“El templo se veía espectacular, magno con
grandes entradas de luz y acrecentado sobre esa colina, bien parecía mas un
monumento que desde arriba veía cual soberbio a todo lo terrenal que era la
ciudad. Levantado por los ancestros, tenía su toque legendario lleno de
cuentos, historias y mitos, símbolo de grandeza de una raza que reino alguna
vez el mundo. Fue hecho siglos antes de cristo para agradecer a la Diosa por victorias para
proteger la ciudad, incluso fue iglesia de varias religiones al sufrir
invasiones, conquistas y cambios en el poder, ahora protegido por el Gobierno,
es un templo que carece de altar pero que significa gran parte del país y su
gente. Gente de todo el mundo venia día tras día o en vacaciones de verano a
apreciar su majestuosidad y compartía la belleza que habían visto millones de
ojos al verlo ahí ¿Qué historias ocultara? ¿Qué sueños no se habrán creado ahí?
imaginas a los niños paseando por el templo como si fuera su casa, la vista que
habrá tenido y la filosofía enseñada, al final es proyección de sus
constructores una visión que trascendió siglos. ¿Será cierto lo que se dice?
Que aquello que hacemos se queda en la eternidad. ¿Cómo será estar ahí? se
preguntaba el, se le estaba yendo la juventud y aun no había ido hasta allá, es
un charco se decía, un brinco con la aviación en estos días, pero siempre se detenía.
Faltaban los recursos, había que pagar la renta, los gastos fijos, la fiesta y
aquello que no le dejaba dormir un pretexto tras otro como dejar de trabajar
durante tantos días. Se conformaba con este libro que desde niño le atrapo,
seres mitológicos que desfilaban uno tras otro, historias de tiempos remotos
repletas de alegorías, fabulas, los llamados Dioses y los héroes terrenales que
alimentados por su afán de aventuras se adentraban en los infiernos, en los
bosques peleando siendo fieles seguidores de la justicia o la venganza. Lo que
el espíritu humano crea para definir su ideología. Se imaginaba en esos tiempos
en que fueron creados, El Coloso de Rodas, El Faro de Alejandría, Los Jardines
de Babilonia, el Taj Majal, La
Estatua de Zeus, era un ferviente admirador del Viejo Mundo,
y solo lo conocía por fotografías, documentales, o historias de aquellos que venían
llegando trayéndole recuerdos, dio un buen suspiro cerro el libro y se durmió.
Eran justamente las 12 de la noche, se despertó a las 3, a las 4, con la inquietud
de aquellos que no duermen bien porque han dejado algo pendiente, y el
subconsciente se lo reclama alzando la voz en medio de plena madrugada. Otra
noche sin dormir, pero en la clase eso no importa de por si, la filosofía ya
empieza a crear una discusión en todas las horas entre los alumnos y los
profesores, un diferente método de enseñanza aplicado a alumnos avanzados en
los temas. Platón, Sócrates, Tomas de Aquino. Autores de filosofías y creencias
que aun algunos usamos sin saberlo. Es una enfermedad el cuestionar todo, el
enfrentar discusiones y fragmentos de escritos para entender el porque de las
cosas, el sentir de estos latidos que se vuelven fuertes en momentos de
ansiedad y de cambio, es un camino que se ha hecho durante tantos años que
ahora parece difícil que se cambie, sin embargo, aun sigue buscando respuestas.
Es una extraña adicción el escuchar historias en bares, en conferencias, en
canciones para entender las filosofías de culturas anteriores a las nuestras y
presentes de manera alterna a su rutina y los lugares que visita. Todas las
personas son únicas, solo tenemos gustos similares o historias parecidas pero
el siempre estaba pendiente de la esencia de las personas. Esta noche visitaría
uno de los bares mas ocultos de la ciudad, llevado alguna vez por esas marea de
alcohólicos empedernidos y poetas sin rostro subió por las escaleras y una
puerta que parecía mas armario llegando hasta una oscuridad casi total solo
evitada por 3 lámparas de tipo minimalistas, y siempre en este tipo de bares en
una esquina un espacio para los cantantes o los comediantes. Se presento después
de la medianoche con su pequeña libreta de notas en el bolsillo de su saco y su
paleta roja que ahora parecía ser su distintivo y busco a la dueña del lugar,
el capitán de meseros lo llevo hacia las profundidades en un sillón negro de
piel, recién había prendido un cigarro dejando que se comiera el papel mientras
el humo llenaba la mesa. La mujer vestía un vestido de corte italiano en color
verde con un escote profundo, sus años llenaban el vestido y su mirada era
reflejada en el pilar frente a ella, dio un largo toque a su cigarro diciendo:
-¿Qué te trae por aquí?
- Ha pasado tiempo, ¿Cómo te va?
- El lugar sigue abierto, cree lo que quieras
- No has cambiado, he venido a verte
- Me dijeron que te habías retirado ¿Qué
estas buscando?
- Pistas. ¿Me ayudaras?
- Aun juegas al detective, me das risa. Esta sociedad no quiere detectives,
requiere dinero, acciones, poesía.
- En eso estamos de acuerdo, aun te queda poesía
el lugar sigue abierto y solo vengo a platicar contigo a acompañarte.
- Eso si que no te creo, ¿Qué intención
tienes? Nadie acompaña en este lugar a alguien solo por la poesía, ya te lo
dije, esos tiempos se acabaron.
- Lo se, es por eso que estoy aquí. Si el
tiempo ha cambiado y a nadie le importa los poemas rotos, las promesas
extraviadas y las noches pasionales ocultas, que me lo demuestre quien es dueña
de una parte de su alma, esta ciudad ocupa de ti.
- Ja. Esta ciudad esta muerta, sin
embargo, te lo demostrare para que veas que ya a nadie le importa. ¿Qué quieres
escuchar, detective?
- La que cantaste en Madrid, aquella canción
que te hizo viajar por toda España.
Llamó al mesero con un ademán y este se
presento a llenarle la copa de inmediato. Pon la música y despierta a los músicos,
esta noche empezaremos temprano. Sígueme le dijo, tu lo pediste, estarás a un
lado de mi para cantarte en el escenario; de inmediato los músicos se
sacudieron la pereza e hicieron unos ajustes, apagando los cigarrillos, los
habituales clientes se percataron y ella dijo al micrófono: hace mucho que no
canto, pero esta noche, probare aquí a mi acompañante cuan profunda puede ser
la música que emite una canción. El estruendo de su voz se escucho en el cuerpo
de cada uno de los presentes, mientras le tomaba la barbilla a el que sentado
en un banco le escuchaba, le rodeo con su mano y le recorrió el cuello con ella
cantándole fuerte y dándole escenografilla a la canción. Una estrofa tras otra,
una historia detrás de una canción y una dueña volviendo a ser cantante, la canción
representaba la pasión en un sentido de romance que reflejaba sus años de intérprete.
El poco público estallo en aplausos mientras ella le daba un sorbo a su trago
para decirle al oído: tal vez tengas razón, detective, esta ciudad ocupa de todos.
Ya sabes donde esta la puerta y se fue a su sillón en medio de los aplausos y
su silencio. El salió del local y de pronto sintió escalofrío con el viento que
venia del norte, que buena noche se dijo pero apenas comenzaba, aun había otro
lugar por visitar así que se fue por la avenida caminando anotando en su
libreta y sonriéndole a la noche mas aun al sentir ese viento que arreciaba, se
levanto el cuello de la chaqueta y continuo por la avenida yendo hacia el río
que cruzaba por el medio de la ciudad, no había mucha gente en la calle por el día
y la hora además de todo aquello que aquí ha ocurrido. Las personas ya no salen
y menos después de la medianoche, la policía se pasea en solitario argumentando
seguridad, planeación, mas bien el diría sublevación. Se han echado a perder
muchos años queriendo crear mejores generaciones siempre diciendo que hacer,
que esta mal, como debe vestir la sociedad y cuales son sus valores, algunos le
llaman gobernar, el le llama fascismo. Al llegar a la avenida se agacho
recogiendo decenas de piedras, se acerco a la orilla arrojándolas unas tras
otras mientras recordaba paseos en las balsas sobre esta agua dulce y
apreciando viejas estatuas ya mancilladas por el tiempo y maltratadas por los vándalos,
héroes de siglos anteriores encumbrados
por la ciudad debido a su gran aporte en medicina, política o deporte, se habían
convertido en mitos y algunos ya ni recordaban que habían hecho, esa es la
memoria de los hombres. En el agora cercana al río donde se realizaban obras
todos los domingos amantes del teatro griego y las pantomimas, se encuentra un
hombre de sombrero negro con traje de funeral y zapatos bien boleados haciendo
lo que mas le gusta en estos días, jugar al solitario mientras descubre
atardeceres y espera a que la
Luna se marche, escucha todos los sonidos del río y recuerda
sus tardes de teatro, siempre listo para entrar a escena. El descendió por los
escalones hasta pararse a un lado de el diciéndole:
-
Ya deberías saber que el As es la mejor carta que existe.
-
El loco hablándole al cuerdo, esa historia me gusta aun más.
-
Solo nuestra propia locura nos da cordura en estos días.
-
En eso tienes razón, detective. Por cierto, ¿Qué haces aquí?, sabes que
el toque de queda esta por iniciar.
-
Lo se, todos los días lo escucho por la radio, ¿aun portas tu traje,
viejo amigo?
-
Sencillas preguntas que tienen aun mas simples respuestas, detective
-
Tu sarcasmo no nos lleva a ningún lado, como esta noche no parece darte
respuestas deberías irte a casa o salir de aquí de una vez por todas
-
¿Importa el salir de aquí?, no lo creo. Además aun espero lo que tu ya
no comprendes y eso llegara pronto, lo percibo en esta noche extraña, ya te
fijaste en el río es un fiel reflejo de esta madrugada oscuro pero conservando
un pequeño atisbo de luz que no se de donde viene porque parece nublarse de
nuevo y ser lo mas gris posible.
-
De nuevo tu sarcasmo, pero en algo tienes razón. La noche se ha hecho grisácea
y melancólica, sin embargo, ese detalle de luz nos da un pequeño cáliz que
levanta el animo, hace un par de horas una persona que tu conoces me dio una cátedra
de cómo alumbrar un cuarto oscuro,¿Por qué usas este traje, viejo amigo?
-
La misma pregunta, diferente respuesta. Por dos cuestiones, aun espero
por la policía del nuevo siglo y sus grandes reglamentos para llevarme a la
justicia por aquello que hice y dos se que una noche el director vendrá de
nuevo a invitarme a participar en el teatro con el personaje que tanto brillo
le dio a mis noches, ya es hora que respondas a mi pregunta o te marches a tu
casa, estoy escuchando a lo lejos las sirenas. ¿porque no te has ido?
-
Traigo aquí algo que encontré hace tiempo y he investigado aquí y allá,
deseando poder entregártelo y saber de primera fila lo que tantas veces te
aplaudieron en Grecia. ¿te interesa?
-
Como olvidarlo, me has traído memorias detective, escóndete tras esos
arbustos, estas a punto de ver un espectáculo.
Se fue tras los arbustos y se arrodillo para
no ser visto conservando la libreta para anotar, las sirenas se acercaban y el
hombre de traje oscuro y sombrero negro se levanto con la baraja en sus manos
frente a su publico que no tardaría en aparecerse ahí. el monologo había
empezado, sintió el resplandor de la luz en su rostro no le importa fuera el de
la policía aun tenia algo que decir, un sentido de adentro de si mismo, y la
luz se asomo en el color de sus ojos, en el habla de su historia, en el
monologo mientras los policías le apuntaban pidiéndole que levantara las manos
y se arrojara al suelo, pero el levantando la voz dijo: aun no termina mi
actuación publico, esta es mi historia, esta es mi ciudad y no me iré hasta
terminar, las armas no te servirán hace tiempo que los espero y tampoco me
escucharan arrepentirme puesto que les daré mi mejor actuación, el jefe de la
cuadrilla les dijo que esperaran un poco antes de actuar le habían contado algo
de su pasado. Ahí frente a 6 policías y una persona que le miraba desde los
arbustos, el se hizo escuchar con su famoso monologo que alguna vez se escucho
en Grecia, cerró los ojos recordando los aplausos de aquel publico en esa agora
ancestral haciendo una reverencia para después ser azotado frente al suelo por la
policía, lo ultimo que escucho fueron sus derechos nulos, fue llevado hasta la
camioneta y le dejo una sonrisa que evocaba una sensación agridulce de
aceptación, nos veremos detective le dijo moviendo los labios. Se sacudió la
tierra guardándose la libreta en su chaqueta la policía se había ido no tardaría
en volver el toque de queda ya había iniciado y no muchos se atrevían a salir,
se volvió hacia el río y una lagrima de alegría recorrió su mejilla, la lucha seguía
aun había tontos creyentes del cambio, amantes ocultos infiltrados en la
sociedad actuando de comparsas para hacer un levantamiento o al menos juntar de
nuevo a los locos para hacer este camino mas libido, interesante y llenar la pasión
en los corazones de esta gente temerosa de todo. El detective caminó a paso
acelerado dirigiéndose al ultimo lugar antes de que la noche terminase, se
adentro por las calles que rodeaban la catedral descendiendo unas escaleras que
pocos conocían, volteó y aun escuchaba la siempre morbosa melodía de las
sirenas y se adentro en ellas. A medida que descendía la escalera se hacia más
oscura se escucho la voz de ellos al mismo tiempo:
-
¡Detective! Bienvenido a nuestra morada, que visita tan inesperada nos
imaginamos que no ocupamos recordarte nuestras reglas, anda ven que estamos
preparando una cena que te gustara.
Se quito los zapatos dejándolos en la
orilla antes de pisar la alfombra que provenía de tierras árabes. El cuarto con
techos altos tenia todo en pequeño, una parrilla sin horno con una olla que ardía
y su olor decía que la cena era de lo mejor aunque pudiera ser que su estomago aceptaría
cualquier cosa, objetos antiguos sobre el techo lámparas de la era de la vieja
Europa, diminutos cojines que parecían ser su cama para dormitar.
-
Gracias. ¿Cómo descubrieron quien era?
-
El aroma de tu colonia con olor ha guardado cual payaso triste.
-
El sonido que hacen tus pies al caminar como un extraño en una cantina.
-
A las mujeres les encanta mi colonia, refleja un suspiro de seguridad y
mi caminar solo dice lo que siempre he sido, un extraño.
Los hermanos le rodearon tratando de
entrar a su ser con su mirada, de captar cualquier tipo de energía proveniente
de su persona, le tomaron la chaqueta divisándole la libreta que traía en el
bolsillo y el plumin de tinta roja sonrientes como ratoncitos encontrando
quesos o duendes encontrando oro.
-
Eres el mismo de siempre detective, sin embargo, algo parece ser
diferente en ti, no gritas más.
-
No revisas los bolsillos.
-
Tienes los ojos mas oscuros
-
Parece que o has olvidado o has recordado, no sabemos que es.
-
Su psicología y el perfil que este les genera parece que han aprendido,
siguen ejerciendo aun en este hoyo donde se recluyeron por cuenta propia, no
pueden evitarlo, la esencia de nosotros no ha cambiado tanto de Uds. dos como
la mía.
-
¿Qué te pasa, detective? Has perdido el camino y ahora andas cual Caín
errante sobre esta ciudad
-
Errante si lo soy, no tiene que ver con religión aunque si con Dios, que
me parece no ha olvidado lo que ocurre aquí solo espera que nosotros nos
levantemos y salgamos de nuevo. ¿se les olvido hermanos como pelear? ¿Cómo
alzar la voz? ¿reemplazar las noches en este cuarto oculto por una casa llena
de frases de lucha y de principios, argumentos validos para evitar un desastre
social mayor del que ya existe.
-
Estas desesperado
-
Estas siendo irracional
-
No piensas claramente
-
Ves con otros ojos y cada minuto son mas oscuros
-
Así me siento, desesperado, irracional, con el pensamiento bloqueado y
furiosamente obstinado por encontrar de nuevo esa llama en nosotros, aquellos
que teníamos ganas de hacernos sentir en estas calles, en esos escenarios
-
¿Qué quieres de nosotros? La cena esta lista y el hambre empieza a
sentirse, ven sírvete y cuéntanos. Sabes que los mítines, las luchas sociales
ya no existen aquí, se ha terminado. Ya no eres mas un detective.
-
Lo se, pero nunca dejamos de ser aquello que tomamos como nuestro. Vine
aquí con la ilusión de ver su ultimo documental escuchando de viva voz lo que
los llevo a aquella travesía europea, pero si esto se acabo, tal vez me equivoque
en venir aquí.
-
Tu ilusión siempre es una petición, detective. Siéntate, te serviré
De la pared bajó lo que parecía una sabana
blanca, sin embargo, uno de ellos levanto uno de los cojines tomando el
proyector y empezó a arreglar todos los dispositivos, su hermano le sirvió una
sopa caliente que le pareció maravillosa acompañada de un trago de vino y un
par de panes, las luces de las lámparas fueron apagándose justo cuando en el
proyector inició 5,4,3,2,1 los hermanos se colocaron a los lados de la pantalla
desvelando cada rincón de esta ciudad, sus rostros, su tristeza, su eterno
resplandor del sol sobre su catedral, sus ruinas protegidas por héroes anónimos,
su cielo azul visto desde un helipuerto, pequeñas revueltas de sociedad entre
callejones y lugares subterráneos por donde corrían las voces y los relatos de
cómo se vivían antes de este reinado llamado seguridad absoluta, era la pureza
de un sentimiento en el corazón de la ciudad, voces sonrientes y valores
entendidos que los hermanos realzaban con sus voces, con sus oratorias y
explicaciones a detalles con términos jamás escuchados desde aquella vez, el
escuchaba entusiasmado comiéndose la sopa aplaudiéndoles a los hermanos que de
vez en cuando brindaban con el vino, visto a través de sus ojos y en otros
lapsos por otros luchadores y gente del gremio que contaban historias de cada
uno de los lugares, hablando de lo que vivieron en sus vidas, todo tenia una razón.
El documental terminó y el les aplaudió, se dio cuenta de la hora pero los
hermanos se sentaron y comenzaron a contar el viaje por Europa, sus andazas por
tierras de cientos de años, los paisajes, las prisas y la rapidez de los trenes
sobre los países, a el todo le parecía ajeno y lejano, un mundo totalmente
aparte, sin embargo, sonrió y es que cada amanecer tiene un nuevo día por
venir, quizás no todo estaba perdido en la ciudad no debería haber lugar para
el fascismo.
-
No se te olviden tus zapatos detective, quizás no estemos mañana aquí o quizás
tampoco tu lo estés porque te hayas ido de aquí, pero sabrás donde
encontrarnos, que disfrutes tu día.
-
Nos veremos hermanos, recuerden que aun quedan cosas por hacer, lugares
que visitar, luchas que pelear.
Se acomodo la chaqueta y saco su libreta
de bolsillo sentándose en el anden del tren esperando a que la ciudad le
enviara su transporte, hizo algunas anotaciones, y sentado ahí. Empezó a
dibujar un símbolo y una frase que le retumbaba en la mente, lo lleno en la
tinta roja y recordó de repente que apenas ahí afuera una papelería abría muy
temprano por el colegio en el cual los niños llegarían en cualquier momento,
solicito una ampliación y saco una centena de copias, sentía las miradas de
todos mas aun de la señora que atendía en su vestido negro de viuda y guardándose
el rencor de tantas mañanas. Le tomó de la mano a la señora diciéndole gracias
con los labios y le beso la mano, ella al darse el la vuelta y encaminarse de
nuevo al anden del tren lo recordó, había estado en el colegio su cabellera y
sus ojos mas claros se le vinieron a la mente. La gente se empezó a juntar
esperando a que el tren llegase y el otrora llamado detective repartía volantes
en silencio, se los echaba en sus mochilas, en sus bolsas, con la mirada diciéndoles
que lo abrieran en casa, subió al tren y continuó mientras este avanzaba
recorriendo las calles y colonias, estaba lucidamente en su mejor forma sintiéndose
libre y con arrojo para continuar repartiendo sus volantes e inculcar su sentir
y lo que debía hacerse, estaba de vuelta y sabia que esta si era su lucha, era
tiempo de modificar los patrones de conducta, llegando a casa escaneo el
volante y lo repartió con su cuenta secreta para cuando lo encontrarían, quizás
hubiese pasado algo. Durante días se dedico a visitar a sus viejos amigos por
las noches ocultándose de todos, despertando de este letargo en que habían caído.
La ultima noche del mes compró un boleto de avión, la cita estaba hecha para la
primera hora de la mañana, se abrió paso entre la gente que estaba saliendo a
las calles, todos portando camisetas en color blanco, camisas, blusas, suéter,
pantalones, todo en blanco con una pulsera en su brazo izquierdo. Reconoció los
rostros, eran otros en sus ojos se notaba su claridad y el temple de su
caminar, todos parecían dirigirse al mismo sitio, estaba sucediendo. Les deseó
suerte y antes de subir al tren que lo llevaría al aeropuerto fue tomado de un
brazo y después del otro, se le acelero el corazón y entonces escucho a los
hermanos:
-
¡detective! ¿A dónde vas?
-
Es hora de tomar vacaciones, amigos míos. Existen lugares por visitar
-
¿En verdad te iras? Si has cambiado, llévate esto. Probablemente lo
necesitaras
-
Gracias, prometo devolvérselas.
El tren iba vacío, en el aeropuerto unos
pocos buscaban irse, otros apenas llegaban. El pájaro de acero se elevó por
encima de la ciudad del cielo claramente distinguió la mancha blanca entre las
calles, cada amanecer tiene un día por venir. Lo que ocurrió ese día apenas Uds.
lo sabrán, solo les puedo decir que la cámara de los hermanos si ha servido,
Europa ha recibido un nuevo visitante.