“Fue una noche igual a la primera
que recuerda y a la segunda que quiere olvidar…igual a la de hoy, tan
repetitiva y singular…con nubes bailando en el cielo vestidas de traje gris
oscuro, y, una humedad tan tangible como el abrazo del olvido…Ese pensamiento
convertido en sensación ya había pasado por su corazón, por sus manos hasta
llegar a su cabeza…no podía decir, cuando ocurrió…en que instante su mente divagó,
y como el corazón aceleró el puso cual carro de carreras confundiendo hasta el día
y la hora y fue ahí…que perdió todo…incluso hasta la sonrisa, sintió el desgarre en la garganta perdiendo
el sentido de la respiración, como se cierran las puertas del desamor y de la
vida que quieres dejar atrás…aun había cosas por decir, caminos que cerrar,
para liberar la opresión en el pecho…pero el orgullo podía mas, prefería
ahogarse, sufrir de esos espasmos o aquellos momentos donde las lagrimas se
asomaban producto de aquellos ojos rojos...Es otra noche en la jungla, en un
mundo o en el otro…disfruta, ama, abraza, quiere…por que no hay otra vida, se
lo repetía una y otra vez mientras se derrumbaba desde adentro como cualquier
antiguo edificio mal hecho o presa del tiempo…Objeto, presa, por mano propia…había
sido contagiado por ese mal llamado depresión, síntomas le sobraban,
situaciones que aparecían extrañamente…o comúnmente, cuando el sueño se repetía
y el alcohol llegaba a sus venas como el rio a la tierra. Añoro la sobriedad
temeroso, como cuando esperas la lluvia escuchando los truenos en el cielo… ¿Quién
inventó la lluvia? ¿Quién alimento sus gotas de depresión y nostalgia? Añoro la
sobriedad mientras volvía de nuevo a posar los labios en la botella como se
posaban sobre ella cuando se amaban…cuan cambiante es la vida, cuan común son
sus ideas y sus pasajes, cuan diferente sabían las mañanas desde hace
tiempo…sufre dolor en las manos con los dedos que se arrugan de tanto lavarse
las manos y morderse las uñas…fue noble y enamorado por muchos años, era quien describía
el amor con tanta pasión que muchos terminaron al igual que el temerosos de el
cómo abrazarse del Sol…su color era fuerte, permeaba en la gente, llenaba los
espacios y los jardines…sonreía mucho y reía otro tanto como los niños que
empiezan a descubrir lo divertido que suele ser la vida y el mundo al que
llegamos. Amistoso, comprensivo, de buen humor…eran credenciales que llegaban a
ser mencionadas al momento de describirlo…creía en los ideales que fomentaban
la igualdad y luchaba porque la justicia fue emitida…poseía el don del carisma
o de gente que a menudo aparece en las personas buenas y su color llenaba las
salas…hoy nadie que le conoce podría decir lo mismo de su persona menos de sus
actos, se jactarían de desconocerlo y seria arrojado a las fauces de las
carcajadas…porque nadie entendería la vida de él y menos si estaba llevaba
color…los amigos que hoy conocen sus formas son amantes como el…fugaces,
adictos, honestos…incoloro, así era su vida, había quemado todos los colores
durante ese año fatal, de mal augurio había dicho, sus ojos solo veían un mundo
carente de ello, ni los colores primarios menos los secundarios habían en sus
noches o en sus días, la vista le daba igual, comenzó a preguntarse si siempre
fue así, a medida que los meses y luego los años no sabía con exactitud si los
colores existieron o fue uno de esos sueños cercanos a la realidad…entonces
decidió salir a buscarlos…la historia decía que sus ojos perdieron su brillo,
aquella noche de lluvia y nubes grises…el color se fue y quedo la oscuridad
centelleante en sus ojos, borracho, melancólico acompañado de esa libreta y su
pluma…se dejo llevar, poesía, prosa, versos, reclamos, mentadas y besos que
jamás ocurrieron…ahí le soltó todo al universo, quería jugar del lado de los
rudos, de los desalmados, de los trágicos y fue donde la oscuridad se adueño de
los días…cada mañana salía de casa, portando esa mascara que mando a hacerse
para compaginar con el mundo, pasar inadvertido ser como los demás y mezclarse
entre ellos, ser común siendo un numero mas, un rostro similar pero se olvidaba
de algo, si algo nos distingue es que somos únicos e irrepetibles…tal vez fue
siempre así…un ave de dos alas, un doble cara, un loco y tonto, o tonto y loco…la
caída podría ser fatal, pero ya nada mas importaba…en un mundo incoloro, lo
único que importa es caer tan profundo como se pueda…días enteros aquí, en el
mismo lugar…lúgubre casa infestada de botellas vacías, llenas, música alta y
repetitiva y esas paredes repletas de frases, pinturas, ojos perdidos…inmundo,
apestada a corazón roto y a energía desperdiciada…quien entraba de fuera,
correría el riesgo de perderse no entre los cuartos sino entre las botellas…a
veces aquí venían muchos, a veces ninguno…la casa de él, era refugio de los
incoloros, un reflejo de su ser…cuanta verdad, cuanto desperdicio, cuanta
vanidad…no había juez porque no había leyes, estaba prohibido prohibir…eran
ellos contra el mundo pero aquí no había pleitos, había miedo, cautelosos de
ser expuestos…los incoloros, se perdían…soñaban bajo los influjos del alcohol,
de la música, de la sangre de los corazones rotos…su alimento era robar energía
a través de los besos, las caricias y los bailes sobre la cama…se dormía en
cualquier lugar, pertenecían a ciudades diferentes, acentos similares, al igual
que las edades iban y venían entre la línea del tiempo…hermanos no eran, solo
compañía, amigos tampoco…en un mundo sin color, el nombre importaba poco…de
platica trivial y a veces solo el sonido de la música…y esos estallidos de
cólera al recordar o cerrar sus ojos…cuanta furia, cuanta empatía…honesta y
brutal así era la vida…dos mundos en uno solo, estaba perdido, insufrible…el
dinero se estaba yendo al carajo…pero que importaba si carecía de un propósito…había
días que salía por ahí, mascara puesta, común; lo que tanto anhelaba caminaba
entre la gente, trabajaba, hablaba con la gente…intentaba compaginar y por un día
o dos se la creía…sentía el Sol, el viento, apreciaba la relación interpersonal
y luego aparecían de nuevo los síntomas de quien sabe qué enfermedad y terminaba
melancólicamente triste…un algo con lo que no quería encontrarse allá afuera,
no recordaba que era…buscaba, buscaba pero carecía de pistas, de explicación
como cuando uno pierde el sentido de la ubicación o un alud que cae en su
mente…bloqueando todo. El porqué, el recuerdo o la explicación y es así, cuando
volvía al refugio a embriagarse de todo lo que había regado por la casa,
cuartos interminables, libros quemados y cartas arrugadas de papel…abandono los
pensamientos perdiéndose en el anonimato de un mundo incoloro, era el mundo de
el…que nadie le molestase, que nadie fuese capaz de interrumpir su caída
diaria…desconoció los rostros, escribió en los muros…fumó, gritó, bebió, se quitó
la camisa para enfrentarse a su yo…dejo el tiempo, del habla, del oído cayendo
sobre la alfombra…roto, destruido de adentro hacia afuera. Alguien lo volteó
para que no se ahogara en su propio vomito, borracho y carente de los sentidos
recordó uno ojos que jamás había visto grises pero tiernos, incoloros pero
enigmáticos y fue ahí, que perdió todo conocimiento cayendo en un sueño
profundo. Despertó sin dolor, no sabía la hora, o el día o el clima, menos lo
ocurrido después, pero sí de los ojos grises se acordó que le miraban de nuevo
desde arriba…de pie en un vestido largo y un cabello justo a los
hombros…botella en mano, bailaba sobre el…inescrutable le dijo que abriera la
boca, el accedió y el liquido cayo justo sobre los labios secos…era
indescriptible, reconoció la música de fondo y una lagrima repentina apareció
mientras corría al estéreo, cámbienla gritó como quien es aventado al
infierno…ella le detuvo con una mano en su hombro, es mi canción
favorita…recuerdas y apunto hacia el muro donde decía: Está prohibido, prohibir…se
contuvo, soportó la canción y las palabras fáciles mencionadas, busco la
botella y veía esos ojos grises que le miraban desafiantes…aun en la derrota y
en la orilla del abismo, debes ser tu…tomo la botella y bebió de ella…y de
ella…le sonrió como se sonríe al enemigo que te ha dado una lección de humildad
y arrojo…la música volvió a el así como la sensación de la plática…mientras
ella se robaba todo ahí, el aire, las miradas, la música, la vida…pero por
alguna extraña razón no estaba molesto, en cambio la pareció simpática,
arbitraria, atractiva y lo mejor de todo, anárquica…compartieron el vino, la
perdición, y se reflejaron ambos en aquel refugio de gente sin color…Bienvenida
le dijo él, ella le dijo me contaron de este lugar hace unos días y dije porque
no…me canse de vagar por las calles y de jugar como marioneta en un mundo de
insensibles y de gente común…¿Común? Me gustaría ser común dijo él, disfrutar
de lo que ellos hacen y ser desconocido para todos…pero ella no entendía, y el
tampoco le explicó, ambos prefirieron dejar de lado lo que los hacia diferentes
y se enfilaron por el barranco del refugio donde se destruyeron a sí mismos
jugando con el fuego abrazador del no hay mañana y del hoy no importa, eran
adictos atrapados en la jaula que era el refugio donde los colores se habían
olvidado y la oscuridad había anidado…este era el camino, divertido,
fantasioso, caos y lunas incoloras saboreando la música y la noche…las tardes y
las pasiones…incluso un día todos percibieron esa conexión entre ellos…eran el
fuego que destruía y el agua que lo limpiaba…un tornado que rompía todo a su
paso, el mañana, el ayer o el hoy…cuanta libertad, cuanta impureza, ¿Cuánto
cariño?...un amanecer uno de ellos lo escribió en la pared…una verdad, un
deseo, un hecho, una frase a la que cualquiera en el refugio se había negado,
nadie se lo creía…ni aun por las alucinaciones sufridas en la pérdida del
control ocurría…lo que impactó mas fue que lo escrito tenia color…color rojo,
como la sangre, como el vino, como el corazón, si, color. Muchos no recordaban
el matiz, la fuerza o su forma…una llama a la que aferrarse y de la cual puedes
renacer…un jubilo estalló en sonrisas y baile…muchos se abrazaron y
brindaron…pero ninguno como ellos dos…ambos con las manos llenas de color
rojo…eran de mundos diferentes, como el negro y el blanco, la Luna y el
Sol…pero como los opuestos, ellos no podían vivir el uno sin el otro. Dejo la
máscara en el refugio y salieron de ahí, fueron a buscar los otros colores y
cada día encontraron uno…les dejo el refugio a ellos, los incoloros y envió
ayuda para que también recuperaran sus colores…en aquel mundo de Morfeo
imperfecto y gris siempre se podía empezar a pintar de colores las paredes y
por qué no, también el cielo y el corazón, les dejo el refugio a ellos, para
que recuperaran sus colores”