jueves, 10 de agosto de 2017

Huellas

“Se dice que siempre hay un infierno y un cielo para aquellos que creemos en Dios, y nos regimos bajo sus leyes…Se nos cuenta a menudo que somos aves de paso por esta Tierra, escuchamos por ahí que solo somos polvo y en polvo nos convertiremos…y todos nos decimos a los otros que debemos dejar para los que vengan, un mundo mejor, un recuerdo de quien somos, algo de lo que hicimos debe permanecer aquí, una huella en el suelo que no se borre jamás. Así que vagamos por la vida haciendo nuestra historia e intentamos unirla con la historia del mundo, entrar en sociedad, permanecer, integrar, meter a la fuerza nuestras ideas y ser un enlace con quienes nos rodeamos…mas allá de todo, hay que entender algo, vivimos en sociedad, hacemos amistades, sufrimos amores y logramos metas así sean aquellas que vienen de otras generaciones y otros adeptos, siempre será difícil encontrarse a uno mismo y quien lo logre, le felicito, no cualquiera encuentra a su Yo interno, aquel a quien debe uno conquistar primero antes que al mundo, pero no para él, quien yace en este oscuro cobertizo con vela en vano viendo la lluvia chocar con el pasto verde para convertir todo en un bonito aroma de tierra mojada. Tiene la mano encima de la vela y la botella alejada un poco en la otra mano para que esta no le ocurra prenderle fuego con el alcohol que esta porta. Ha vivido recluido y este podría decirse es su momento de calma, de parsimonia y apreciación de la tierra, vive huyendo de sí mismo y al mismo tiempo podría decirse del mundo que le vio nacer. Había que hacer algún cambio, una gesta para escapar…hoy que cualquiera nos encuentra, siempre es bueno saber huir, más bien saber decir ¡ya basta!. Los relámpagos asustan a los animales y la barba blanquecina a causa de las canas se le humedece un poco a medida que empuña la botella sobre sus labios…bendito licor, bendita noche, maldita música melancólica de las gotas al caer y de pronto, ese destello aparece de repente en el horizonte y la lejanía de su corazón, parece una aguja entrando directo a la vena lo que le viene a la mente. Se dice a sí mismo, que esta noche tampoco será…esta noche no, aún a pesar de todos esos icónicos que se le han puesto frente a si para hilar la historia más romántica de la vida…eso no pasará, pero le encanta. Le encanta sentir como se le desangra el corazón por una noche más en la melancolía de lo mundano y sus riachuelos de lágrimas. Le encanta sentir que le falta a alguien en el mundo real y que a él le falta alguien también en ese mundo…todos queremos huir, lo sabemos, nos gustaría hacerlo pero atrevernos es más difícil de lo que uno cree. El apego, el miedo a lo nuevo, desde dormir en otra cama y en otra casa hasta ver la ciudad desde otro ángulo, sin embargo, hemos olvidado algo. Siempre estamos cambiando, siempre estamos evolucionando y avanzando a pequeños pasos. Encendió el puro por enésima vez, le dio profundas calas y soltó el humo en la noche lluviosa desde ese antiguo cobertizo, le gustaba la música que solo el campo lluvioso ofrecía y ese aroma a tierra mojada le gustó desde la primera vez y eso que no era muy fan del campo, hoy lo aprecia. Aprecia la falta de ruido, la falta de autos, el pulular de las personas…filosofa a cada rato y escribe en ese pizarrón antiguo como el oficio de maestro, y luego borra, como si borrando se le olvidarán todos aquellos pensamientos que van por su mente. Y entonces lo lleva a donde más le ha gustado las últimas veces a hablar con la noche y las estrellas, a cantar con la música, y a adorar los comentarios que la tierra le retroalimenta cuando los pies de él tocan la piel de la tierra, ha aprendido a cuidarla, a regresarle un poco aunque le deba otro tanto. De nuevo reposa todos sus pensamientos dentro de la botella esperando que el líquido recorra la garganta y se lleve los retazos de amor que aún le quedan. ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? Y ¿para qué? Aun no lo descubre, pudiera, pero insiste aun no es el momento…y es así, como regresa a la caja donde guarda todo, el rencor, la ira, el cariño y la alegría, la envidia, la culpa, el amor, la amistad y los sueños…todo está guardado en el mismo lugar, en la caja con todas esas botellas y los nombres que él les dio como los antiguos alquimistas, un veneno para infectarse de lo que necesite el alma en la noche, hoy es el tequila…para que ardan los demonios que se apoderan de sus momentos más tristes y violentos y matarlos con la hermosa lluvia, porque a eso vino, a enterrarlo todo para crecer de nuevo, como los árboles que talamos y sus raíces nos devuelven el aire.  Muchos le tildaron de loco, pero en este mundo, siempre le gustó ser más loco que cuerdo, desde la vestimenta hasta la música pasando por la lectura…y curiosamente todo le cabía en una pequeña mochila viajera…incluso los sentimientos iniciando por la tristeza estaba en esa mochila. Fue muy sorprendente cuando ocurrió. Algo se rompió en él, las fallas hicieron su hueco en la tierra y el tiempo pasó lento justo al ver su futuro en la silla que se le ofrecía. Era magnánimo si existe aún esa palabra en el mundo en la empresa, donde trabajaba…auto, dinero, bienes raíces, records de venta y metodología implementada en el mundo, pero, siempre despertaba en una noche cualquiera sin importar que había mañana que hacer, que actividades, un vacío en el corazón, una insensata sensación como si le quemará el pecho y lo llevaba a sentir una ansiedad que solo el tiempo y la rapidez del día hacía que esta se fuese, pero durante ese trance, le decía su corazón que había una pieza faltante, que podría hacer más, que podría viajar, ser otro, responder a las expectativas de vida de otra manera y también poder ser feliz, pero como ser feliz en un mundo tan materialista, tan lleno de números, claro, dejando de lado por ciertos momentos la vida llevaba e irse a otro lado, con otro nombre y otros cielos…y fue así que en la plena junta de los socios y todos esos números atiborrando las computadoras, se encontró con el atardecer que daba por los ventanales del edificio que él había ayudado a crear, tenía 40 años y finalmente se había encontrado con algo que le devolvió una sonrisa honesta y una calma a sus episodios de ansiedad…se excusó de la junta…volvería pronto dijo, al irse, dejo el maletín y la computadora, solo se llevó lo más personal y créanme la computadora no lo era. Quería dejar algo más que números y fue así que fue dejando todo o más bien, vendiéndolo todo…”En la búsqueda de algo que me pertenece del mundo” este mensaje le fue enviado al dueño de la empresa y hasta ahí…apagó el celular y tomó otro y se fue, como se van las mañanas y las noches, se marchó como se terminan las botellas y los puros, se largó como se van los años entre día y día, solo así, se encontraría a sí mismo. Ahora que ese momento regresó a su mente, él ha vuelto a pizarrón y escribe ahí para él…y de nuevo va a la vela y se recuesta mientras la lluvia se lleva la noche una vez más en este recóndito lugar alejado de todos, ha sido otra buena noche se dice mientras la embriaguez del alma llena su cuerpo. Ha despertado…siempre a la misma hora habiendo tenido el mismo sueño…corría por aquellas colinas verdes y esos lagos preciosos mientras el cielo se tiñe de naranja…de la mano de ese alguien a quisiera ver y que ese alguien quisiera verlo, pero aún no, medita un poco y va al pizarrón mientras de nuevo enciende ese puro roñoso y abre una nueva botella…le gusta como amaneció el día…reza un poco y se talla los ojos y rasca su barba…se pierde su mirada en el cielo y en el pasto verde…lo que le recuerda que el lago está cerca y tal como el sueño, ha acertado en llegar a un lugar como ese. Se deleita mientras sus pies se hunden en el pasto mojado y empieza caminar más fuerte hasta correr ligeramente, choca el aire con el rostro…y se lanza al lago hundiendo su cuerpo en el agua… ¿Cuántas veces deseo poder irse un fin de semana? Pero siempre aparecía algo importante, algo urgente, y lo posponía. Después de ese baño ya podía regresar a la lectura del día, un nuevo libro, un nuevo trago…al regresar encontró un viejo auto de marca alemana en un tono plateado parado justo en la carretera frente al cobertizo, a medida que se iba acercando tuvo no miedo sino expectativa real de que ocurría una situación dentro…sigilosamente, entró por la puerta de atrás y escuchó la música…una melodía que hacía que el mundo se le cayese a pedazos y le convertía los ojos en cascadas de lágrimas, él había arrojado aquella canción al fondo del cajón de los amantes que perdieron el rumbo en la noche pidiendo amor a otra persona. Helado como una estatua, no podía moverse más hasta ahí había llegado y entonces escuchó la voz tararear la canción… ¿Ella? ¿Tú? ¿Cómo? Pensó en todo y hasta que la locura le había visitado disfrazado de una canción…pero la voz, la voz podría reconocerla así estuviera sordo, como si fuese encontrar un ladrón fue acercándose y le vio, sentada en la silla con dos copas encima de un libro…vestía una falda larga de flores acompañada de zapatillas y el cabello suelto, llegándole al cuello…cuanta hermosura había en ella, cuanta belleza en el rostro que se le quedaba fijo con esos ojos color miel, ¿así que aquí es donde te has ocultado? Dijo Ella, ¿así que aquí es donde te has puesto tu mascara llena de vello? Has envejecido un poco, pero me gusta, a veces es bueno dejar de ser uno mismo…pero él le dijo: soy yo, este que ves, esta es otra capa de mí ser, lleva mí mismo nombre. Y se quedaron por un instante, sentados el uno frente al otro, tomando la copa para ocultarse un poco la mirada en ese líquido de color tinto.      

- ¿Cómo me encontraste?
- Es una buena pregunta, por un tiempo no te busque, no te entendía y sentí que solo tenías miedo, a medida que el tiempo fue pasando y escuchaba tus historias en aquellas somnolientas reuniones, fui perdonándote si puedo decirlo de alguna manera, porque no sé si sea coraje, enojo o decepción lo que sentía. Y entendí poco a poco que tu búsqueda era importante, era tuya y de nadie y luego un día comencé esta incipiente búsqueda, a paso lento, sin querer mucho encontrarte, pero no todo el tiempo alguien que uno ama desaparece así sin mas
- pero no estábamos más juntos
- Lo sé, pero no por eso he dejado de amarte…eres mi alma gemela, mi hambre y mi sueño…fui creciendo sin ti, oh sí, yo también he cambiado…no soy la misma persona de la que te enamoraste, ahora soy otra versión de mí y en todo momento pensando en que sería de tu vida…decidí buscarte, toda noche tiene su amanecer, toda Luna es opacada por el Sol…dime te gusta aquí? ¿Tienes fuego?
- Si, me gusta, abandone el tiempo y los relojes, el día preparado entre tanta reunión y siempre tener la prisa de llegar a tiempo a todos lados, lo sé, era un privilegiado y no me arrepiento, pero fui perdiendo el piso, fui desacreditando todo lo que conocía mientras seguía subiendo en el mundo de los negocios, solo hallaba más presión y más metas y metas…era una bomba a punto de estallar y ahí, en algún lugar, ese vacío fue llenándome como el aire llena los pulmones, como un globo de hielo y decidí largarme…lo dejé todo, de seguro me tacharon de irresponsable, miedoso e irrespetuoso.
- ¿Vas a volver? Nadie te recriminará nada, podrías volver a empezar, hacer de nuevo tu camino y dejar que todo tome su cauce, o no lo sé, de verdad te he extrañado y para mí es muy difícil aceptarlo, pero la vida me enseño, que uno debe regresar a los lugares donde amó la vida y contigo, fueron los mejores días de mi vida y no estoy segura, si todo sigue ahí, el miedo me ganó muchas veces pero el miedo también me hizo venir. ¿Cómo lo supe? Supe que era aquí tu lugar porque alguna vez me contaste que lo compraste con la idea de construir y poder un día escapar de todos, sé que era la única persona que lo sabía y guarde el secreto cuando todos te buscaron.
- No volveré, he encontrado la Paz y aquí tengo lo necesario para ser quien yo deseo, mis días en la ciudad se terminaron, pero puedes quedarte. Y mañana continuamos, ven, te haré algo de cenar, y por favor, no hablemos más de la ciudad…deja que yo te hablé de lo mucho que he soñado hacer con el mañana.

La cena fue ligera y el vino abundaba, le dio el pequeño recorrido del lugar y sobre todo, le enseñó lo que había escrito en el pizarrón y como la bitácora de sus pensamientos y decisiones sobre que pudiese hacer con el dinero le fascinaban que a cada rato ella tenía que detenerlo para que le contase nuevamente. Ella también fue abriendo de nuevo el corazón y le contó lo que había pasado en su ausencia, el nuevo trabajo, los viajes, las noches de insomnio y cuando alguien más se le acercaba para invitarle a salir, pero sobre todo, lo mucho que deseaba volver a toparse con el así fuese en el infierno, Mentiría si al ver la solitaria cama y el pequeño sofá, no pensó en que durmiesen juntos, su belleza continuaba intacta y su corazón seguía siendo tan noble como siempre. Quería abrazarle, besarle y recorrer sus pequeñas curvas como los niños juegan en la tierra…pero se fue al sofá e intentó leer mientras veía el cielo de su cuerpo…finalmente se decidió, fue directo hacia ella y le susurró al oído la verdad de todo tomándola de la cintura y abrazándole para finalmente invitarla, no a desnudarse junto a él, eso estaba dicho en el palpitar de los corazones de ambos y como sus labios se iban encontrándose sino, de su plan, de su idea y su manera de intentarlo, sino quería ella, se despediría y seguiría su camino llevándose el recuerdo de esa nueva noche que opacaría todas las anteriores y fue así, que se amaron durante la noche y el amanecer, durante los segundos, minutos y horas que se refugiaron en el presente, el futuro y el pasado de sus vidas, al fin y al cabo el mañana aun no lo conocían…y si, meses después ahí estaban, en otro País y en otro cobertizo dejándolo listo para los que vinieran a vivir en él, nuevas familias cuyas casas habían sido destruidas, dañadas o removidas por los huracanes y la pobreza. Dejaban todo listo solo para que ellos las habitasen, era su manera de contribuir al mundo y entonces se marchaban de nuevo a viajar por el Mundo de Morfeo, recuerdan lo que les dije al principio, Somos aves de paso, siempre en el medio del infierno y el cielo y sea lo que sea, debemos dejar algo para los que vienen, una huella, un momento, un sueño o una mano amable…el siempre dejaba un pizarrón para los que se quedaban…¿Y Tú, que huella dejarás? Mientras esos amantes se perdían en el horizonte de los que sueñan despiertos”


martes, 4 de julio de 2017

La Casona


“Entre las entrañas de aquella casa, cuya vida se la empezó a llevar el tiempo como la arena se escurre en los dedos y el pasar de los días llevo a los y los años a las décadas, la casa fue quedándose sin habitantes, sin quien soltara una sonrisa o rompiera algún plato y sobre todo...quien gritara al unísono ese dolor que traen los amores al corazón...y mientras él, ataviado en ese traje oscuro ensombrecido por la lluvia y la pantalla gris del cielo, se debatía entre encender un cigarro o finalmente empezar esa rehabilitación que tanto deseo iniciar para presumirle a su padre lo que había logrado, pero a veces engañar a los vicios es encariñarse a uno mismo. Desde que tenía memoria, aquella casa le gustaba, sentía esa vibra que le decía que algún día debería habitarla, dormir en ella, subir y bajar las escaleras…y después en la sala, degustar los libros y escuchar a los fantasmas de todas las generaciones que la habitaron. Le impactaba la majestuosidad y el embrujo que en ella se vislumbraba. Era un castillo en el infierno de esa calle tan sin sentido perdida en la ciudad de luces bajas y calles enlodadas, interés social, le llaman. Era como un elefante blanco en la selva de los ratones, de tres pisos, una gran cochera y decenas de ventanas, y la puerta principal daba justo frente al parque donde solía jugar… ¿Por qué? No lo sabía, pero le gustaba ver la casa, solía sentarse afuera y mientras leía veía, sentía que debía tenerla, poseerla, demostrarse a sí mismo, que saldría de la pobreza y llegaría a una casa igual y fue creciendo…creciendo, a veces por gustos, otras veces por necesidad, a menudo uno se pregunta de dónde viene el éxito, de donde provienen las ganas de triunfar en este mundo capitalista. El hambre, la falta de aire acondicionado, la televisión por cable, el viajar, pero el no, él quería una casa grande…con muchas ventanas para que su familia pudiera visitarlo, supiesen no solo que había triunfado sino, que jamás volvería a sentir ese hueco en el estómago, ese coraje, esa falta de poder hacer lo que él tuviese ganas. Y ahora era suya, y por fin, podría sentirse orgulloso de su hogar. Los primeros días no se atrevía a entrar, quería degustar las afueras…empezó por el patio, después por el jardín y así le siguió paso a paso, acomodando todo, dándole una manita de gato a la vieja casa, no buscaba quitarle su historia, solo darle un empujón hacia la luz y fue así como inició su aventura…corría por los pasillos, y los cuartos con sus techos altos y sus hermosos ventanales, y esa terraza, esa dichosa terraza donde podría hacer lo que más le gustaba hacer…leer y luego pintar en ese viejo tablón. Puso velas al filo de la terraza y adornó con juguetes de la cultura pop…esta libertad disfrazada de soledad le encantaba, degustar una película en el proyector antiguo, ver a Chaplin, a Brando, a De Niro, a Tintán y Cantiflas le fascinaba mientras fumaba y bebía vino…cristalino como solía verse la Luna allá arriba en el cielo claro y oscuro. Dormía en la terraza cuando corría aire y cuando no, solía abandonarse al calor para impregnarse de lo que había dejado y pensaba olvidar, era su nuevo capítulo en su historia, se ponía su sombrero sobre sus ojos, relajaba el cuerpo y se iba al palacio de la memoria, cuyo origen lo leyó en aquel escritor que le dio vida a Hannibal Lecter y le gustaba, y fue así, que lo fue creando poco a poco…un gran salón de la memoria donde los personajes que tocaron su vida estuviesen ahí, en una gran fiesta como el Valhala de los Vikingos. De pronto, en una de las noches mientras pintaba entre las velas y las botellas, sintió esa mirada lejana directa hacia él proveniente de la calle, y uno lo sabe, hay miradas que parten el aire como las flechas, y se quedó helado una porque ese miedo de años atrás apareció en él y otra porque no tenía idea de quien pudiese ser pero, siempre será mejor ver de frente que voltear la mirada y así fue que le vio por vez primera…una hermosa chica con un desgastado vestido rosado, pero en aquellos ojos apreció el fuego de un alma herida y destinada a causarle el mayor de los males…era como una estrella fugaz, como una luz melancólica en la oscuridad de la calle, sus cabellos castañas cubrían un poco sus ojos y los labios rojos mal pintados no le quitaban ninguna pizca de su bello rostro. No sabía que hacer salvo devolverle la mirada y mantener por unos minutos, sin embargo, ella le vencía, su mirada era penetrante y su postura era el de alguien que ha venido del infierno y no conoce el cielo. Por alguna extraña razón, sintió eso que sientes cuando entras al mar por primera vez, un miedo por hacer y un miedo aun mayor por no hacer…pero es lo que dicen, entre el hacer y el no hacer siempre será mejor el hacer…así que se acercó al filo de la terraza, dio un largo trago a la botella y dibujo una sonrisa en el aire con el pincel, a continuación le hizo una seña de que entrase, una invitación…La inmovilidad de ella, sus zapatos sucios, aunado a ese desgastado vestido le miraban como un fantasma en el romance de los días oscuros…los segundos siguientes fueron para él una tensión en los hombros y de repente, esos labios se abrieron esbozando una sonrisa mientras avanzaba a la mansión. La puerta resonó al abrirse, el ruido de la pesadez y de los años transitados…le soltó un hola, pero Ella no le contestó pareciera que conocía el lugar y al mismo, parecía que jamás había entrado en aquel recinto…él le indicó si tenía hambre, a lo que le contestaron mediante la misma mueca…fue a la cocina, hurgó en el refrigerador y comenzó por hacerle un emparedado y después se decidió por dos…por más que buscó algo que no fuese alcohol no lo encontró y sin pensársela mucho le llevo una cerveza le sirvió comida justo en el magnánimo comedor de 12 sillas, en aquella sala grandes candelabros colgaban y viejos cuadros que ni él conocía. Y fue sin saber que hacer a sentarse en su silla favorita que estaba del otro lado a lo largo del comedor…los dos comieron en silencio, él no sabía que decir y ella al parecer no le interesaba plantear alguna conversación y fue así como cenaron aquella noche, él poco y ella mucho…devoraba los platillos como una niña que no ha probado bocado en todo el día. Al final se sintió llena, y pidió otra cerveza, él se sorprendía de su belleza, de su ternura…de sus ojos desafiantes y extraviados…así sin más comenzaron a hablar, él más que ella, le comentó como fue que se enamoró de la casa que hoy habitaba…y le dio un pequeño recorrido que terminó en la terraza donde él pintaba. Has leído las cartas le dijo ella mientras admiraba lo que él pintaba, ¿cartas?, ¿a qué te refieres con cartas? Ah, le dijo ella…aun no las encuentras…la curiosidad en su tono de voz al hablar de esas cartas le hizo alzar un poco la voz… ¿de qué me estás hablando? Ven le dijo ella, ahora yo te enseñaré…y le rozó la mano con la suya y él se estremeció...le encantó la sensación. Así fue como ella caminó por los pasillos de aquella gran mansión y se sentó en el piano tocando una canción que él no tardó en reconocer y entonces lo adivinó…Aquella canción es la que siempre escuchaba cuando admiraba la casa…en la parte baja del piano se ocultaba un caja rojiza, con apenas un pequeño candado que para su sorpresa…de la pulsera que ella portaba, se extendía una diminuta llave con lo cual el candado fue abierto…un aroma intrigante a viejo y a romance, impregnaba el interior de la caja, dentro de esta, decenas de cartas en sobres color amarillo, él le preguntó como ella sabía de esas cartas y le contestó…no eres la única persona en el mundo con sueños. Ahora fue ella quien le invito a seguirlo…y fue ahí que antes de abrir las cartas…recorrieron la casa hasta el gran ventanal que daba al patio…un par de arcángeles dominaba la parte posterior de la casa y el adoquín decoraban las viejas plantas que se morían día a día…ven, le dijo…una brisa inusual les alborotó los cabellos. “Lo había olvidado, definitivamente…se me está yendo de las manos, como esas paletas que se empiezan a derretir en tu mano mientras te las comes a prisa para no perderla. Estoy hastiado, perdido, insufrible…hablar para mí y expresarme es algo que estoy olvidando y las palabras mantienen un espacio entre yo y mi boca, es decir, no parecen querer de salir de la mente para ir a la boca y hablarle al mundo. Soy yo y mis libros, yo y mi silencio, yo y la perdición de mi famosa palabrería para engatusar al mundo y venderle hasta lo impensable. Hace más de 6 meses que no escribo nada, que no puedo enviar una carta, un mensaje profundo o sencillamente escribir en lugar de hablar como ahora está de moda hacerlo. Básicamente me remito a un Hola o un Adiós, un hasta luego, una extraña conversación de como se hace tal o cual comida, del trabajo, de la tarea de los hijos, y del maldito clima. Maldigo, me contradigo y hasta me golpeo contra las paredes por no saber cómo iniciar de nuevo…cuanto tiempo desperdiciado, cuanta pasión reprimida, y cuantos caminos cerrados solo por ver el miedo que acontece dentro de mí. No sé cómo me hice un ermitaño y un ogro, soy un iluso y un pesimista…como ese individuo que no entiendes como terminó así y lo curioso, extraño es que me vale un reverendo cacahuate, me es indiferente, me da igual. ¿Dónde me he extraviado? Lo perdí, pero no es este el momento para ahondar en ello, más cuando me he hallado de nuevo la botella y el cigarro frente a frente, y la música que me hace cantar en la mente y enfocarme en el palacio de mi memoria una y otra vez. Para ser feliz, se necesita poco, para ser infeliz también, basta sentirse basura o sentirse insatisfecho. Lamento hablarte de nada importante o especial, de contarte alguna aventura o desgracia o algo bonito…la verdad es que desde que te fuiste, no soy el mismo, desde que te fuiste nada parece interesarme…creo en ti, en tu vida, en tus emociones que andas por ahí…de ciudad en ciudad….te quiero sabes, siempre me lo digo cuando me atoro y no sé qué decir. Espero verte pronto.”
A continuación Ella le contó a medida que leían juntos las cartas, a veces en voz baja, a veces en voz alta que el dueño de la casa había diseñado en una noche donde perdió la locura o más bien, encontró la cordura que bien podría ayudar a esos niños de la calle que admiraban la casa, criarlos, apoyarles, enseñarles a tocar el piano o a leer la poesía, crear artistas y porque no, verdaderos seres humanos que pudieran amar y obtener sus sueños más bizarros…pero la enfermedad y el desamor por aquella mujer le destruyeron la ilusión y las ganas de llevarlo a cabo, y así fue quedándose solo, haciéndose viejo y perdiéndose entre las ideas y las personas que le visitaban fueron dejando de venir a verlo…no había más fiesta, ni reuniones, ni esas charlas filosóficas…pero aun en la tragicomedia de su vida, fue elaborando ese gran jardín en el patio, esos grandes cuartos para pintar, leer, escribir y tocar el piano…la abundancia sería parte de la vida de ellos. Las cartas jamás las envió…a veces el amor no toca dos veces a tu puerta y se pierde…como los atardeceres cuando nadie los captura en una foto, como las estaciones del tiempo o esas palabras que se fueron quedando en su boca antes de decirla…y ¿Cómo es que tú sabes esa historia? Porque yo soy hija de ese amor que no fue ni será. Estupefacto, él escuchó la otra historia…la de ella, del amor inconcluso y sin embargo, una huella de su cariño permanece aún en este mundo… ¿le odias? Como odiar a alguien que siempre te quiso pero nunca pudo estar contigo, dijo ella, él pensó en aquellos que aman sin esperar nada a cambio, esos seres tan llenos de luz…tan llenos de oscuridad limpia porque jamás fueron queridos como otros, pero aún en el infierno, ella creía en el cielo. Fue ahí que él le abrazó tan fuerte que sintió sus latidos y dolor proveniente del alma…todos de alguna forma estamos conectados le dijo él y no es tu culpa, pero curiosamente…aún podríamos ofrecer esos sueños a los necesitados. Le invitó a quedarse…le ofreció una habitación con un gran halo de luz y con la mejor vista de la ciudad y él se fue a pintar…decir que no se sintió atraído hacia ella, sería mentirse a sí mismo, pero hay historias donde es mejor no escribir la primera oración…La madrugada le tomó por sorpresa…un aroma indescriptible le hizo abrir los ojos en aquella terraza atestada de pintura, botellas vacías y velas encendidas, y se encontró con aquel cuerpo desnudo caminando hacia él…pensó que estaba en un sueño, y sabía que no, pero era tan hermosa y tan herida con sus tatuajes y sus cicatrices que la adoro al instante…y chocaron, se rompieron en dos y se unieron como se unen el amor y la pasión, la desesperanza y la tristeza, la alegría y la risa…el infierno y el cielo…echaron chispas aquella noche, y no se detendrían nunca…y porque habrían de hacerlo, si la vida es corta y es mejor vivirla a soñarla…lo que tenían duraría un instante o una eternidad  y eso solo el tiempo lo sabría, te repito, entre el hacer y el no hacer, siempre será mejor el hacer.
Ella se marchó al amanecer y sin nota alguna, sin recado, número o lugar donde localizarla, para cuando él despertó solo quedaba los restos en su corazón pero también una misión…la cual pondría en marcha ese mismo día. Se cuenta que pasaron semanas hasta que Ella regresó…ya su vestimenta era diferente y su sonrisa tenía otro matiz, y aunque su rostro seguía siendo hermoso, llevaba un halo de brillo que haría que los ciegos viesen. Al acercarse a la casa…la música le hizo contener la respiración…la misma canción en el mismo piano…cuando entró decenas de adolescentes caminaban, leían, jugaban mientras otros estaban atentos al piano…en la entrada le detuvo una muchacha…Bienvenida, le dijo, ¿Qué es este lugar? Un orfanato dijo ella, y las lágrimas le vinieron a destruir el maquillaje…él escuchó la voz, pero lo que le hizo voltear fue aquel aroma…ese aroma que le devolvió el alma a su cuerpo…y fue así, que el Mundo de Morfeo tuvo su orfanato tan soñado por aquel viejo cuya casa, le hizo realidad los sueños a esos dos locos incurables”

martes, 16 de mayo de 2017

La Entrevista

“Noviembre rompió con la monotonía y la temperatura se fue yendo hacia abajo cual tobogán de alberca, se tuvieron que desempolvar las camisas de manga larga, los suéteres de profesor y las nuevas tendencias empezaron a sacar ropa a la venta promocionando el fin de año. Con el café en sus manos se había terminado la tarde, se había bebido otro atardecer que este pareció llevarse de calle viejos días donde nada parecía ser normal, bajo la estela del tiempo su historia cambio y ahora se yergue sobre si misma cual mujer madura, amante de la ilusión, soñadora de lo inviable y temerosa de lo que se lee en la mirada. Bebiéndose el atardecer en disfrute de su día libre habiendo llegado después de tantos días de trabajo, de viaje, de noches de insomnio, regreso a su tierra. Recordando sus días de estudiante avocada a desplazarse en el tiempo cual viajera en cuentos de Julio Verne o J.J. Benítez, apreciaba donde antes solo un baldío se presentaba como un paisaje o un terreno sin dueño. La ciudad aun no había llegado hasta ahí y ella junto con sus amigos se pasaban el día recargados en los autos arrojando piedras y degustando la comida que solo dan las historias de terror y fantasías, llenándose las mentes con dragones, demonios, fantasmas que trepan paredes y edificios abandonados comiéndose los dedos de los pies de aquellos que les desafiaban monstruosos seres mitad hombre-mitad animal, todo ello se había ido. La modernidad había llegado a esta parte de la ciudad, se alzaban dos edificios con luces, grandes ventanas y todas esas marcas de grandes cadenas departamentales, se había ido la ilusión de crear, ahí estaba ya todo dicho. Ellos sin saber quienes eran, habían decidido que hacer mientras otros como ella solo soñaban por los cuentos son eso. Cuentos, así que los dragones, demonios, seres que brincaban de azotea en azotea se guardarían al cerrarse la mente porque el espacio ya estaba tomado. Se sintió nostálgica, súbitamente cansada y con ganas de salir de ahí pero seguía esperando a alguien.  Le habían citado en el café para hablarle sobre un proyecto de trabajo, tenía 15 o 20 minutos esperando. Seria su 3er entrevistado en una semana, deseosa de sacar una historia que publicar o de saber algo mas para su idea, su vida en el mundo del periodismo solo tenia un par de años aquella vez llego con su gran cámara fotográfica y se le ocurrió tomar fotos de aquella entrega con el autor afamado que vino a la ciudad a recibir un reconocimiento, haciéndose pasar por la editora del periódico escolar sabiendo que su amiga sufría de problemas de salud. Una tontería fue en aquellos días pero esa entrevista subida al periódico por su amiga previa confesión le valió una oferta de trabajo a 3 horas de la ciudad y desde hace días estaba aquí, los viejos tiempos arma nostálgica de desamparados y de románticos animados por la sensación que el mundo y su pasado juvenil quizás emociones de locos le había atrapado. Revisó de nuevo su celular pero no tenia llamadas perdidas ni mensajes, tomo su grabadora, pidió la cuenta y estaba por irse, el mesero le sirvió un pedazo de pastel de zanahoria, ella lo rechazo pero el insistió esta pagado le dijo, por quien dijo ella; por mi contesto el, no se puede tomar café en este lugar sin el mejor pastel de zanahoria, al menos para mi. ¿Sirve la grabadora? Ella asintió, ¿puedo prenderla? No es mía, además no es un juguete, estaba esperando a alguien pero el solo sonrío, tomo la grabadora de su mano y le dijo: solo quiero escuchar mi voz en ella, hace años que no uso una. Ella se sintió incomoda, pero el le sonrío de nuevo, son tres minutos y podrás irte aquí nuestro mesero Martín te dará el pastel para llevar. ¿Un trato? Ella resignada probo un bocado de pastel mientras le ponía rec a la grabadora y la dejaba en medio de la mesa. Son tus minutos le dijo, empieza a correr. Se quito el saco, se arremango la camisa aclarándose la garganta y dijo: “La carretera estaba desolada, me habían dicho que era mejor esperar pero aun así proseguí en mi camino. El auto tenia potencia y era descapotable, corría un viento feroz pero algo me invitaba a continuar transitando por ella poseído por el orgullo y el desafío que implica siempre el manejar en solitario junto con nuestros pensamientos que emiten todo tipo de comentarios en aras de hilar una conversación con nosotros mismos se cernía sobre mi todas esas nombras por las ramas que se agigantaban y tenían esas garras afiladas como cuchillos que podrían partir la carretera y llevarnos directo al abismo de la tierra. Sentí un escalofrío tan profundo como la vista hacia ese infinito que daba este camino que apenas se vislumbraba acompañado por esas grandes estrellas que parecían monedas de plata en una joyería donde los niños se asombraban. Un frío desgarrador corría por encima de mi y se apoderaba de mi cuerpo observe luces a lo lejos y sentí temor. Aceleraba pero parecía venir directo hacia mi sin escapatoria salvo las ramas y la tierra por un lado de la carretera me prendí de mi cadena y solo entonces cerré los ojos y pensé en Dios, sentí lo brillante en mis ojos y pude abrirlos justo cuando la luz estaba encima de mi, no se si fue una estrella fugaz, un OVNI o una señal pero sentí que se venia el mundo encima y después una paz increíble que aun no he sentido de nuevo, y así se fue sobre el firmamento y jamás volvió a aparecer en esa noche. Desde ese día me he dedicado a estudiar el cielo, sus planetas, sus estrellas mitos y leyendas, realidades desde los grandes como Copérnico o Hawking” Le aplasto Stop a la grabadora y se la entrego mientras ella no cabía en su sorpresa de saber que el entrevistado justo acaba de entregarle una anécdota de su vida. Sin preguntas, sin inmiscuirse en su vida o sin llevar la platica hasta cualquier novedad sobre el tema, el entrevistado había dado una razón mas del porque su esencia como investigador y documentalista. Ella se sentía pequeña por haberle hablado tan despectivamente, ahora le extendió el pastel de zanahoria y le pidió una disculpa mientras le partía un pedazo con la cuchara. El mesero trajo café de nuevo y el le dijo: y bien de que quieres hablar? Pero ella seguía cohibida por el trato y el le dijo: anda, apuesto a que no tenemos todo el día tu editora es muy desesperada según se. Ella hizo una mueca y la encendió de nuevo, aclarándose la garganta llevando sus cabellos detrás de su oreja y el le dijo en un susurro: aquí no, tengo un mejor lugar. Martín empaco el pastel y el le agradeció con unas monedas para dejar el lugar y tomar el primer taxi que estaba parado ahí. El taxista parecía haber recién llegado a la ciudad, buscando las calles que le había dado en la guía de calles y fraccionamientos mientras les comentaba que este era un trabajo temporal y que apenas juntaba de nuevo dinero se iría a su ciudad natal ya que la ciudad estaba llena de gente y el ya no lo toleraba mas, extraña su hogar al fin encontró el rumbo y empezó a acelerar tal como se lo exigía el auto a cada momento. Los dos se volteaban a ver a cada momento sonriéndose de tan atrabancado viaje, pero ella se imaginaba que lugar podía ser ya que habiéndose ido de la ciudad había calles que aun no conocía, sin embargo, no se atrevió a preguntar. Los estudiosos suelen ser gente misteriosa, callada y nada amables o poco abiertos al trato de empatía, pero el parecía estar a gusto con la situación, el taxi arribo por una estrecha calle y se detuvo, pregunto que si estaba correcto ya que no encontró nada, pero el asintió de nuevo y le pago. Le tomo del brazo y le dijo: quizás no sea el mejor lugar para la gente pero para mí si lo es. Una oscura casa con un portón y totalmente abandonada se presentaba ante ellos, no tenia ventanas, ápices de luz ni siquiera vida existía ahí, podría tener décadas así. Abrió el portón removiendo el alambre manchado caminaron un poco entre la maleza en lo que alguna vez fue la cochera, el patio tenia aun mas área verde y un cuarto a medio construir, la poca luz la obtenían de la calle. El le extendió su mano: no lo tomes como una ofensa pero puedes caerte aquí. En un lado de la casa de tres pisos se asomaba una escalera que ascendía hasta el techo, subieron con mucho cuidado aunque el se veía confiado y ella pensativa, alcanzaron el techo y un jardín se extendía ante ellos, apenas algunas flores salían de tanta maleza pero parecía recién cortado, el le dijo que esperase, trajo dos bancos y del suelo levanto un telescopio de esos que se asemejaban a los que usaban los capitanes de barco pero mas sofisticado. Le dijo: esto servirá, y se lo entrego: levanta la vista hacia el lado este, ¿que ves? Una gran figura se extendía entre estrellas, así admiraban el cielo nuestros ancestros llenos de imaginación sin saber que era aquello o porque la Luna tan amarillenta nos veía de ahí las historias, se pasaron alrededor de una hora admirando el cielo cuando el celular interrumpió el mensaje decía: ¿Cómo te fue? ¿Sigue siendo tan hosco? Avísame si todo salio bien. Ella le dijo es mi jefa, el le señalo la grabadora diciéndole que ya le había entretenido bastante si gustamos hacemos la entrevista, ella pulso el botón de rec diciendo:
-          ¿Dónde estuviste estos casi 4 años, incluso se hablo de alguna enfermedad?
-          Debía regresar a mi lugar de origen, estaba siendo llevado por la corriente de la fama, las pasiones inadecuadas y vicios que se habían ido adhiriendo a mi persona, estaba peleado con el mundo y sencillamente, me oculte.
-          ¿Qué estas buscando en este momento de tu vida?
-          Ya no busco nada en particular, estoy con brazos abiertos cual niño en dulcería a expensas de lo que la madre tierra nos ofrezca, no pretendo publicar documentales ni libros, sencillamente me dejare guiar por lo que me guste ver o hacer.
-          ¿Qué existe en el cielo más allá de nuestra vista?
-          Si me lo preguntas como estudioso. Te diré que tenemos mucha tela donde cortar, desde mundos desconocidos pasando por colonias en la luna, fenómenos tan escasos como los eclipses, los OVNIS y la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar. Hoy como amante de la vida y soñador empedernido, imagino que existe vida igual a la nuestra, ambientes diferentes emociones que solo proveen las estrellas fugaces y matices que solo da el firmamento para apreciar nuestra pequeñeces en esos lunares brillantes, es un teatro que quizás alguien mas allá de nuestra concepción realizó.
-          ¿Por qué aceptaste esta entrevista?
-          Uno para que sepan que no estoy enfermo ni en rehabilitación, dos porque cuando mi agente llamo parecía bastante interesado en las publicaciones que Uds. están realizando y la otra razón, bueno esa no podría contarla frente a una grabadora, esa se responderá como siempre en alguna columna de periódico o en una carta a mano hecha llegar vía correo.
-          Hablar de tu persona siempre resulta algo misteriosa o falta de información ya que siempre se habla solo de tu trabajo. Esta vez podríamos actuar diferente.
-          Ja. no siempre se gana pero es bueno cambiar de camino, aunque mi vida no debe ser objeto de entrevista, no somos artistas. Que tan interesante puede ser mi privacidad
-          No lo sabemos, ¿Qué recuerdas mas de tu niñez? Solo sabemos que viviste en la misma ciudad por 20 años. Ella no podía evitar sonreírle con desfachatez
-          Entretenido con juegos de azar, jamás fui bueno en ellos pero las rodillas llenas de lodo, días enteros jugando en la calle y días durmiendo a medias sufriendo por problemas de películas vampiresas que me hacían llorar.
-          ¿Por qué te fuiste de ahí?
-          Por lo que todo el mundo se va, llega un momento que aparece en un sueño, una ilusión partida o una creada, pero si no mal recuerdo. Un día que desperté después de haber estado en el techo de mi casa por horas con el telescopio que mi papa compro en un bazar de segunda mano. Empecé a sentir un hormigueo en mi cuerpo, una sensación de ansiedad como un león enjaulado, como el sediento que busca saciar su sed de una manera u otra, en 3 días organice mi viaje a casa de mi tío al país vecino entre amenazas de mi papa y la bendición de mi mama además de las caras impasibles de mis hermanos.
-          Y fue así como te convertiste en aventurero. ¿no será que aun sientes hormigueo? Tus lectores siempre suelen tener un estilo marcado, como una secta que se mueve alrededor de ciertos patrones. ¿hablas con ellos?
-          Claro, uno siempre termina encontrándose con gente afín a su persona, además los estudiosos del cielo son como Nerds disfrazados de personajes de caricaturas o ciencia ficción detrás de esta ropa casual existe un tonto aun dibujando personajes que vienen desde otro planeta
-          Ja. si lo pareces, dejaste de salir en revistas y de ser visto. ¿Cómo hiciste para dejar atrás aquellas noches?
-          No fue fácil, es un vicio arraigado contra el que hay días sigue apareciendo, sin embargo, es mas sencillo cuando tu sueño se ve libre de obstáculos y empiezas a generar una energía alrededor de el. Trato de entretenerme leyendo todo tipo de cosas cual hombre encarcelado y así paso día tras día. Pero recién he encontrado quien pueda acompañarme al cine o a un paseo en globo, de eso no puedo decirte mucho
-          Seria una primicia. ¿cuéntanos, al final es tu primera entrevista no?
-          Mmm... No lo se, quizás eso provoque que la entrevistadora se convierta en la entrevistada.

Sus ojos se posaron en ella, admirando su rostro como se admira las estrellas, abstraído ella capto su juego. La entrevista continuó durante 35 minutos y la noche continuaba mostrándose libre de humo, libre de ruidos y de sonidos que dan escalofrío, solo se escuchaba la voz del entrevistado y la entrevistadora así como el sonido del casete que corría hasta terminarse y escuchar el clic que dice fin. En un abrir y cerrar de ojos se escucho el sonido de un auto pasando por la calle desolada y empedrada, después otro auto paso y también se detuvo. Se escucho el portón abrirse, ella se preocupo pero el la tranquilizo, no pasa nada le dijo. Este día de la semana nos reunimos los amigos en la azotea, todas las semanas a la misma hora. Lamento no habértelo dicho antes, ¿Por qué no te quedas? pero ella le dijo que no podía, se levanto y fue a la escalera, topándose de lleno con uno de sus amigos que subía con una botella y su copa, la copa se derramo sobre su estomago manchando el suéter. Avergonzada se llevo las manos al rostro y sin saber que hacer le pidió disculpas queriendo limpiar su suéter con su bufanda pero el le dijo que no se preocupara, era el suéter mas viejo que tenia y además el color ya no se usaba, los amigos que subieron se rieron toda el camino hacia la azotea, al final le convencieron que se quedara en aras de pagar la copa derramada. Se reunieron alrededor del jardín en una mesa redonda improvisada sentados en el jardín con un par de botellas de vino tinto y blanco que iban y venían de un lado a otro como si fueran nuestros ancestros compartiendo aquel animal cazado en la selva, ese rito de los seres humanos y la sociedad permanece intacto a pesar de las religiones, culturas y hábitos. La platica sobre cine y filosofías dantescas sobre el futuro de nuestro planeta y el universo, con sus notas inconclusas de vida mas allá y sus estrellas tomaba tintes de juicio con abogados llenos de papeles en sus trajes usados por enésima vez, sin embargo, siempre terminando con la teoría locuaz que llegaba en un ejemplo de superhéroes de cómics que desahogaba en carcajadas. El filosofo diseminaba por todo el jardín sus gotas de platonismo llevado al limite dialogando sobre la utopia de una republica, de las creencias de tiempos ancestrales donde al fin los griegos habían creado mitos y representado imágenes con las estrellas y cuando todos le miraban el vertía un trago de vino sobre su boca sonriente diciendo viva la republica mientras que La pintora argumentaba que todo se reflejaba en el arte desde que el hombre encontró en su alma la forma de expresar sus ideas, pinturas rupestres pasando por historias creadas en pinturas ocultas en Egipto, entre pirámides habían dejado un legado y el estudio de los hombre viendo hacia ese ojo de Ra que les observaba desde el cielo, todo tenia sentido y el camino continuaba. El Político les pidió silencio a todos para disertar sobre la historia de los romanos, su inicio en la republica para después haciendo a un lado se había convertido en un imperio y su Cesar había cambiado los nombre de los griegos acabando con los mitos, adorador del sol, paganos hasta que la cristiandad acabo con ello, incluso las estrellas llegaron a pertenecerles decía por mandato divino según el Cesar, que ironía, el humano creyéndose Dios sin saber que los planetas no llegaron ahí sin una razón, solamente alguien omnipotente pudiera haberlo hecho. Cada ser humano tiene su punto de vista, sus creencias, sus sueños y miedos degustando el mundo para hacer llenar el alma de aquello que nos interesa más. La noche se fue y ella se sintió muy a gusto con todos agradeciéndoles el gesto de haberle invitado a tan reducido grupo pero el filosofo sonrió, te esperábamos dijo, hace tiempo que alguien comenta mes tras mes sobre lo que escribiste en tu columna y ya estábamos cansados de imaginarte así que bueno, me gusto conocerte finalmente y saber de ti, se que la próxima vez conoceremos mas de ti no has hablado mucho, ella se sonrió en demasía pues nunca se había sentido tan interesante como otras tantas amigas suyas que vivían en fiestas o eventos de gente dispuesta a todo, ella siempre fue mas reservada, sin embargo, sus ojos se encontraron con los de ella y se quedo paralizada al verse atravesadas por esos ojos. Se despidieron todos en la acera y tuvo que prometer a todos regresar la próxima vez y poder subirse al taxi cuyo conductor un par de veces había volteado a verlos con aire de que a hora se suben. A la puerta de su departamento en los condominios del centro de la ciudad el taxi se detuvo y ella descendió, mientras el daba la vuelta al auto diciéndole al taxi que esperase al menos un par de minutos. Se le acerco mientras ella abría la puerta, le acaricio la mejilla con su mano besándola sin buscar sus labios, diciéndole: se que tienes un articulo por hacer y que tu ética te dirá que debas escribir, sin embargo, creo que la entrevista no quedo muy bien. Es mejor que la repitamos, otra tarde en otro lugar, pero no le digas a nadie le dijo poniéndose el dedo en sus labios recuerda que soy un engreído según la gente y sonriente se fue. Ella subió a su departamento, prendiendo su computadora personal. Dejo la grabadora correr mientras se quitaba los zapatos y escucho de nuevo la voz, que debía hacer, dudo un instante debido a esta noche que había pasado y el hecho de sentir una empatía que había desconocido por alguien en mucho tiempo. Pero las entrevistas deben suceder o al final el trabajo te lo cobraría, así que se quito su ropa, puso su atuendo para dormir, pulso de nuevo el botón de play y empezó a redactar la hoja en blanco. El articulo salio en la semana siguiente, justo con la llegada de diciembre y la bienvenida a todas esas canciones que hacen sonar las luces que se ponen en las casas, monitos de nieve, santa clos que se mecían en la azotea, duendes en sus diminutos trajes y los renos que iban en el trineo de santa. Por ahí los niños sabían todos sus nombres mientras que los adultos todos parecían igual pues el costo era el mismo. Así lo tomo el articulo cuando su agente le hablo al teléfono para comunicarle que el articulo había llegado a su oficina mientras el compraba unos de esos diminutos árboles llamados bonsái para arreglarlo cual pino navideño, iba en contra al menos un poco de lo habitual, era un gran articulo lo no creerás. Estaba llegando a la azotea con la revista en la mano mientras que en la otra llevaba una botella de vino y una pulsera color rojo en su bolsa de regalo, no había leído nada hasta que se sentara en su silla habitual, tenia un nerviosismo por leerse de nuevo en un articulo pero igual abrió la revista, el articulo tenia por titulo: “Noche de Reencuentro: Las Estrellas desde la Azotea”. La entrevista comenzaba así: “El café se ha terminado, estoy por marcharme mi entrevistado no ha ido después de todo las historias parecen ser ciertas. La decepción se apodera de mi garganta seca, sin embargo, la noche apenas comienza. En un instante me encuentro en la azotea mas oculta de la ciudad, en el jardín que jamás pensé existía y con el telescopio más antiguo que he usado y estoy acompañada por el investigador del cielo que nadie ha entrevistado en casi 4 años, ¿adivinen quien comparte la noche con nosotros? Si, exacto. El esta aquí y esta por contarnos la historia jamás escuchada, la anécdota de cómo inicio su estudio del cielo. ¿Están listos? Leamos entonces. El leyó todo sorprendiéndose una vez de cómo ella hacia los artículos y entrevistas entretenidas, desglosando la conversación que tuvieron y sus notas y emociones, estaba sonriente su regreso le había llenado de optimismo y de ilusión nuevamente, era bueno ver de nuevo el cielo y mas aun la gente que estaba a su alrededor. Tomó el telescopio, se asomo por el lente buscando una de sus estrellas cuando una mano toco su hombro y le beso la mejilla. ¿Es ese mi artículo? El le dijo: pensé que era de ambos. Se dice que al pasar por la calle empedrada se escuchan argumentos tan convincentes y carcajadas tan extensas que parece ser una cascada de la sociedad que baña la ciudad. Y ahora tienen un nuevo integrante, una periodista con una pulsera roja que acompaña todas las noches a ver las estrellas desde la azotea.”



miércoles, 19 de abril de 2017

La Lluvia del Pasado

“La sala se hace cada vez más pequeña, ha entrado uno y otro, uno y otro más… ¿Qué año es? No importa…hay solo silencio, las voces han callado y el mundo cada día es más solitario. Paredes blancas, dos sillas, una mesa…sobre la mesa, el expediente que contiene la historia o más bien, a quien le pertenece… ¿Cómo llegué aquí? Podría contar que fue en una noche fría a bordo de un viejo automóvil con la cabeza tapada por una bolsa negra acompañado de una buena y hermosa pistola plateada apretándome el estómago…,eso sí, que sería un inicio sensacional para contar un prólogo. Porque hay de prólogos a prólogos, sin embargo, esto no es el ideal y lo sé, por lo que recuerdo…llegue aquí mediante una camioneta con cinturón de seguridad incluido y esa efímera canción de soda estéreo que habla del temblor…más temblor siento en el cuerpo que los sonidos de la melodía que tanto me atrapó, venía ya con la mirada triste y perdida en el anonimato de la noche…estoy cansado, tengo sed y el café que me han traído me causa desazón, nunca entendí que tanta emoción con el café, su aroma y el humo que expide me remite a la hermosa mujer que tanto busqué besar en mis días de adolescente…solo lo aspiro pero no lo bebo…supongo que pronto vendrán de nuevo, creo que no podría correr ni mover mucho los pies…son plomo que se anida en las piernas. Además he comido poco, el hambre se ha marchado y no tengo ganas de ir a buscarla… ¿así se siente la soledad? En la vida jamás estamos solos, aunque durante días nos sintamos como tales, la sociedad existe y siempre nos persigue… ¿Cómo hubiese sido vivir en la antigüedad? Durante la lectura de libros de siglos pasados nunca alcancé a comprender sino solo a desear lo que se sentía esperar una carta, verse a los ojos, cortejarse sin tecnología, ir a tocar a la puerta de las personas y tener la incertidumbre si estaría en el lugar o no, compartir el pan sin el teléfono, y la mirada sin la fotografía y caminar con una vela encendida para ver durante la noche así como quedarnos viendo las estrellas sin que nadie se enterase que andas por ahí, además de los largos trayectos a pie…creo que solo es un deseo, ya fuimos alcanzados por el mundo moderno y hemos sido engullidos y participamos en el queramos o no. Perdón, empiezo a delirar, quiero ir a casa. La puerta se abre…aquí vienen, espera, su silueta irrumpe en la sala como un tornado en la ciudad…me vibra el corazón, me rompe la tristeza aquellos ojos de nostalgia, verdes como bosques profundos…su traje sastre blanco y zapatillas verdes que hacen juego con los ojos me voltean los míos…¿Quién es? No alcanzo a distinguir su nombre y extrañamente no me interesa…solo quiero irme, aun cuando su rostro me ha cautivado y el aroma de su cuerpo bañado por el perfume ha dado un giro al olor en la sala. Ella me ha mirado fijamente…atravesándome con la mirada, parece seria pero adivino un color nostálgico…acerca la silla y pone sus manos sobre sus piernas mientras las cruza…no me doy cuenta pero frente a mí, la grabadora esta lista y empieza a correr los segundos
- Ya dije todo lo que había que saber.
- No estoy aquí para que diga lo que ya le dijo a los otros
- ¿Para que esta aquí?
- En la vida siempre hay dos versiones de las historias…quiero escuchar la suya, no habrá más que su voz y la mía preguntando de vez en vez…al final, es usted como yo, otro loco buscando sueños más locos. Mire, ve esta foto, apuesto a que es usted.
La foto lo catapultó años y años en el olvido hasta encontrarse con el recuerdo, solo apuro a decir
- ¿y entonces podré irme?
- Podrá irse, yo misma la llevaré en mi auto a su casa.
- ¿Y si no es a casa?
- Será donde usted le guste.
- Está bien.

“Lo conocí en algún lugar de la ciudad…bajo un Sol abrazador y unos zapatos sucios…Las calles empolvadas eran parte de las banquetas y las casas eran del tipo social…dos cuartos, sin cochera y apenas cabían la cocina y la sala…Nunca entendí su rostro, era hosco, inerte y sin embargo, llevaba en su mueca…una sonrisa oculta, que justo aparecía cuando un dulce llegaba a sus manos o las nubes se convertían en lluvia para que jugásemos entre los callejones y las calles lodosas…sacudíamos los árboles para bañarnos más y subíamos lomas y bajamos corriendo cual locos fuera del manicomio…los días eran muy cortos, pero él siempre tuvo un aire distinto, como los globos que se sostiene en el aire…su ropa era muy similar pero la de él, brillaba más, y los ojos veían más allá de lo que nosotros alcanzamos a ver…no puedo explicarlo científicamente, pero entendí que no era como cualquiera, más bien comprendí que la historia le tendría un sueño diferente al común. La primera vez que entré a su casa…quede asombrado: limpieza, grandes cuadros, una biblia en el recibidor, el comedor bien ordenado y los muebles de época…atravesamos el recibidor hasta llegar a la parte trasera donde se ubicaban los cuartos…me quedé sin habla: juguetes novedosos de acción, decenas de libros y comics, adornados por una lámpara que su mamá había hecho para él…me invitó a leer, a acompañarle…no entendía mucho de lo que leía…personajes de mundos distintos ataviados con trajes de otra galaxia impregnados de colores que no reconocía o bien solo estaba allegado a los colores primarios…me dijo cuando quieras, puedes entrar y leer…te enseñaré aquello que no entiendas…su sueño era porque me lo contó unos de esos días que el frío aquejaba en las casas y yo me escapaba rumbo a la suya siendo la envidia de los demás porque aquella era la única casa cuya pintura brillaba y que tenía cochera…”Seré grande, sin importar el precio…escribiré la historia más insensata, inocua, romántica y sin dejar la cordura, escribiré con locura, mi nombre se escuchará en el mundo tanto que no pasará desapercibido jamás…y sabrán quien soy yo a pesar de todo” Aquel niño adolescente, escribía durante las noches, dormía durante el día y por las tardes jugaba como cualquiera, aun cuando, se guardaba algo de locura en su cordura, y algo de cordura en su locura…Sé que fue presa de burlas, atropellamientos y su manera de relacionarse con la sociedad jamás fue buena, más bien, era una unión que nunca tuvo hilos donde sostenerse…era su único amigo, Yo, el más común de los niños de la época era quien le escuchaba, revisaba sus lecturas y me emocionaba cuando escuchaba las historias de sus padres, sus familiares o los inventos donde los mundos chocaban cual estrellas en el cielo…su mundo era infinito cuando yo creía en los reyes magos…y le defendí cuando alguien se metía con él, ¿Por qué? Porque los verdaderos amigos eso hacen…se acompañan y son puentes creados para que tú puedas pasar por encima de lo que te aqueja…a veces la compañía es tan importante como la mejor medicina. Crecimos juntos pero separados…un día cualquiera a una hora cualquiera…la casa desapareció, más bien sus habitantes se habían ido, nunca lo culpé….Yo soñaba con largarme de ese lugar tan caótico y triste…jamás lo volví a ver, ninguna carta, ninguna persona lo había visto ni nadie en la calle se percató de su partida…solo quedo una caja en un lugar sin luz de su cuarto…la foto que su mama nos tomó y que usted tiene la copia…y más, libros, comics y una esclava con una frase…no sé si era para mí o si la caja se les había olvidado…pero la tomé, debía quedarme con un recuerdo…algo tangible en un mundo en el que no te llevarás nada, pero así somos las personas…lo material a veces son extensiones de las personas que estuvieron con nosotros…y así, a veces recordaba los días en aquella calle, pero con el pasar de los años todo se va borrando u ocultando de la mente…se lo lleva el polvo del olvido y la lluvia del pasado…pasarían años hasta que lo vi, sin lentes, el cabello mutado y sus pómulos perdidos y desangelados…pero aún, yacía en él, la sonrisa triste y sobrada que apenas alguien que te conoce la entiende…hablaba diferente, vestía diferente…era otro, pero justo cuando se hablaba del gran libro que trascendía fronteras…entendí el seudónimo de su nombre…la grandeza de su intelecto y la demostración al mundo de que él no era uno más, sino era de los que se levantaban por encima de los otros…de sus labios solo salían buenas palabras, cultura, buena dentadura, erguido cual tribuno romano…deleitaba a los espectadores con cuentos de crecimiento, trabajo y actitudes…se llevaba la mano a la barbilla y a pierna cruzada contaba el cómo y por qué…Pero lo reconocí, le hervía la sangre y los ojos me veían desde la televisión…siempre a la expectativa…días después me llamó. La opulencia reinaba en la mansión…su libro iba al cine y el nombre sería recordado durante décadas, justo lo que él quería…no supe cómo ni porque tenía mi número pero supongo que el ser famosos te da cierto acceso a la información, al final, después de mucho dudar acepté…jamás le llamé por su antiguo nombre…un chofer y un carro de lujo me esperaron afuera de casa…los vecinos parecían embelesados por lo impactante del auto…al subir el chofer me ofreció una copa y tomamos rumbo a su mansión…la cual era más grande que en la televisión…un gran jardín y un largo camino de ladrillos rojos por el cual circulamos…descendí y me pregunté si mi vestimenta era la adecuada…accedí y del cielo un péndulo justo en medio con el mundo parte del piso iba y venía…una escalera y una sala contigua, pero el chofer continuó avanzando y no tuve opción más que seguirle, al fondo tres mujeres de vestido escotado y piernas cual Diosas platicaban entre ellas…me miraron y les devolví la mirada…su desdén y su mirada sin corazón recorrieron mi figura de abajo a arriba…música clásica de fondo…copas, y botellas, pinturas inalcanzables y candelabros irreconocibles…pero en esa fiesta no nos quedamos…el chofer introdujo un código y descendimos por una escalera de mármol…se fue haciendo más oscuro…hasta que lo vi…de pie en medio de la sala…descalzo, despeinado…ataviado con una playera oscura y un pantalón deslavado...me llamó la atención el gran cuadro atrás de él…había visto esa pintura en otro lado pero no la reconocí, él me lanzó algo que alcance apenas a agarrar…un libro de historieta…tan viejo como nosotros mismos y abrió sus brazos saludándome como se saluda a un viejo amigo:

- ¿Sabes quién soy? Me dijo mientras me invitaba a acercarme al cuadro
- No lo sé, Usted me invitó a mí, solo le conozco por televisión
- Pero ¿me reconoces?
- Reconozco al gran escritor, cuyas ventas han alcanzado el éxito mundial, pero aún no sé porque estoy aquí.
- Amigo mío…ven aquí, ¿ves este cuadro? Es donde nos conocimos, el lugar de donde alguna vez vivimos como vecinos…solo que aquí parece una pintura de un antiguo barrio en un antiguo mundo…lo describí con infinito detalle porque uno jamás debe olvidar de donde viene aunque importe más a donde se va…tu eres mi hilo rojo con ese mundo del que me fui…como hoy sabes aun sin decirlo, tu y yo somos viajeros en esta vida y nos conocemos a expensas de que mi nombre ni mi rostro es de aquel niño que conociste. Tuve que hacerlo…a la media noche mi padre nos despertó…el mundo que él construyó se había hecho pedazos…iban por nosotros, la cárcel, la muerte, el infierno…nos ayudaron a empacar, en el silencio de la noche, y con nadie en la calle salimos…pero dejé una caja para ti, la amistad tuya me ayudó en esos días donde todo se venía abajo y hoy soy quien soy por lo aprendido durante años bajo ese mundo del que jamás te enterarás ni te contaré.
- No te preocupes, la caja aun la tengo y no tengo porque preguntarle a usted por cosas que no me compete
- Háblame de tu, amigo mío, hay amigos que solo se ven poco tiempo en la vida, pero toda la vida están unidos
- Tienes razón…pero siendo honesto no sé si pertenezco aún en el mundo que hoy has creado…mi vestimenta, mi historia, nuestros caminos son opuestos y el presente nos lleva por bosques diferentes.
- Te equivocas, aquí solo existe un mundo y diferentes historias que siempre terminan unidas…me iré de nuevo, pero quiero llevarte conmigo, que conozcamos otras culturas, otras playas, otros soles, y ser otros, ¿Por qué no? Por un tiempo, desafiar las leyes de la sociedad…mi libro me ha llevado a la inmortalidad pero descubrí que lo importante sigue siendo esos valores que vamos abandonando y las personas que nos ayudan o acompañan durante nuestra estancia…te esperaré…unos días…hoy eres mi invitado.


Me mira callada, solo anotando en su libreta…esperando por mas, pero en realidad no hay más que decir…aun guardo lo que me dio al marcharme de ahí…pero no se lo daré…pero me mira, esperanzada por captar algo más y me dice ¿Sabe usted que él ha desaparecido? ¿Qué se he la buscado por toda la ciudad y se ha revisado su casa? La última vez que se le vio fue cuando le despidió desde su casa justo al usted irse…No encontramos salvo la foto que aquí le muestro…me interesa que me cuente aquello que nos ayude a hallarlo, saber de su paradero, informar de sus actividades etc…hay personas que no quieren ser encontradas le dije, cuyos nombres se quedan pero su persona se escapa y se pierde para convertirse en mito…es lo que él siempre buscó…ser inmortal, convertirse en leyenda y todos sabemos que la mayoría de las leyendas son gente que murió o desapareció un día en circunstancias extrañas…le vi por un instante, cuanta belleza en esos ojos, cuanta ternura y dureza en ese rostro…de sus manos me fascinó y de su aroma me enamoré…nunca le volveré a ver, y el único nexo es la historia que hoy he contado…me iré porque no pueden retenerme más y caminaré fuera de aquí y jamás volveré…me llevó mis cosas personales y aun cuando el cansancio me mata, se adonde quiero ir…ella se ofrece, como quedamos, y decido que es buena oportunidad para despedirme de ella…en el trayecto, hablamos un poco de su historia, años en la corporación, hijos, matrimonios, universidad…todo con tal de retenerle más de lo habitual, no sé cómo pedirle que tomemos un café, vayamos al cine o sencillamente nos quedemos a platicar en la acera de mi casa a la cual no he vuelto en días…pero se va y yo empacó rápidamente porque hay promesas que siempre hay que cumplir…¿la veré de nuevo? No lo sé…me carcome por dentro, pero cual tonto que he sido, he dejado una pista y justo al salir de casa un par de días después rumbo a lo desconocido ella está afuera…su aroma, me tiñe el cielo de rojo atardecer y me llena los ojos de un verde bosque cuando le miro…tan hermosa que no me doy cuenta que su dureza ha desaparecido y una sonrisa ha aparecido… ¿me acompañará o me arrestará? Dije al acercarme maleta en mano…sus cabellos bailaban por el viento y su figura era la rosa en el jardín de las calles polvosas…háblame de tú dijo ella y la puerta se abrió…en el asiento, estaba la pista…dijo “Sí”…y nos marchamos de ahí. Frente al muelle estaba mi buen amigo…aquel que decidió ser inmortal pero que entendió que aún los inmortales llevan de la mano su humanidad, su humildad, las buenas amistades que siempre nos ayudaron y los recuerdos que aun malos sirven para entender quiénes somos y hacia dónde vamos…La novela se seguirá vendiendo y él seguirá siendo quien quiera que desee, pero su esencia será la misma, la que yo conocí…la que compartiré con ella,  y viajaremos por el mundo para ser nosotros aun con otros nombres y con otros sueños…aun con diferentes horarios y amaneceres desconocidos…ahí donde el polvo del olvido y la lluvia del pasado nos lleve por los caminos del Mundo de Morfeo”. 

martes, 14 de marzo de 2017

El Tesoro

“Todas las historias tienen un inicio, un desarrollo y un final. Esta historia tampoco es diferente, de hecho prefiero siempre el inicio con algo muy común, que nos de la idea de cómo lo que ocurre en una historia tiene un comienzo sencillo. Es de creerse que toda historia lleva un propósito, aquí creo seria dialogar, imaginar y quizás sentir, mas aun si se trata de una palabra que siempre lleva buen augurio, tesoro. Es una buena madrugada para hablar de tesoros más aun cuando el mar rompe sus olas con fuerza sobre las rocas. ¿Qué se le llama tesoro? Su significado es diverso dependiendo a quien se le pregunte pero se dice que es algo que tiene un gran valor y debe cuidarse, gozarse y guardarse. Podría ser un beso, un sueño, abundancia, el encuentro de un viejo amigo, la amistad de un nuevo amigo, la perfecta salud o el encuentro de oro en el arroyo. ¿Cuál seria un buen tesoro? Te pregunto a ti, le pregunto al cielo, le pregunto al niño que brinca en la cama, le pregunto a la tierra, le pregunto al loco que grita en otro idioma, al mesero que va y viene de un lado a otro y también al padre que recita su sermón frente a sus feligreses, mejor que sea una historia, a todos les gustan las historias. Aquella tarde de septiembre, ocurrió lo de toda la semana, se nublo el cielo y comenzó de nuevo la lluvia fuerte, pertinaz, suave y aun así el profesor Leia un mensaje de celular que llego mientras la intensa lluvia continuaba fraguando los esfuerzos de la gente para realizar sus vueltas diarias. Otro mensaje arribo hacia la hora cuando finalmente la lluvia se marcho de la ciudad y dejo su paso marcado por sus calles, el cielo entonces ocurrió el milagro de la naturaleza, el cielo se tiño de colores y también del desafiante arco iris que se combinaba entre los colores primarios y secundarios. Así que el maestro leía frente al cielo nublado con esa lluvia pertinaz que comenzó de nuevo, pensando para si mismo me gusta y no me gusta. Le gustaba porque así tenia capacidad para soñar, imaginar y porque no pecar de poeta y no le gustaba porque su cafetera con el café recién hecho no tenia dos tazas, solo una quinteta de mensajes que cruzaban ciudades y entonces ante tal cielo, se le ocurrió una idea. El profesor decidió que seria un buen tema para su clase de comportamiento humano. Salió de casa tomo su antigua chamarra mientras empezaba la noche y el cielo aun grisáceo era habitado por las nubes llenas de agua, un proceso de miles de años, llego a clase y anoto tesoro en la parte izquierda con dos puntos aunado a la definición que daban los diccionarios, el alumnado anoto aquella frase y su definición acostumbrado a la lectura de historias, capítulos bíblicos, poesía insensata y cuentos anónimos. Entonces abrió los brazos e inicio el debate diciendo. ¿Qué es un tesoro? Como verán en el pizarrón esta anotada su definición por parte del diccionario, yo he estado pensando en el trayecto hacia acá sobre una mejor forma de saber que es un tesoro. Me enfoque en el comportamiento humano, en su ego, en su ilusión, en lo que para el ser humano seria un tesoro, entonces caí en cuenta que todos somos únicos y nuestra definición por definir la palabra contrasta quizás con el significado para cada uno de Uds. amigos. Así que conforme a esta razón creo que tendremos tarea. Mañana cuando nos veamos cada uno de Uds. nos contara una historia de su búsqueda de un tesoro, de hecho creo que nos veremos en la vieja agora de la ciudad. Ahora abramos el libro donde lo dejamos en la pagina 59.  Al finalizar la clase cada uno de los alumnos de distintas edades y como cualquier ser humano de diferente personalidad se encontraron en disyuntivas de a que se refería el profesor específicamente. Una de sus alumnas, una joven que se apasionada por la lectura y que trabaja durante toda la tarde, se sumió en sus pensamientos mientras la música llegaba a sus oídos la sala con sus sillones naranjas fue llevándola hasta un profundo sueño. Volando sin darse cuenta por las infinitas nubes se encontró, sobre una alfombra roja de esos ancestros árabes que volaban por desiertos, oasis y grandes aldeas, recordó a Aladino, a Ali Baba, a las mil y una noches. Veía grandes ciudades desconocidas para ella, la alfombra subía y bajaba cual montaña rusa pero sin el grito en aumento por la adrenalina, esto le reflejaba en una emoción mas aun cuando sentía el viento apoderarse de sus cabellos y llenando su rostro de alegría con el paso de este, sentía una ligereza sobre su cuerpo que daba total relajación a su viaje, después la alfombra bajo hasta situarse al ras del suelo parecía una aldea repleta de estrellas en el cielo, llena de arenas y de juegos para niños, un parque ancestral, un manglar con sus pequeños charcos o lagos diminutos, los niños aparecieron frente a ella, vestían ropa blanca e iban descalzos todos parecían oscilar entre 4 y 6 años. Poseídos por una gran energía le fueron rodeando haciendo una rueda junto a ella, le tomaron de las manos bailando música que salía de la nada o de la tierra misma al termino de la canción todos aplaudían y se abrazaban, dos chiquillas le abrazaron a ella dándole besos en su mejilla y entonces se dio cuenta que tenia una cámara, se despidió y desde la alfombra una foto quedo cual álbum de paz universal. Al subirse a la alfombra esta se elevo topándose con el cielo estrellado y entonces despertó, Sonriente, hizo un dibujo anotando tesoro como titulo. El luchador aficionado volvía a gimnasio después de clase, y se reía sobre la clase, la tomaba como una inducción a tener mejores argumentos en su afición y respaldar una personalidad que estaba creando para triunfar en la lucha libre, hizo calistenia, se echo marometa tras marometa, continuo brincando y ejercitándose para después enfrentarse a su maestro continuando la rutina de llaves luchisticas, había evento esta noche y a los principiantes aficionados les tocaba entrar primero en acción, era la 3ra vez que se presentaba en esta arena, hizo una oración mientras escuchaba la gente que recién llegaba, se puso su mascara en color oscuro viéndose en el espejo adentrándose en su personaje, en sus fuerzas y en el espectáculo algún día esa arena habría de llenarse con su lucha estos eran los comienzos solamente, aunque ya tenia casi tres años entrenando con profesionales aun era un amateur. Salio al ring enfundado en su atuendo regodeándose frente a los aficionados, llenándose de insultos y de gritos de niños que apenas lo veían ya que esperaban a otros luchadores, pero esta noche podría ser diferente. Se entregaba en cada lance, en cada llave, intentando hacerlo mejor cada vez y el publico se entretenía poco pero algunos aficionados alcanzaban a apreciarlo, el carisma, la empatía del publico que empezaba a odiarlo, un antihéroe al despedazar a su rival arrancándole la mascara arrojándole la silla y terminando por robarse la noche, se levantaba sobre las cuerdas exhalando y pidiendo por su lugar, el luchador aficionado, el de las clases sobre poesía y pasajes bíblicos se ponía el mote de una ave mitológica. La sangre brotaba de su boca pero aun así continuo jugándosela y al final justo cuando parecía no alcanzar el triunfo, los aficionados empezaron a seguirlo con la mirada apoyándole y coreando su nombre, se sintió poseído y decidido se alzo sobre la tercera cuerda haciendo un vuelo mortal que levanto todas las miradas sobre el y su vuelo que lleno de aplausos la arena, aun con un dolor insoportable en el brazo, el réferi contó los 3 segundos y entonces se levanto como pudo escuchando el aplauso de la afición mientras las monedas comenzaron a caer como en las viejas arenas donde el sombrero pasaba de mano en mano mientras caían billetes sobre el sombrero. Recogió las monedas hizo un par de reverencias y cerro los ojos olvidándose del dolor del brazo, sonriente, esto si es un tesoro. Cada uno de sus alumnos fueron encontrando diferentes tipos de tesoro comprendiendo aquello que el maestro se refería cuando comento sobre el significado de dicha palabra, otro de sus alumnos salio a correr de nuevo por las banquetas de la ciudad siempre llevado por el mismo recorrido al trotar, caminar, trotar. Recomendado por su doctor y también por su tutor con referencia a la adicción controlada desde ya casi un año, a menudo la ansiedad intentaba vencerlo pero había sabido salir adelante, ahora a diario corría ya pasado la tarde para evitar el Sol de seguido se topaba con niños que pasaban por su lado en patines o bicicletas, también de mujeres de regreso a casa finalizando otra jornada de trabajo. El había descubierto el beneplácito de correr sin querer afrontarlo en un inicio, odia el tema por el hecho de andar solo sin razón pudiendo compartir la tarde con sus amigos, sin embargo, regularmente en este día en particular se encontraba con una linda mujer que corría en sentido contrario, tenia meses sonriéndole habiendo jamás cruzado alguna palabra con ella, que sentido tendría. Respiro profundo al verle pasar de nuevo y espero a que le sonriera para después voltear su rostro y ver su silueta correr a través de la laguna, tantas veces lo hizo que no se dio cuenta que ella también volteaba a verlo percatándose de ello sonrió caminando hacia atrás cayendo de espalda en el pavimento, se levanto precipitadamente para no hacer el ridículo pero ella ya lo había visto y vino a su encuentro. El ansioso corredor se quedo sin habla y ella se presento, preguntándole porque corre en sentido contrario a lo que el contesto todos corremos para este lado mientras continuaba sacudiéndose la tierra, ella le tomo por el brazo y solo por que todos van hacia allá es el correcto? Dando por terminada la discusión empezó a caminar junto a el en su mismo sentido reiniciando su marcha después corrieron un poco mas para descansar sobre una banca de metal. Hablaron buena parte de la tarde hasta que la tarde se comenzó a volver noche y la Luna se desplazo hasta su lugar habitual discutieron sobre música, sobre la razón de ir a correr y también del sentido común y el contrario en la vida. Un par de horas que se pasaron tan rápido como un grito ahogado del viento o el ansia de saciar la adicción que tanto disfrutas y casi le cuesta mucho de su vida. No podía evitar sonreír ni tampoco dejar de ver su sonrisa, ella vio su reloj y se levanto para irse, el ansioso corredor se quedo sin decir nada pero ella se adelanto y le dijo nos vemos la semana que entra y le dio un beso en la mejilla acariciándole el cuello, el apuro a decir hasta luego. Se quedo sentado mientras se tocaba la mejilla, a sus 20 años había sentido el tesoro de un beso sincero, los niños pasaron y sonrientes le vieron sonrojado. El padre de familia llego a casa se sentó a la mesa quitándose los zapatos solicito el periódico y sus dos hijos corriendo llegaron sentándose junto a el para acompañarle pero el no volteo a verlos absorto en el periódico esperando a que le sirviesen para irse de nuevo al trabajo y alcanzar a salir temprano. Tenia cosas que hacer, sus hijos al pendiente de sus movimientos y preguntándole cosas pero el no presta atención, esta hambriento y su hora de comida es corta, así que sin bajar el periódico les dijo me dejan comer que tengo que irme con voz imperativa los dos niños se dirigieron a su cuarto y su esposa le sirvió dándole todo a la mano para que comiera sin mayor problema, termino de comer sin dejar de leer el periódico mientras su esposa seguía calentando tortillas, se fue lavo los dientes y salio de inmediato sin siquiera decir adiós. llego al trabajo y continuo haciendo el proyecto que había dejado a medias, se sentía cansado, ofuscado y aun así hizo lo necesario para alcanzar a salir temprano y llegar a  ver a su padre que estaba desde hace casi 6 meses en el asilo. El le recibió sonriente, lo veía dos veces a la semana y siempre se le veía igual, lo envidia y había días que lo odiaba. Nunca se había quejado de nada aun a pesar de estar ahí, y debe haberse retirado a vivir de sus rentas aparentemente no le molestaba en lo absoluto compartir el cuarto, vivir alejado de la gente y tampoco el hecho de no tener tantas comodidades como había tenido antes. Y entonces le saludo, su papa le abrazo y le invito a sentarse, preguntándole por su día. Entonces el padre le comento ofuscado de todo lo que había pasado con su día tanto trabajo, problemas de pagos y además regaños aquí y allá. Que los hijos siempre le estaban pidiendo cosas y hacia días, semanas que no tomaba una siesta. El padre del padre, le toco la rodilla y le contó: recuerdo cuando naciste estuvimos durante casi 10 horas esperándote yo me sentía abrumado por que llegaras, desesperado porque no sabíamos que pasaría, éramos pobres y estábamos esperando 2 o 3 hombres esperando ser padres. Todos con la misma preocupación, que hacer, como hacer, porque hacer. Como mantenernos los 3, si apenas nos alcanzaba para comprar un aire acondicionado pero el futuro estaba ahí ya hecho un presente. El padre le escuchaba atento a cada historia de su papa. El viejo entonces le continuo diciéndole: el doctor se acerco primero a uno y le felicito por ser padre, le dio un abrazo y emocionado salio a tomar aire, un par de horas el doctor salio de nuevo y yo me quede viéndole mientras se me acercaba y entonces me dijo: es Ud. padre amigo, felicitaciones y entonces me eche a llorar, tres horas después tu mama me presto al bebe, volví a llorar mientras le decía a tu mama: es un tesoro. Nunca te olvides que para ellos tú eres su héroe y ejemplo. El padre recordó la platica del profesor sobre el significado de la palabra y al llegar a casa, entro al cuarto de sus hijos y encendió la luz diciéndoles vengan a la sala, los niños salieron corriendo a la sala y sobre la mesa se encontraba un rompecabezas de 500 piezas y sus piezas encima. ¿Quieren jugar? Los niños con un rotundo si empezaron a sacar todas las piezas y el padre les abrazo fuerte comenzando a ordenar las piezas. El profesor estaba durmiendo con las ventanas abiertas absorto en un sueño inconcluso mientras la televisión se encontraba a todo volumen hablando sobre los escribas y la pasión de Jesucristo, verdades, mitos y diferencias entre los evangelios, interesado siempre por estos temas había hecho llegar varios ensayos a un periódico local que no le habían interesado mucho, al final eso de escribir sobre Jesús o gestas bíblicas de heroísmo ya no eran tan populares durante estos días como lo fueron algunos años. También había decidido subirlos por Internet y enviarlos a diferentes revistas en búsqueda de una mejor interpretación de sus textos y de su escritura, todos los escritores habían pasado por ese largo proceso pero a el solo le interesaba el suyo y lo que podría significar. Escapándose vía su sueño ni se dio cuenta que el cielo se volvía gris, lloviznaba y después se quitaba y se aclaraba de nuevo. El viento arrecio por la ventana, se mojo un poco la habitación, salio la Luna pero el súbito dormido sin la conciencia que se había ido también a pasear. Y entonces el teléfono sonó, una, dos, tres veces entrando la grabadora, le dejaron un mensaje en media hora sonó de nuevo, repitiéndose el mensaje. Al despertar, se dio un baño y puso la grabadora mientras buscaba su teléfono y ropa para buscar que cenar. El mensaje lo dejo helado. Lo escucho de nuevo en el segundo mensaje. Ja eso si que era una sorpresa pensó, salio de ahí lo mas rápido que pudo corriendo mientras alcanzaba un taxi y pedía ir en una dirección lo mas rápido posible. Tratando de ordenar algunos pensamientos olvido llevar su libreta o algo donde anotar y llego al hotel 15 minutos tarde, sin embargo, el señor que había dejado el mensaje ahí estaba. Frente  a una mesa donde degustaba una sopa caliente con agua natural y vistiendo saco y camisa, el profesor iba en jeans y chaqueta, mala elección se dijo. Se presento apresuradamente iniciando su disculpa pero el señor no se molesto, en cambio le dijo, se de lo inesperado que esto puede ser, siéntate ¿quieres tomar algo? Le pidió lo mismo que el y le dijo: comamos porque hace un hambre y con la prisa que has llegado apuesto a que algo de hambre tendrás. Comieron la sopa hablando de trivialidades y algunos libros que andaban circulando por ahí. Entonces el Profesor pregunto: ¿Qué hago aquí? ¿Cómo supo mi número? El señor le comento: esta en el directorio telefónico respecto a que haces aquí, creo que tú mismo te lo puedes responder, si, es respecto a tus publicaciones. Las he revisado durante un par de meses, así como los ensayos y honestamente vengo a hacerte una propuesta para que te unas a nuestro periódico dos veces a la semana por dos años. Saco una carpeta de su maletín y se la presento, esta es. El profesor la leyó como un autómata, la idea de ese periódico, de escribir dos veces a la semana y además el serle presentada por el señor lo lleno de elogios y una gota de ansiedad. El señor le dijo. Tómalo es prácticamente un tesoro. El profesor recordó la platica con su alumnado y también la definición de la palabra, en un momento la mesera trajo dos tazas de café colombiano de excelente calidad y entonces recordó la lluvia grisácea y el porque le gustaba la lluvia, firmo el documento y bebieron la taza de café como nuevos amigos. La clase siguiente todo mundo parecía animado, el profesor llego portando su chaqueta y jeans, anoto de nuevo la palabra con dos puntos y dijo: espero que todos hayan encontrado su tesoro, y que el significado de este los haya llevado por nuevas emociones, situaciones y verbos conjugados donde uno encuentra un pedazo de alma. Y abriendo de nuevo los brazos dijo: que es un tesoro?”