“El Silencio camina por el lugar, deambula con sus pasos
insonoros a través de sus sillas, pasillos y pantallas apagadas, solo el sabe
que esta aquí, puesto que regularmente llega tarde y se va sin despedirse,
aparece y desaparece, un eterno en el mundo, quizás en el universo. El Monstruo
de miles de voces ha callado, sus gritos y alaridos se
escucharan el año que se viene, pasaran horas, días, y semanas, donde
permanecerá cerrado. Sus visitantes, sus colores y mantas quedaran esperando
por un año mas, en el cual, quizás sea donde se reine de nuevo, su estructura
yace vacía y sus luces apagadas asemejándose a una pirámide perdida, y en ese
lugar vacía bañado por el silencio, quien lo rompe todo es trac-trac-trac que
hacen los tacos de futbol en el cemento, esa música que siempre adoramos al
saber que te acercas al campo verde rectangular, solo que esta vez, nadie esta
para adorarte, no existen las porras, ni se escucha tu nombre o los aplausos al
unisonó, incluso nadie profiere insultos a tu persona, el 10 camina rumbo al
campo en paso semilento, bien parece que es arrastrado hacia el pasto verde
como aquellos niños que no quieren regresar donde han sido maltratos o han
sufrido de algún problema, con efímero sonreír, su rostro adusto le acompaña,
ahí solo esta el, sin fama, sin comerciales, sin evidencia de sus pasos nada
que alimente su ego tampoco sin tener que patear el balón realizando un cambio
de juego menos aun que los defensores en la barrera le griten mientras se
adelantan y el haga que el estadio contenga la respiración hasta que el disparo
sale de su pie. Esta noche no existe nada de eso, todo esta al revés. Así es la
vida, hermosa y cambiante. El 10 camina con el balón en sus manos, hoy no lo
patea, lo mantiene abrazado así a la cintura, como se hace con el amor, igual
que se hace con un hijo, como se abraza a la mamá o igual que cuando un amigo
requiere tu apoyo. Hoy solo es acompañado por la Luna que viste de amarillo y
no sonríe ni una pizca, dejo el celular en el vestidor y no dijo adonde iba,
todos han abandonado el recinto pero el permanece, recorre el campo marcando
sus huellas, si alguien estuviese viendo, pagaría por saber sus pensamientos,
sus sensaciones, sus emociones, pero no siempre se debe preguntar lo que no
estas dispuesto a escuchar, probablemente te des cuenta cuan humano es, de sus
debilidades, temores, sonrisas, alegrías, el recuerdo de una comida o un juego
en particular. Hoy hace 4 horas el último juego terminó, su camino sobre este
campo de mil batallas parece haber visto su andar por ultima vez y su afición,
ellos que siempre le acompañaron sus últimos pases lanzar, sus pases filtrados,
sus festejos, los títulos, los entrenamientos arduos y las concentraciones de
todo un fin de semana solo para durante 90 minutos ser lo que Dios le permitió,
jugador. Lo dejo todo, se dice justificándose que hoy el dolor en sus piernas
no lo soporte, dio todo por el equipo asumiendo la responsabilidad de ser el
capitán, trajo su corazón y se lo entrego a este equipo, que algún día tendrá
un nuevo ídolo, porque el sabe que las instituciones y su código siempre
permanece a pesar de quien se va y quien llega. Pero también sabe que una vez
que pones tu corazón y todo el empeño en tu equipo, funciona. Sus colores
yerguen por tus venas y siempre velará porque la institución, sus valores y el
orgullo prevalezca, eso hacen los ídolos. Con las calcetas abajo, el jersey
desfajado y su número 10 atrás. Le rinde tributo a su escudo, mil batallas,
cientos de adversarios, periodistas a favor y periodistas en contra, aficionados
repartidos entre admiración y odio, décadas dedicadas y cientos de gritos
cuando ese balón rebaso la línea de gol, convirtiendo el estadio en un monstruo
de mil cabezas gritando GOL, ese término que con solo tres letras representa el
éxtasis del deporte mas hermoso del mundo, el 10 recuerda tantas cosas que
podría quedarse por horas, llenaría páginas si fuese escritor, pero el solo
escribe ahí en todo ese rectángulo verde con sus pies pinto cual Picasso su
obra, pero ya es tiempo, nada es para siempre y todo llega a su fin tarde o
temprano. De los ídolos, siempre nos queda su recuerdo, su voluntad y su
valentía, y sobre todo sus goles, porque en el mundo del Futbol como en la vida
todo es cambiante, lo único que permanece es el alma. El 10 se hinca frente a
la portería que vio tantos goles y tantos triunfos, que asumió las derrotas
para después saborear las victorias, que también toco el balón con sus postes
regresando paredes o evitando que el contrario anotará, hoy es testigo del beso
del 10 al pasto verde y su reverencia ante aquello que le ha dado la vida
misma…al día siguiente, de esa noche en silencio, solo quedo en la esquina de
la portería su jersey colgado y entonces la historia del ídolo cambió de página
y lugar.”
jueves, 22 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
La Juguetería
“Una estrella fugaz recorría el universo, tan cercano como
solo nos toca verlo, sin tener que recorrer el espacio, eso es para los
astronautas. Ahí mientras el Astro se desplazaba por el firmamento que a la
Tierra toca, su estela dejaba recuerdos de su paso, bajo ella, el juguetero
tendido boca arriba con la mirada hacia el cielo se ilusionaba y reemplaza la
melancolía con ese instante donde el destino puede robarte una sonrisa, el
techo de su juguetería se convertía en su espacio único y delimitado para
apreciar el cielo, de vez en vez subía por el árbol que conectaba su casa con
la siguiente, cada vez le costaba mas subir pero siempre parecía lo necesario
en noches como la de hoy, donde en un arrebato de melancolía que le corrompía
el cuerpo, su tristeza se asomaba cual lobo en días de cacería llevando su
animo al limbo de los sentimientos o mejor dicho, de esas emociones que surgen
del fondo de nuestro interior de vez en vez, para recordarnos cuan frágiles
somos. ¿Cómo fue que la melancolía irrumpió en su vida? ¿De donde provino? ¿Por
qué va y viene cual corriente de río, cual vaivén de autos en un puente?. Se
pregunta con sus manos entrelazadas detrás de su cabeza. Ojos llorosos nublan
la vista al Juguetero que cual Pagliacci se siente en el techo de su juguetería mientras debajo de este, se llena
de risas y sonrisas de cientos de niños que recorren sus pasillos en búsqueda
del juguete ideal, aquel objeto de culto que habrá de sostener el animo del
chiquillo o de la niña que le ha elegido, porque de acuerdo al pensamiento del
juguetero hoy con sentir insaboro y desangelado, el juguete elige al niño o la
niña, le llama, le retroalimenta su sonrisa tal como lo hace un amigo. Recordó
ese cosquilleo en sus manos al abrir la juguetería unos años atrás, con la
maleta cargada de sueños y un pasado atiborrado de ilusiones, adecuó de
inmediato aquel lugar justo frente al parque, otorgaría luz en aquella ciudad
oscura cuyas lluvias buena parte del otoño adornan, en esos edificios grises
pintaría de color la vieja casa convertida en juguetería. El sueño de Dios, la
realidad se vendería en sonrisas y carcajadas. Una noche se refugió de la
lluvia en el árbol contiguo a la vieja casa, y empezó a treparlo sin querer
hasta que descubrió como este con sus ramas se colindaba al techo y pudo subir
sin dificultad alguna, encontró el lugar ideal para ocultarse de sus demonios y
relajarse cuando la razón o el corazón se bloquearán alejándolo de su propi
ser. El negocio prosperó de inmediato, sin mucha publicidad salvo sus
creaciones, muñecos de teatro guiñol, trenes, muñecas sonrientes, modelos
artesanales y sobre todo, esos martes convertidos en lecturas repletas de reyes
y reinas, de dragones y caballeros, de astronautas y mundos espaciales, con
gran oratoria sabía darle matiz a cualquier cuento que ahí se leía, una
biblioteca de historias en un complejo de juguetes. Incluso grandes personajes
citadinos se daban cita con sus hijos para elegir en medio de coloridos globos
y esperanzados ojos en una tierra gris, incluso tenía un apartado para artes
plásticas donde se enseñaba a los niños a realizar máscaras y manualidades Todo
era un estado de perfección que perduro por años, y así, el negocio prospero.
La lágrima continúa el camino del juguetero por sus mejillas oscurecidas por la
noche y fría debido al clima, sus brazos entumecidos no le permiten sino
continuar su admiración del cielo confundido entre la melancolía y la estrella
fugaz que había de decirle en su alma entristecida que aún en la noche mas
triste se puede sonreír, que aun en los días mas largos, un momento puede
llevárselo todo en un segundo. ¿Por qué caía en esa melancolía con mayor
frecuencia? ¿Estaba perdiendo el toque? Si bien es cierto, las ventas habían
bajado y los cuentos de martes fueron pospuestos por falta de personal, y si,
parecía que a la ciudad se le había olvidado que su mayor tesoro son sus niños
y sus ojos agrandados por la felicidad que causa un juguete y su imaginación, o
él olvido como expandirse a otros horizontes o ellos habían hallado una mejor
manera de divertirse. Escucha la bocina del recreo anunciar que se cerrará en
unos minutos, baja a cuenta gotas por el árbol, cada día batalla un poco mas,
limpiándose los ojos y buscando en su ser la sonrisa para enfrentar a quien
este en el lugar. Se adentra entre los pasillos hasta llegar a su
taller-escritorio en la parte lateral de la misma, la recepcionista le dice que
cerrará y el le da las gracias, en la soledad de su trabajo, busca el café
oscuro como la noche, hace sonar la música que sale de las entrañas del lugar,
solo cuando se encuentra el a solas se permite música diferente a su niñez, se
recarga en su silla color café ya maltratada por los años cierra sus ojos
intentando encontrar cierta creatividad para continuar su travesía que impulse
un nuevo modelo, dentro de su mente un sonido lo martillea interrumpiendo el
sonido de la música y su camino al subconsciente, ¿a esta hora? Se calza de
nuevo los zapatos y camina rumbo a la puerta, sin preocuparse por la alarma,
sino por el toque de la puerta que parece reconocer, y estupefacto se queda ahí
suspendido en el tiempo antes de finalmente abrir abruptamente, ¿Eres tú? A lo
que ella contesto, ¿no me invitas a pasar? Claro que si, discúlpame y así, en
un instante, todo el pasado, todo el presente, todo el mañana se trastabillo
por esa delicada sonrisa que brillaba aún en la tenue luz que los alumbraba. En
sus brazos, una niña de 6 años dormía profundamente, a lo que ella le contesto
a su mirada, es mi sobrina. El juguetero tomó a la niña hasta uno de los
colchones inflables atiborrados de muñecas y figuras de acción, ahí la recostó
y le tapo con una cobija que trajo de arriba. Sirvió dos cafés cargados en
silencio, bajo el sonido a la música y llevo dos pequeñas sillas frente al
colchón donde la niña dormitaba y se la ofreció. Sentados frente a frente en
diminutas sillas y con una mesa que los separaba, con cientos de muñecas y
monos de ojos grandes alrededor, ellos se contemplaban. Una sonrisa nerviosa
les salía a ambos mientras escuchaban los ligeros ronquidos provenientes de la
chiquilla y deseosos de iniciar conversación, trastabillaron a la hora de
iniciar pero finalmente ella lo hizo:
-
Tantos
años y aún sonríes como un niño extraviado, apuesto a que aún resuelves
crucigramas y ves televisión solo los lunes.
-
Uno
nunca deja aquello que lo hace feliz, porque si no, se convierte en sombra de
lo que fue. ¿Qué hay de ti? Me preocupé al verte, me sorprendí, aún no se que
decirte, pero mi imaginación vuela sobre las lunas del universo.
-
Mi
vida no resultó como pensé. Me alejé de mis sueños y me encontré con mis
pesadillas.
-
Ninguna
vida es lo que deseamos porque influye nuestro entorno y nuestro corazón cambia
de parecer. Lo que importa es lo que sentimos, lo que somos.
-
Si,
verdad. Realmente siempre tuviste palabras de aliento para mí, volví hace dos
años, solo que no quería enfrentarme a tus ojos, saber que cuando me fui,
llevaba la maleta llena y hoy viene vacía.
-
Nos
hacemos mas sabios con el tiempo, aprendemos de ciertos errores y todo es un marco
de experiencia en nuestro existir. Lo que mas recuerdo de ti, no es tu partida
o el que te hayas ido sin decir mucho, lo que recuerdo de ti es tu andar por la
juguetería, el sonido de tu sonrisa que retumbaba en el lugar, y si el tiempo
nos hace mas sabios, pero eso no me ha impedido sonreír aun en días tristes.
-
Suenas
diferente, parece que en ti el tiempo y los años han pesado, aun no se que hago
aquí, pero se que debo estar aquí, ¿aun subes al techo?
-
Jajá.
Claro que sueno diferente, han pasado 5 años, ¿Qué esperabas? Que te sonriera,
abrazará, comiera de tus labios y te dijera cuanto te he extrañado. Tienes
razón el tiempo, me ha hecho más renuente, pero no más tonto. Ven, acompáñame
-
¿Adonde?
No puedo dejar a mi sobrina aquí.
-
No
la dejaremos sola, tiene todo lo que los niños sueñan. Una cama para dormir,
muñecas para jugar y sobre todo, donde correr sin que nadie le diga detente.
-
Tus
ojos comienzan a brillar.
-
Es
por que he recordado aquello que siempre me hizo sonreír. Y cobraré mis deudas.
El juguetero, la guió a través de una escalera de
caracol oculta tras la puerta de un aparente armario, el silencio de sus pasos
era lo único que se escuchaba al subir, llegaron a la azotea por una puerta que
ella jamás había visto, el le explico que cuando le dolía mucho los huesos la
utilizaba en lugar del árbol. La escalera los llevó al techo, y ahí, con el
silencio de la noche en la ciudad arrebatada de colores por el gris insensible,
el juguetero le dijo como había funcionado el mundo durante su ausencia, donde se
habían ido los colores y el porque del silencio de esta ciudad, los niños
habían olvidado como ser felices o mejor dicho, los juguetes habían cambiado,
sin embargo, le contó, siempre existe una esperanza para aquellos cuyos
corazones sonríen aun en la oscuridad y la sonrisa debe ser siempre moda al
igual que la carcajada música para nuestro interior. ¿Me ayudas? Le dijo
mientras arrastraba una caja hacia el medio del techo. La Luna amarilla como el
queso con su conejo expectante era su auditorio, no había más melancolía, solo
un par de ojos que se cruzaban con los otros. De pronto, se escucho unos pasos
y la niña dijo: ¿también puedo ayudar? El juguetero le contesto: no podríamos
empezar sin ti. Arrojo fuegos artificiales al cielo, mientras por el altavoz le
hablaba a los niños de la ciudad, había fiesta en la juguetería, todos estaban
invitados…a lo lejos el cielo iluminado por el destello que proferían los
colores repercutía en esos corazones callados, los niños comenzaron a llegar
con sus padres, con los ojos saltados por los fuegos artificiales, ella y su
sobrina inflaban globos y arrojaban serpentinas, una vez que la multitud
creció, se abrieron de nuevo las puertas del lugar, se repartieron botes de
pintura y los invito a que hijos y padres pintaran juntos la casa como ellos
quisieran, muchos niños subieron por el árbol al techo y desde ahí cantaban con
el altavoz, en ese instante en que unidos sonrientes rompían con los paradigmas
de la oscuridad, bañados por esa magia que irrumpió la juguetería, las muñecas
abrieron los ojos, los monos de peluche comenzaron a cantar y los robots a
prenderse, nadie lo creía si no fuera por sus ojos que lo veían, habían cobrado
vida o siempre la tuvieron. Con los ojos brillosos, las sonrisas y carcajadas
de los niños ilusionados, emocionados repercutían en el ánimo de sus padres que
recordaron que aun al crecer podemos siempre sonreír y de vez en vez retomar
los hábitos que nos hacen felices, aun cuando el trabajo, las presiones y el
mundo nos agobie. El Juguetero aprendió de ella, de su sonrisa, de su
visión de la vida, tomo su mano y le acompaño por los confines del mundo
interior y exterior. Caminaron juntos alimentándose de carcajadas, de
ilusiones, de realidades compartidas, el lugar creció y el negocio volvió a
prosperar, solo que no era el dinero sino la felicidad de hacer aquello que te
hace sonreír. Todas las noches de jueves se recuestan sobre el techo adornado
de luces de colores y de murales en el suelo, degustando el amor cual si fueran
chocolates mientras en el cielo, de vez en vez fugaces estrellas recorren el
firmamento mientras la Luna les sonríe.”
miércoles, 3 de octubre de 2012
La Conferencia
“Los designios de la vida son
trepidantes, aventureros y muchas veces incomprensibles. Le apostamos todo al
destino, a la suerte, incluso a la Luna y su brillantez durante noches
insufribles. Mas para quien todas las noches reza, y sacude el mundo con su
rezo en búsqueda de su misión en la vida, el don de la enseñanza, pero antes de
ello es, el don de saber vivir dejando de lado nuestros temores o mejor,
viviendo a pesar de ello. El viaje ha sido terrible, el avión se ha sacudido
cual espantapájaros cada vez que atraviesa un relámpago se parte en dos, cada
vez que sube o baja presa de la presión, sufre, pero por fin ha llegado. Una
conferencia dentro de una hora para después escuchar quejas, peticiones,
felicitaciones, todo lo paga el que alguien aprenda y avance en el mundo. Y
suspira profundo, sonríe de mala gana y se dice: es una conferencia mas,
mientras su corazón le traiciona diciendo que se ha estancado, hay momentos en
la vida en los cuales no podemos mentirle al corazón, nos lee la mirada, siente
nuestro desgano o entiende que se requiere escapar. Pero una ultima
conferencia, o dos, o quizás esperar una mejor propuesta. La salsa apagó sus
luces, el proyector se encendió y todo fue conectándose cable por cable,
archivo por archivo hasta que se estuvo listo y apareció la maestra de
ceremonia. Con admiración leía al público sus credenciales las cuales más de
uno sabían. Libros, cursos, talleres, estudios en universidades de primer
nivel, no se requería realzarlo todo pero había que decir las cosas como son y
finalmente, la presentación y el inicio. Un silencio recorrió la sala, el
sonido de los tacones era el único sonido cuando en la pantalla apareció el
grito. La obra expresionista de finales del siglo XIX, nos contempla con un
sonido estruendoso que repercute a todo un mundo, dijo la conferencista,
particularmente es un miedo desenfrenado, un aumento a una ansiedad de lo que
se viene, aquí Munch nos habla de sus sentimientos cuando pintó esta obra:
"Estaba allí, temblando de miedo. Y sentí un grito fuerte e infinito
perforando la naturaleza". Les hablaré un poco de lo que sentí. Justo al
caer presa de una depresión que confundía mi corazón entre las decisiones por
tomar y las consecuencias a las cuales estas me llevarían, no pude sino sentir
compasión del Pintor y más bien comprensión a su obra. Enfoquémonos en su
dolor, tratando que su cabeza no explote y delimitando su furia hacia ese grito
que rompe la pintura y de la cual solo un par de testigos mudos la aprecian, la
conferencista analizaba absorta en su materia. Expresemos lo que sentimos con
nosotros mismos, con los demás, si nuestro corazón llora no debemos ahogar
nuestra voz sino desahogar aunque ello nos haga vulnerables ante el mundo.
Todos asentían. A continuación con sus lentes mordidos por sus dientes…se
visualizaban otras obras hasta llegar a la siguiente…El Pensador de Rudin, ¿Qué
nos dice su obra? Hemos visto en televisión, animaciones y de seguro en algún
libro referencias a la obra. Significa la luz del primer pensamiento, simboliza
el acto más trascendental al hombre que piensa por la humanidad, un acto que
eleva al hombre por encima de su condición animal. Interesado por captar los va
y vienes de luz y sombra, lucha por que se aprecie con la luz para obtener la
profundidad de la escultura, logrando que el espectador se mete en la obra ya
que debe verse de varios ángulos para apreciarse en su totalidad. En alguna
butaca al fondo, un infiltrado ve a la conferencista sonriente y embelesado por
su caminar, por esos ojos detrás de esos lentes que lo han atrapado al
instante, escucha su voz atento como el oído del niño al escuchar a su mama
gritar y ella sigue disertando sobre la escultura continúa: me gusta El
Pensador…es un invitación a desarrollar nuestra inteligencia, a refugiarnos en
nuestro interior y escuchar nuestro pensar para luego implementar el actuar,
esta tenso pero bien asentado en su postura…erigiéndose sobre su propio yo sin
perder el equilibrio ¿Cuántas veces no escuchamos nuestro interior? O ¿dejamos
una idea en el cajón? Pensar para luego actuar y realizar…el espectador
descifraba cada uno de sus movimientos plasmando en el corazón cada imagen de
ella, el sonido de su voz, el movimiento de las manos al dirigirse a su
público, era tan parecido a un agente del FBI recolectando pistas sobre la
conferencista que ahora iba por su última representación en la Imagen que
ilumino la pantalla…una pintura de Jan Van Eyck, Arnolfini y su esposa, nos
presenta a la pareja en el momento de contraer matrimonio. Pintado al óleo, es
una pintura controvertida por la cantidad de elementos simbólicos que incluye y
su difícil interpretación, un contraste entre la pareja por un lado el vestido
verde alude a la fertilidad mientras el rojo de la cama a la pasión, en medio
de ellos un perro que es una alusión a la fidelidad…la conferencista apunto
sobre el rostro de ambos personajes diciendo: mientras la luz se refleja totalmente
en su rostro, en el del mercader se atenúa. Encima de ellos se encuentra una
lámpara con una sola vela encendida es una clara referencia a Jesucristo y
representa al mismo tiempo la llama del amor que puede consumirse…todos sumidos
en el silencio asimilando la pintura mientras que ella volvía a su disertación
buscando culminar…de fondo se encuentra el espejo donde se muestra la
perspectiva inversa pudiéndose apreciar más un enlace matrimonial con el par de
testigos al fondo. Un amor sencillo, cautivador, representando en una pintura
sin requerir de beso, caricias o algún toque erótico. Ella se tomaba su tiempo
mientras suspiraba sobre la pintura, debemos ver a los ojos a quien queremos,
comprometernos en su vida y en la nuestra, vivir tomados de la mano desafiando
el futuro juntos…me encanta esta pintura ya que emula aquel deseo de compartir
la vida aunque no sepamos que será de ella, podemos averiguar con quien
queremos saberlo o mejor, vivirlo. Abrazar el sentimiento que nos roba el alma
y nos parte el corazón…de llevar nuestras mascaras por todas las personas salvo
con quien uno se compromete y realiza. Continuaron las preguntas y respuestas
acompañado de los aplausos, de preguntas sobre el arte y su historia, de
aquellos ensayos, pero ella ya no escuchaba solo asentía y absorta en aquel
hombre de pie que le veía sonriente y displicente se decía, no es el. Pero su
corazón latía cada vez más fuerte. El hombre tomo el micrófono y dijo: solo me
queda felicitarle por su gran disertación, su conocimiento del tema aunado a la
pasión y entrega por su trabajo y preguntarle si aún de vez en cuando en noches
como la de hoy, con una luna amarillenta va a ese lobby donde unos músicos
deambulan por la historia de la música. Ella sin habla solo alcanzo a decir:
Siempre que regreso a esta ciudad terminó por encontrarme en donde la mejor
música suena. La Maestra de Ceremonias entregó entre aplausos el Reconocimiento
por la disertación y un niño recorrió el templete hasta llegar a ella
entregándole un ramo de girasoles, le agradeció y el niño corrió de nuevo a la
salida mientras los espectadores salían del lugar, ella siguió su andar
esperando encontrar al autor de dicho atrevimiento pero ahí no había nadie, y
se quedó expectante pero con una sonrisa perniciosa. La noche inundaba la
ciudad bañándola sus calles con su oscuridad y adornando con el cielo
estrellado sus lugares, un suave viento reptaba entre la vestimenta de los
caminantes como un niño jugando en el patio de su casa, por el centro de la
ciudad el sonido de tacones avanzando es un melódico tintineo que repercute en
decenas de miradas y extraños que voltean de reojo quitándose el sombrero en
reverencia, pero ella se mantiene al margen. Su vestido gris plata adornado con
ese collar negro brillante y sus ojos negros como la noche eterna alumbraban la
calle, con un girasol en la mano que lleva su bolsa, da vuelta a la izquierda y
entra al elevador del hotel rojizo pulsando el botón del último piso. Uno de
los lugares enigmáticos de la ciudad, se eleva por encima con 30 pisos, ahí
reuniones de gobernadores, encuentros artísticos, anécdotas de fantasmas y
vivencias se han suscitado, es ideal para quien ha venido por primera vez. El
elevador se detuvo y la conferencista salió rumbo al lobby, un refinado hombre
le dio la bienvenida y le dijo por aquí ya le esperan, grandes bambús y plantas
se alzaban alrededor del lobby-terraza, mesas antiguas con un toque moderno y
sofisticado adornado de candelabros y lámparas de la época medieval convertían
en lugar en un rito urbano, una nave del tiempo, al fondo la banda tocaba una
melodiosa tonada que embelesaba a todos los asistentes. Ella saludo a quien le
sonreía y reverenciaba, ahí en la última mesa de pie el espectador le esperaba,
con una caja rojiza como la pintura del lugar. Le tomo de la mano mientras le
besaba suavemente en la mejilla sintiendo como el aroma de su persona le
aportaba magia al instante, alargo la silla para que ella se sentase y se sentó
frente a ella, el mesero enseguida destapo la botella y el espectador lo detuvo
diciéndole: Yo le serviré, gracias. Sin dejar de ver esos ojos negros que
rompían el silencio en cualquier noche triste, le dio su copa. ¿Por qué
brindamos? Dijo ella. Con el dedo sobre sus labios él le pidió no decir nada…y
así en un susurro casi imperceptible, le contesto: quiero empezar de nuevo. La
vida nos lleva por horizontes lejanos y a veces espinados, sin embargo, debemos
decir lo sentido y ver de frente al mundo y así, mientras la banda rompía el
silencio con su música, el con su mirada perdida en ella que bajo esos cabellos
oscuros, escondían unos bellos ojos negros como el firmamento y sus estrellas,
ahí le escucho todo aquello que tenía que decir, no perdió ningún detalle y sin
embargo, temblaban sus labios, le conto el espectador el pasado, el presente y
su idea del futuro, ahí en ese hotel rojizo de tintes románticos y
melancólicos, de leyendas inconclusas, ella también le conto de donde había
estado, de sus pasiones arraigadas, sueños que se alcanzaron y sueños que se partieron,
la noche iluminada por la Blanca Luna mientras cuervos graznaban a la par de
una pareja que se miraba sonriendo en silencio, un nuevo comienzo se decían en
silencio. Todo se difuminaba alrededor de ellos, la música apenas se escuchaba
al igual que las personas se diluían como una acuarela, la conferencista y el
espectador congelados en el tiempo cual frescos del Renacimiento, renacían de
sus cenizas para ser de nuevo ellos, complementar esos corazones que de vez en
cuando se engañan a sí mismos, pero no por mucho tiempo cuando el amor reclama
a sus siervos. La medianoche les encontró caminando por las viejas casonas
dejando atrás no solo las calles y las luces sino aquello que les tenía de
dolor el alma, se les fue cayendo como se caen las cenizas al suelo después de
un incendio y se pierde por el suelo o por el aire, se decidieron en el
silencio de la ciudad donde solo se escuchaba una que otra sonrisa y el sonido
de zapatillas caminando se comprometieron a sentir, a reiniciar, a arriesgar
poniendo el corazón por delante y las ganas de sentirse infeliz al sentirse
enamorados e ilusionados por aquello que les da luz a sus noches, que le pone
palabras al silencio, que roba besos y arranca caricias, a hacer el amor por la
noche pensando en que el mañana no existe, a hacer el amor por la mañana
pensando que la tarde será efímera. Atraparse la mirada de sus ojos para que al
cerrarse los suyos aun en su mente en blanco buscando el sueño, llevarse la
sonrisa para que al ver el arcoíris recuerdes que tienes con quien compartirlo.”
lunes, 17 de septiembre de 2012
Caminos del Alma
“La humedad aprisionada, aprieta,
repercute en el animo de las personas robándose las emociones de la tarde que
yace sin atisbo de Sol en este sábado cualquiera. Ni parece que lloverá ni
parece que el calor se ira, es una trampa, un juego de la naturaleza y sin
embargo, con una displicencia y un sentido abstracto, Él anda por ahí. Hacía
muchas Lunas que no bebía solo, que no se embarcaba en una desilusión o una
buena manera de pasar la tarde más que esa, de beber frente a la tarde nublada.
En términos de psicología, podría ser un intento de no caer en la depresión,
quizás hoy nadie sea buena compañía, pero ha de ser acompañante de las nubes
grises en la ciudad a la que ha vuelto desde ayer. Se había caído su mundo
personal, aunque el mundo afuera apenas se sostiene en su presente. Deberá
mutar y continuar, refrescarse en la lluvia si esta llega, hacer una llamada
para que alguien escuche y no hablarle a la mente, pero antes deberá destruirse
a sí mismo, antes de empezar de nuevo, antes de caminar deberá arrastrarse en
el fango de los recuerdos, de los sueños rotos o de las partidas anticipadas. Caer,
llorar, patalear y lamentarse, todo es permitido. Una caminata que a muchos
pareciera solitaria y a otros se asemeja a esa comunión entre la persona y su
yo interno, ¿Qué importa caminar solamente? Aunque en este caso, viene
acompañado de botellas pero y eso que. ¿Quién dice que no se puede recorrer la
propia ciudad cual turista perdido? Todo se ha perdido se dice, el ayer, el
presente se lo ha llevado el tiempo y aunque el día va a la mitad parece que
durará una eternidad pero se dice, si ha de ser así, que me tome engulléndome
la vida misma en un trago repartiendo sonrisas entre desconocidos y conmigo
mismo. El calor repliega, recrudeciendo los sinsabores del alma. El amor se
fue, las amistades se han desaparecido y el trabajo es solo una tragicomedia
que nos lleva a las lides del dinero y el uso de las horas. El, ataviado en su
uniforme de trabajo retoma las calles que después de muchos años se encuentran,
efectivamente se percata de negocios que han cerrado, negocios permanecen,
incluso aquel lugar donde trabajó hace quien sabe cuánto tiempo atrás sigue
ahí. De pronto en medio de un callejón que llevaba hasta una calle iluminada
solo por esa trágica luz que permanece solo para los extraños, incitándolos a
adentrarse en ella, el caminó, destapo una nueva botella y dijo que diablos. La
tarde es del infierno este día. Embravecido por ese trágico andar hacia las
fauces de su alma y el deseo de destruirse en los adentros de su interior, bajó
los peldaños donde el río caudaloso esperaba, quería apaciguar o dejarse
llevar, recargado en los arboles mientras los autos se peleaban por un lugar
para seguir avanzando. Ahí frente al río que cantaba con su ir y venir, gritó
con furia, ahí donde nadie le escuchaba se percató que la botella lloraba al
igual que él, y se sintió abrumado, perdido, errante en la ciudad. Divagó con
la mirada y justo del otro lado del mismo, se encontró con una enorme casa
oculta bajo inmensos árboles, jamás la había visto, una ilusión se dijo,
alucinación más bien aseguró murmurando, pero aquella casa seguía ahí después
de cerrar y abrir los ojos un par de veces, se sonrió y con un semblante malicioso
se dijo porque no y anduvo paso a paso rumbo al puente que se alzaba sobre el
río. El puente de madera se mecía y el cielo comenzó a nublarse, era una
invitación a la perdición o a la claridad quien sabe, la casa rompía los
paradigmas y las reglas de la construcción y sin embargo, se sostenía. Sin nada
que perder, se apostó en la puerta y tocó…una, dos, tres, cuatro veces y nada.
Decepcionado entendió que la vida es así y dio media vuelta y entonces el
crujir de la puerta de madera se escuchó mundano como un cuento de terror, el
infierno del caos le enseño la entrada. Un par de escalones hacia arriba se
jacto de ser fuerte y entró. La puerta se cerró al instante y una gran sala
iluminada solo por velas alrededor le dio la bienvenida, en cada vela una
imagen de Jesús de las estaciones en la caminata más conocida del mundo entero.
El techo rustico estaba pintado de frases en alfabeto griego las que reconoció
de inmediato, famosos filósofos jactándose de encontrar la república perfecta
se comunicaban en ese techo. No había sillones, ni sillas, solo un gran tapete
rojizo con libros abiertos a la mitad, pero lo mejor estaba frente a él, una
gran pecera con la Europa antigua, París, Roma, Viena, Grecia mientras peces
nadaban cruzando todo el continente, de fondo comenzó una canción que recordó
al instante, y sintió una sensación que le volvió la piel de gallina, en el
momento en que se preguntó si cantar o buscar una botella para irse de esa
alucinación o realidad etérea, sintió unas manos cubriendo sus ojos y dijo:
bienvenido, es noche de luna blanca, si no sabes que decir, estas en el lugar
correcto. Él solo alcanzo a decir: ¿Dónde estoy? Y en la respiración, el aroma
de sus manos, el tacto de su piel, supo que no importaba y se rió casi al
instante que ella misma soltó una risa suave diciéndole anda siéntate mientras
te traigo algo de tomar. Desesperado por apreciar su belleza que de seguro era
angelical dio media vuelta encontrándose con esos ojos negros profundos como la
noche, engalanando o cubriendo su rostro un antifaz blanco como la nieve cual estrella
postrada en el cielo lo tomó por sorpresa. ¿Quién era ella? ¿Cómo había pasado
por alto esta casa? Tal vez estaba dormido en ese frondoso árbol y soñaba sin
percatarse de lo real, una vez más se dijo, déjate llevar y deja de hacer
preguntas. La mujer del antifaz cruzo de nuevo por donde salió, regreso con el
trago y le invito a quitarse los zapatos y sentarse sobre el tapete rojizo, iba
descalza y su piel morena embriaga a cualquiera más a él, que ahora le
contemplaba embobado mientras degustaba el trago apresurado. Se sentó cual
maestro de Yoga, vestía un largo vestido color blanco adornado con profundas
rosas rosadas y parecía una bailarina de ballet ahí sentada, capaz de darse 10
vueltas y no perder su control. Y ahí mientras se perdía en esos ojos negros
brillantes como la noche y su sonrisa iluminando esta tarde que se escapó en un
instante, pregunto porque él estaba triste, y ahí fue donde le conoció mientras
él contaba la historia de su vida, ella atenta seguía cada paso, cada caída en
la que el ahondaba, su suplicio, su felicidad antes de que todo pasase, con
esas velas sobre las cuales Jesús caminaba por las estaciones dirimiendo con el
mundo mientras se sacrificaba en aras de su Padre, el comenzó a sentirse libre,
desahogado y comprendió que a cada palabra o hecho que se refiriera, ella le
encontraba una razón, un porque y sobre todo un para qué. De fondo, los peces
navegaban en las aguas de Europa, paseando por el Coliseo, subiendo a la Torre
Eiffel, retratando el Partenón cuando ella lo invito a cerrar los ojos y
escucharle. Le dijo has sentido la vida pasar por tus manos, has visto quizás
el infierno y es posible que odies tu existencia como tal y te sientas errante.
Ven, toma de mi mano. Lo guió por la gran sala y poniendo su mano cerca de la
vela le dijo: Lo espiritual de la imagen que adorna esta vela lo dice todo, un
camino cuyo final no sabe con certeza pero cuyo trayecto debe abrazar, sentir y
palidecer porque se guía por el corazón. A continuación le dirigió a la parte
central de la sala y con su mano le alzo su rostro al cielo mientras le decía:
tu camino ha sido hecho en base a tus principios y las decisiones que has
tomado cuyas consecuencias hoy vives, quizás alguna de ella sea solo el destino
o la mano de Dios, pero tu filosofía al igual que ellos que escribieron grandes
libros, interpretaron su propio ser humano, su entorno y se guiaron por su
pensamiento, tu camino continuará y trascenderás lo que hoy te adolece. Por
último, te invito a que tu olfato sienta el agua de esta pecera cuyos peces
recorren grandes ciudades mitológicas, eternas y siempre parte de la historia
del mundo te regresen los sueños, que las distancias son cortas si estas las
caminamos de la mano del cariño de la gente y de nuestras pasiones. El tomado
de su mano, recorriendo esa sala y con ese sentir de su piel rompiendo todos
sus paradigmas se sintió aliviado, relevado de esa carga con la que cruzó ese
puente, sabía que tenía mucho por hacer, y que tendría que quizás construir de
nuevo, pero ahora entendía que un sueño y una filosofía que solo él sabe vivir
le llevarán al camino de la vida. La Chica del antifaz le abrazó fuerte
otorgándole el beso más sincero del que el haya tenido razón en años, no era un
beso de enamorada, ni de admiradora, era un beso de comunión, de comprensión,
de cariño profundo. ¿Un fantasma? ¿Una reina? ¿Una visión de su mente?
Retribuyo su beso con un beso en su mejilla y en su mano. Pasado la medianoche
abandono esa casa donde dejó su tristeza y su errante porvenir, se dice que
recorrió de nuevo las calles sonriente, extrañamente tranquilo con su vida y
displicente con el futuro. La noche brillaba con su Luna blanca mientras que el
cielo se había nublado, frente a él justo en la esquina de una calle solamente
iluminada por un farol caminaba una mujer descalza de cabellos lacios negro
brillante un vestido rosado cubría su cuerpo hasta las rodillas, se vieron por
un instante y sonriendo se dijeron hola. Ese rostro, se parecía tanto a…y contuvo
la respiración solo alcanzando a decir Hola, y ella le dijo hola con esos
labios que habrían de robarse el alma. Y el camino inició con dos locos
sonriendo con ojos cerrados...Esencia de esa Luna Blanca en una noche efímera y
eterna que va y viene con el viento, encontró su sonrisa maliciosa en su
silueta rompiendo los moldes de la razón al ver esos ojos negros desafiando al
corazón.”
jueves, 16 de agosto de 2012
Bajo la Lluvia
“La luna blanca se asoma con su
sonrisa pretenciosa, Los sueños son parte de nuestro dormitar, paisajes de
nuestro subconsciente que solo entiende de recuerdos, de mezcla de lo que no
paso, de lo que paso, alterando el orden de las ideas y revolcando nuestra
creencia en lo que hacemos en el diario de nuestro existir. Se considera una
amante de los sueños, ahí, ataviada en su pijama morada se escucha su
respiración en la solitaria habitación acompañada por el sonido del aire
acondicionado que logran una parsimonia que se antoja acurrucársele por un lado
para entender como en un mundo en el que reina el fuego se puede alcanzar el
sueño de manera tan tranquila. Pero aceptémoslo, los factores que rodean al
sueño son bastantes: cansancio, depresión, oscuridad, gusto, fatiga crónica,
unos brazos que enamoren, enfermedades, etc. No entendemos su postura, pero si
somos estudiosos del dormir y sus formas de acostarse en su cama, notaremos que
su posición cual feto en el vientre es definida como aquella que protege el
corazón evitando enamorarse o perder el control cayéndose presa de sentimientos
que hoy no deberían existir. Y hoy en medio de la noche el resplandecer en su
ventana le borra en un instante aquello que soñaba, otra vez presa de una
alucinación se dice a sí misma e intenta volver a su cama cerrando sus ojos y
así, recuperar ese sueño que le hacía sonreír, sin embargo, se estrella contra
la pared en blanco una y otra vez su mente ha divagado por las calles y
pasillos de una memoria que guarda todo y nada, percatándose de que ella se
apodera el insomnio termina por recargarse en la cabecera de su cama y comienza
con ejercicios de relajación para conciliar el sueño sin encontrar cura a su
mal. Con sus pantuflas desciende por las escaleras hacia la cocina y en eso, la
luz se les escapa con el siguiente resplandecer del cielo, con la grosería
saliendo de sus labios tantea las paredes buscando guiarse y encontrar esa vela
regalada por su madre esperando que aun funcione y que esos cerillos olvidados hayan
vencido la humedad. La vela apenas ilumina dos pasos adelante pero servirá,
obligada por las circunstancias abre la ventana y aprecia el cielo, desde
arriba se ciernen nubes grises y relámpagos estruendosos que rompen con la
monotonía de todos, ¿expectativas de lluvia? Ninguna, apenas en la tarde era
totalmente soleado pero la noche siempre nos tiene sorpresas, y al parecer hoy
se nos vendría una más. Con su pijama y sus pantuflas bien calzadas alimentaba
su mente lo que de niña realizaba al fragor de una lluvia como esta que se
asomaba desafiante cual si querubines del cielo estuviesen siendo regañados por
Dios, ahora que había crecido y se dedicaba a tantas actividades quizás había
olvidado lo más sencillo, experimentar, alimentar el alma no de sueños sino de
actividades que los sueños envidiarían y así, en medio de ese presagio de
lluvia se sonrío consigo misma, justo cuando la lluvia comenzó a caer sin
piedad en la tierra, bañando las casas, caminando por las calles y llevándose
hasta la luz, pensó en que se echarían a perder cosas en el refrigerador, a
remover las conexiones de los aparatos electrónicos, en eso divisó en la acera
de enfrente un caminante andando a su antojo con vestimenta desgarbada y sus
cabellos cruzándose por su rostro humedecido de tanta agua, ¿Quién era? Arriesgado
a divertirse bajo el agua, se deslizo sobre la calle sobre un cartoncillo, un
surfista aficionado, cubriéndose con la mano el rostro y viendo a lo lejos como
ella le perseguía con su mirada, le invitó a salir, ella aun dudando apunto a
su pecho preguntando si era a ella a quien se dirigía y el asintió, dudo un
instante, dos, tres, y se decidió cuando él le describió el sentir de la
lluvia. La vela se apagó y en el umbral de su hogar con tanta lluvia que apenas
se percibía le extendió su mano y ella la tomó con un profundo suspiro
sintiendo el agua fría calarle los huesos, alimentarle el cuerpo, sentirse por
un momento viva en una actitud infantil que solo recuerda que no se debe perder
la emoción de hacer cosas por deseo y no por decreto. Juntos recorriendo el
vecindario, desafiaron a la lluvia haciéndose parte de ella, se deslizaban por
las aguas que recorrían calles, parques y edificios, el centro de la ciudad
estaba totalmente inundado y decenas de autos con sus motores detenidos…parecía
el caos, sin embargo, las madrugadas siempre son más solitarias que las mañanas
porque aun a miles de años de la llegada del hombre, sombría es la noche y se
debe respetar a la oscuridad, de ello ellos no temen. Gozan, se ríen, revitalizan
su cuerpo bañado por esta agua que el Cielo ha enviado rompiendo con todo a su
alrededor…el parque se yergue con sus grandes áreas verdes, sus juegos
mecánicos, su fuente de soda ahora abandonada, el pasto húmedo permite que se
deslicen en una carrera hacia abajo. Aquí no se hablan, parecen más dos mimos
entendiéndose solo con señas y la mirada en sus ojos, con la sonrisa y la
naturaleza de fondo, la vida sucede en los detalles, no en lo material. La vida
ocurre con el alimento del alma, no con el dinero ahorrado. La vida es en el hoy, no mañana o pasado. Con
los pies sintiendo el camino del rio hecho por la lluvia sin atisbo de luna,
sin hora alguna, los dos se ensucian los pies y se sientan en los columpios del
parque, desaparecidos en un mundo donde cualquiera te encuentra, ahí se mecían
mientras sus pies chocaban en el charco dejando que todo se fuera por la borda,
se carcajeaban de su actitud, de la vida, del agua, de los relámpagos
iluminando el cielo. Ahí absortos al final se contaron su historia, sin
nombres, sin lugares de origen, sin llamadas a la razón, percibiendo que
importa más el que se siente que por qué se siente, que importa más la
conversación espontanea que lo programado. Podría ser que Ahí en ese parque
donde habían terminado después de recorrer la ciudad cual niños perdidos y
desobligados, totalmente mojados y a punto del resfriado, se contaron anécdotas
de lluvia. Recuerdos que hacían palpitar el corazón, enseñanzas que lagrimas
similares a este diluvio nos habían dejado y solo habrían de irse con el paso
adelante, con cicatrices pero no con sangre guardada. La vida bajo la lluvia es
más nostálgica, trágica, y absorbe nuestras energías al menos en esta tierra húmeda
y calurosa, sin embargo, fuera de todos los paraguas, los impermeables, los
ocultos en los restaurantes o bajo los cafés, siempre existen personas que
sonríen por ahí, deambulando alimentándose del agua, de convertirse en niños en
un mundo de adultos, bajo esos columpios y con la vida en sus manos o en las
del mundo, ha empezado a salir el sol acompañado de ese arcoíris que la
naturaleza nos manda para decirnos que nuestros problemas y dudas se
empequeñecen cuando se le escucha al corazón, caminaron con ese paisaje tras de
ellos hasta la cafetería y ahí con el amanecer de fondo, pintaron sus almas
confusas y melancólicas en un paisaje que se asemeja pletórico y nada común,
dibujando cual novatos admiradores de Picasso”
jueves, 2 de agosto de 2012
Mundo de Morfeo (10ma. Parte LadoB)
“Todos soñamos. Nos alimentamos de ese mundo donde
nuestro cuerpo no tiene reglas algunas ni sujeto a leyes de la naturaleza, ahí
nuestros demonios nos alientan a destruirnos desde adentro pero también
nuestros arcángeles nos acompañan para rescatarnos día a día. Mundo de Morfeo”
“Desperté sobre largas y
retorcidas espinas en medio de un jardín que se extendía por toda la calle;
pantanoso, oscuro, melancólico. Atiborrado de ramas marchitas y de ojos ocultos
que se reían trágicamente de mí y mi figura descalza que avanzaba llenándome
las plantas paso a paso de sangre y heridas. Con los ojos fijos en mi silueta,
esos ojos se jactaban de su cordura en un tiempo donde los locos y los tontos
parecen vivir más. No sabía como hacer un contra peso o enfrentarme a ellos,
decidí que si seguía avanzando entre las espinas y las ramas marchitas
conseguiría que los ojos dejasen de perseguirme y la risa de sus bocas fueran
calladas por mis huellas en la tierra en la búsqueda de mi razón y la fuerza de
su porque. No sería destruido por mis propios demonios adheridos a mi persona
como sanguijuelas robándome la vida, la sangre, marcando mi cuerpo y mi alma de
amarguras y desilusiones hechas en el fragor de una tragicomedia por la que he
vivido tantos años. El jardín parecía crecer a cada paso que daba, se erguía
cual mancha voraz y emergía por todos los lugares que se veían a su alrededor,
una digna creación de esos cuentos mitológicos de la época griega. Titanes con
grandes armaduras manchadas de sangre y con las espinas como parte de sus brazos,
hacían un fuerte por el cual difícilmente se podría pasar, sus sonoras
carcajadas y su furia desatada atemorizaban a cualquiera más a la razón y al
corazón. ¿Cómo destruirlos? ¿Cómo pasar a través de ellos y llegar a la tierra
prometida? Empecé a correr desesperado en mi pijama negra como la noche
intentando que dicho color me diera un camuflaje en el pantanoso y oscuro
jardín valiéndome cual soldado de una táctica de guerra en una idea estúpida de
pasar por encima del territorio del enemigo. Era una locura enfrentarme a esta
tarea de escapar de aquí, de ver un ápice de luz en mi mente y en la lejanía de
mi vista, de encontrar el sol en una oscuridad sepulcral. No todo puede ser
justo ni siempre se logra encontrarnos los factores a nuestro favor. Es un camino
sinuoso este de la vida, del amar, del sentir y de idealizar. Una cuestión de
dejar libre aunque el corazón ha decidido amar, el corazón se hace frágil e
inestable cuando involucras los sentimientos, sin embargo, está hecho para eso
lo mismo vibra de alegría que retiene y llora la tristeza, una paradoja en la
poesía de la que todos anhelamos vivir y palidecer. Enarbolaba oraciones e
imaginaba como continuar avanzando, opte por ampliar mis sentidos y confiar en
mis huellas, que importaba si adolecía de algún mal o si pisaba alguna espina
hiriendo mi cuerpo, malditos demonios sonrientes y malolientes, pesadilla o
sueño mal encauzado. Los males de mi propio mundo me atacaban esperando verme
caer, pero continuaba ahí un paso a la vez, una voluntad de escapar y de
retomar el paso hacia fuera y lejos de esta fortaleza. Con los ojos bien
cerrados para ver mejor, luchaba contra los titanes que asestaban sus golpes
furiosos sobre mi persona, orillándome a la rendición y a la conversión cual
vampiro en la Europa del siglo XVIII, súbitamente en medio de todo este
panorama desolador y oscuro recordé: en el mundo de los soñadores o mejor
dicho, en el Mundo de Morfeo siempre es posible volar y encontrar luz donde
menos lo esperas aun siendo este resguardado por murallas cubiertas por
pantanosas y espinosas plantas. Una risa estruendosa se escuchó a mi espalda y
un hombre flaco y de largos brazos me rodeaba en su mirada despectiva y con un
aire de superioridad, estudiándome de arriba abajo, sonreía cual gato de caricatura
intimidando a su ratón. Y entonces dijo mientras escupía sangre:
-
Ni tus ojos bien abiertos, ni tus planes te
servirán. ¿Por qué corres?
-
No me
malinterpretes, pero este lugar parece un jardín del infierno.
-
Lo es, pero no lo
hice yo ni nadie más que tú, estamos en tu propio mundo. Me río de ti y tu
falta de sapiencia. Eres un iluso si crees que algo o alguien puso este jardín
aquí.
-
Si este fuera un lugar
creado por mi imaginación. ¿Por qué me haría daño? lo destruiría en un instante
y continuaría mi camino.
-
¿quiero ver como lo
haces? Quiero saber
-
No sé cómo hacerlo,
¿lo hago con la mente? Arranco con mis manos el jardín o donde encuentro el
interruptor mental para destruirlo todo.
-
¿Quién eres?
-
Pensé que no
preguntarías pero al igual que todo aquí, soy un nacido de tu mente, me
alimentaste y hoy estoy frente a ti, me río porque sabes quién soy, pero quizás
mi existencia te parezca inverosímil, puedes salir de aquí pero no tengo la
respuesta del cómo, solo me presento como uno de tus demonios personales. Soy
el jardinero de este infierno. Bienvenido. Me alimento de tu tragedia en este
Mundo de Morfeo donde los sueños y las pesadillas van de la mano. Explícame que
hago aquí y sabrás como salir.
-
Entonces comprendí, ese miedo disfrazado de
ansiedad, tan apegado a mí y a mis huellas en el transitar de la vida, esa
ansiedad que revuelve mi estómago, adolece mi mente y engarrota las piernas,
esa vertiente que se arraiga cual ramas en un jardín espinoso que hoy me hace
sangrar las plantas de los pies revirtiendo todo aquello ganado y repeliendo
cualquier invocación a la vida misma con sus cambios, presionado en pecho
terminé por entender que la vida es un camino hecho con sueños, voluntad y
apasionados relatos de nuestro sentir, y será eco en aquellos que nos acompañan
y aun a pesar de esta ansiedad continuare el paso combatiendo al demonio que
escupe sangre y se jacta de ser fuerte. Un paso a la vez. Sonriente me escuchó
mientras nuestros rostros se transformaban, el juego había cambiado, el Jardín
fue cediendo y las espinas a doblarse al igual que las ramas a perderse titanes
fueron esfumándose como la tierra de sus raíces y crucé la puerta. No debemos
temer salvo que ese temor sea una fuerza voluntariosa que nos deje perseverar y
continuar aquello que hemos decidido emprender.
Al cruzar la puerta, una tormenta lluviosa me
recibió cual golpe a la mandíbula por un boxeador furioso, llovía que parecía
el cielo un oscuro pasillo hacia la muerte que hacia la vida eterna, no era esa
vista emocionalmente viva que crea lágrimas, poesía y absoluta certeza de un
mundo mejor. Este cielo era insensible, inestable, una representación del Caos,
la cara más perversa de la naturaleza que furiosa lloraba insaciable con un
viento que gritaba su irrepetible melodía y mi alma en medio de todo, buscando
donde ocultarme, como refugiarme de esta lluvia de niveles irreconocibles,
pensé que todo terminaría cuando cruzará la puerta pero solo caí en otro lugar
de diferentes latitudes pero igualdad de condiciones, un infierno más
representado como esa Divida Comedia de Dante, mi oscuro ropaje no me
protegería de la naturaleza que ni siquiera me permitía ver más allá aunque mi
intuición decía que estaba cerca de una villa donde sembradíos y un granero
podían darme refugio, corrí como pude, sintiendo la fuerza de la lluvia,
desafiando ese cielo gris y nada sonriente en un rincón de mi memoria que
parecía más bien el libro de las pesadillas. Conseguí avanzar sintiendo mis
ropas mojadas pesando sobre mi cuerpo sintiendo apretadas y cansadas las
extremidades de mi cuerpo y alcance a sentir la textura de la madera al llegar
a la villa su aroma inigualable toque tan fuerte como pude y empecé a
desfallecer ante tanta agua bajo mis pies que se había convertido en lodo, caí
súbitamente y perdí el conocimiento. Al despertar, estaba recostado sobre una
cobija con pajas alrededor por todo el granero, frente a mí, sobre una mesa
redonda de pino, con sus años de uso, estaba sentado displicente un hombre que
parecía más bien un estoico querubín engrandecido en un mundo que quizás no era
el suyo. De su espalda una túnica blanca similar a una capa caía cual Semidiós
del Olimpo, cual soldado romano en tiempos de Jesús. Me dijo:
-
¿Ya te sientes mejor? Dijo, sonriendo de oreja a
oreja
-
Supongo que también
eres una criatura de mi mente. Dije, mientras recuperaba el aliento.
-
Jajá. ¿así se nos
llama ahora? Hemos tenido muchos nombres a lo largo de la vida, pero si
supongamos que soy una criatura de tu mente. ¿te sientes mejor?
-
Sí, claro. Salí de
un jardín espinoso y con tintes de pantano para llegar a un cielo hecho trizas
mientras llovía a cantaros sin olvidar que me desfallecí justo aquí. ¿Cómo
debería llamarte?
-
¿importa? De seguro
tienes muchas personas a las cuales llamas por su nombre y no sabes nada de sus
vidas, lo importante aquí es como saldrás de aquí con tanta lluvia, creo que
deberías esperar, aunque la duda es: ¿A dónde irás? Y con eso se levantó
acomodándose la capa.
-
Serás muy parecido a
un arcángel, una creación de mi imaginación, un personaje en mi sueño o
pesadilla, la virtud de ser quien me habla al igual que lo hizo quien se dijo
mi demonio, incitando a que resuelva acertijos, pero ¿Cómo hacer dejar de
llover? Lo mejor sería esperar o refugiarme bajo tu capa que bien podrías
prestarme.
-
Todo es posible en
un sueño o una pesadilla, se puede incluso volar, destruir el mundo, caer hacia
un abismo inconcluso, degustar el placer y el cariño. Pero debes ser decidido o
mejor dicho, no esperar quizás. ¿no crees que te estas deteniendo?
-
Pareces de los
buenos no como el otro, ¿me acompañaras o te quedarás ahí viendo como lucho
contra la lluvia?
-
¿Estás listo? Me
dijo mientras se ajustaba las botas. No existe vuelta atrás, la vida está
cambiando y esta lluvia tú bien sabes de donde proviene, es tu mente y solo tú
sabes cómo atacarla o defenderla.
Abrió la puerta y nos vimos a los ojos, allá afuera
el cielo bañado de la combinación exacta de negro y blanco, Tláloc lloraba cual
padre abnegado pero entendí lo que me faltaba y lucho por ello. Pensé en cuán
rápido la vida cambia, los que viven o sueñan en la levedad del ser entienden
que la vida es ligera, sin ataduras y su significado efímero y están por el
otro lado los ilustrados o no sé si los enterados, amantes profundos que aman
trágicamente queriendo permanecer, ser parte de las reglas que se rigen allá
afuera. Me visualizo en medio de ambos en una tragicomedia en que mi levedad y
el peso de los años me llevan a querer y a desquerer si es que dicho término
existe, a no entender aquello que no va con mi idea de la vida y a comprender
que nadie es igual y las relaciones humanas se hacen difíciles cuando estas no
son clara, en la amistad como en la familia, como en el amor. El misterio ha
dejado de ser esa luz interesante y el término ceder ha cobrado una inusual
importancia al momento de no buscar diferencia sino diplomacia, sobra decir que
un buen beso y un te quiero lo arreglan al chocar las ideas en el ámbito de las
relaciones humanas cuando los gritos y las ofensas se convierten en heridas
punzantes hechas por flechas que solo traen palabras pero su veneno viene desde
el mismo corazón y eso las hace tan poderosas. Cuanto ha cambiado esta vida
¿Dónde quedo la sonrisa en un rojizo atardecer? ¿Dónde está el arcoíris cuando
la lluvia se va? Todo se supo justo cuando salimos a luchar bajo la lluvia, a
reírnos y jactarnos de ser libres, a decidir y no esperar, a vivir fraguando
ante la caída infinita de gotas. Cuando desafié mi entender y mi comprensión de
lo que me parece correcto solo a mí por ser quien soy. Comprender que no tengo
todas las respuestas, pero defender mis creencias y estar bien conmigo mismo
debe ser suficiente. Del cielo, ante la sonrisa desquiciada y mis ropas mojadas
sin importarme el que o el porqué, dejó de llover, entre la lluvia y el camino
que había tejido con las huellas y el ir y venir de la espada se hizo más
grande abierto y pletórico ante ese rojizo atardecer que empezó a pintarse por
el mismo Tláloc, el llamado arcángel por mí, ya no estaba ahí, quizás se había
esfumado con la lluvia, tal vez se encargó de los pinceles allá arriba. Pero ya
no temía decir lo pensado ni sentir lo sentido, continuaría admirando este
rojizo atardecer tomando el camino recién creado…me había vuelto loco o jamás
había estado tan cuerdo.
Mis pasos en la tierra mojada secándose segundo a
segundo mientras el rojizo atardecer sonreía frente a mi dejando que caminase
sin obstáculos quien sabe a dónde y con qué razones, mi sentir era que por algo
se había hecho y no perdía nada con recorrerlo más aún que ya no estaba
luchando sino más bien conociendo o reconociendo mi persona en ese sentido en
el que la mente y el corazón han hecho una tregua ante la persona y su vida. Si
esta era una tregua o un trato entendí porque paredes empezaron a nacer desde
el suelo, cual murales adornando el palacio de la memoria, una intención de
representar momentos o analogías de la historia propia. El mural crecía de
manera rápida y sus dibujos tomaban forma a cada paso que me llevaba quien sabe
dónde, me figure en un museo o en una exposición de pinturas donde los eruditos
del arte se apasionaban descifrando el sentir del artista y su estilo, pero ni
soy un erudito y el arte no es algo que me interese, sin embargo, reconocí en
las paredes abstractos de mi alma y sus partes difuminadas en matices que
deslumbrarían a los ojos de los niños. Rostros, lugares, fechas, frases aunados
al correr de las risas y las lágrimas…o era un melancólico sueño o la pesadilla
convertida en una realidad clara como el cristal. Avasallado por los murales
que cambiaban de forma cuyos colores se transformaban y regresaban a su lugar
que cual plastilina utilizada en la infancia tomaba forma de todo y se quedaba
en nada, quería tomar un pincel y escribir ahí lo que sentía en el corazón,
enfocar mis impresiones en esas paredes convertidas en murales y aparecidas en
un instante, al fondo se avecinaba una salida pero cuanto más rápido avanzaba, cuán
rápido se alejaba, siendo una típica historia de terror absurda, en ello de una
de las paredes un andamio volando cruzo entre ambas paredes por el cual me
arroje al suelo para que este no me pegase, ataviado con un overol y un
sombrero de paja acompañado de unos lentes grandes y rojizos con pincel en los
labios cual fumador de moda, me grito jovialmente:
-
¿Qué tal los murales? Recién pintados aunque no
soy un experto.
-
Asumiendo que tendría que presentarme ante él y
de la mejor forma posible. Le dije nada mal, viejo amigo. ¿Dónde aprendiste?
-
Es un sueño, en los sueños todo podemos hacer,
lo aprendemos de una foto, de un amigo nuestro, de nuestros familiares, de lo
que nos hizo sentir, hoy empecé y sé que te han gustado por tus ojos al
recorrer este camino. ¿te reconoces?
-
¿reconocerme? no estoy en ninguna imagen,
reconozco a quien sonríe ahí, al lugar donde jugamos cuando niños, esa frase
anotada en un viejo libro, al igual que esas risas que provienen de aquella
casa en las calles cerca de donde viví. Bien parece una semblanza pero soy malo
con el arte. ¿es arte? ¿quién eres? Perdón, ¿Por qué me dibujas?
-
Siempre que se pregunta, la respuesta es abierta
y puede gustarte o no, así que con tu permiso: 1. Claro, es arte no porque sean
cosas que ver contigo, sencillamente porque es una expresión de nuestra alma,
2. Soy un arquetipo construido por ti de diferentes personajes, un pintor
encargado de tu memoria y 3. Creo que se respondió en lo que ya dije, pintó
para que recuerdes, entiendas y asimiles, este pincel sirve para alimentar el
alma o construirte el refugio donde puedas ir siempre que hayas olvidado o quieras
evocar algo que sentiste.
-
No sabía que existía tal trabajo…tanto
medicamento y búsqueda de respuestas me ha dejado un poco mal de la mente ahora
veo. ¿estas para ayudarme?
-
¿necesitas ayuda? ¿no te gusta mi pintura?
-
No es eso, es extraordinaria desde mi ojo de
novato, si eres quien se encarga de ilustrar mi memoria o ayudarme con los
recuerdos, asumo que trabajamos juntos. Realmente me volví loco. ¿verdad?
-
Las personas que conocemos en nuestra vida, al
igual que las circunstancias o bien deletreado, el destino nos abre puertas que
podemos cruzar no tienen llave ni se cierran por dentro, se puede entrar y
salir, pero muchos no las toman, por miedo, quedar debiendo, no aceptar ayuda o
sentirse menos pero estas siguen ahí y no porque se hagan las cosas por ti sino
es un empujón que te lleva hacia tu destino. No, no estás loco, sencillamente
es una interesante visión hacia tu interior. ¿quieres despertar?
-
Si, esto es una locura y ve mis ropas, mis
heridas en los pies, estoy resfriándome perdiendo el piso y ahora me encuentro
entre dos murales frente a ti, el pintor que jamás he visto en mi vida real. No
ocupo empujón alguno, ni puertas abiertas, solo despertar.
-
En espera de esa respuesta, palidezco ante tu
orgullo desafiando tu corazón mismo y el entender que lo vivido aquí es una
experiencia valiosa en tu vida reflejando lo que en la realidad vives. Ve al
umbral y lo que te lleves en el alma es lo que tendrás al despertar. Seguiré
pintando para ti, es interesante e único.
Corriendo queriendo dejar atrás la conversación con
el pintor escuchaba su melodiosa tonada mientras la lluvia de colores y la
pulcritud de sus murales hechos con ese pincel en los labios me dejaba una
sensación de vacío, que no percibía lo que él me decía, sentí un rayo
cruzándome el alma misma descubriendo que sus palabras calaban hondo en mí y
bajo mis pies agua dulce corría, quizás eran sus lágrimas o las mías, pero era
cristalina y brillaba cual estrellas en el cielo, entonces entendí su figura
deslizándose en su andamio cual surfista por las paredes de mi memoria, siempre
que mi corazón dudara que me traicionara a mí mismo, cuando me equivocase, o se
cayera en pedazos el mundo, mi mundo. Una vez que comenzará de nuevo, las
fechas, los lugares, esos rostros sonrientes y de apoyo estarían ahí recordaría
sus nombres y sus casas, recordaría sus lazos de amistad, el amor sentido en
unos labios y podría levantarme para continuar arrastrándome, caminando,
corriendo o volando. Le grite: gracias! Y frente a mí el umbral apareció un
arco con un ave mitológica radiante y generosa y crucé. El mundo de nuevo había
cambiado.
El Sol nublo mi vista, ya no vestía mi ropaje ni me
percate cuando el mural y el pintor se fueron, pareciera que se los había
comido el Sol, o la tierra misma, mis ojos tardaron alrededor de un minuto en
adaptarse a la luz del día que no di cuenta de mis pasos hasta que sentí la
madera mojada y ese aroma que solo la cercanía con el mar otorga. Aroma que
suele ser eterno y creativo de poesías y romances significativos, pero para mi,
no era mi gran visión pero este sueño, pesadilla, tragicomedia o locura mental
se esperaba cualquier cosa, así que continúe en espera de todo y de nada no
podría detenerme ni quería hacerlo más, puesto que el mundo real seguía
avanzando mientras yo perdía la cordura. No negare que sentía en mis pies una
calma y un gozo extraño en el recorrido del muelle. Avasallado por el sol, la
arena, el olor a madera mojada y el inmenso mar frente a mí, me detuve en seco
a la orilla del muelle, recordé que no sabía nadar y si bien era un sueño, no
caería en el truco de arrojarme al agua cual pez o cual niño aventurado. La
panorámica era pletórica y no llevaba a ningún lado podría sentarme aquí y
cerrar mis ojos imaginando, creando lo que fuera. O podría lanzarme al mar? No,
eso jamás. Sentado con los pies volando apenas sentía el agua pero no su toque,
un clima increíble y acogedor denostaba que el mar no era tan malo para mí pero
si la idea propia del caer en él y ahogarme en el fondo de este, esa ansiedad,
ese temor me movía pero no lo suficiente para regresar mi marcha, me tomaría
mis minutos aquí. El cosquilleo en las plantas de mis pies me abrió los ojos y
el miedo, de nuevo sentí ansiedad, paradójicamente sonreí pero no estaba riendo,
sin embargo, baje lo más que pude mi vista para ver qué era lo que me generaba
ese cosquilleo y me encontré con el rostro hermoso de una mujer de cabellos
negros hasta el hombro, ¿de dónde había salido? ¿Qué hacía debajo de aquel
muelle? Un apenas perceptible bote se asomó cual ratón de su cueva con ella
sobre él. Sonriente, displicente, bella, en su vestido blanco como las palomas
me extendió su mano para que le acompañara, ante mi rostro expectante y
negativo dijo:
-
Si este es tu sueño y si somos parte de ti como tú
de nosotros, ¿sería excelente que terminase con un paseo en bote, no crees?
-
Mi sueño sería que
este no fuera un bote sino un gran barco capaz de sostener el temor a caer al
agua y no poder nadar cayendo al fondo del mar esperando que alguien me
rescatase, no crees?
-
Ja. Te encomiendo a
que subas, no tienes que perder además el regresar no te llevara a ningún
lado…que el bote sea pequeño no significa que sea frágil, nos llevara a donde
mismo, es tu camino, tú haces tu propia historia. Es el siguiente paso…lo único
que queda atrás son tu experiencia y las enseñanzas
-
¿adónde me llevaras?
-
Solo subiendo lo
sabrás. Jajá. Suena a película pero no lo es, ven. Te prometo que lo que
encontraremos será divertido. ¿recuerdas cuando tu carcajada alcanzaba a hacer sonreír
a los demás? ¿Cuándo cual payaso resolvías aquello que podía tumbar tu ánimo?
Voltee mi vista atrás pero ya no había nada ni
indicios por aquellos lugares donde había pasado, solo me quedaba continuar
hacia adelante, resolver mi camino en un bote sin esperar nada a cambio,
durante el trayecto aprendí que el no esperar hacia más disfrutable la travesía
o al menos había aprendido algo más. Tomé su mano descendiendo al bote. Con la
espectacular vista de frente a nosotros, la mujer de cabellos negros vestida de
blanco disfrutaba el paseo descalza y de vez en cuando bajaba su mano al agua
para sentirla, me sonreía angelicalmente y me invito a quitarme los zapatos y sonreír
aunque fuera temerosa mi mueca, el bote se tambaleaba pero se sostenía firme.
Un cofre sencillo dividía el barco, al notar que lo veía con inquietud, me
dijo: no es un tesoro ni es oro. Es un regalo para ti. En un segundo rechazo la
idea que fuese abierto, aun no era tiempo y comenzó a empujar con un cayado el
bote. Decenas de peces nadaban a ambos lados del bote, recorriendo el mar con
nosotros, escuchaba a lo lejos una música suave que me pareció reconocer, venía
de todos lados o solo mis oídos podían escucharla. Sin embargo, entendí que
ella podía ser la autora por el movimiento de sus cabellos y su sonrisa
displicente, debajo de nosotros el brillo del agua comenzó a teñirse de un
nacarado azulado que expedía un aroma que se plegaba a mí, una mezcla
intrigante de arrojo y paz se empezó a fraguar en mi persona, dejando de lado
esa preocupación por el mar y justo ahí al ella sonreírme de nuevo tome el agua
con mis manos apreciando su sinceridad, su eterno paseo a través de la tierra, el
cofre se mantuvo firme y no veía más su figura solo la de ella, capitana del
bote más firme en el cual había estado y cantante de voz fina que repercute en
la piel chinita que en este momento tengo, mi rostro sonriente y a veces hasta
jocoso se percató de la tierra que se veía a lo lejos. Hemos llegado dijo ella,
es tiempo de abrir el cofre. Sentados unidos solamente por ese cofre, y con un
ojo en la tierra que se empezaba a ver y el cofre, me fui por lo más corto, el
paso a paso, el cofre no tenía candado, respire hondo y lo abrí. Una oscuridad
total dentro de este y la nada me quitó la sonrisa al instante pero en un
segundo la recuperé, era una aventura, un sueño, una visión, no esperar nada,
solo vivir y disfrutar de nuevo, volteé hacía abajo el cofre y una larga llave
en color cobrizo cayó sobre el bote, la tome entre mis manos asumiendo que una
puerta se abría con ella…mi capitana dijo: hemos llegado, suerte.
Su sonrisa animosa, su corazón abierto y su alma
desahogada disfrutando de su vida, me invadió… no me encontraba en el bote,
frente a mí, una casa con techos de árboles frondosos, grandes ventanales, más
bien un castillo gótico en un futuro donde todo es de cristal y transparente.
Combinación extraña pero acogedora, lo que encontraría ahí resolvería mucho de
lo que este trayecto ha consumado. Será mi casa, mi alma diseminada entre
ventanas, mi corazón sonriente entre muros de recuerdos pintados con la mejor
pintura esa que cambia día con día. Degustaría cual niño frente a una pizza, la
lluvia y sus grises cielos, me bañaría en el mar aunque este me llegase solo al
ombligo para sentir su curativa agua, escucharía lo que fuese siempre que
quisiera y lo que melodiosamente fuera. Elegiría, no me forzaría a nada. Sin
muchas explicaciones, optaría por vivir mi historia más que contarla.
Aprendiendo que de las caídas se aprende, que de los riesgos se encuentra, que
de las experiencias nos alimentamos. Este mundo de Morfeo se vive entre la
realidad y los sueños como diría Carl Jung “quien mira hacia afuera,
sueña…quien mira hacia adentro, despierta”. Entre arcángeles y demonios,
ataviados de sueños y realidades en una ciudad de luciérnagas, húmedas ventanas
para los pintores, calles adoquinadas con lobos, cuervos, vampiros y bellas
doncellas además de humanos recordando su humanidad, el Mundo de Morfeo existe
bajo la Luna Blanca como la nieve”
jueves, 21 de junio de 2012
Pasajes de la Memoria (Mundo de Morfeo)
“La hora era la correcta, ocurre que siempre que tenemos un pensamiento
que se nos viene a la mente, una intención de realizar algo, un camino por
empezar a transitar, el tiempo parece estancarse o mas bien parece esperar a
que dicha acción se haga. Siempre es la misma hora, en toda la semana parece
que este día se convierte en un acto de culto para las personas que están aquí
en la ciudad, ya sea en el auto o en sus casas o a través del Internet. La
locutora aclaro su garganta e inicio su estadía en la estación. Solo una
vez a la semana se presentaba a hablar
de la vida, de los extraños caminos hacia la felicidad, de anécdotas. Hoy se
encontraba entretenida frente al micrófono, impactada por la melodiosa canción
con la que su programa había empezado y ahora refrescaba su memoria tanto y
justo hoy sentía como su piel se erizaba en el solitario estudio. Hacia años
pensó que había sentido una corriente de aire como esta en un lugar cerrado,
una especie de bochorno, la canción llevó su memoria y su alma a viejos
anhelos, caminos y ciclos que parecieran que se habían cerrado no lo entendía,
y sentía que la canción jamás terminaría arrepintiéndose de haberla puesto.
Desde su lugar el cielo nublado pareciese que solo se burlaba de ella esperando
por las lágrimas que vinieran desde más allá. Habría lágrimas de seguro esta noche
terminando con tanta sequía, servirá para refrescar el ambiente, la canción no parecía
terminarse ¿Por qué invadían su memoria esos recuerdos? ¿Por qué la pusieron? Justo
al terminar la canción, inició su ya clásica introducción del programa y del
tema en cuestión, saludando a sus fans mencionando los teléfonos tratando en
todo el instante que no se notase su voz temblorosa, o mejor dicho nervios cuando
el teléfono sonó sorprendiéndole el sonido de este anunciando la primer llamada
de la noche y todo se detuvo al decir:
-Hola. Bienvenido al programa ¿Cómo te va?
-Hola. Pareciese que esta noche, una canción
suele ser un pasaje a la memoria. ¿No lo crees? Dijo la voz.
Ella se mantuvo estable
-Si, eso es lo que hace un clásico. Siempre nos
lleva por pasajes que se quedan en nuestra memoria, es por ello que las
canciones son sinónimo de lo que nuestras almas a veces cuentan. ¿Cuál es tu
nombre?
-Te podría decir cualquier nombre, sin embargo,
prefiero no decir ninguno.
-No te preocupes, este programa es de los
escuchas, no es una obligación. ¿Qué nos quieres contar? ¿Quieres saludar a
alguien en especial?
-Si, de hecho. Mi llamada tiene que ver con
saludarte, me gusta mucho tu programa y cada semana espero encontrarte aquí. Ja.
Ya sueno como un admirador jamás pensé en llamar pero esta canción me llego a
las venas y recordé que alguna vez la baile.
-¿ah si? Cuéntanos mas, hombre sin nombre.
¿Recuerdas el lugar y el momento?
-Ahora que lo pienso, parece un sueño. Pero
ocurrió no cabe duda, una graduación de preparatorianos, en unos de esos
salones donde del techo cuelgan grandes decoraciones y lámparas destellantes
mientras bailaba con la chica del vestido morado y ojos negros tan brillantes
como el firmamento en una noche sin estrellas.
Ella sintió un hueco en el estomago mientras el productor le hacia señas
de ir a comercial. Sin saber como dejar la conversación en línea o bien
rescatar algún dato. Improvisó.
-Tenemos que ir a comercial, hombre sin nombre,
nos encanto esta anécdota. Volveremos en un momento. ¿Será posible que esa
persona este a tu lado?
-No. Pero quizás este en el lugar donde alguna
vez nos vimos. Uno siempre vuelve a los lugares donde amo la vida. Gracias por
atender mi llamada.
Al volver de comercial ella comento sobre el camino de las personas
hacia el futuro, ilusiones perpetuadas para alcanzar mejores condiciones de
vida y la búsqueda de adquirir bienes que nos pertenezcan y nos lleven por
mejores objetivos, añadiendo: “siempre y cuando estos lleven a la felicidad”.
La locutora había controlado su corazón dejando que este se calmase
consiguiendo olvidarse de esa sensación. El tema se fue entre llamadas, música
y la siempre melodiosa voz de ella que ahora parecía complacer a más escuchas
cada semana. Utilizando un seudónimo para estar con su vida separada del
trabajo recordó la llamada al comentar con su familia en la cena la anécdota
que le habían contado y como sucede que existen en la mente del hombre datos
como una canción, un lugar, una frase que nos conecten con ciertos recuerdos y
momentos donde uno amó la vida. Fue así como se fue a dormir sonriendo entre
dientes sobre una noche que pareciese extraña de alguna manera. Escuchó por la
mañana a su madre gritar que el desayuno ya estaba listo desesperada se levantó
y corrió a la regadera para arreglarse e irse al trabajo, de nuevo se le había
hecho tarde. Devoró el desayuno y justo cuando tomaba café en su vaso para irse
su madre le comento:
-Recuerdas que tu graduación, fue en aquel
salón que hace poco destruyeron para hacer la gasolinera. Todas las graduadas
iban de morado. Que te vaya bien, hija.
Desconcertada, pregunto:
-Dijiste que ¿íbamos de Morado? ¿Cómo lo sabes?
-Si, tengo una foto en el álbum de la familia.
Se te hará tarde, vete ya.
-Mamá, necesito esa foto cuando regrese. Tú
sabes, para recordar un poco.
Marchándose de su hogar, pensó en todo y en nada, dejando de sacarle
conclusiones a la vida o a las anécdotas de la gente, cientos de graduaciones
cada mes con todo tipo de decoraciones, arreglos, vestimentas, temas. Años de
graduados no podía ser algo posible a lo que ella imaginaba pero por otro lado
su programa de eso precisamente hablaba. Se hablaba y se discutía mas bien se
terminaba por realizar una forma de dialogo basado en los libros de platón para
explicar teorías, aquí se exponían temas como destino, encuentros provenientes
de pensamientos que se van gestando hasta llevar a estar en el mismo lugar y
poder verse de nuevo, eso correspondía a las almas y el encuentro con viejos
amores, reencuentro de amigos o familiares. En un enlace que se sostiene bajo
la premisa del pensar en el otro, es una teoría que va de la mano de los
amantes de “el secreto” lo que proyectas sucederá, sin embargo, ella decidió no
tirar ninguna de las teorías al mar ni descartar nada y ahora en su vida no había
tiempo alguno para estos menesteres. Enfocada a su carrera en eso estaba el
tiempo invertido, además se decía a si misma convenciéndose que con su programa
llegaba a mas gente de lo que ella jamás pensó. El tema no deja que ella
pudiese avanzar y continuar con su rutina, perdía el hilo de su investigación
en la biblioteca virtual, y le ocurrió de nuevo en el gimnasio donde a pesar de
perderse entre los ejercicios, la canción se le apareció de nuevo poco que ver
con los ejercicios o con la relajación pero se quedaba las notas se quedaban en
ella, perturbando su paz por así decirlo. ¿Repetición en días consecutivos? ¿Apariciones
fantasmales? De pronto se sintió aprisionada de alguna forma en sus
movimientos, sufría de reacciones extrañas en su cuerpo una combinación no común
que se convertiría en rutina durante ese día, el escalofrío aparecía y se iba.
Los días se esfumaron entre investigaciones, lecturas y paseos por los parques
de la ciudad, se fueron diluyendo entre fotos y fotos de eventos pasados donde
ella parecía no ubicarse, sin embargo, se sentía atrapada en esa parte de los
vestidos morados y las lámparas gigantes que acaparaban el techo mientras la canción
se escuchaba cada vez mas fuerte. Se preparó para su programa, aun sorprendida
por lo rápido que estos pasaron y los instantes que en ella se quedaron durante
la semana, pero ahí estaba de nuevo frente a su mayor pasión, su desahogo y su aporte
al mundo, aclaro su garganta y dejo escapar un suspiro mientras la producción
realizaba la introducción del programa e inicio: “Bienvenidos, déjenme decirle
que hoy tendremos un programa muy especial, como otros tantos, pero no se. Es quizás
la sensación que porto en mi la que me hace creer que esta noche se ve
diferente desde donde me encuentro, la ciudad es parte de nosotros se embriaga
de nuestros sueños y se despierta con nuestros gritos y despertadores, me gusta
como hoy nos da la bienvenida en este programa, les cuento que desde que venia
en el auto repasaba el tema que prepare con el fin de continuar este camino que
nos hemos pactado Uds. mis escuchas y una servidora, que es la de encontrar el
elixir de la felicidad, el instante que valga las heridas futuras. Esta hora no
debe ser la excepción, sin embargo, he arrojado el tema por la ventana y quiero
escuchar que me cuentan Uds. que momento de felicidad experimentaron durante
esta semana en que no nos escuchamos, lo que para Uds. fue un momento de
felicidad, iré a un corte y a esta canción que nuestro productor gusta de
reproducir en noches como estas, nubladas y con presagio de lluvia. Recuerden
nuestros números. Atendió más de 4 llamadas escuchando con atención momentos de
felicidad, de gozo instantáneo y de representaciones diversas. El teléfono sonó
y el productor le anunció la siguiente llamada:
-Hola, hola. ¿Cómo te encuentras, esta noche?
te escuchamos.
-Hola. ¿Me recuerdas?
-El Hombre sin Nombre de la semana pasada,
tienes una voz interesante.
-No se si la felicidad haya pasado por mi
puerta durante estos días, pero aun así quise llamar, para felicitar a los que
fueron felices esta semana, y como este es un programa en el cual los escuchas
participamos, ¿Cuál fue tu momento?
-¿Mi momento? Vaya, no me había percatado de
tal ofensa ante Uds. mis escuchas, si esto es de corazones abiertos. Hombre sin
nombre, haremos un trato. ¿Listo?
-No lo se, supongo que no tengo nada que
perder. Si, ¿Cuál es?
-Te contare a ti y a nuestro auditorio mi
momento de felicidad y tu nos darás tu nombre verdadero. ¿Estas listo?
-Es un trato justo.
-Ocurrió esta misma tarde justo al llegar a
casa, sobre la mesa encontré un álbum de fotos con una nota encima que decía:
“Las fotos son pasajes de la memoria” lo abrí y el álbum contenía recortes de
fotos y comentarios, fotos de mi preparatoria, de mis grandes amigos. Ahí entre
estas fotos me devolví a esos días donde todo parecía mas simple no sencillo,
me divertía viendo mi ropa pasada de moda, referencias al futuro como metas y sueños
aunados a encuentros de felicidad. Una de esas fotos justo en el centro llevaba
por protagonista a una servidora y a una persona que aun creo me encontrare por
ahí, vagando en las calles. Me rodeaba con su brazo en su traje oscuro y
corbata gruesa habiendo de fondo un puente cual paisaje y sonreí arrojando
gotas que nacían de mis ojos, sentí una felicidad instantánea. Mis escuchas
gracias por escucharme, y a ti Hombre sin nombre, es tu turno. ¿Nos dirás tu
nombre?
-¿Por qué no? solo debes darle vuelta a tu foto
al llegar a casa, uno siempre vuelve a los lugares donde amó la vida. Buenas
noches.
Se escuchó el sonido al colgarse la llamada. La producción reprodujo una
canción para salir del aire no sin antes agradecer al auditorio, el productor
se acercó a ella preguntándole y ella dijo: nos veremos la siguiente semana, un
puente me espera. Las calles se hallaban solitarias, pareciera que los autos se
hubiesen quedado sin gasolina, estacionados en las casas, replegados ante la
velocidad del auto que iba transitando las calles y en las banquetas aun
quedaban resquicios de lo que fuera una manifestación de esas pacificas que
ahora parecen multiplicarse. El puente se encontraba a 15 minutos de la estación
de radio los cuales se turnaban eternos a pesar de no haber tráfico, sinónimo
de turismo en la ciudad siempre fungía como comparsa en esos retratos fotográficos
desde ya mas de 35 años. La locutora se estaciono y empezó a subir la colina
hacia el puente sin saber mucho que esperar o decir, solo sabía que debía ir a ese
lugar la subida parecía adolecerle por el temor de verse devorada por todo lo
que añoraba y que se le había insinuado desde aquella llamada ahora estaba por
descubrir si efectivamente se encontraría con quien pensó jamás encontrarse de
nuevo y de nuevo acertó. Recargado en los pilares de metal que componían el
puente y aderezado por la luz color rojo el mago estaba ahí, de espaldas a ella
quien con su corazón palpitándole fuerte atiborrada de emociones y sentimientos
presa de la fugacidad del momento alcanzó a trastabillar antes de llegar a el.
El mago sintió su aroma al escuchar los pasos estirando su mano para evitar que
ella cayese, ella tomo su mano retomando su postura de inmediato diciéndole:
-¿Qué hubieras hecho si me caigo?
-Volverte a darte mi mano. Te
acordaste.
-¿Cómo supiste quien era si utilizo
un seudónimo? ¿Dónde habías estado?
-Aquí, allá. ¿Importa? A veces el
misterio es lo que nos mantiene despierto.
-Siempre fuiste igual, mago. ¿Aun
haces tus trucos?
-¿Aun
le hablas al micrófono cual reportera? El mago le tomó su gafete y
-Claro,
aun es mi vicio solo que ahora me pagan y me gusta lo que hago. ¿Cómo supiste
que era yo quien hablaba?
-No se
necesita ser un mago para ello. Hace dos meses que llegue de nuevo a la ciudad,
aun no he buscado a nadie y tampoco me ha dado por continuar dando vueltas en
la vida. Así que me estoy quedando en una casa de huéspedes desde ese día y
quien ofrece comida en las afueras no se pierde tu programa, un día me hablo
tanto de lo que se decía en tu hora que me dio por acompañarle y fue así que le
dije que te conocía. Tu voz de tantas veces que la escuche cerca de mis labios
o en mis oídos sabía que eras tú a pesar de utilizar otro nombre, el corazón
suele encontrarle respuestas olvidadas al ser humano. Desde ese día pensé en
hablarte, solo ahí podría enfrentarme de nuevo con tu recuerdo. Y hoy aun no se
bien como explicarte tantas cosas.
-Ya he
olvidado todo lo que quería preguntarte, de hecho vengo aquí porque me he
enseñado a vivir los capítulos inconclusos y a cerrarlos o bien cambiarles de
pagina para escribir otra cualquier que esta fuese, tampoco veo a nadie de esos
amigos que tuvimos, por ahí los encuentro en las calles o en algún evento,
todos piensan que trabajo pero no de locutora, eso es para mi. ¿Por qué te
fuiste?
-Mi vida
se había hecho una rutina y había perdido el misterio, sin misterio no hay interés,
perdido en la capacidad de asombrarte y que conocieses algo que fuera nuevo en
mi, que fuera intenso y atractivo. La magia se había terminado y eso convierte
todo en tan normal, tan común. Acepte que los orígenes del deseo y la atracción
habían acabado con ellos y eso lo llena de caducidad como esos productos que
compras en cualquier tienda. Me tuve que alejar de ti, porque me convertí en
alguien normal. Y yo soy un mago. Volví para pedirte perdón por lo que sea que
te haya hecho mal, y encauzar mi vida hacia aquello que me hizo tener mi
momento de felicidad que eres tú, Te
amo.
El mago se puso de rodillas y de su gabardina un ramo de rosas apareció así
como un collar de plata con un dije antiguo que representaba a la diosa
afrodita. La locutora tardo mas de un minuto en decir algo, sin embargo, su corazón
palpitando fuertemente y sus ojos que comenzaban a ponerse rojos mientras la
sonrisa de su rostro pareciese que le hiciera mas bella y vulnerable que nunca,
tomó con su mano el ramo y con la otra el collar alrededor de las manos acariciándole
la mejilla al mago. Lagrimas cayeron desde el cielo esta vez no hubo nostalgia
sino regocijo de almas encontradas ante la noche. Del cielo, La luna actuaba
como maestra de un circo donde locos reían, los cuerdos maldecían y en medio de
todo el mago y la locutora se tomaron de la mano.
Y entonces ocurrió, se
dice que esa noche del cielo cayeron lagrimas de emoción…por un beso robado, un
beso otorgado y la conversación mas clara de la noche.”
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