Si el tiempo ha cambiado y a nadie le importa los poemas rotos, las promesas extraviadas y las noches pasionales ocultas, que me lo demuestre quien es dueña de una parte de su alma, esta ciudad ocupa de ti.
- Ja. Esta ciudad esta muerta, sin embargo, te lo demostrare para que veas que ya a nadie le importa. ¿Qué quieres escuchar, detective?
- La que cantaste en Madrid, aquella canción que te hizo viajar por toda España.

Llamó al mesero con un ademán y este se presento a llenarle la copa de inmediato. Pon la música y despierta a los músicos, esta noche empezaremos temprano. Sígueme le dijo, tu lo pediste, estarás a un lado de mi para cantarte en el escenario; de inmediato los músicos se sacudieron la pereza e hicieron unos ajustes, apagando los cigarrillos, los habituales clientes se percataron y ella dijo al micrófono: hace mucho que no canto, pero esta noche, probare aquí a mi acompañante cuan profunda puede ser la música que emite una canción. El estruendo de su voz se escucho en el cuerpo de cada uno de los presentes, mientras le tomaba la barbilla a el que sentado en un banco le escuchaba, le rodeo con su mano y le recorrió el cuello con ella cantándole fuerte y dándole escenografilla a la canción. Una estrofa tras otra, una historia detrás de una canción y una dueña volviendo a ser cantante, la canción representaba la pasión en un sentido de romance que reflejaba sus años de intérprete. El poco público estallo en aplausos mientras ella le daba un sorbo a su trago para decirle al oído: tal vez tengas razón, detective, esta ciudad ocupa de todos. Ya sabes donde esta la puerta y se fue a su sillón en medio de los aplausos y su silencio. El salió del local y de pronto sintió escalofrío con el viento que venia del norte, que buena noche se dijo pero apenas comenzaba, aun había otro lugar por visitar así que se fue por la avenida caminando anotando en su libreta y sonriéndole a la noche mas aun al sentir ese viento que arreciaba, se levanto el cuello de la chaqueta y continuo por la avenida yendo hacia el río que cruzaba por el medio de la ciudad, no había mucha gente en la calle por el día y la hora además de todo aquello que aquí ha ocurrido. Las personas ya no salen y menos después de la medianoche, la policía se pasea en solitario argumentando seguridad, planeación, mas bien el diría sublevación. Se han echado a perder muchos años queriendo crear mejores generaciones siempre diciendo que hacer, que esta mal, como debe vestir la sociedad y cuales son sus valores, algunos le llaman gobernar, el le llama fascismo. Al llegar a la avenida se agacho recogiendo decenas de piedras, se acerco a la orilla arrojándolas unas tras otras mientras recordaba paseos en las balsas sobre esta agua dulce y apreciando viejas estatuas ya mancilladas por el tiempo y maltratadas por los vándalos, héroes  de siglos anteriores encumbrados por la ciudad debido a su gran aporte en medicina, política o deporte, se habían convertido en mitos y algunos ya ni recordaban que habían hecho, esa es la memoria de los hombres. En el agora cercana al río donde se realizaban obras todos los domingos amantes del teatro griego y las pantomimas, se encuentra un hombre de sombrero negro con traje de funeral y zapatos bien boleados haciendo lo que mas le gusta en estos días, jugar al solitario mientras descubre atardeceres y espera a que la Luna se marche, escucha todos los sonidos del río y recuerda sus tardes de teatro, siempre listo para entrar a escena. El descendió por los escalones hasta pararse a un lado de el diciéndole:
-          Ya deberías saber que el As es la mejor carta que existe.
-          El loco hablándole al cuerdo, esa historia me gusta aun más.
-          Solo nuestra propia locura nos da cordura en estos días.
-          En eso tienes razón, detective. Por cierto, ¿Qué haces aquí?, sabes que el toque de queda esta por iniciar.
-          Lo se, todos los días lo escucho por la radio, ¿aun portas tu traje, viejo amigo?
-          Sencillas preguntas que tienen aun mas simples respuestas, detective
-          Tu sarcasmo no nos lleva a ningún lado, como esta noche no parece darte respuestas deberías irte a casa o salir de aquí de una vez por todas
-          ¿Importa el salir de aquí?, no lo creo. Además aun espero lo que tu ya no comprendes y eso llegara pronto, lo percibo en esta noche extraña, ya te fijaste en el río es un fiel reflejo de esta madrugada oscuro pero conservando un pequeño atisbo de luz que no se de donde viene porque parece nublarse de nuevo y ser lo mas gris posible.
-          De nuevo tu sarcasmo, pero en algo tienes razón. La noche se ha hecho grisácea y melancólica, sin embargo, ese detalle de luz nos da un pequeño cáliz que levanta el animo, hace un par de horas una persona que tu conoces me dio una cátedra de cómo alumbrar un cuarto oscuro,¿Por qué usas este traje, viejo amigo?
-          La misma pregunta, diferente respuesta. Por dos cuestiones, aun espero por la policía del nuevo siglo y sus grandes reglamentos para llevarme a la justicia por aquello que hice y dos se que una noche el director vendrá de nuevo a invitarme a participar en el teatro con el personaje que tanto brillo le dio a mis noches, ya es hora que respondas a mi pregunta o te marches a tu casa, estoy escuchando a lo lejos las sirenas. ¿porque no te has ido?
-          Traigo aquí algo que encontré hace tiempo y he investigado aquí y allá, deseando poder entregártelo y saber de primera fila lo que tantas veces te aplaudieron en Grecia. ¿te interesa?
-          Como olvidarlo, me has traído memorias detective, escóndete tras esos arbustos, estas a punto de ver un espectáculo.

Se fue tras los arbustos y se arrodillo para no ser visto conservando la libreta para anotar, las sirenas se acercaban y el hombre de traje oscuro y sombrero negro se levanto con la baraja en sus manos frente a su publico que no tardaría en aparecerse ahí. el monologo había empezado, sintió el resplandor de la luz en su rostro no le importa fuera el de la policía aun tenia algo que decir, un sentido de adentro de si mismo, y la luz se asomo en el color de sus ojos, en el habla de su historia, en el monologo mientras los policías le apuntaban pidiéndole que levantara las manos y se arrojara al suelo, pero el levantando la voz dijo: aun no termina mi actuación publico, esta es mi historia, esta es mi ciudad y no me iré hasta terminar, las armas no te servirán hace tiempo que los espero y tampoco me escucharan arrepentirme puesto que les daré mi mejor actuación, el jefe de la cuadrilla les dijo que esperaran un poco antes de actuar le habían contado algo de su pasado. Ahí frente a 6 policías y una persona que le miraba desde los arbustos, el se hizo escuchar con su famoso monologo que alguna vez se escucho en Grecia, cerró los ojos recordando los aplausos de aquel publico en esa agora ancestral haciendo una reverencia para después ser azotado frente al suelo por la policía, lo ultimo que escucho fueron sus derechos nulos, fue llevado hasta la camioneta y le dejo una sonrisa que evocaba una sensación agridulce de aceptación, nos veremos detective le dijo moviendo los labios. Se sacudió la tierra guardándose la libreta en su chaqueta la policía se había ido no tardaría en volver el toque de queda ya había iniciado y no muchos se atrevían a salir, se volvió hacia el río y una lagrima de alegría recorrió su mejilla, la lucha seguía aun había tontos creyentes del cambio, amantes ocultos infiltrados en la sociedad actuando de comparsas para hacer un levantamiento o al menos juntar de nuevo a los locos para hacer este camino mas libido, interesante y llenar la pasión en los corazones de esta gente temerosa de todo. El detective caminó a paso acelerado dirigiéndose al ultimo lugar antes de que la noche terminase, se adentro por las calles que rodeaban la catedral descendiendo unas escaleras que pocos conocían, volteó y aun escuchaba la siempre morbosa melodía de las sirenas y se adentro en ellas. A medida que descendía la escalera se hacia más oscura se escucho la voz de ellos al mismo tiempo:
-          ¡Detective! Bienvenido a nuestra morada, que visita tan inesperada nos imaginamos que no ocupamos recordarte nuestras reglas, anda ven que estamos preparando una cena que te gustara.

Se quito los zapatos dejándolos en la orilla antes de pisar la alfombra que provenía de tierras árabes. El cuarto con techos altos tenia todo en pequeño, una parrilla sin horno con una olla que ardía y su olor decía que la cena era de lo mejor aunque pudiera ser que su estomago aceptaría cualquier cosa, objetos antiguos sobre el techo lámparas de la era de la vieja Europa, diminutos cojines que parecían ser su cama para dormitar.
-          Gracias. ¿Cómo descubrieron quien era?
-          El aroma de tu colonia con olor ha guardado cual payaso triste.
-          El sonido que hacen tus pies al caminar como un extraño en una cantina.
-          A las mujeres les encanta mi colonia, refleja un suspiro de seguridad y mi caminar solo dice lo que siempre he sido, un extraño.
Los hermanos le rodearon tratando de entrar a su ser con su mirada, de captar cualquier tipo de energía proveniente de su persona, le tomaron la chaqueta divisándole la libreta que traía en el bolsillo y el plumin de tinta roja sonrientes como ratoncitos encontrando quesos o duendes encontrando oro.
-          Eres el mismo de siempre detective, sin embargo, algo parece ser diferente en ti, no gritas más.
-          No revisas los bolsillos.
-          Tienes los ojos mas oscuros
-          Parece que o has olvidado o has recordado, no sabemos que es.
-          Su psicología y el perfil que este les genera parece que han aprendido, siguen ejerciendo aun en este hoyo donde se recluyeron por cuenta propia, no pueden evitarlo, la esencia de nosotros no ha cambiado tanto de Uds. dos como la mía.
-          ¿Qué te pasa, detective? Has perdido el camino y ahora andas cual Caín errante sobre esta ciudad
-          Errante si lo soy, no tiene que ver con religión aunque si con Dios, que me parece no ha olvidado lo que ocurre aquí solo espera que nosotros nos levantemos y salgamos de nuevo. ¿se les olvido hermanos como pelear? ¿Cómo alzar la voz? ¿reemplazar las noches en este cuarto oculto por una casa llena de frases de lucha y de principios, argumentos validos para evitar un desastre social mayor del que ya existe.
-          Estas desesperado
-          Estas siendo irracional
-          No piensas claramente
-          Ves con otros ojos y cada minuto son mas oscuros
-          Así me siento, desesperado, irracional, con el pensamiento bloqueado y furiosamente obstinado por encontrar de nuevo esa llama en nosotros, aquellos que teníamos ganas de hacernos sentir en estas calles, en esos escenarios
-          ¿Qué quieres de nosotros? La cena esta lista y el hambre empieza a sentirse, ven sírvete y cuéntanos. Sabes que los mítines, las luchas sociales ya no existen aquí, se ha terminado. Ya no eres mas un detective.
-          Lo se, pero nunca dejamos de ser aquello que tomamos como nuestro. Vine aquí con la ilusión de ver su ultimo documental escuchando de viva voz lo que los llevo a aquella travesía europea, pero si esto se acabo, tal vez me equivoque en venir aquí.
-          Tu ilusión siempre es una petición, detective. Siéntate, te serviré


De la pared bajó lo que parecía una sabana blanca, sin embargo, uno de ellos levanto uno de los cojines tomando el proyector y empezó a arreglar todos los dispositivos, su hermano le sirvió una sopa caliente que le pareció maravillosa acompañada de un trago de vino y un par de panes, las luces de las lámparas fueron apagándose justo cuando en el proyector inició 5,4,3,2,1 los hermanos se colocaron a los lados de la pantalla desvelando cada rincón de esta ciudad, sus rostros, su tristeza, su eterno resplandor del sol sobre su catedral, sus ruinas protegidas por héroes anónimos, su cielo azul visto desde un helipuerto, pequeñas revueltas de sociedad entre callejones y lugares subterráneos por donde corrían las voces y los relatos de cómo se vivían antes de este reinado llamado seguridad absoluta, era la pureza de un sentimiento en el corazón de la ciudad, voces sonrientes y valores entendidos que los hermanos realzaban con sus voces, con sus oratorias y explicaciones a detalles con términos jamás escuchados desde aquella vez, el escuchaba entusiasmado comiéndose la sopa aplaudiéndoles a los hermanos que de vez en cuando brindaban con el vino, visto a través de sus ojos y en otros lapsos por otros luchadores y gente del gremio que contaban historias de cada uno de los lugares, hablando de lo que vivieron en sus vidas, todo tenia una razón. El documental terminó y el les aplaudió, se dio cuenta de la hora pero los hermanos se sentaron y comenzaron a contar el viaje por Europa, sus andazas por tierras de cientos de años, los paisajes, las prisas y la rapidez de los trenes sobre los países, a el todo le parecía ajeno y lejano, un mundo totalmente aparte, sin embargo, sonrió y es que cada amanecer tiene un nuevo día por venir, quizás no todo estaba perdido en la ciudad no debería haber lugar para el fascismo.
-          No se te olviden tus zapatos detective, quizás no estemos mañana aquí o quizás tampoco tu lo estés porque te hayas ido de aquí, pero sabrás donde encontrarnos, que disfrutes tu día.
-          Nos veremos hermanos, recuerden que aun quedan cosas por hacer, lugares que visitar, luchas que pelear.
Se acomodo la chaqueta y saco su libreta de bolsillo sentándose en el anden del tren esperando a que la ciudad le enviara su transporte, hizo algunas anotaciones, y sentado ahí. Empezó a dibujar un símbolo y una frase que le retumbaba en la mente, lo lleno en la tinta roja y recordó de repente que apenas ahí afuera una papelería abría muy temprano por el colegio en el cual los niños llegarían en cualquier momento, solicito una ampliación y saco una centena de copias, sentía las miradas de todos mas aun de la señora que atendía en su vestido negro de viuda y guardándose el rencor de tantas mañanas. Le tomó de la mano a la señora diciéndole gracias con los labios y le beso la mano, ella al darse el la vuelta y encaminarse de nuevo al anden del tren lo recordó, había estado en el colegio su cabellera y sus ojos mas claros se le vinieron a la mente. La gente se empezó a juntar esperando a que el tren llegase y el otrora llamado detective repartía volantes en silencio, se los echaba en sus mochilas, en sus bolsas, con la mirada diciéndoles que lo abrieran en casa, subió al tren y continuó mientras este avanzaba recorriendo las calles y colonias, estaba lucidamente en su mejor forma sintiéndose libre y con arrojo para continuar repartiendo sus volantes e inculcar su sentir y lo que debía hacerse, estaba de vuelta y sabia que esta si era su lucha, era tiempo de modificar los patrones de conducta, llegando a casa escaneo el volante y lo repartió con su cuenta secreta para cuando lo encontrarían, quizás hubiese pasado algo. Durante días se dedico a visitar a sus viejos amigos por las noches ocultándose de todos, despertando de este letargo en que habían caído. La ultima noche del mes compró un boleto de avión, la cita estaba hecha para la primera hora de la mañana, se abrió paso entre la gente que estaba saliendo a las calles, todos portando camisetas en color blanco, camisas, blusas, suéter, pantalones, todo en blanco con una pulsera en su brazo izquierdo. Reconoció los rostros, eran otros en sus ojos se notaba su claridad y el temple de su caminar, todos parecían dirigirse al mismo sitio, estaba sucediendo. Les deseó suerte y antes de subir al tren que lo llevaría al aeropuerto fue tomado de un brazo y después del otro, se le acelero el corazón y entonces escucho a los hermanos:
-          ¡detective! ¿A dónde vas?
-          Es hora de tomar vacaciones, amigos míos. Existen lugares por visitar
-          ¿En verdad te iras? Si has cambiado, llévate esto. Probablemente lo necesitaras
-          Gracias, prometo devolvérselas.

El tren iba vacío, en el aeropuerto unos pocos buscaban irse, otros apenas llegaban. El pájaro de acero se elevó por encima de la ciudad del cielo claramente distinguió la mancha blanca entre las calles, cada amanecer tiene un día por venir. Lo que ocurrió ese día apenas Uds. lo sabrán, solo les puedo decir que la cámara de los hermanos si ha servido, Europa ha recibido un nuevo visitante.