jueves, 9 de enero de 2014

La Cafetería

“Había un cielo estrellado esa noche…ella como todas esas noches en que las estrellas se postraban sobre la habitación, tenía problemas para cerrar los ojos, batallaba en dejarse llevar por los brazos de Morfeo. Así en ese siempre inusual insomnio, decidió acercarse a la ventana para ver sus estrellas, si, esas que nos pertenecen para entender la vida e interpretar esas noches en las que si dormía cual bella durmiente. Hoy era la excepción y tomó el disco que se encontraba en su cómoda…las canciones más extrañas del mundo empezaron a ambientar el cuarto y, en ese instante se le vino todo encima…los sentimientos recorrieron sus venas, sus ayeres y esos caminos donde todo se detuvo alguna vez. La música le abrazaba haciéndola caer en ese vaivén que es la vida, su sube y baja que es su mundo y sus perdidos campos…era ella y su yo frente al espejo de sus emociones, de sus miedos y alegrías…y así, se puso ropa cómoda y salió de ahí a expresar sus emociones, a derrotar obstáculos y ser ella misma, sin mascaras…sabiendo que era posible que la vida le regresase la honestidad y la sonrisa.  ¿La razón de su insomnio? No la conocía, pero quizás afuera recorriendo las calles de esta ciudad repleta de cuentos en páginas ocultas que le darían esa razón y así llegaría a conciliar su sueño. Hacía frío, su respiración soltaba ese aire gélido al caminar, se sentó en el café de siempre, desde ahí su mirada se perdió en los mismos edificios y sus tejas adornadas por la navidad venidera. Sentía como el pasado le abrumaba y devolvía a su mente esos días del ayer que ella sabía se habían ido. Y entonces comprendió, dejo unas monedas y se largo de ahí, eso ya lo había vivido, era la misma mesa con su café y sus ingredientes. Recorrió otros cafés y bares pero ninguno parecía ser el que ella quisiera entrar, dio vuelta en una esquina y se encontró con uno que no reconoció, pensó en que jamás había entrado al lugar y que no le parecía lo hubiese visto antes, sin pensarlo dos veces, entró…lo que vio ahí le robó una sonrisa. Oscuro pero brillante, así era el techo. La vía láctea se extendía por todo el techo del café, bañado por un diminutos candelabros a los laterales que dejaban a media luz las mesas, en el suelo un mar azul rey que se extendía hasta terminar en una isla donde había una barra encima, a los lados bajo los candelabros, sillones y cojines cubiertos por pequeñas alfombras. No había ventanas hacia afuera sino espejos laterales donde veías tu reflejo. No sabía que pedir, sin meseros mas que solo quien estaba detrás de la barra, repleto de aparatos para hacer cafés, él le mostró el menú. Vestía inmaculado, alto, sobreentrenado para ser un mesero, pero su mirada era intimidante. El menú constaba de 4 o 5 tipos de café…no entendía y finalmente optó por preguntar:
-          ¿Qué contiene el café?
-          Me temo que no entiendo su pregunta, srita. ¿a que se refiere?
-          Si, estos nombres sin descripción. ¿no hay café americano?
-          No es importante que tipo de café, lo importante es lo que contiene el nombre
-          ¿estos nombres?
-          ¿le gustan las aventuras?
-          No se, no mucho.
-          Es por ello que debe quedarse…este no es un establecimiento como cualquiera, todo es único, de seguro jamás ha probado lo que aquí vendemos, es una aventura.
-          ¿aunque los nombres sean un poco, como decirlo, optimistas?
-          Es la idea, sonreír aunque nuestro corazón este adolorido, ver con buena cara esa tristeza que nos visita cada tanto tiempo, establecer de nuevo una rutina alterada que nos permita aventurarnos en otros aspectos de nuestra alma
-          ¿y si no ocurre?
-          Entonces me llamará Ud. un tonto y un loco.



Un café de estrellas le fue servido, dentro de el podría avizorar esas estrellas que veía desde la ventana de su casa. Buscó donde sentarse hasta que se percató de ese sillón color morado con esos cojines rosados y esa alfombra en color hueso, estaba por sentarse cuando él señaló sus pies, de nuevo esa mirada intimidante, se quitó sus zapatos adentrándose en la alfombra y se sentó con los pies a la orilla y su café. El café de estrellas le pareció delicioso, mas cuando la música que provenía del techo estrellado comenzó a relajarle el cuerpo, a calmar el fuerte palpitar del corazón y a detener  sus manos temblorosas, ausentes de ese amor tan extraño como seria caminar sobre la Luna le han llevado a este enfrentamiento con el espejo que ahora llama notoriamente su atención, porque es con el alma misma que debemos sonreír, enfocarse en eso que le hace feliz y en lo que no, desecharlo sin mayor problema…cuesta mucho ser uno mismo…cuesta ser lo que no teme ser…cuesta recorrer caminos desconocidos y ver nuevos horizontes..Sin embargo, pensó…hacemos cambios todos los días…de ropa, de peinado, de zapatos, de amistades, luchamos por diferentes causas  y cambiamos incluso de estación de radio… ¿Por qué no de vida? Se decía mientras su café llenaba sus labios de esperanza…el café era lo más honesto que había probado en meses…las estrellas se diluían en su boca repercutiendo de inmediato en su estado de ánimo…de nuevo se vio en ese espejo del lugar, donde su imagen se distorsionaba por esa luz del candelabro pero se sentía bien, ese reflejo no era el de siempre, había un destello de luminosidad en ella, era su alma triste pero fuerte…sollozando pero sonriente...alicaida pero de pie. Sintió la pequeñez que era en el mundo, pero lo que vivimos es nuestro mundo no el de los demás y solo nosotros sabemos cómo sentirnos…debía vivir de adentro hacia fuera. Ahondo en los recuerdos, en aquella herida que sangraba a menudo en lágrimas y en sollozos durante noches enteras, en lo que no se vivió y que duele como si se hubiese escrito tal cual. Pasamos a menudo entre la gente y no nos damos cuenta cual es su historia…juzgamos su vestimenta, su look, su cuerpo pero no preguntamos jamás de donde provienen, sus ideales, su historia detrás de esa mascara con la que enfrentas al mundo. Estallo en lagrimas, a pesar de esa calma, su tenue sollozo inundaba el lugar y hacia inútil la música para ocultarlo, hizo añicos el cojín con sus brazos y oculto su rostro en el, había esperanza pero aun hacía falta llorar, unas manos tomaron las suyas…el inmaculado e intimidante mesero de mirada seria, le insinuó que continuara, no estaba ahí para detenerle o reprimirle sino para ser un hombro o un pilar donde soltarlo todo, limpio sus ojos y dejo que llorase de nuevo, trajo otro café y le dejo beberlo en silencio…el café azul…poco a poco, fue calmando su respiración y sus sollozos aminorizaron, él descalzo, se sentó en la alfombra, y en silencio le invito a decirlo todo, ese café azul le menciono, viene del mar silencioso, de sus aguas que tienen días de turbulencia y días de calma tal cual lo es la vida, hoy es tuyo, puede que te impulse a llorar mas hasta que tus ojos se marchiten y solo duela, pero aligerara esa carga emocional que tienes y veras el horizonte que se vislumbra para ti, en esta tierra que Dios nos regaló. Ella le conto todo, aflojo el corazón, dejo que la herida sangrase y la resumió en palabras…apretó con fuerza el cojín asiendo a él cómo se abraza a quien se quiere, y así, la rabia le erizaba la piel y los espasmos de un dolor arraigado continuaban hiriendo su cuerpo y alma. Era un muro que iba destruyéndose lagrima con lagrima, recuerdo con recuerdo, coraje tras coraje, hasta llegar a ese proceso de sanación que empieza cuando ya no hay más dolor…el limpio sus lagrimas, le abrazo en silencio y le pidió se quedase mas ahí, el tiempo que quisiera, las veces que pudiera…este lugar fue fundado bajo la premisa de ver lo maravilloso que es vivir… Así es con las historias, existe un principio, un final y en el medio toda la vida misma. Un sinfín de vivencias, sentimientos extendidos por el cuerpo, experiencias marcadas cual llagas en la piel, sueños descarrilados y alimentados de ilusiones, alegrías sentidas en el alma misma, los caminos que fueron labrados y esos ideales que vas forjando con el tiempo. No existe el tiempo para los arrepentidos, solo seguir adelante, recoger las anclas del barco de tu corazón y adentrarte de nuevo en el mar. Continuar alimentando nuestro corazón de fuerza y nuestra alma de sentimientos y emociones, de ser quienes somos y compartir este placer que es el vivir, el respirar el aire de la ciudad, interpretar las canciones y abrazar a los que queremos. Aprendemos con cada caída, disfrazada de piedra en el camino, un obstáculo disfrazado de un espejo que ve tu alma, están esperando por ti que lo superes, para que vayas encontrándote contigo mismo y los alcances de tu persona. Sufrimos de miedos, estereotipos, interpretaciones de aquello que aprendimos mientras crecimos,  somos practicantes eternos de una efímera existencia decidiendo todos los días en cada momento. Elegimos como vivir, cuando reír, cuando llorar, y también anhelamos sentir lo que nos cuentan, aquello que leemos, las historias repartidas en tantas noches en vela, en cuentos dichos de persona a persona, ideales susurrados en reuniones secretas, en sueños perdidos.  Muchos días, muchas Lunas, dejamos de ser nosotros, deseamos lo que el otro tiene sin saber que quizás el desea lo que tu tienes, es un mundo imperfecto e inconforme, loco y cuerdo, perdido y que siempre nos pertenece aunque lo tomemos prestado, no existe otro mundo y lidiar con el es nuestra tarea. Enfrentar y disfrutar la vida y en el camino divertirse, amar, querer, sufrir, reír cual loco, llorar como tonto…esta noche, romperemos reglas… fue a la barra y regreso con dos cafés…acompáñame y le ofreció el café del tiempo Uno de los espejos laterales se abrió y se adentraron en una estancia pequeña con el techo reflejando el tiempo…cielo claro, nublado, lluvioso y nevado…le dijo a ella, hay días que dudo de lo efímero de la vida y lo bonito de su día a día, entonces vengo aquí…aprecio los cambios de estación, las amistades, esos amaneceres en cualquier lugar del mundo y esos días donde ame la vida y a las personas, donde descubrí una pizca de luz en tanta oscuridad…ven cierra tus ojos…escúchate por un segundo. Ella sintió su propio cuerpo, su corazón, esos sentimientos que brotaban de su alma, y ahí le dijo él, busca tu paz…se quedo ahí no sabe si minutos o segundos pero se sentía mejor, de pronto una pantalla bajo del techo y el grandioso Chaplin apareció…sus películas mudas que generaban risas ensordecedoras…ambos rieron, la magia del cine…hay días que es mejor dejarse llevar, aligerar nuestras cargas y caminar aun cuando hayas estrellas o no…la vida no espera. El Mundo de Morfeo está lleno de lugares y caminos desconocidos, de emociones no percibidas y de experiencias jamás pensadas…aun camina rumbo al café, ese de los nombres extraños, de las miradas profundas y de su techo estrellado.”