jueves, 6 de febrero de 2014

La Lectura

“Apenas lo recuerda como si hubiese pasado mucho tiempo, como si la Tierra y sus cambios de estaciones se llevaran todo para después solo ir dejando pizcas de recuerdo en nuestra mente. Una historia de la cual no tiene todos los detalles pero si los que son más importantes. Se dice que nuestra memoria es mucho mas grande que cualquier computadora, que recuerda casi todo, pero también se sabe que hay cosas que olvida porque así es conveniente o porque su dolor lo bloquea en el subconsciente…pero por mas que hace el intento, no logra recordarlo todo, mas ahora que su caminar esta muy alejado de esos momentos donde se sintió amado y, ahora es demasiado viejo para atormentarse por el pasado, pero justo ocurre que cuando uno se acerca a esa etapa quisiera tener mas tiempo, mas momentos o mejores argumentos para lo único que le hace daño que es perder el amor. De ese amor, ya se despidió y hoy no puede cambiar el ayer. Se alimenta poco y no visita a nadie, y este trabajo sirve para ganarse un extra combatiendo los días donde no duerme…nadie pelea mucho el turno de la noche, se dice que el ultimo apenas había durado un mes, pero el ya ha cumplido 6 meses…hace frío estos días…desde hace una semana que en la lectura de libros encontró la manera de hablarse de nuevo consigo mismo, de cuestionarse lo que hizo, no hizo y probablemente hara…tiene ganas de irse pero no sabe a dónde, tiene ganas de quedarse pero no sabe a qué…así es con la vida de muchos, una indecisión y una indiferencia que se lleva todo con el paso de los años. Vivir en los extremos no lleva a ningún lado, aunque para él fue divertido…ir, venir, pasar, dejar huella…luchar y vencer en el cuadrilátero de los placeres mundanos…está cansado, absorto y cual fantasma recorre las calles de su departamento a su trabajo y viceversa y durante el día duerme, come poco, fuma mucho y de vez en cuando trago tras trago aunque ya no se permite mas emborracharse…la cruda nocturna es peor de lo que se cree…la farmacia se encontraba en una colonia del centro que se oscurecía a cierta hora y se perdía en el anonimato de la ciudad, pocos la recorrían ya, pero siempre la gente enfermaba y esta estaba abierta durante la 24 horas…debido a los asaltos y la oscuridad, todo mundo desistía menos el…con ropa vieja y sin identificación alguna, sin billetera y con apenas unos cigarrillos..se mantenía activo…todos las noches a las 2 de la mañana tomaba un respiro para comer algo y fumar…a veces un trago, la botella guardada en el mismo lugar. Cerro la farmacia los 15 minutos pero permaneció a un lado en ese callejón que no tenia fin una vez que te adentrabas en el…encendió el cigarrillo, destapo la botella y brindo hacia a esas estrellas que tantos días olvido ver por fijarse en el pantano del suelo. Sintió como ese liquido atravesaba su garganta y el humo del cigarro rompía el viento, el golpeaba las pequeñas piedras en el suelo y mantenía la mirada arriba…escucho pasos proveniente del callejón y la mujer casi choca con él, se sorprendió un poco al verlo…demasiado seria para salir y menos a esta hora y sin maquillaje alguno. Llevaba un libro que apenas cabía en sus manos…él no era de muchas palabras pero alcanzo a ver el titulo…y lo pronuncio en voz alta, ella asintió en silencio sin ver directamente a sus ojos…estaba por caminar cuando él le ofreció un trago argumentando que el frio estaba fuerte…ella acepto, aun no hablaba pero sonrió a medias. Bebió de a poco, mientras el continuo fumando…le pidió el libro y lo hojeo…debe tener años le dijo, se ve la pasta dañada por el paso del tiempo y el maltrato de quien lo ha leído… ¿te gusta leer?...a veces dijo ella, no todos los días puedo, por mis actividades diarias, además no soy tan buena para leer, antes mi padre me leía, pero eso fue hace muchos años. Falleció hace un par de años…lo siento dijo él, yo puedo leerte, estos 15 minutos solo fumo y de vez en cuando una copa o dos… ¿Qué dices?... ¿a esta hora? Dijo ella…si, ¿importa? Le contesto él, no querrás alterar la rutina por una lectura mientras continuaba hojeando el libro como las estrellas de la noche…y así comenzó el acuerdo. Dos semanas después, esos 15 minutos se alargaron hasta 30 minutos, al parecer al dueño no le molestaba siempre y cuando si tocaban se abriese al instante. Ahí en la entrada al callejón, el leía para ella…amante de la lectura, jamás había leído para alguien admitió pero no pudo negarse. Era parte de la libertad, expresarse un poco mas…iniciaron con historias cortas de autores reconocidos, mundialmente, para que no sonara a desconocido…el leía, ella escuchaba e imaginaba y de vez en cuando suspiraba sintiéndose caminar sobre esos bosques verdosos y oscuros, nadando sobre ríos caudalosos y por qué no, enamorándose de gente que apenas conocía por una mirada. El veía con asombro las expresiones que de ella emanaban y no podía evitar alzar la voz o hacer un ademan ante algún hecho fuerte ocurrido en los pasajes de los libros. Eran los mejores 30 minutos de su día…a veces su sueño llegaba pero siempre despertaba y recorría el callejón de la nostalgia para llegar a tiempo. Para él, era su evasión de esa realidad que ahora no parecía tan mala, dejo de fumar en la madrugada y compartía esas copas de vino con ella…al final, el tuvo que pedirle al dueño, apoyo…quería una hora aunque trabajase un poco mas…recorrieron juntos novelas y poemas, Kundera, Murakami, García Márquez, Benedetti, entre otros. Y poco a poco, en esas noches, fueron acercándose un poco más hasta por una noche donde él buscaba el capitulo, ella opto por preguntar:
-          ¿Cuál es tu nombre?
-          No es necesario que lo sepas…el acuerdo no incluye más que una buena lectura
-          Ah…y si te veo por la ciudad alguna vez, ¿Qué diré para que me saludes?
-          Te acercaras…a veces el susurro es más fuerte que un grito
-          ¿quieres saber el mío?
-          Te diré que haremos…los escribiremos aquí debajo de la piedra y si un día, cualquier día, alguno falta, levantaremos la piedra y sabremos como saludarnos en las calles.
-          Eres extraño pero la idea me parece estupenda. ¿también anotamos nuestras direcciones?
-          Si, supongo que será bueno. Eso haremos

¿Qué estaba haciendo se pregunto él? Cruzando límites, poniendo nombre a las cosas, parecía algo tonto porque todos nos presentamos con otros, pero él no buscaba intimar más allá de una buena poesía o una desangelada prosa. Diciembre llegó y el frio se hizo un poco más fuerte, la ciudad como todos los años se ilumino, durante su camino encontraba luces en las casas, botas navideñas e incluso a personas vestidas de santa en las calles…navidad se dijo, recordó sus noches buenas noches anteriores…se prometió que este año no sería igual. Espero la hora, incluía un capítulo especial pero debía esperar…el reloj de la farmacia parecía no avanzar y su desesperación empezó a ahondar en el, pero curiosamente, sentía expectación, raro en el, cerro y fue al callejón, al mismo lugar y espero…esperó…minutos iban y venían pero ella no llegaba, estaba por empezar a leer en silencio cuando apareció. Si no hubiera sido porque llegó disculpándose por la demora no le hubiera conocido…estaba hermosa como la luna llena y brillante como la luz del sol…su rostro resplandecía al igual que su cuerpo torneado sobre ese vestido que parecía irrumpir en sus pupilas…el destello en los ojos de él, lo tomo  por sorpresa, jamás había apreciado sus labios con cuidado menos aun la caída de sus cabellos sobre su cuello…tuvo que aceptarlo, estaba hermosa y había hecho que sonriera:
-          ¿de dónde vienes?
-          De un baile…¿te gusta el vestido? Y se dio una vuelta
-          Me encanta…es muy elegante.
-          Aun quedaba gente pero decidí irme y venir aquí. Quería que vieras mi vestido
-          Pudiste haberte quedado. Estaba por voltear la piedra y ver tu nombre
-          ¿de verdad? Creo que seguirá el misterio…tengo frío
-          Ven, te ofrezco mi chaqueta, acércate…siéntate un momento.
-          ¿Qué me leerás?
-          Hoy no leeremos, solo hablaremos como nunca lo hemos hecho.


Esta es la historia…y así empezó. Por el pasado, porque de él aprendemos y recordamos momentos tanto buenos como malos, quedaron palmo a palmo viendo las estrellas y de vez en vez sus miradas se encontraban…se lo contó todo y respondió a todas sus preguntas…se dijo que para ser todo había que empezar de ser nada…y en el trayecto disfrutar del paisaje, de sus piedras y de sus pastos verdes…de lo bueno y lo malo…así llegarían a conocerse realmente…sin lecturas, el se acerco un poco mas y expreso todo lo que había guardado por años, el accidente, la soledad, los vicios y los baños de esperanza que aparecían en ciertos momentos…y lo duro que había sido todo. Ella se permitió abrazarle y en ese silencio que fue un segundo y duro una eternidad, su aroma permeo en el, sus latidos se aceleraron y ella, tomo algo de su bolsillo que había escrito…desdoblo la hoja diciéndole que era tiempo para que ella ahora le leyera a él. No fue una historia larga, mas bien, describía cuanto había cambiado su idea del mundo desde que él le leía, y ella imaginaba, sentía, y recordaba tantas cosas que había dejado por que todos los días se repitieran y no hubiera cambios significativos. Era una lectura fuerte, que rompía el viento, calentaba el cuerpo, era una declaración de independencia y de decisión. El noto como las palabras aceleraban su respiración y entendió cosas que no había ni siquiera percibido…ella le dio vuelta a la hoja y continuo…los años parecían perderse en ese estrecho callejón de la nostalgia...cuando hubo terminado, sus ojos destellaban un rojo triste y fugaz pero fuerte y arrebatador, jamás olvidaría el esa mirada. El cliente toco y el tuvo que ir a abrir, le dijo no te muevas, ella le acaricio el rostro y le dijo que esperaría, tardo 5 minutos en regresar pero ella ya no estaba ahí. Espero y espero, seguramente fue a algún lado, pero no regreso…al finalizar su turno, el frío había aumentado, en un acto dubitativo, fue y volteo la piedra…y se adentro en el callejón hasta que dio con su casa, toco la puerta rompiendo todas las reglas, pero no hubo respuesta, se asomo por la ventana pero estaba todo apagado, decepcionado dio marcha atrás pero una mano le tomo la suya. Esa ligera brisa de diciembre…los unió un poco mas…sus ojos se encontraron… no sabía si era la luna llena pero se sintió como nunca a su lado y sin mediar palabra alguna le besó tan fuerte que sus labios se estrujaron…el beso apenas duro unos segundos pero lo significo todo…un temblor en sus corazones, calidez que se oponía a esa brisa helada…dejaron atrás los años, los días perdidos y las noches en insomnio…el callejón de la nostalgia apenas estaba iluminado pero luciérnagas rodeaban sus casas…la historia de dos amantes que se habían encontrado por ese término olvidado llamado destino…tan imperfecto que sus ojos dejaron de mirarse para mirarse un instante que definiría el rumbo de sus vidas…En el Mundo de Morfeo, nunca se sabe cuando una lectura puede unir dos corazones extraviados.”