viernes, 23 de diciembre de 2011

Lagrimas de Navidad



" Un 24 de diciembre no es cualquier día, es un día donde la gente sonríe por una u otra cosa, es un día que se goza inclusive con el enemigo, día para regalar, para abrazar, para perdonar. Un milenario acto que ha llegado hasta los más remotos lugares en este mundo globalizado que crea las ilusiones de millones de niños que esperan que un santa clos vestido de padre, hermano, madre, amigo, tío, tía comparta un regalo y un abrazo. Hace años este evento me catapultaba a las más grandes emociones que un niño puede tener. Piñatas, dulces, regalos, la especial fiesta de familia, el dormirse antes de las 11 porque si santa clos te veía despierto no te regalaba nada de aquello que anotaste en tu carta. Sin embargo, no detenemos el tiempo y cuando menos pensamos la madurez o la estupidez de creernos mayores nos hace olvidar algunas tradiciones que generan felicidad y regreso a donde nos sentimos mejores. Las lagrimas de mi hermano, su mirada y su desahogo me hicieron recordar el porque me gustaba tanto este día, el porque de la esperanza de la medianoche, el porque de nuestros sueños y nuestras luchas internas. Sus lágrimas me rozaron como una navaja el orgullo y la displicencia con la que había recibido este día, con la que quería recibir esta noche. Ahí fue lo que me abrió los ojos esta noche. Existen ilusiones de un niño, de un adolescente, de un mundo que no se pueden dejar de un lado, le agradezco a el que sus lagrimas hayan hecho que me reuniera con algunos de mis familiares a los cuales no veía desde hace meses, de prender luces de bengala, de tirar cuetes, de respirar la helada noche y de regalar cariño, de sentir cariño inmerecido. Sus lagrimas se convirtieron en gotas de agua en el desierto del egoísmo que tenemos los hombres de vez en cuando. Paseamos por nuestra legendaria ciudad escuchando el sonido de la música, de los corazones de las familias en sus casas. Mis padres dejaron de pelear y mi hermano mayor llego a repartir sus regalos juntándonos todos frente a nuestro árbol mientras mi hermanito disfrutada de la navidad como debe de hacerlo siempre, espero cumplírselo. Le agradezco sus lágrimas, sus lágrimas de navidad

La Otra Navidad



“El desdichado caminaba por la calle oscura, sin zapatos, con un saco que apenas lo protegía del frío, el clima había cambiado de un día para otro, sin embargo, seguía caminando, descalzo con los pies sucios y las plantas adoloridas. Había pedido toda la noche por un trago mas, una botella que aliviara su dolor y trajera algo de color a su día, a su vida, había pedido por una moneda mas grande para comer al menos una sopa caliente y acallar a su estomago que ya le pedía lo que sea,  pero ya no había nadie en la ciudad, los grandes edificios llenos de luces y movimiento estaban totalmente apagados, las ultimas compras ya se habían realizado y no había mas que rastros de las grandes promociones anunciadas por las empresas, nadie le volteo a ver afuera del supermercado cuando solicita un peso o un pan. Había cambiado el mundo, su mundo y esta noche todos estaban en la gran cena navideña, disfrutando de su familia, del pavo relleno hecho espectacularmente con minuciosidad por las madres o las abuelas, de la comida de fiesta pagada y mandada hacer desde dos semanas anteriores que los chef pronuncian y de la cual no nos importa el nombre solo engullirla, del rompope que animaba el momento y traía cientos de anécdotas de juventud, niñez y vejez. Se recargaba en las bancas y recordaba cierta navidad en particular donde apenas se divertía entre trompos y canicas, con su ropa nueva elegida para este día, regalos que duraban una eternidad, prendiéndole fuego a los cuetes y a las luces de bengala apasionado por la medianoche y la eterna navidad admirando a su padre tocando la guitarra esos eran buenos tiempos, no conocía la política, ni las trampas, no sabia de valores porque esos eran parte de el, no se enteraba de las noticias ni tampoco de la especulación de la bolsa, se conforma con lo mas simple lo cual ya no existe porque todos nos hemos vuelto avaros de esta gran manzana que es el mundo. Se sentía solitario y también entristecido por no saber que hacer en una ciudad donde vivió desde niño ya no había lugar para el, culpable de sus actos, parecía ser el ultimo de su estirpe. No sabia donde estaban sus amigos ni tampoco sus enemigos menos aun de sus familiares, hacia años que no los veía, se había enfrascado en la lucha por el poder y el dinero, en cambio su corazón iba perdiendo la bondad y el amor por la gente y su naturaleza que lo había llevado a perderlo todo en el ultimo año y no sabia por donde empezar y menos a quien hablar o visitar, no dormiría esta noche, tampoco la noche siguiente y por si fuera poco había escuchado que quizás nevaría el desdichado caminaba triste y cabizbajo. Conocía su ciudad de memoria pero no a donde ir en una noche como esta. ¿Quien estaría disponible? ¿Donde cenar? ¿Donde dormir? ¿donde llorar? Continuaba su marcha hacia un callejón en el que había visto durante la tarde, no era el mejor del mundo pero a la espera de la madrugada seria lo mejor, estaría oscuro y también menos frío desde ahí podía ver la Iglesia que se alzaba majestuosa en el centro de la ciudad con su ángel que la resguarda desde su techo protegiéndola de los demonios del mundo, ¿podría entrar ahí? el Señor no le negaría la entrada ni a el ni a nadie, camino hasta la iglesia y empujo la puerta con algo de esfuerzo, esta se abrió e ingreso al templo sagrado. Hacia años que no entraba a la iglesia y menos rezaba pero hoy desesperado sintiéndose como un intruso en casa ajena, estaba ahí, lamento no agradecer en la abundancia y si solicitar apoyo en la desgracia, fue hasta al altar y tomo una vela para calentarse las manos para después alumbrarse sus pies adoloridos y las sucias plantas de ellos, se arrodillo y se persigno para buscar una banca donde acostarse, los gruñidos de su estomago hacían un ruido que se escuchaba en todos lados. Del pasillo de donde salía el Padre, vio una sombra y se sintió un delincuente, estaba a punto de darse la vuelta cuando la persona dijo: Pensé que no vendría nadie, el Padre salio un momento y me dejo las llaves, puedes rezar junto a mi. El desdichado se quedo un momento pensativo y después se presento disculpándose, ella le sonrió, no es disculpa entrar a una iglesia le dijo y menos esta noche. Se sentó junto a el y le entrego un rosario al tiempo que le tomo de la mano para rezar con el, ahí estuvieron durante varios minutos hasta que sintió su dolor en el estomago. Le invito a seguirla por el pasillo donde salio, dudo un instante pero le siguió hasta un cuarto donde estaba una mesa y un cuadro de Jesús. Se sentó y ella fue hasta una especie de cocina improvisada, le sirvió una sopa caliente con un pan y le trajo agua. El desdichado empezó a devorar la sopa sin preguntar que era o si estaba muy caliente, cucharada tras cucharada, se sentía menos preocupado por su suciedad y desgracia y más ocupado en engullirla para recuperar su postura y su energía, sabia a gloria. Ella le veía sentada mientras tomaba una taza de café, aun preguntándose como esta noche se había encontrado con el ya que deseaba en el fondo estar sola toda la noche y ahora estaba de feliz de estar acompañada, ya había llorado anteriormente cuando hablo con el Padre, se había lamentado y había pedido perdón y también abundancia en su corazón para soportar lo que podría aun venirse sobre ella, ¿Qué le depararía esta madrugada? ¿Cómo seria la navidad en la iglesia con un desconocido? El desdichado se limpio con el saco su boca y ella le pregunto si quería mas a lo que el contesto que no, que era suficiente, y con mucha pena pregunto si podía quedarse esta noche a dormir ya que los refugios estaban muy lejos y no tenia un solo quinto en la bolsa, ella sin dudarlo le trajo una taza de café, le ofreció una cama que utilizaba el Padre los fines de semana y le ofreció dormir ahí, le iba a preguntar si ella se quedaría a esperar al Padre o se iría pero se lo guardo, en cambio le pregunto porque no estaba con su familia, o porque no estaba festejando la navidad en un lugar con sus amigos, ella le contó algo de su historia de cómo había ido perdiendo la esperanza y su lugar frente al mundo y consigo misma, su hambre e ilusión es por eso que había optado por venir a la iglesia en búsqueda de paz y motivación para encontrar el camino extraviado, y desde hacia ya 3 meses se quedaba por las noches a rezar, a limpiar, a prender mas velas y a cuidar la iglesia. El desdichado había notado en esa sonrisa el mismo sentir que en su propia tristeza, desanimo, desilusión, un aire de falta de esperanza pero también notaba que el estar acompañado de alguien cambiaba el ánimo, se sintió en calma, se acerco a ella y le agradeció enormemente el apoyo y la comida, le acaricio la mejilla y se la beso. Su beso no fue atrevido ni siquiera en búsqueda de algo mas, fue con el objeto de agradecerle su compañía y retribuirle algo de su sentir a causa de ella, ella se levanto en silencio y le dijo que ya estaba por llegar la medianoche y había que hacer sonar la campana del templo. El se ofreció y subió rápidamente, no le dolían los pies y sentía una nueva vibra, se paro de donde se tiraba la cuerda y la hizo sonar, 1, 2, 3 veces. Le salieron lagrimas de sus ojos al escuchar algunos gritos de jubilo provenientes de algunas casas aledañas, estaba vivo, estaba acompañado, y sentía el estomago lleno, estaba en la casa de Dios en plena navidad. Bajo al cuarto de nuevo donde estaba ella y se sentó de nuevo, ella le había llenado de nuevo la taza con café y le pregunto por su familia, el le explico como había sufrido todo el año de desventuras y también como no podía encontrar su historia de nuevo, había olvidado todo y sentía un vacío en el alma, pero también que sentía algo de esperanza en su corazón. Al final seguía sin ningún rasguño que no pudiera curarse y quizás debía empezar de cero de nuevo pero que mas da, tal vez seria un comienzo. Ella estaba junto a la cocina bebiendo su café mientras tenia el rosario agarrado en su mano, le tomo de su mano y lo levanto diciéndole: no nos hemos dado el abrazo de navidad, las campanas ya sonaron y escuche el jubilo afuera, el desdichado vacilo pero le abrazo fuertemente, ella también, oyó un sollozo que le erizo la piel, pero no la soltó ni un instante en cambio le abrazo mas fuerte. Era el abrazo mas bello que había recibido en años, ella le dijo que fueran hasta el nacimiento que la Iglesia ponía todos los años, hizo una oración que el no alcanzo a escuchar y después le acompaño hasta la puerta para cerrar la iglesia, un aire frío venia de afuera y el se asomo y se le escapo un suspiro de sorpresa, le tomo por la mano y le dijo que si alguna vez había visto la nieve, ella le dijo que no recordaba cuando, entonces abrió un poco mas la puerta y salieron. La nieve caía desde el cielo, blanca, elegante con su pureza intacta, vaya noche, extraña navidad, ella saltaba de jubilo y le tomaba de la mano pero el solo se mantenía afuera de la puerta, sus pies estaban helándose pero estaba sonriente de compartir la alegría y de haber dejado el callejón para otra noche, después de un rato entraron, ella le preparo la cama pero el insistió que ella durmiera en ella, ya había hecho demasiado por el y se sentó a dormir en la silla que había recargado junto a la pared. Ella le dio un beso en la mejilla y se durmió, allá afuera siguió nevando durante gran parte de la noche. El desdichado se levanto temprano, tomo unas pantuflas del Sacerdote y dejo una nota para ella en la mesa, se arreglo el saco y salio a la calle con el alma en paz, vivo de nuevo. Desde esa noche, antes de la medianoche alguien entra a la Iglesia en silencio, se acerca al altar, hace una oración y espera a la mujer de velo blanco en el pasillo con un rosario en la mano gustoso de verle, ahí afuera la majestuosa Catedral con su Ángel desde el techo vigila la ciudad”

martes, 13 de diciembre de 2011

Mundo de Morfeo (5ta. Parte)

Extraños en una tierra conocida por todos, viviendo de prisa en un mundo que se muestra eterno, el placer de elegir como disfrutar del momento y de sus pasajes en silencio frente a los ojos que nos desnudan el alma. Mundo de Morfeo

“Lo cierto fue que esa noche no hubo estrellas en el cielo, lo cierto fue que la mañana amaneció triste y melancólica llevándose las sonrisas de los hombres, destruyendo en aras de construir. Cuanto desamor se huele aquí, cuanto olvido arropando las ropas de los seres humanos robándoles el disfrute de la mano que toma a quien quieres o amas, incluso esos arboles alrededor de los grandes edificios de hierro se ven cabizbajos y desangelados. Esta violencia no se va, destruye, intimida, robándonos la libertad y corrompiendo los corazones, es nefasto e insostenible. ¿Qué será? No lo se, mas esta noche lluviosa y gris, se escucha caótica, se siente apesadumbrada, sin embargo, siempre se debe tener esperanza. ¿de donde vendrá esta lluvia? mas de uno podría echarle culpa al cambio climático, a la naturaleza que esta modificando las estaciones, al ser agredida por los hombres que pueblan esta ciudad de contrastes en un mundo que asemeja a ese añejo aroma de antigüedad con un filtro de modernidad  adherida a las paredes de los edificios hechos de adobe sosteniéndose en el tiempo aun, con el paso de tantos años y todos se han olvidado de ver hacia arriba, de ser así, ni asombrados ni preocupados se darían cuenta que existen quienes se ocultan donde no hay mas techo que ver, allá en lo mas alto del edificio de 5 pisos, por encima y lo mas lejos de todos, el insulso bohemio y poeta ligero de cascos disfruta del grisáceo que impera en el cielo, pues hoy puede ocurrírsele  absurda poesía que llegue al corazón de los hombres en una tarde como hoy, podría arrojárselas cual red para atrapar presas desde el cielo o mejor, bañarlos cual lluvia fría que llene la ciudad por horas . Renacería emociones que muchos pasan por alto, dejando de ser un insulso escondido tras una mascara y una gabardina larga, sorprendería a mas de uno aludiendo a la poesía como arma para generar una muchedumbre, juntándose bajo esta lluviecita que esta apagando el día sin llegar al mediodía siquiera. Citaría a Neruda, a Borges, a Sabines lo resolvería con un micrófono que se escuchase en todo el centro que hoy camina en silencio, escuchándose solo el eco de sus pasos al pisar el pavimento en un acto reflexivo, cotidiano, pesado o quizás normal, el no lo sabe, solo percibe desde arriba que es aquello allá abajo que le causa ese temor o ese pedazo de ansiedad. Y ahí mientras veía llover desde arriba en esa mañana sin sol con todos caminando a paso redoblado cual militares en marcha decide regresar a su hogar, brincando azotea tras azotea, con la ropa mojada y la piel titiritando, su botella acompañándole siempre en su bolsillo da un fuerte trago e ingresa por la puerta que lleva a las escaleras del edificio donde habita, había que hacer algo. El edificio se encontraba en la zona antiguamente llamada centro histórico y que hoy solo lleva el nombre encontrándose totalmente abandonado solo adornado por los afiches que esta tarde decoraban por fuera y por adentro, allá afuera los políticos debatían, haciendo fuerza de su oratoria en aras de convencer en plena campaña a los ciudadanos. Los discursos afloraban de todos los participantes; educación, seguridad, mejores condiciones de vida, una mejor república para sustentar lo que necesitamos. Las ideologías de los hombres chocando entre si cual gallos de pelea, cual paredes en una casa cayéndose, defendiendo en lo que creen y hacia donde dirigir el destino de los hombres pensando en ayudar o ayudarse a sí mismo. ¿Cómo definir cuando una persona decide que es mejor para el otro? Los ideales de los hombres son extraños caminos que no todos caminamos y el se mantiene aparte. El cambio de ropa y una larga ducha le devolvieron su realidad. Abrió la ventana de par en par y corrió las cortinas dejando que el frío trepara por las paredes e ingresará al departamento volando sobre los muebles, se regocijo ante la naturaleza, disfrutando de esa sensación en que los deseos se cumplen o mejor dicho coloquialmente, cualquier cosa puede pasar. Las paredes del departamento ataviadas de ese color sepia con grandes mascaras  tristes, sonrientes, temerosas, alegres, intimidantes, envolviendo cada historia en un rostro, cada mueca reflejada en un sentimiento que llenó el corazón y que fueron coleccionadas durante años en viajes por el mundo buscando encontrarse en ellas, saciar ese vacío existencial que se apodera de él, mas en días como estos, sin embargo, bajaría y caminaría en sentido contrario esperando de nuevo a la lluvia que solo parecía irse por horas, nadie dudo mas de la chica del clima al recordar el pronostico del tiempo. El Bohemio salió del edificio con su saco de pana oscuro sin  paraguas, sus botas golpeaban charco tras charco, en sentido contrario a aquellos que debajo de sus trajes y sus maletines repletos de papeles iban hacia sus oficinas, despachos a replegarse tras puertas de cristal a hablar de tecnicismos, cifras y como vender siempre mas, el alguna vez fue uno de ellos, pero ha decidido olvidarlo al menos por unos meses, o tal vez solo tuvo que jugar a lo que todos juegan aquí. Las personas corrían al metro, otros se alimentaban brevemente para continuar la jornada y el, cual turista en tierra extranjera, no sabía a donde ir pero disfrutaba de la incertidumbre, este día representaba su cambio de actitud y el enfrentamiento con esa nostalgia que rompe su esquema de vez en cuando y le invita a tirarlo todo a la basura, haría lo opuesto a lo que regularmente hace. No dormir toda la tarde, no música de tragedias, no leer viejas anécdotas, hoy se hará un camino nuevo. En las afueras del centro histórico llegando a la gran plaza donde comenzaba la modernidad, caminó viendo desde el cristal las tiendas alrededor, sin ganas de saber de nada que fuera materialismo, a punto de sentarse en un café donde pediría una gota de vino que trajera la luz a este cielo, frente a él la luz no llegó por la botella que estaba por pedir, sino por la mujer de botas altas y mirada penetrante dulce como la miel, en sus mallas oscuras y su sonrisa que despezaba las almas de los hombres como el, no supo sino solo tragar saliva. Estaba a punto de beber de la botella cuando decidió acercarse, que podía pasar que no hubiera pasado antes, además hoy el frío tenía un nuevo significado. Sin decir nada, comenzó a hojear los libros y las revistas, sin dejar de verle. Ella se mantenía cerca y lejos de él, entonces el dijo:

-          Letras, letras y más letras, uniendo estas palabras que solo sirven para prolongar lo que el corazón esta por decir con este sentir que rompe los moldes de los desalmados
-          ¿Qué quiere decir el corazón? Dijo ella mirándole curiosamente
-          Será el amor una pintura tan abstracta como un Picasso que se entiende pero no se sabe que Es,
-          ¿Entender el amor?, has vivido en una pesadilla, el amor no se le debe entender.
-          una expresión caótica, sencilla y desinhibida que refleja lo que tu alma dice ¿eso es acaso? Contestó él cautivo dentro de esos ojos como un naufrago ahogándose en el mar abierto
-          Exacto. El amor es un arma que corrompe los corazones de los desalmados, los convierte en amantes de una sola mujer y les borra de la memoria tantas noches de vicio.
-          Debo haberme equivocado de profesión, srita?
-          No puedo decirte mi nombre, conservaremos dos cosas en común, la búsqueda de una poesía que sienta el corazón y de nuestros nombres olvidados bajo la lluvia.
-          Tenemos un trato mujer de la modernidad, me acompañara hacia donde voy? Allá tampoco existen los nombres, solo los techos de los edificios, las mascaras de los hombres y las botellas que se sostienen de la mano de los insulsos seres.
-          ¿Qué existe allá, que no se encuentre aquí en los alrededores?
-          Muy simple, es algo que no se compra, ni se vende, es algo que el frío en una tarde gris trae en ciertos lugares de la ciudad. Acércate un poco, te diré donde es.

El Bohemio le susurró la dirección al oído, dejándole ahí pensante, dio media vuelta no sin antes pagar por la botella y decirle al mesero se la dejase justo en las manos de esa bella mujer sin nombre. Y así botella en manos, solo pudo sonreír ante tanta insolencia. La tarde comenzaba a gestarse en el cielo y la probable llegada de la lluvia se acercaba a la ciudad como la navidad anunciaba su llegada inminente en diciembre, es probable que los que caminan siempre por la misma ruta con su maletín abogando por una tarde diferente terminarían displicentes evitando charcos y tráfico. Que sorpresa se llevarán, cualquier día en cualquier lugar, los mundos imperfectos gozan de ese momento donde todo parece de papel. Al llegar a su departamento, El Bohemio bajó libros de los estantes y empezó a leer un párrafo aquí, otro párrafo allá recitando infinidad de palabras y oraciones, pareciendo mas un orador de secundaria o un político de los afiches solo que aquí los temas no existían solo la sencilla necesidad de expresarse, romance, sueños, miedos, anhelos, anotaba todo aquello que le gustaba en la lectura; era una idea surgida justo al caminar por los callejones de este centro llevado al limite por aquellos que trajeron la modernidad y es que no sea mala pero puede ser viciosa, chocando con los que iban a su paso, disfrutando del paseo pero con prisa por empezar a crear eso que le convertía el corazón en palpitares recurrentes, y el pensamiento de quien le ayudaría aunque aún no se lo había solicitado. La escucho desde las escaleras, subiendo con paso seguro pero tenso tocando la puerta sin saber mucho que esperar, y el abrió sonriente dándole la bienvenida con un hola que llenaba la sala:

-          Pensé que era un mito lo que decían de este lugar, no sabía que esperar, pero dije que no debía esperar nada.
-          Cuando llegues a un lugar nuevo, si no esperas nada, no saldrás decepcionada. Lamento el desorden pero la tarea es ardua. ¿Qué dices, me ayudas?
-          ¿a hacer tu tarea? Dijo ella sonriéndole
-          A realizar un ejercicio de comportamiento humano. Ya estás aquí, anímate, que la tarde pronto se irá y ya no es tan seguro andar por las noches en este barrio.
-           ¿y que ganaré? Apenas te conozco, no me querrás obligar a hacer algo que no quiero.
-          Estás aquí por decisión propia y te quedarás por lo mismo, al obligar a una persona a realizar algo en contra de su voluntad probablemente saldrá mal, ven, te explicaré y verás que te irá muy bien.

Dos personas sin nombre en un mundo atiborrado de nombres y apodos compartiendo una tarea en el 9no piso de un edificio, las mascaras compartían sus miradas apreciándolos como la conversación fluida cambiaba las muecas de ellos mismos y revitalizaba su perspectiva de esta tarde, pero siempre, existe algo que lo hace explotar en cientos de pedazos. Apresurados por el olor a lluvia que impregnaba de nuevo el aire frío que iba y venía, llevaron dos grandes cartones a la azotea del edificio, se acercaron casi al borde de la fachada desdoblando una gran manta que comenzaron amarrando en los pilares del edificio apoyándose para no caer al vacío. La manta se desplegó y se anunció por altavoz el porque de ella y el para que de esta tarde, el aroma penetrante a lluvia y el anuncio los hizo voltear hacia arriba. Desde el cielo empezaron a volar aviones de papel de todos los colores, en ellos escrito párrafos poéticos, frases vivientes y metáforas clásicas, firmados por el centro histórico de la ciudad. Poetas, filósofos, compositores, todos descendiendo en los aviones de papel llegando a aquellos que se habían olvidado de sentir, de expresarse, de renacer en sus bocas una sonrisa aunque fuera una tarde gris, minutos después con los habitantes de la ciudad abstraídos en el cielo y en la caída de los aviones de papel, la lluvia llegó, sin darles tiempo de usar sus paraguas, se dice que en muchos años, no había tanta gente bañándose con la caída de la lluvia, al final de la tarde, nadie supo con certeza de donde habían provenido dichos aviones. Una vez al mes, un par de personas sin nombre, aparecen en alguna azotea arrojando aviones de papel compartiendo esa gota de ilusión en los corazones de los hombres. En cualquier día en cualquier lugar, los mundos imperfectos gozan de ese momento donde todo parece de papel. Mundo de Morfeo”

jueves, 24 de noviembre de 2011

Me Olvidaré



De libertades permitidas, sobre la mesa de la vida
Están los adjetivos que corrompen las almas
De los hombres, deseos de experimentar
Cualquier cosa que lleve al placer

Leyendo mis pasos cansados recorriendo
La acera durante el atardecer, mi mirada
Admirando la infinita nada, poblada de gente
Navegando en los ríos de almas perdidas y
Desangeladas o tal vez, apreciando mi propio reflejo

De soledades me olvidaré y abrazaré los nuevos
Capítulos de esta vida que empieza a madurar
Cual manzanas caídas del árbol que insensato
Me he hecho, cayendo sobre estas nuevas
Etapas por cerrar, por vivir, trágicamente
Irreverente que termina por anidarse en tus labios

Has cambiado mis noches renaciendo placeres y,
Sentimientos que se habían olvidado, confirmando
Lo obvio que este corazón esta hablando a voz
Cantada y desahogada, es algo que ya no detendré,
Ante tanta pasión y cariño

Letras, letras y más letras, uniendo estas palabras
Que solo sirven para prolongar lo que el corazón
Esta por decir con este sentir que rompe los
Moldes de los desalmados llegando a sentirme
Osado por besarte una y otras vez en la noche
De otoño que brilla inerte en el mundo

Será el amor una pintura tan abstracta como
Un Picasso que se entiende pero no se sabe que
Es, error, el arte como el amor es un tema de
Sentir emociones no de entender, una expresión
Caótica, sencilla y desinhibida que refleja lo que
Tu alma dice, es algo que ya no detendré, ante
Tanto cariño apasionado

martes, 8 de noviembre de 2011

Mundo de Morfeo (4ta. Parte)

“La Luna amarilla partida por la mitad esperando por los sonámbulos; vivimos de sueños, de experiencias, de estrellas y castillos flotando en el cielo, y todo se remite a lo que quieres, temes y deseas. Mundo de Morfeo”

“El Sonido de los golpes empezó a escucharse fuerte y claro, adornado por una ventajosa melodía que solo da el poder de la demolición, derrumbándose frente a una ciudad que no recordaba ni como había llegado a existir, nadie se plantaba para decirle que se detuvieran tal vez a nadie le importase mas esta parte de la ciudad con todo lo que tenemos que hacer se nos olvida que puede requerirse de nuestra ayuda, de una voz que grite, de una que encauce pero no ocurre. Los pilares del majestuoso cine caen cayéndose en pedazos cada que la demoledora golpeaba su estructura, ladrillos caían a cada momento perdiéndose la identidad, todo es una versión de otra cosa, nada permanece, nada es para siempre. Esta sala de cine no es la excepción por aquí desfilaron los mas grandes de la época de oro, cuna de leyendas y de anécdotas profanas, hoy en manos del futuro, que dejo a esta ciudad sin un lugar de perenigración para encontrarse con algo de su propia historia. Que fuerte y falto de sentimiento se oye la maquina al demoler este lugar más aún al caerse las letras de la última película que se presento aquí. Muy al fondo detrás de las pantallas, alejado de las sillas y oculto de las autoridades, alguien se resiste a dejar este cine morir. Es un cuarto mágico ¿Por qué debe perecer?, no lo sabe y no quiere, aquí es donde habitó por años. La primera vez que estuvo aquí fue ya casi hace 20 años, deseoso de experimentar quien estaba detrás de los proyectores, esa figura que únicamente se percibía cuando algo salía mal con la película justo al escuchar los silbidos de la gente y los reclamos, el aparecía, ese era tu trabajo. Hoy todo se irá y vendrán nuevos atardeceres y días sin su caminar hasta esta sala de cine, no reemplazará mas las letras anunciando otra película, estas han caído al piso, y ahora vivirá entre las ruinas o regresará a casa por callejones empedrados y casas antiguas. Al fin, aquí ya todo ha terminado y los cambios siempre generan temor así como un gran hueco que solo se llena al encontrar razón de ellos, el la encontraría y sería esta noche, una despedida siempre es bienvenida, aún cuando siempre tenga una gota de dolor y nostalgia. Suspiró profundamente tomando del suelo una caja y salió por la puerta principal con sus lentes oscuros que ocultaban sus ojos enrojecidos y un sombrero grisáceo evitando al Sol que afuera se yergue en un clima bello para caminar, adornado por el viento de noviembre y de sueños enrarecidos por el insomnio de los hombres. Cabizbajo, caminando por las calles de esta ciudad gótica, mundana, llena de mansiones deshabitadas, de casas embrujadas, de puentes con agua dulce, ¿Qué hacer ahora? Regresará a su hogar ahí en el mismo centro de la ciudad, muchos no le reconocen en la calle pero el sabe quien es quien, y siempre encuentra un lugar al cual recurrir para encontrar de nuevo su ilusión, y su ideal de la vida. De pronto, siente las pisadas tras de el, un ladrón piensa, pero no le importa mas nada de momento aún cuando su carga es valiosa no tiene tanto sentido ahora, pero el aroma no parece de un ladrón, dio la vuelta para dirigirse a su casa y se paro en seco, el susto que le tomo a su perseguidora le resulto cómico aun cuando acabo por perderse en sus bellos ojos viéndole con asombro y pena, el sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo tanto que tardo un momento en preguntarle lo obvio aun absorto en ese rostro que juro haber visto en alguna otra vida:





-          ¿Por qué me persigues?
-          Lo siento, no era mi intención perseguirte. ¿Por qué llevas esa caja?
-          Ah, no eres una ladrona, pero si una curiosa. Es una caja que contiene magia. ¿te gusta la magia?
-          Claro, a quien no. Pero tu no eres un mago, o si?
-          No, solo me robe la magia para llevármela donde aún esta sea apreciada por las personas. ¿Qué puedo hacer por ti?
-          Ya has hecho mucho por mí, solo me gustaría saber que haremos ahora que el cine ha sido destruido. ¿eres quien dirigía el lugar?
-          No, solo era quien proyectaba las películas, el dueño se perdió hace años, solo fui su acompañante en este tema, pero te diré algo, esta noche frente a la gran plaza que parte el centro de la ciudad, habrá una sorpresa.
-          ¿magia?
-          Si te digo mas, crearé una expectativa fuerte en ti, solo digamos que lloverán estrellas.
-          Ahí estaré, como la última vez. Tal vez, no lo recuerdes pero ya nos hemos conocido antes.
-          La vida esta llena de coincidencias y de una palabra que nos marca muchas situaciones de ellas, llamada destino.

El proyeccionista acarició la mano de la mujer sin quitarle la vista de esos bellos ojos, de esa sonrisa inmaculada que representaba la fe de los hombres, creencia de que un mundo mejor siempre esta ahí disponible para nosotros, su persona le ha dado vuelco a su caminar y dejando su mano para seguir avanzando empezó por desear que estuviese ahí cuando la Luna se haga Rojiza desdibujándose por las manos de las nubes dejando solo la orilla de ella, algo llamado cuarto menguante. Decidido a tomar acción en aspiración de darle un vuelco a esta historia que hoy ya le ha causado lagrimas, alimentado por una promesa hecha a esa joven de grandes ojos negros, el proyectista renacerá su vicio mas arraigado, la caja mágica para una ultima probada antes que su mundo haya cambiado para siempre, benditas razones para sacar la chistera. Recorre el centro de la ciudad, adquiriendo artículos aquí, allá volviéndose a encontrar con aquellos que no veía hace ya muchos años debido a la rutina y a la vida que llevamos. Utilizando su ingenio y sus relaciones refugiándose en su idea teniendo una conversación con cada uno de los involucrados que sin idea de lo que esta pensando han decidido ayudarle y estar presente, ¿ayudarías a un soñador? Un taxista fue su acompañante durante esa tarde por una propina extra, dejándolo en su casa con todas esas cajas y largos pedazos de tela, el proyectista le dio su propina agradeciéndole el gesto, el taxista sonriente y expectante le dijo: ¿planea incendiar la ciudad o hacer una fiesta? Un poco de ambas, contesto el enfundándose en esa larga chaqueta negra y su sombrero grisáceo. Un bocado en el suelo, llenándose la copa cada treinta minutos con una sonrisa apenas perceptible en los labios, sastre en aprendizaje, payaso displicente, organizador improvisado, esos oficios son los que ahora trabajaba al abrir cajas, recortando telas y convertía una desgracia en un acto de redención. Hizo crear expectación aprovechando lo que estaba en sus manos, su casa frente a la gran plazuela le ofrecía una vista inigualable de la ciudad, de sus tradiciones y sus personalidades que caminan cual ríos de agua dulce dejando en cada huella una gota de su carácter. Esta antigüedad donde habitaba permanecía solitaria salvo por aquellos pichones y palomas que la recorrían a diario, sus techos y pasillos. Olvidándose muchas veces de regresar y de abrir las ventanas, esta olía a viejo, a noches fantasmas sin recibir calor humano, siempre existe noches para cambiar las historias. Las llamadas van y vienen con la copa llenándose hasta dejar las botellas vacías, afuera se escucha a la gente caminar por las antiguas calles disfrutando de la tarde que se escapa por el oeste, el proyectista se acerco a la ventana, dándose un segundo para ver la ciudad, en el cielo, un eterno atardecer en un frío día y el, pensando solo en la promesa hecha, añorando ver de nuevo esos grandes y bellos ojos negros donde el atardecer se convertiría en una noticia siempre bienvenida, la mente viajo y viajo hasta que hubo vuelto a trabajar de nuevo, nadie sabía que esperar y menos aun a que se refería dicha invitación vía telefónica solo se sabía que habría una manifestación, dejó todo listo se puso smoking portando gafas oscuras y descendió hasta la calle, frente a el, a lo lejos la bella de ojos negros portaba un vestido morado que rebasa sus muslos dejando todo a la imaginación, perdido en ella le sonrió a lo lejos guiñándole el ojo, ella asintió dejando entrever esos labios rojos que robaban el cielo a los santos antes de desaparecer sin dejar rastro alguno, personas expectantes por el rumor que se había generado mirando hacia todos lados, los que no lo estaban vivían bajo su propia rutina y esa noche la plaza se llevaría una sorpresa. El cielo brillaba con su claridad acompañándose por estrellas frágiles y estáticas a años luz de tantas pecas en el universo, cuan frágiles y fuertes somos los seres humanos. Desobedeciendo cualquier regla establecida, cualquier parámetro dicho, en aras de completar su obra, su aporte, retomar este lugar y dárselo a aquello que justo hoy estaba condenado a morir. La hora había llegado desde las campanadas que nació desde el campanario de la iglesia, una, dos, tres campanadas que retumbaron melódicamente en la plazuela, en el cielo, en la ciudad y el proyectista con la palanca en el suministro de energía dijo: que comience el espectáculo! Y la luz se esfumo dejando todo a su alrededor en la penumbra. La plaza estaba en un silencio sepulcral, aun cuando todas las bancas estaban siendo ocupadas ninguna voz se alcanza a escuchar, si alguna persona hablaba tendría que estarlo haciendo en susurros porque no se percibe sonido alguno. El miedo comenzó a palpitarse en el ambiente apoderándose de los seres humanos, alguien o algo se había llevado la luz y dejo la oscuridad para cuidarlos, y vaya que se cuida mejor infringiendo el temor que queriendo a las personas, así funcionamos hasta que el instinto de supervivencia nos llama a actuar e irrumpimos en nuestras fuerzas mas ocultas para quitarnos el yugo. Es tiempo de romper las cadenas y liberarnos extendiendo nuestras alas. De pronto ante el bullicio que se empezó a generar, los gritos de lucha enardecidos por esta oscuridad empezaron a crecer, una mancha que trajera la luz de regreso. Pero ¿Quién se llevó la luz y trajo el caos repentino? ¿Quién hizo esto? Mas de uno se preguntaba aunque en el centro de la plazuela, unos labios rojos sonreían dueña de la verdad de tal acusación, la respuesta tuvo eco en el cielo. Decenas de fuegos artificiales hicieron resplandecer el cielo en un inusual espectáculo de luces y justo al tener todas sus miradas en el cielo, el eco se hizo notar de nuevo. La luz había regresado trayendo un grito desahogado desde el kiosco que la adornaba que grito, ¡miren esa casa!, frente a ellos, en la casa cuyos pilares se sostenían desde hace mas de 200 años, colgaba una gran pantalla blanca adornada por unas luces, de pronto, en los alrededores una melodiosa tonada y una luz que proyectaba desde lo lejos, la película empezó y de uno en uno, empezaron a aplaudir en el inicio de la narración por parte de una voz que nadie había olvidado, esa caja mágica que rompe los paradigmas, tal vez las piedras del Cine se habían caído, pero no el espíritu de sus amantes, nadie se movería en toda la noche, sin embargo, caminando en sentido contrario desde uno de los pisos, el autor, payaso de este espectáculo descendió  sentándose en la fuente que soltaba esos chorros de agua para alimentar a la ciudad, la antigua fuente siempre representativa servía de escondite para quien no se ocultaba, paradójico, el proyectista desdoblo una hoja y tomo de su camisa un plumín, estaba por escribir y la voz que escucho le hizo temblar el alma. Del otro lado de la fuente, el vestido morado rompía los moldes de la belleza y lo subjetivo de la misma, apuntándole con esos grandes ojos que venían de la noche estrellada fue hasta el, sentándose a su lado. Se cuenta que esa noche, la ciudad tuvo una noche para contarle a sus turistas, y sus autores una noche para contarle a la vida desde arriba la Luna amarilla partida por la mitad disfrutaba de los sonámbulos, de los amantes de la magia y de castillos en el cielo, abajo, los niños que ayudaron al proyectista disfrutaban del espectáculo de pie sobre la fuente acompañado al proyectista y la joven de vestido morado. Mundo de Morfeo.”

martes, 18 de octubre de 2011

Mundo de Morfeo (3era. Parte)


“En viernes de Luna escondida y falto de estrellas, quizás la vida se ha olvidado de nosotros, nos dejaron las espinas y se llevaron los jardines del mundo, pero aún siempre se puede ver el cielo. Mundo de Morfeo”

“Se escucha el sonido del viento caer sobre la ciudad, es repentino y viene del norte. Empieza a crear música de la nada y temor entre los caminantes que realizan ejercicio así como de los ejecutivos maletín en mano  van a refugiarse en el café más cercano y los ávidos de aventura en donde el alcohol es permitido.  Se avecina posiblemente una tormenta por el viento que comienza a ser mas fuerte cada segundo,  empieza a crecer, a tocar las ventanas de las casas, a acallar las voces de aquellos que platicaban amenamente, apagando las luces de los que cocinaban con sus ventanas abiertas y echando a volar las cartas de las adivinas que al momento era un buen día, ahora se asemeja mas a una de esas cartas que no quieres mostrarle a tu invitado de honor. Será este el principio del camino, el fuego naciendo de cenizas destinadas a morir por ser parte del pasado, una ultima noche en la penumbra antes de partir agarrando el ultimo bocado de vida dándonos la oportunidad de sentir de nuevo, de volar como los cuervos, de sonreír como los payasos frente a los niños, probar el sufrimiento o intercambiar un desangelado te extraño a quien mas quieres. Todos tenemos un lugar a donde ir, es por ello, que los caminos siempre hallan la manera de permanecer abiertos, de dejar aunque sea un par de huellas y aquí, ha decidido abrir la ventana diciéndole al viento, no me he marchado aún. Sigo de pie, aunque este de rodillas, no me he caído, aunque sienta que en cualquier instante derrame una lágrima. Afuera, el viento suelta sonora carcajada jactándose de ser todopoderoso. Saldrá a regocijarse de la vida por su naturaleza obligándolo a autodestruirse como cualquier ser vivo, es una decisión que oculta su ser, siempre dispuesto a probar una gota de sangre con tal de encontrar su poesía perfecta o su experiencia mas absurda, y todo siempre comienza donde mismo, al caer la noche o mejor dicho, al terminarse la misa de 7. Cuando suenan las campanadas el sacerdote diserta las ultimas gotas de su discurso impartiendo versículos que siempre sirven para guiar a los hombres, encomendándoles una oración que los lene de calma y provea de alguna forma esperanza para ellos en un mundo cada vez mas cautivo de fallas personales, valores olvidados y materialismo adoptado.  La luz de la tarde ilumina las bancas y las cruces al igual que rompe con lo gótico de la estructura de esta iglesia, es territorio sagrado aunque al parecer cada día vengan menos. El padre se pregunta si alguna vez sabrá porque día tras día, a la misma hora, ese hombre llega ¿Cuál es su penitencia? ¿Por quien viene a pedir? Su vestimenta no le dice nada al sacerdote, salvo lo obvio que percibe de este tipo. No parece importarle lo social o el buen vestir, que ha pasado por alto la limpieza de su rostro o el aseo de sus zapatos, parecía un forastero. Vestido con chaqueta oscura de corte casual, zapatos con suela desgastada y una barba tan larga que se queda la comida en la comisura de los labios y una cadena blanca como la plata colgando de su cuello cual castigo de los Dioses, intimidando con su mirada al joven sacerdote. Afuera luces de color neón, parejas resolviendo el mito del amor, adentro, un cura y su único seguidor cual escena de una puesta teatral en una obra sin nombre representando el enlace con Dios, con lo divino, la paz solicitada por tanto tiempo. El sacerdote por fin se atreve a hablarle:


- Buenas noches, hijo mío.        
- Buenas noches, padre.
- Conozco a mi rebaño y tú eres el más hermético, hasta dude si podías hablar. ¿Cómo te va?
- Me va bien, Padre. Y a Ud. ¿Qué tal le va? Es una bella tarde ¿no lo cree?
- Si, hijo. Es una buena tarde, me he preguntado muchas veces desde que estuviste aquí la primera vez, ¿Por qué vienes? Lo diré mejor, ¿a quien le rezas?
- Es terreno
-          Es terreno sagrado padre, incluso los pecadores podemos entrar. ¿acaso esta Iglesia lo prohíbe?
-          Claro que no, hijo mío. Es la casa de Dios, esta abierta para todos pero me intriga lo que tu persona muestra
-          ¿Qué muestra?
-          Eres siempre puntual a la misa de las 7, te sientas en el mismo lugar, llevas una rutina marcada al entrar aquí, sin embargo, no eres un devoto. ¿buscas redención?
-          ¿redención? Ja. No Padre, busco el elixir de la vida, el camino de mi propia percepción de la realidad y el mundo que queremos para sentirnos lo que somos como personas.
-          Aquí puedes encontrarlo, cuéntame como es que has iniciado tal búsqueda.
-          Lo siento, Padre. Hoy solo puedo decirle que me gusta su Iglesia, le encuentro un poco de mi reflejado en ella y me sirve para entender que aunque se mueva o se caiga, siempre esta la puerta abierta. Buenas noches, Padre.
-          Buenas noches, te veo mañana.
-          ¿Cómo sabe que vendré?
-          Los pastores cuidamos de nuestro rebaño, además, tu lo dijiste, la puerta esta abierta.


Escapándose por las calles aledañas, en su búsqueda frenética de noche tras noche, sintiendo el viento golpear su rostro, el se resiste a ocultarse avanzando hacia la antigua plaza que parte la ciudad en dos, reflejo de ricos y pobres, de pasado y presente, sabe que ocurrirá lo inevitable resolviéndose el conjuro de su día. Ahí todos se reúnen invocando sentimientos que mañana quizás se olviden, las personas se dan cuenta de su presencia pero nadie le mira a los ojos, aquí a nadie le importa lo que digan tus ojos, solo lo que proyectas y eso termina por crear la imagen de tu karma y de tu carácter. ¿Hace cuanto que no se preguntan por su corazón? ¿Hace cuanto que no presumen de lo que representa un amigo para ellos? ¿Se olvidaron de lo importante por lo urgente? Quizás aquí pertenece se dice mientras viejos periódicos y menús vuelan por la plaza al sentir al viento gritar, tomándose del barandal del único edificio alrededor que no tiene nombre ni numero y menos aun gente afuera protegiéndose del viento. En el edificio la puerta en color rojizo deslumbraba a quien pasada pero jamás alguien abría, se acerco y toco con una melodía, en un segundo la  puerta se abrió suavemente lo suficiente para que el pudiese entrar. El edificio tenía un gran recibidor de siglos anteriores  y un solido arco que llevaba a la sala principal, encima de este, un extraño escudo que a el no le importó jamás descifrar se desprendía en su color madera como un ojo mordaz digno de un ciclope. La sala se convertía en un gran salón de tintes griegos bajo una gran estructura arquitectónica, con mesas en escuadra adornadas por grandes manteles destellantes en color rojo como la sangre adornados por grandes candelabros estilo gótico repletos de velas que colgaban desde el techo gobernando a los extraños que degustaban bocadillos y tragos de tintes blancos en las mesas, alrededor de este salón se erguían libreros y nichos atestados de historias y gestas heroicas hechas por novelistas, desde la mítica Ilíada hasta el Conde de Montecristo, infestados los pasillos de meseros yendo y viniendo hacia el jardín disfrazados de pingüinos. Es este el lugar mas a la vista y el mas oculto del centro de la ciudad, no cualquiera puede entrar pero no es exclusivo de nadie, solo existe una condición; es para los amantes de la noche o vividores de sus propios sueños indescifrables, los que extrañan la vida que dejaron o los que tienen un doble propósito, sobrevivir para después vivir. ¿Será posible? Los presentes aguardan por la Luna rojiza cual lobos hambrientos de pasión y locura. Los candelabros fueron apagándose sin saber por quien, quizás fue el viento mofándose de los hombres, pero el forastero sonrió al igual que muchos otros que en su intuición entendieron que no por nada todo se había convertido en la penumbra, no se habían equivocado. Al encenderse el mas grande de los candelabros, violinistas se apoderaron de la orilla del salón antes de bajar al jardín, detrás de ellos una gran pantalla colgaba desde el techo mandando a todos a sus asientos y la champaña empezó a danzar por todas las mesas resolviendo los pensamientos de cualquiera, es un llamado a la locura o una vertiente de la cordura. Bienvenidos dijo alguien al fondo “cualquier noche puede ser especial, mas aun que cualquier día todo puede destruirse o caerse en pedazos”, el le sonríe a la noche quitándose su sombrero y continúa: “estamos por empezar, gracias a los que vinieron y, gracias por mantener el secreto. Es una desafiante sensación esta de interpretar sueños y de vivir como tales, no sabemos el futuro e intentamos vivir todo lo que podemos, disfrutemos de la noche, ya mañana el Sol nos dirá como empezar de nuevo”. Los violinistas alistaron sus instrumentos, en la pantalla apareció una película muda en blanco y negro uniendo el silencio con el sonido de la melodiosa canción que los llevaba navegando en casa por los ríos del tiempo, todos aplaudían cada que podían, susurrándose cada situación o cada experiencia que en la película les recordaba. El forastero hacía dos minutos que se había olvidado de la película y el espectáculo, frente a el, la violinista del vestido rojo le había robado su respiración, no se percataba de nada, su mirada le había desnudado como a un adolescente y ella lo sabía, le había sonreído en esa forma que solo las mujeres conocen, de alguien que sabe que hace y adonde va, comiéndose el mundo en su caminar, pero hasta el mas fuerte o el mas débil, necesita de lo vital para entender este camino de la vida, no sería ella la excepción. Se puede engañar a la mente, pero al corazón no, aunque así lo creamos, el tiempo que es eterno, lo sabe mejor que nadie al corazón difícilmente se le engaña por mucho tiempo. Un trago fuerte y directo de vino a la garganta, un aplauso tan fuerte que los integrantes de la mesa se voltean a verse unos a los otros pero nada mas sorpresivo que la sonrisa en ese rostro tan rígido y mundano, no sonrisa lasciva sino una sonrisa de ilusión repentina, de emoción proveniente de un reto, de un palpitar que empieza a repercutir en todo su ser.  Parece encontrarle sentido a esta noche que antes de esa mirada solo era una noche diferente pero no se convertía en de esas que recuerdas por años, ¿Cómo acercarse a ella, sin tropezarse como un inexperto? Ja. Se sonrió ante los demás sin que nadie supiese el chiste, sabe que hacer, por donde caminar, como lidiar e improvisar para tener lo que necesita pero ¿Qué necesita? Perdió la brújula y aun no entiende el como ni el porque, solo esta interesado en degustar mediante su olfato ese aroma que seguramente lo arrastrará por el suelo solicitándole una oportunidad de conocerle. Cuan ilusos son los hombres, creyentes de que todo se les perdonará, sin embargo, en los ríos perdidos del amor cualquiera se convierte en poeta o en hombre de bien.  El show duro alrededor de una hora, alentado por la posibilidad de tenerle, de conversar con ella hasta el fin de esta noche y el amanecer de mañana permaneciendo solo a su lado, estaba congelado en su sillón apenas percatándose de los aplausos y del discurso final, apenas dándose cuenta que tenia de nuevo la copa llena. Pronto el gran salón se dividirá en conversaciones amenas, en degustaciones de vino, en besos perdidos y abrazos olvidados, pero en el todo ha desaparecido, las fabulas se han escapado a otras mentes y su mirada perdida solo esta en esa silueta que ahora camina hacia el, tomando la copa de un sorbo diciéndole al oído:

-          Hola. Eres el que se oculta de todos, aunque todo mundo sepa tu nombre.
-          ¿Cómo sabes eso?, si es la primera vez que nos vemos.
-          Pero tú lo haces todos los días, he reconocido tu rostro al ir por mi madre a la iglesia, pues ella le ayuda al sacerdote.
-          No lo sabía.
-          Cualquier feligrés va a misa todos los días
-          Eso lo se, mi madre asiste a menudo. Es por ello que recordé haberte visto saliendo de la iglesia. ¿Qué estas buscando?
-          Nada. He dejado de buscar esta noche, lo que importa es, ¿te interesa salir de aquí?
-          ¿Por qué crees me iré contigo? no nos conocemos.
-          En eso te equivocas, tocas el violín tan esplendido que tu música como tu voz se han quedado grabados en mi mente, acompáñame. La luna esta por cambiar.
-          ¿tu como lo sabes?
-          No lo se, corriendo por mis venas esta solo la sangre de aventurarme un poco, pero te aseguro, que solo debemos caminar un poco por este pasillo
-          ¿adonde nos llevará?
-          Esa es la única sorpresa de esta noche, ven.

El pasillo era angosto iluminado solamente por pequeñas antorchas, cada paso que daban el palpitar del corazón de la violinista se aceleraba, sintiendo que le faltaba la respiración pero también reflejándose su sentido de aventura, al final una escalera de caracol que llevaba a un segundo piso, los dos subieron en silencio, el llegó primero estirando la mano para que ella alcanzase a subir, el roce de su mano le hizo sentir que no querría soltarla durante la noche, le dijo: esta es la sorpresa. Una alfombra roja cubría todo el piso, en el suelo grandes cojines con un incienso aromatizando el lugar, las paredes laterales reflejaban grandes escritos y frases en todos los idiomas, el forastero se quito sus zapatos caminando rumbo a la orilla del edificio, que abierto cual edificio estudiantil antiguo se veía iluminado por la luna que se escondida cual juguetona antes esas nubes grises y ese susurrar del viento, tomo una botella de champan del suelo justo a la orilla, recargándose y dejando su mirada en la violinista del vestido rojo que ahora le veía en silencio. El le señalo con su mano que cruzara el umbral y fuera hacia donde el estaba. Del cielo comenzaron a caer lágrimas mientras la violinista se quitaba sus zapatos caminando a su encuentro, la última lluvia del otoño había llegado para quedarse. Es la luna, los lobos aúllan, los vampiros degustan la sangre, y los errantes deambulan incluso los cisnes danzan, la esencia de lo que somos siempre esta con nosotros y para el forastero eso le ha regresado su gota de locura entre tantos cuerdos. El amor ha aparecido en su venas, viste de rojo, mira de reojo y dice hola con una sonrisa que llama a robarle besos que conviertan esa luna amarilla en rojizas cada noche, bendita madrugaba que se llevará todo hasta sus almas, del resto que puedo contarles, la botella yace vacía en la orilla del salón, los zapatos de ambos aun permanecen en el suelo, el incienso se ha apagado y los cojines aun siguen en su lugar, lo único que ha cambiado es la alfombra roja, ahora le acompañan una pareja que aún sigue hablando de la vida, el diciéndole que vea el azul del cielo y ella apuntándole al cuervo que se ha parado en el edificio. El sol apareció justo cuando los amantes de la noche buscan donde ocultarse, a esperar por las estrellas, fue una desafiante caminata sobre la luna, la llegada del amanecer y el nuevo día por venir. Mundo de Morfeo.”

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Mundo de Morfeo (2da Parte)

“Todos pertenecemos a ese gran campo verde de almas, navegando por el río de la vida que parte en dos aquello que vivimos y aquello que soñamos vivir. Mundo de Morfeo”

"Son apenas las 10 de la noche, y aún nadie sale de su casa, solo se escucha el viento que roza los arboles sacudiéndolos con su furia acertando los pronósticos que la radio ya había informado al publico mientras continúa su programa de tintes vampíricos, contando cuentos profundos sobre la muerte y la vida, los llantos de mujeres olvidadas por los Dioses y de los niños que sueñan pesadillas y justo ahora se encuentran bajo sus sabanas esperando que la noche no se les caiga encima, sin embargo, aun existen algunos que no les importa el futuro, que les va y le viene el mañana, abstraídos por la influencia de sueños postergados y de ilusiones creadas cada noche para luego comer de ellas y que se las lleve la tierra. Nunca seremos tan jóvenes como hoy y nunca sabremos como despertaremos mañana. ¿Qué hacer esta noche? ¿Qué hacer justo cuando el dolor de su cuerpo le absorbe la energía? Que sea este viento furioso, que sea esta población de nubes grises que llenan el cielo en unos minutos, quien le provea de respuestas y de vivencias. Pastillas para el dolor, reloj rojo para el pulso y la hora, sin olvidar la mueca que ahora le florece en su rostro enfrentándose a lo que parece será, la última lluvia de la época. Deseoso de interpretar tantos sueños que ha tenido últimamente, camina distanciado de todos y comparte con el cielo que se revuelca entre las nubes grises y las estrellas perdidas que ya no le importan a casi nadie. Hoy cambiará la Luna amarilla por esa rojiza que cada septiembre viene a nosotros.  Palidece ante tanta belleza de la naturaleza que le parece ridículo como hemos olvidado de disfrutar dichos paisajes. Saldrá en búsqueda del elixir de la vida, filosofía caótica enlazando ideologías que transformen de nuevo esta llegada de la lluvia en lo que registre su felicidad. Dejo el paraguas en casa y optó por llevarse  su sombrero y gabardina, su misión, encontrar las desdichas de la vida o la felicidad que dure toda la noche, se dijo.  Del cielo empezaron a caer gotas suaves y el, sonriente como nadie y triste como ninguno, caminó hacia aquel gran puente en el cual siempre se veía toda la ciudad, le encantaba postrarse ahí durante horas, fumar un cigarrillo, beberse atardeceres, llevarse anocheceres en el bolsillo para cuando la tristeza lo embriagara con su vino tinto y sangriento, pronto se iría a esa fiesta folclórica, donde, el siempre bienvenido alcohol y las sonrisas se encontrarían aunado a cientos de personas degustando platillos de todas las comidas posibles, desde mediodía se había llenado de vendimia organizado por los dirigentes de la ciudad, carruajes alegóricos, mascaras de papel adornaban la plaza. Un gran evento que solo se presenta una vez al año, había dejado de venir un par de años, sin embargo, hoy decidió por afrontar las botellas y las copitas que iban y venían, siempre estaba su fiel vendedor de placer otorgándole beneficios que se había ganado por ser leal, un intercambio siempre bienvenido en el mundo acá afuera. Relaciones sociales antes llamados trueques o si existe la frase “unas por otras”. Ahí  se alimentó de de la banalidad de este patriotismo olvidado carente de héroes, luchas olvidadas y solo gritó “Viva” una sola vez otorgado por tanto alcohol y tanta comida,  justo cuando sus dientes se asomaron ante la mirada de alguien que le guiño el ojo desde lejos. Adornada por un vestido blanco que apenas rebasaba sus muslos sin llegar a las rodillas, le sonrió en sus labios rojos como la sangre o románticos como el corazón. La sangre es la mejor descripción, vampírica y sedienta se acercó a el para decirle que le deseaba, invitándole a lugares mas oscuros y sin mucha gente alrededor. Extraño, pero siempre mundano, aceptó sin mediar muchas palabras y, caminaron  hacia los callejones del centro de la ciudad intrigados por lo que la noche sería. No sabe a quien invitó, se dijo, fuerte en su mente para sacar las ideas obtusas de lo incorrecto y lo inmoral. Ya no había tiempo para eso, ahora su versión de la vida es otra, es esta, otra noche en la jungla. Destruirá mundos y creará ilusiones para después pisotearlas, desahogando fantasías y soñando todo lo posible, viviendo de los placeres e invocando a los cuervos comerse sueños, seducirá su mente para conseguir lo que su cuerpo requiere, complicando corazones para arrastrar pasiones y frecuentando los altares del vampirismo que siempre corrompe y emana poder e inmortalidad, seducción perdida en el mundo donde habita el sol. Aquí solo existe oscuridad. Entre frases seductoras y poesías hasta ahora pérdidas pero que hoy han regresado por la moda de aquellos que pretenden rehacerse ante tanta inmundicia, aun existen noches donde quizás el amor se presente o la llegada de una nueva amistad. Experiencias sobran e historias faltan, el, las tomará una tras otra como lo ha hecho hasta ahora.  Carruajes van y vienen sobre la calle empedrada bañada por luciérnagas que han aparecido súbitamente ¿Dónde se habían ocultado? Su boca con restos de alcohol, su mente llevaba por la banalidad, su cuerpo tambaleándose entre tantas destrucciones pasadas, tomado del brazo por la joven del vestido blanco, atrapado por el aroma que su cuerpo emana acercándose a su cuello para besarle, suspirando en su cuello, se detiene. No entiende que pasa, quiere besarle pero una sensación de que ser visto por alguien le hace mirar en cualquier dirección para encontrarse con un carruaje cruzando la calle, encima de este, unos ojos negros cruzan la oscuridad postrandose en el, rompiendo los espejos de las pretensiones. Una alma gemela, unos labios rojos y una sonrisa que llena la ciudad con su vestido morado que parecía sacado de una escena de Fellini. Le dio un beso a su acompañante diciéndole gracias y cruzo la calle de inmediato, de fondo aun escuchó el rencor con que recibió ese beso, Pero su mundo ya había girado llevándose todas las ideas de la noche. La vida siempre te llama a cambiar, a camaleonizarte, a diferenciar lo bueno de lo diferente. Una nueva luz que rompa la oscuridad o que sencillamente refleje aquello que el corazón ha deseado. Subió al carruaje con ella apreciando sus ojos como se aprecian las estrellas en el cielo o las olas rompiéndose en el mar, diciéndole: probablemente esta sea una noche que no olvidaré aun si jamás nos vemos de nuevo o si seremos participe de un capitulo de esta vida carente de sentido, y ella asintió sonriéndole sin decirle si estaba en lo cierto o no.  En los edificios góticos los cuervos graznaban melodiosamente mientras el carruaje avanzaba y ellos bebían la copa de la conversación llenándola cada pisada que el caballo daba hacia adelante, cada que los fuegos artificiales alimentaban las almas de los hombres en la fiesta, ¿existe el amor a primera vista? ¿Existe esa sensación de haberse conocido durante toda la vida? El carruaje detuvo su marcha afuera de la posada. Es mi hogar por esta noche dijo ella. El hogar esta en el corazón dijo el y uno siempre regresa a los lugares donde amó la vida. Desde la posada, desglosando la vida en una conversación que duro la mitad de la noche, el cielo bañaba con sus lagrimas furiosas la ciudad y ellos atentos a la ventana apreciaban la lluvia caer y el viento acariciar los arboles creando música desde la naturaleza misma. En la jungla, aun existen lugares donde las almas se encuentran. Pintaron en la ventana húmeda sus frases, sus ideologías, sus razones del porque llevan la vida que llevan y porque el camino siempre tiene vertientes por donde avanzar, razones que nos hacen regresar pasos y borrar las huellas anteriores o iniciar una nueva ruta que nos guíe por lugares diferentes.  Ahí en esa posada con la música de fondo que impregnaba la mesa, encontró sus labios rojos entre las sabanas, que sea la vida la que anestesie con su Luna, su noche, con la búsqueda de sus labios que se resistan a su sonrisa aunque quizás mañana le pertenezcan. El futuro nos baña de incertidumbre, el pasado nos hace reír de recuerdos, y el presente, a ese, los amantes del mundo de Morfeo le exprimen la medula para vivir de instantes y no de futuros inciertos o pasados terminados. Besa con placer, abraza con fuerza, el corazón al frente, así viven aquí.  La conversación fue de 3 horas pero duro lo que dura un suspiro  y lo que se lleva la noche cada que llega el amanecer. Así se fue esta noche, plasmada sobre pinturas hechas con el pincel de la mano sobre el cristal. Afuera, entre los charcos que quedaron como resultado de estas furiosas lagrimas que el cielo lloró, ha llegado a su hogar. Se escuchan los pasos en la escalera. Los cisnes duermen, la Luna con su orilla mordida sonríe y los cuervos sueltan sus graznidos. La posada aun se mantiene en pie, hay días donde un carruaje con un caballo negro como la noche esta afuera, dentro una joven de vestido morado y labios rojos pinta sobre una ventana de cristal. Todo es valido en el mundo de Morfeo, nada esta prohibido, vuelas antes que caminar, sueñas antes de dormir, ríes cuando el Sol se va y pintas en paredes de cristal. Al final todos pertenecemos a ese gran campo verde de almas navegando por el río de la vida.”