“La hora era la correcta, ocurre que siempre que tenemos un pensamiento
que se nos viene a la mente, una intención de realizar algo, un camino por
empezar a transitar, el tiempo parece estancarse o mas bien parece esperar a
que dicha acción se haga. Siempre es la misma hora, en toda la semana parece
que este día se convierte en un acto de culto para las personas que están aquí
en la ciudad, ya sea en el auto o en sus casas o a través del Internet. La
locutora aclaro su garganta e inicio su estadía en la estación. Solo una
vez a la semana se presentaba a hablar
de la vida, de los extraños caminos hacia la felicidad, de anécdotas. Hoy se
encontraba entretenida frente al micrófono, impactada por la melodiosa canción
con la que su programa había empezado y ahora refrescaba su memoria tanto y
justo hoy sentía como su piel se erizaba en el solitario estudio. Hacia años
pensó que había sentido una corriente de aire como esta en un lugar cerrado,
una especie de bochorno, la canción llevó su memoria y su alma a viejos
anhelos, caminos y ciclos que parecieran que se habían cerrado no lo entendía,
y sentía que la canción jamás terminaría arrepintiéndose de haberla puesto.
Desde su lugar el cielo nublado pareciese que solo se burlaba de ella esperando
por las lágrimas que vinieran desde más allá. Habría lágrimas de seguro esta noche
terminando con tanta sequía, servirá para refrescar el ambiente, la canción no parecía
terminarse ¿Por qué invadían su memoria esos recuerdos? ¿Por qué la pusieron? Justo
al terminar la canción, inició su ya clásica introducción del programa y del
tema en cuestión, saludando a sus fans mencionando los teléfonos tratando en
todo el instante que no se notase su voz temblorosa, o mejor dicho nervios cuando
el teléfono sonó sorprendiéndole el sonido de este anunciando la primer llamada
de la noche y todo se detuvo al decir:
-Hola. Bienvenido al programa ¿Cómo te va?
-Hola. Pareciese que esta noche, una canción
suele ser un pasaje a la memoria. ¿No lo crees? Dijo la voz.
Ella se mantuvo estable
-Si, eso es lo que hace un clásico. Siempre nos
lleva por pasajes que se quedan en nuestra memoria, es por ello que las
canciones son sinónimo de lo que nuestras almas a veces cuentan. ¿Cuál es tu
nombre?
-Te podría decir cualquier nombre, sin embargo,
prefiero no decir ninguno.
-No te preocupes, este programa es de los
escuchas, no es una obligación. ¿Qué nos quieres contar? ¿Quieres saludar a
alguien en especial?
-Si, de hecho. Mi llamada tiene que ver con
saludarte, me gusta mucho tu programa y cada semana espero encontrarte aquí. Ja.
Ya sueno como un admirador jamás pensé en llamar pero esta canción me llego a
las venas y recordé que alguna vez la baile.
-¿ah si? Cuéntanos mas, hombre sin nombre.
¿Recuerdas el lugar y el momento?
-Ahora que lo pienso, parece un sueño. Pero
ocurrió no cabe duda, una graduación de preparatorianos, en unos de esos
salones donde del techo cuelgan grandes decoraciones y lámparas destellantes
mientras bailaba con la chica del vestido morado y ojos negros tan brillantes
como el firmamento en una noche sin estrellas.
Ella sintió un hueco en el estomago mientras el productor le hacia señas
de ir a comercial. Sin saber como dejar la conversación en línea o bien
rescatar algún dato. Improvisó.
-Tenemos que ir a comercial, hombre sin nombre,
nos encanto esta anécdota. Volveremos en un momento. ¿Será posible que esa
persona este a tu lado?
-No. Pero quizás este en el lugar donde alguna
vez nos vimos. Uno siempre vuelve a los lugares donde amo la vida. Gracias por
atender mi llamada.
Al volver de comercial ella comento sobre el camino de las personas
hacia el futuro, ilusiones perpetuadas para alcanzar mejores condiciones de
vida y la búsqueda de adquirir bienes que nos pertenezcan y nos lleven por
mejores objetivos, añadiendo: “siempre y cuando estos lleven a la felicidad”.
La locutora había controlado su corazón dejando que este se calmase
consiguiendo olvidarse de esa sensación. El tema se fue entre llamadas, música
y la siempre melodiosa voz de ella que ahora parecía complacer a más escuchas
cada semana. Utilizando un seudónimo para estar con su vida separada del
trabajo recordó la llamada al comentar con su familia en la cena la anécdota
que le habían contado y como sucede que existen en la mente del hombre datos
como una canción, un lugar, una frase que nos conecten con ciertos recuerdos y
momentos donde uno amó la vida. Fue así como se fue a dormir sonriendo entre
dientes sobre una noche que pareciese extraña de alguna manera. Escuchó por la
mañana a su madre gritar que el desayuno ya estaba listo desesperada se levantó
y corrió a la regadera para arreglarse e irse al trabajo, de nuevo se le había
hecho tarde. Devoró el desayuno y justo cuando tomaba café en su vaso para irse
su madre le comento:
-Recuerdas que tu graduación, fue en aquel
salón que hace poco destruyeron para hacer la gasolinera. Todas las graduadas
iban de morado. Que te vaya bien, hija.
Desconcertada, pregunto:
-Dijiste que ¿íbamos de Morado? ¿Cómo lo sabes?
-Si, tengo una foto en el álbum de la familia.
Se te hará tarde, vete ya.
-Mamá, necesito esa foto cuando regrese. Tú
sabes, para recordar un poco.
Marchándose de su hogar, pensó en todo y en nada, dejando de sacarle
conclusiones a la vida o a las anécdotas de la gente, cientos de graduaciones
cada mes con todo tipo de decoraciones, arreglos, vestimentas, temas. Años de
graduados no podía ser algo posible a lo que ella imaginaba pero por otro lado
su programa de eso precisamente hablaba. Se hablaba y se discutía mas bien se
terminaba por realizar una forma de dialogo basado en los libros de platón para
explicar teorías, aquí se exponían temas como destino, encuentros provenientes
de pensamientos que se van gestando hasta llevar a estar en el mismo lugar y
poder verse de nuevo, eso correspondía a las almas y el encuentro con viejos
amores, reencuentro de amigos o familiares. En un enlace que se sostiene bajo
la premisa del pensar en el otro, es una teoría que va de la mano de los
amantes de “el secreto” lo que proyectas sucederá, sin embargo, ella decidió no
tirar ninguna de las teorías al mar ni descartar nada y ahora en su vida no había
tiempo alguno para estos menesteres. Enfocada a su carrera en eso estaba el
tiempo invertido, además se decía a si misma convenciéndose que con su programa
llegaba a mas gente de lo que ella jamás pensó. El tema no deja que ella
pudiese avanzar y continuar con su rutina, perdía el hilo de su investigación
en la biblioteca virtual, y le ocurrió de nuevo en el gimnasio donde a pesar de
perderse entre los ejercicios, la canción se le apareció de nuevo poco que ver
con los ejercicios o con la relajación pero se quedaba las notas se quedaban en
ella, perturbando su paz por así decirlo. ¿Repetición en días consecutivos? ¿Apariciones
fantasmales? De pronto se sintió aprisionada de alguna forma en sus
movimientos, sufría de reacciones extrañas en su cuerpo una combinación no común
que se convertiría en rutina durante ese día, el escalofrío aparecía y se iba.
Los días se esfumaron entre investigaciones, lecturas y paseos por los parques
de la ciudad, se fueron diluyendo entre fotos y fotos de eventos pasados donde
ella parecía no ubicarse, sin embargo, se sentía atrapada en esa parte de los
vestidos morados y las lámparas gigantes que acaparaban el techo mientras la canción
se escuchaba cada vez mas fuerte. Se preparó para su programa, aun sorprendida
por lo rápido que estos pasaron y los instantes que en ella se quedaron durante
la semana, pero ahí estaba de nuevo frente a su mayor pasión, su desahogo y su aporte
al mundo, aclaro su garganta y dejo escapar un suspiro mientras la producción
realizaba la introducción del programa e inicio: “Bienvenidos, déjenme decirle
que hoy tendremos un programa muy especial, como otros tantos, pero no se. Es quizás
la sensación que porto en mi la que me hace creer que esta noche se ve
diferente desde donde me encuentro, la ciudad es parte de nosotros se embriaga
de nuestros sueños y se despierta con nuestros gritos y despertadores, me gusta
como hoy nos da la bienvenida en este programa, les cuento que desde que venia
en el auto repasaba el tema que prepare con el fin de continuar este camino que
nos hemos pactado Uds. mis escuchas y una servidora, que es la de encontrar el
elixir de la felicidad, el instante que valga las heridas futuras. Esta hora no
debe ser la excepción, sin embargo, he arrojado el tema por la ventana y quiero
escuchar que me cuentan Uds. que momento de felicidad experimentaron durante
esta semana en que no nos escuchamos, lo que para Uds. fue un momento de
felicidad, iré a un corte y a esta canción que nuestro productor gusta de
reproducir en noches como estas, nubladas y con presagio de lluvia. Recuerden
nuestros números. Atendió más de 4 llamadas escuchando con atención momentos de
felicidad, de gozo instantáneo y de representaciones diversas. El teléfono sonó
y el productor le anunció la siguiente llamada:
-Hola, hola. ¿Cómo te encuentras, esta noche?
te escuchamos.
-Hola. ¿Me recuerdas?
-El Hombre sin Nombre de la semana pasada,
tienes una voz interesante.
-No se si la felicidad haya pasado por mi
puerta durante estos días, pero aun así quise llamar, para felicitar a los que
fueron felices esta semana, y como este es un programa en el cual los escuchas
participamos, ¿Cuál fue tu momento?
-¿Mi momento? Vaya, no me había percatado de
tal ofensa ante Uds. mis escuchas, si esto es de corazones abiertos. Hombre sin
nombre, haremos un trato. ¿Listo?
-No lo se, supongo que no tengo nada que
perder. Si, ¿Cuál es?
-Te contare a ti y a nuestro auditorio mi
momento de felicidad y tu nos darás tu nombre verdadero. ¿Estas listo?
-Es un trato justo.
-Ocurrió esta misma tarde justo al llegar a
casa, sobre la mesa encontré un álbum de fotos con una nota encima que decía:
“Las fotos son pasajes de la memoria” lo abrí y el álbum contenía recortes de
fotos y comentarios, fotos de mi preparatoria, de mis grandes amigos. Ahí entre
estas fotos me devolví a esos días donde todo parecía mas simple no sencillo,
me divertía viendo mi ropa pasada de moda, referencias al futuro como metas y sueños
aunados a encuentros de felicidad. Una de esas fotos justo en el centro llevaba
por protagonista a una servidora y a una persona que aun creo me encontrare por
ahí, vagando en las calles. Me rodeaba con su brazo en su traje oscuro y
corbata gruesa habiendo de fondo un puente cual paisaje y sonreí arrojando
gotas que nacían de mis ojos, sentí una felicidad instantánea. Mis escuchas
gracias por escucharme, y a ti Hombre sin nombre, es tu turno. ¿Nos dirás tu
nombre?
-¿Por qué no? solo debes darle vuelta a tu foto
al llegar a casa, uno siempre vuelve a los lugares donde amó la vida. Buenas
noches.
Se escuchó el sonido al colgarse la llamada. La producción reprodujo una
canción para salir del aire no sin antes agradecer al auditorio, el productor
se acercó a ella preguntándole y ella dijo: nos veremos la siguiente semana, un
puente me espera. Las calles se hallaban solitarias, pareciera que los autos se
hubiesen quedado sin gasolina, estacionados en las casas, replegados ante la
velocidad del auto que iba transitando las calles y en las banquetas aun
quedaban resquicios de lo que fuera una manifestación de esas pacificas que
ahora parecen multiplicarse. El puente se encontraba a 15 minutos de la estación
de radio los cuales se turnaban eternos a pesar de no haber tráfico, sinónimo
de turismo en la ciudad siempre fungía como comparsa en esos retratos fotográficos
desde ya mas de 35 años. La locutora se estaciono y empezó a subir la colina
hacia el puente sin saber mucho que esperar o decir, solo sabía que debía ir a ese
lugar la subida parecía adolecerle por el temor de verse devorada por todo lo
que añoraba y que se le había insinuado desde aquella llamada ahora estaba por
descubrir si efectivamente se encontraría con quien pensó jamás encontrarse de
nuevo y de nuevo acertó. Recargado en los pilares de metal que componían el
puente y aderezado por la luz color rojo el mago estaba ahí, de espaldas a ella
quien con su corazón palpitándole fuerte atiborrada de emociones y sentimientos
presa de la fugacidad del momento alcanzó a trastabillar antes de llegar a el.
El mago sintió su aroma al escuchar los pasos estirando su mano para evitar que
ella cayese, ella tomo su mano retomando su postura de inmediato diciéndole:
-¿Qué hubieras hecho si me caigo?
-Volverte a darte mi mano. Te
acordaste.
-¿Cómo supiste quien era si utilizo
un seudónimo? ¿Dónde habías estado?
-Aquí, allá. ¿Importa? A veces el
misterio es lo que nos mantiene despierto.
-Siempre fuiste igual, mago. ¿Aun
haces tus trucos?
-¿Aun
le hablas al micrófono cual reportera? El mago le tomó su gafete y
-Claro,
aun es mi vicio solo que ahora me pagan y me gusta lo que hago. ¿Cómo supiste
que era yo quien hablaba?
-No se
necesita ser un mago para ello. Hace dos meses que llegue de nuevo a la ciudad,
aun no he buscado a nadie y tampoco me ha dado por continuar dando vueltas en
la vida. Así que me estoy quedando en una casa de huéspedes desde ese día y
quien ofrece comida en las afueras no se pierde tu programa, un día me hablo
tanto de lo que se decía en tu hora que me dio por acompañarle y fue así que le
dije que te conocía. Tu voz de tantas veces que la escuche cerca de mis labios
o en mis oídos sabía que eras tú a pesar de utilizar otro nombre, el corazón
suele encontrarle respuestas olvidadas al ser humano. Desde ese día pensé en
hablarte, solo ahí podría enfrentarme de nuevo con tu recuerdo. Y hoy aun no se
bien como explicarte tantas cosas.
-Ya he
olvidado todo lo que quería preguntarte, de hecho vengo aquí porque me he
enseñado a vivir los capítulos inconclusos y a cerrarlos o bien cambiarles de
pagina para escribir otra cualquier que esta fuese, tampoco veo a nadie de esos
amigos que tuvimos, por ahí los encuentro en las calles o en algún evento,
todos piensan que trabajo pero no de locutora, eso es para mi. ¿Por qué te
fuiste?
-Mi vida
se había hecho una rutina y había perdido el misterio, sin misterio no hay interés,
perdido en la capacidad de asombrarte y que conocieses algo que fuera nuevo en
mi, que fuera intenso y atractivo. La magia se había terminado y eso convierte
todo en tan normal, tan común. Acepte que los orígenes del deseo y la atracción
habían acabado con ellos y eso lo llena de caducidad como esos productos que
compras en cualquier tienda. Me tuve que alejar de ti, porque me convertí en
alguien normal. Y yo soy un mago. Volví para pedirte perdón por lo que sea que
te haya hecho mal, y encauzar mi vida hacia aquello que me hizo tener mi
momento de felicidad que eres tú, Te
amo.
El mago se puso de rodillas y de su gabardina un ramo de rosas apareció así
como un collar de plata con un dije antiguo que representaba a la diosa
afrodita. La locutora tardo mas de un minuto en decir algo, sin embargo, su corazón
palpitando fuertemente y sus ojos que comenzaban a ponerse rojos mientras la
sonrisa de su rostro pareciese que le hiciera mas bella y vulnerable que nunca,
tomó con su mano el ramo y con la otra el collar alrededor de las manos acariciándole
la mejilla al mago. Lagrimas cayeron desde el cielo esta vez no hubo nostalgia
sino regocijo de almas encontradas ante la noche. Del cielo, La luna actuaba
como maestra de un circo donde locos reían, los cuerdos maldecían y en medio de
todo el mago y la locutora se tomaron de la mano.
Y entonces ocurrió, se
dice que esa noche del cielo cayeron lagrimas de emoción…por un beso robado, un
beso otorgado y la conversación mas clara de la noche.”
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