jueves, 12 de diciembre de 2013

Los Amantes

“Tan nublado como las tardes de invierno…tan extraño como el final del arco iris y tan honesto como la mirada de un niño. Los amantes rompían todo a su paso…bélicos, indecentes, apasionados, eróticos y desenfrenados. Inmersos en el mundo de la clase media, eran enamorados de sus aventuras y vivían en ese límite entre lo malo y lo perverso. Ese era el acuerdo…el arreglo, la forma de vivir frente al día a día, a soportar las rutinas, los rechazos, los compromisos y esas horas frente al televisor…disfrutar de lo efímero que es la vida y sus huellas en el camino presa de sus emociones navegaban en ríos de fantasías logradas y sueños por hacerse realidad…no les importaba romper corazones…de eso vivían, enamorar, de dejarse amar y responder con esa pasión que a menudo confundimos con amor y así cuidarse ellos mismos…cual vampiros bebiendo sangre, cual lobos repartiéndose el botín en el bosque…y refugiarse en esas noches tras bambalinas…cual infiltrados en una sociedad ávida de amores platónicos, de sinceridad disfrazada y de historias con final feliz, ellos sentían esa adrenalina al crear los diálogos a desafiar y compartir una mirada a influenciar la vida de los demás sin que esta afectase la suya. Eran maestros de su espacio y su individualidad…sinónimos de magos engañaban, omitían, hacían trucos y se llevaban la llave para abrir el candado…hoy era una noche para pecar, invertir o malgastar el tiempo según se entienda, una lluvia incipiente bañaba su traje mientras caminaba por el centro de la ciudad, la cita era en un jardín donde alrededor de 100 personas se reunían mediante invitación…las invitaciones llegaban de la forma mas simple y sus organizadores era un concejo que gustaba de las grandes fiestas y aventuras…no sería la excepción. Al llegar al jardín, pasó por dos filtros de seguridad, y revisaron que su invitación fuera real. Espejos adornaban el camino y antorchas servían de luces, todos se veían frente al espejo parte de su vida vernos directo a nuestros ojos, ajustarnos la ropa para ser aceptado y entonces entrar…lo que vio no le sorprendió, una mansión convertida en escenario de una gran fiesta…grandes estructuras artísticas por todos lados, trajes oscuros, antifaces de colores, meseros recorriendo los pasillos y si, ese pletórico pasto verde iluminado por pequeñas velas…las mujeres vestían en ese blanco con sus antifaces negros,  vestidos largos, vestidos cortos, todo un evento como los que el concejo hacía…una copa de champagne tras otra sin perder la figura, tranquilo con su antifaz de color sangre que brillaba entre la negrura y la iluminación del lugar…recorrió mesas, conoció gente, platico con personas que regularmente veía en los eventos y bares de la ciudad y degustó esa mesa gourmet mientras la estatua de ese ángel oscuro con su mirada altiva vigilaba la mesa…le sonrió al ángel y brindó con el: Por los sueños rotos…y así el amante recorrió de nuevo con la mirada todo ese festín donde se bailaba, gritaba, besaba y se sostenían en esos momentos donde todo parecía detenerse, era la ebullición del comportamiento humano-animal que siempre disfrutaba, una noche perfecta para recordarle al corazón que sin amor también se puede vivir en estos tiempos tan cercanos al apocalipsis…vestidos blancos por todos lados, ojos hermosos tras esos antifaces y esos labios carnosos que hoy habrían de ser blanco de sus caricias empedernidas…bailó, sintió el aroma de quienes bailaban con el con sus acertados pasos, era su pista, estaba en control de sus facultades y degustaba el platillo de la seducción con cada mordida y cada beso robado…rozando los cuerpos en ese cuadrado de colores…sin nombres, sin pasado, sin futuro, eran parte de un hoy que mañana sería un ayer y este habría de destruirse con una nueva aventura…detrás de ese antifaz jamás alguien descubriría su camino, las historias que ocultaba o aquellos temores que invadían su corazón como a cualquier otro hombre, pero aquí eso no importa, solo importa la diversión, el resurgir del ego y la pasión desinhibida entre dos seres…y así el amante acaricia, mordía, comía, bebía, se impregnaba de ese aroma que solo da el sexo opuesto, el pecado perfecto se dijo mientras acordaba al oído escapar de ahí a la llegada del amanecer, el amante satisfecho por la idea de cumplir su cometido se refugió de nuevo recargado ahí sobre el ángel oscuro…no sabía que se había convertido en presa siendo el cazador. De pronto, el apagó la música y sus luces, solo quedaron las velas encendidas, detrás del sonido, una estructura que venía del suelo ascendió, un violín se hizo escuchar y todas las estrellas del cielo fijaron su mirada en ese rostro que adornado con su antifaz se hizo notar, ataviado en su vestido morado hasta las rodillas, zapatillas plateadas y ese sonido atrapante, desinhibido, cautivador rompía la fiesta y los corazones en dos. Era una Diosa bajada del Olimpo, su mirada altiva pero dulce atravesaba el antifaz para dejarlo atónito a el junto con los otros hombres, pero ella le había visto y ahora el violín agredía con furia las cuerdas llevándolos a un viaje por las notas musicales y sus almas despedazadas en ese mundo de caos y locura. Se robó los aplausos y las miradas, se robó los corazones y las exclamaciones de emoción de los presentes…al final de la presentación llovieron pétalos de rosas amarillas como esa Luna que los vigilaba en el otoño que se escapaba de nuevo…y así de nuevo descendió y se perdió entre los pétalos…el amante corrió a buscarle, pero no le encontró y se encaminó a la mansión debía encontrarle pero nada, se la había tragado la gente o la tierra, preguntó pero nadie conocía y el concejo no aceptaba preguntas…su presa se quedo esperando…y el amante al no encontrar a la violinista se rindió y poco antes del amanecer solitario abandonó la fiesta, desangelado se quitó su antifaz y se limitó a recorrer ese pasaje que daba al lago…adoraba ese lago, fiel a su juego, era uno de sus lugares favoritos para romper corazones o atraer el calor que solo dos cuerpos unidos pueden generar…pero esta madrugada nublada su mente estaba aunado a las palpitaciones que aumentaban ¿de donde provenía eso? ¿Por qué súbitamente la tristeza de una ilusión apenas creada se apoderaba de él? Dejó que las estrellas en el cielo reflejadas en el lago le ofrecieran su respuesta mientras se sentaba en la banca…unas manos taparon sus ojos y el aroma de las mismas no pudieron evitarle soltar un suspiro… ¿Quién sería? Y deseó con todo su corazón que fuese ella, con los ojos cerrados, ahora verás con el alma le dijo ella y las quitó en un instante…y se sentó al lado opuesto. El amante hacia el lago y ella hacia los arboles…sus miradas solo eran laterales, pero se sentía bien se dijo el, todo inició con un hola y unas manos en los ojos, cargaba sus zapatillas en la mano y su violín recargado en la banca…y le pregunto quien era el…el amante no sabía si describirse, si hablar de sus actos, o de sus sueños, o decir solo su nombre de pila…y apenas susurró su nombre, poniéndose su antifaz nuevamente…ella se puso el suyo…diciéndole que lo mejor de usar mascaras es que protegen el corazón del desamor, pero también del amor…del enfrentamiento con nosotros mismos, de resolver esos días en que el sol se ocultó para darle paso a la noche y participar en fiestas como las que hoy vivimos…¿te has visto al espejo? ¿Fijado en ese desperfecto en tu boca o en tu cuerpo, sin fijarte en el desperfecto del alma? Me gusta venir aquí a menudo le contó la violinista…me refugio en esos arboles por horas a trazar en el cielo cuentos que nunca viví, historias que interprete y lugares donde me oculté…hablo con el olvido, el recuerdo y la añoranza…y después surge esa nota que habrá de servirme para la noche siguiente y la siguiente…como la de esta madrugada…el amante notaba esa mirada intensa proveniente de esos ojos negros estrellados detrás del antifaz…y veía el reflejo de esa Luna amarillenta, el amante le contó del porque venía al lugar…de adolescente siempre recorría el mismo trayecto para finalmente descansar sobre esta banca, hablando de su futuro, viajes y supuestos trabajos donde habría de encontrar su nicho de mercado y la historia de vida…y le contó como aquella banca representaba lo que jamás habría de permitirse vivir nuevamente…el amor eterno, sus banalidades, su fuerza inclemente, y la partida del mismo cuando sabe que todo aquí se ha perdido…le contó como la banca representó el termino del amor platónico, significa el mundo imperfecto, la poesía inconclusa, los términos utilizados erróneamente…vengo ahora a recorrer las curvas de la vida y a renacer para volver a empezar y sentir, sentir…todos esos sentimientos, emociones, ritos, pasiones…de las que el mundo solo sueña o vive de una forma temerosa.  Acaso, ¿no estamos aquí para ello? Nuestra vida es pasajera…y es corta para vivir enojado o frustrado… ¿te gustaría conocer? Ella le acarició los labios y le besó tan fuerte que le robó el aliento haciéndole retroceder…el amante soltó una sonrisa nerviosa entrecerrando un poco los ojos, cambio su postura y le robó no solo los besos sino también la risa. Mascaras vemos, corazones no sabemos e historias olvidamos. El sonido de sus besos y caricias se escuchaba apenas en ese cielo estrellado y los corazones se entendían palpitando fuertes mientras sus cuerpos se estremecían en esa banca que se movía…el amante notó que la noche era diferente, pero todas eran iguales a esta…quizás era el antifaz, quizás era la canción que sus pensamientos tocaban, ¿Qué era? Pero se dejo llevar y arrojo por la borda sus pensamientos y se fue directo por lo que sentía…la violinista comía su corazón a raudales, lo invita a seguir, a dejarse ir por los ríos de esa pasión que la banca hoy soportaba, y así interpretar lo que aquí se siente sería una estupidez, sería quitarle la pizca de sazón a ese placer que la madrugada aunado al perfume de ambos se respiraba en el aire. Infinito es el universo y somos pecas en el, sencillos seres ante la magnificencia de la obra de Dios, debemos vivir…y ser lo que anhelamos aunque sea este nuestro pecado y nuestra virtud…la violinista mordió sus labios recostándose en su cuerpo…el amante le abrazó acariciando sus cabellos abrazándole fuerte para que ella no sufriera frío alguno…y quedo ahí frente al lago dormido. El amanecer acarició los arboles y el agua del lago, era una mañana tan clara como hacía días no aparecía en la ciudad…el amante despertó sin su antifaz, con el saco encima de el y sus ojos chocaron con el sol, estaba solo. Se levantó recorriendo deprisa todos los caminos posibles por donde se llegaba a la banca. No conocía el nombre, había visto la mitad de su rostro…no sabia donde vivía solo sabía que en la próxima fiesta de seguro tocaría o no...Su zona de confort se trastabillaba mientras llegaba a su hogar. La semana fue muy larga…el amante recorrió fiestas, bares, parques, eventos pero nada…y así durante un mes su búsqueda fue apagando su fuego, su anhelo…entendió pero no entendía…¿Por qué alguien simplemente desaparecería? Y camino de nuevo a esos arboles donde el camino terminaba en aquella banca…ahí en un árbol encontró el dibujo de un violín…su corazón se estremeció… ¿sería su lugar? Tiempo después comprendió…el amante se había convertido en presa, y así en el Mundo de Morfeo…se cuenta de aquel que irrumpe en las madrugadas con antifaz rojo sangre preguntando por ella…para terminar siempre en la banca admirando ese lago donde la amarillenta Luna se refleja.”

viernes, 22 de noviembre de 2013

7 Días y 6 Noches

“Bendito otoño, se respira en la tierra, en esas mañanas un poco mas frías y en ese nublado teñido de gris que te invita a quedarte en casa. Abrazando la almohada, pegándose a la cama para no salir, pero todos sabemos que de sueños no se vive, se vive del hoy y de navegar por los ríos de la vida con los ojos abiertos, pero la idea de su vida no era esta que llevaba…a menudo se quedaba largo rato sentado en esa blanca banca divagando, pensando en que momento fue que su camino se perdió o abandonó sus ideas que habrían de ofrecerle noches mejores que estas aquí bajo esa carpa sintiendo el calor aun en los días mas fríos. El sonido que solo hace el taquero al golpear, partir la carne en ese pedazo de madera es lo que mas escucha a diario. Pero el sigue siendo un soñador y sonríe en la taquería, siempre es mejor sonreír aun en el trabajo, al principio se recordaba como lo odiaba, solo pagaba sus cuentas, sus placeres que ahora debía verlos de día ya que desde el mediodía empezaba su turno, iba y venía limpiando, atendiendo, renegando de lo que hacía. Pero todo cambió hace apenas un mes. En esas noches sin sentido, abandonados a su suerte mientras recogía el sinfín de cosas para poder cerrar, con un viento del norte su silueta reflejada sobre ese lúgubre foco, apareció cual nómada en búsqueda de refugio, su vestimenta se alejaba de la moda común, el de pie le ofreció la banca, ella pidió algo y si aun quedaba lo ultimo de lo ultimo, y el se sentó alejado y cansado en la otra banca esperando porque ella cenará para poder terminar de cerrar. Vestía un maltratado vestido color morado alentejuado y unos zapatos que harían palidecer a cualquier equilibrista. Su maquillaje denotaba melancolía y llamaba la atención sus colores fuertes, cenaba en silencio. Aquella mirada cansina le rompía el corazón desde el otro lado de la banca…su rostro suave se había convertido en una cara desangelada pero aun así era bella aunque daba miedo pensar que alguien viese su corazón cuando ve solo su figura ahí donde es venerada, en ese lugar lúgubre donde los ojos se pierden en las curvas y esas siluetas perversas. Come pausadamente y le dice a el:
-          Discúlpeme de seguro estaban por irse, en un momento termino.
-          Tómese el tiempo que guste, señorita. Aquí la vida solo la vemos pasar, para eso estamos.
-          Gracias.
-          ¿le gusta la música?
-          Claro.
-          Es mi disco favorito, si no le gusta le bajo. ¿algo más?
-          No, estoy bien. Gracias

La melodía que surge del alma y anida en los cuerpos de los escuchas, rompe la noche cruda de dos desvelados en un mundo que se cae a pedazos por lo que hemos hecho de el…hemos quebrantado su estructura con nuestros sueños de grandeza, manchado nuestra sociedad con los placeres mundanos y las reglas rotas. El taquero desde el fondo avizoraba que esa escena no iba a llevar a nada bueno. En bancas separadas, ambos dubitativos y en silencio escuchaban canción tras canción mientras la noche se hacia mas oscura a medida que el toque de queda se acercaba, todo se recogía para empezar de nuevo. Maldita rutina, se decía el. La edad les separaba un poco, pero quien dice que la edad es impedimento para concebir una amistad, somos amigos en las circunstancias más extrañas, por lugar de origen, escuela, vecinos, trabajo, etc. ¿entonces cuando es que dos extraños se convierten en amigos? El no sabe pero de algo esta seguro, ella iluminó la taquería desde su llegada. Termino de cenar y saco los pesos para pagar, abrazó su cuerpo envuelto en esa chamarra y le dijo:

-          Gracias, por la cena, y la música.
-          ¿volverá? Dijo el. Aquí estaré mañana
-          ¿Sí? No se, regularmente salgo tarde.
-          Cerramos tarde, no se preocupe.
-          ¿me esta invitando? Sin que eso se oyera mal
-          Ud. siempre es bienvenida aquí.

Ambos sonrieron, era la sonrisa mas sincera que ella había visto en meses, le gustó sentirse invitada y no obligada. Prometió volver pero no sabía cuando, entonces él, le dio el disco, cuando vuelvas lo ponemos, ella asintió. El día llego y el de buen despertar al filo de las 11 de la mañana, desayuno frente a la ventana, leyó, degustó la poesía, apreció los paisajes que la televisión ofrecía mientras desesperado alisto su uniforme de trabajo, limpió sus tenis y lavo incluso hasta su cachucha, todos rieron cuando llego bien limpio y le dijeron: ¿adonde vas? Pero el no escucho comentarios, atendió como nunca y espero por un largo tiempo mientras la noche se hacía corta y las horas avanzaban ella no llegaba, así empezó a cerrar y se preguntó si ella estaría ahí en ese lúgubre lugar del que provenía, estaba por iniciar el recorrido cuando le vio, con esos tacones que llegaban al cielo y sus curvas que llevaban al infierno de la pasión, se asomó por la acera, esta vez ya las luces estaban apagadas, solo quedaba el y una taquería cerrada.
-          Le invitaría a cenar, pero ya esta cerrado.
-          No te preocupes, voy a casa, pasé a cumplir mi promesa de regresar
-          ¿Esta cerca su casa?
-          Si, pero no me gustaría que supieras donde vivo. No es bueno
-          Entiendo.
-          No lo tomes a mal, pero no puedo confiar en alguien que apenas conozco.
-          Tienes razón. Entonces él se presentó.
Y ella también, de nuevo ante esa amarillenta Luna ambos sintieron un escalofrío que les recorría la espalda, como si se conociesen de antes, se hubiesen visto en algún lugar congelado en el tiempo. Y encontraron una comunicación que pocas veces se descubre en una vida fugaz como es la nuestra en el mundo. Noches enteras sus vidas fueron cruzándose y esas caminatas que duraban solo minutos o a veces esas cenas que se servían a punto de cerrar fueron un punto de inflexión o de una ilusión que se gestaba mediante esos dibujos en servilletas o los poemas que día con día el le leía a ella, ella a cambio le contaba parte de esos sueños que ahora había puesto a esperar por que no todo era lo que parecía. Una red se tejía entre ambos, amistosa, honesta, abierta. Caminaban por esas calles oscuras en constante platica, siempre entrada la madrugada, ninguna vez el preguntó por su trabajo, ninguna vez ella preguntó por sus intenciones. De vez en vez, al llegar a la esquina de la calle donde ella vivía, sus manos se tocaban cuando el se despedía de ella y se alejaba sonriente por esa acera donde los demonios están a la espera de salir, hablaban del futuro, de esos días en que todo parecía encaminarse a sus metas y de cuando se había perdido, de errores, de aciertos, de besos olvidados y de caricias perdidas. De amores encantados y desamores pendencieros, un cumulo de historias se contaban dejando esas huellas en las calles polvorientas. Pero eso fue hace un mes, y hoy en el frío de esta madrugaba, ella no ha llegado. No tiene su número, tampoco donde vive, mucho menos donde trabaja aunque si tiene una idea, ha prometido no ir ahí pero sabe que vendrá mas si su corazón palpita y si esa amistad se ha ido envolviendo en una burbuja sin retorno. Se toma sus manos, truena sus dedos, empieza por peinarse el cabello y rascarse el rostro, la taquería ha cerrado y las luces ya todas se han apagado. Pero ella no aparece, desesperado recorre toda la calle en su búsqueda pero no esta, se recarga en esa esquina donde siempre se despiden y espera desesperado pero esperanzado. El Sol lo despierta, no sabe que hora es y desconsolado ha llegado a casa y así pasaron 7 noches y 6 días. Es un fantasma deambula en silencio, acaecido, triste y con cara marchita por la ausencia. Se preguntaba de donde provenía este hueco en el estomago, sentimiento que adolecía por no saber de ella, un miedo atroz se apoderó de su cuerpo e incluso la poesía leída durante las noches o las mañanas le sabían a tiempo perdido, ya el tiempo era lento y tedioso a pesar de la música y el trabajo que imperaba, esperaba hasta que el Sol se asomaba, a veces despierto y otras quedándose dormido pero ella no aparecía. Todos sabemos cuanto las ilusiones nos emocionan y cuanto nos destruyen. Una noche de nuevo en esa esquina, dormido se quedo con la cabeza agachada metida entre sus piernas y sus manos protegiendo su rostro, se preguntó si todo era un sueño, bonita amistad se dijo a si mismo. En ese frío otoñal, sus sueños luchaban contra el y aquella idea que llevaría a cabo se esfumaba de nuevo. De una ventana sintió una mirada y escucho al fondo una canción, no la distinguía mientras despertaba pero buscó de donde venía, limpió sus ojos y se levantó con cuidado frente a el, a tres casas estaba ella, con sus ojos negros y su silueta que haría perderse en el olvido a cualquiera, le hizo un ademán para que el se acercará y le invito a pasar. Dos cuartos una cocina que parecía comedor y una sala que parecía comedor…ven, desayuna conmigo. El en un acto de osadía le abrazó tan fuerte casi tumbándole en el piso, no quería evitar verse aventurado pero no había tiempo, ella también le abrazó y beso su mejilla como se besa a un amor que nunca ha sido. Confesó el que por lo que fuera, ella nunca se fuera sin avisarle, que esas 7 noches y 6 días fueron los más largos de su vida. Nunca preguntó donde estuvo, ni se iría de nuevo, comprendían ambos que en la vida como en el amor, nadie nos pertenece ni le pertenecemos a nadie, somos aves que vuelan sobre el cielo sin saber si habrá lluvia o sol, si habrá truenos o estrellas, si habrá Luna o Sol. Cuentan que después de desayunar y bailar en ese pedacito de piso entre el comedor y la sala, justo al terminar la canción sus labios se cruzaron como se cruzaron sus vidas esa madrugada, y así pasaron 7 noches y 6 días en esa calle recuperando los sueños olvidados en el Mundo de Morfeo”

sábado, 19 de octubre de 2013

El Payaso

“De niño solía amanecerse viendo películas de terror, su temor infundado lo llevaba a continuar frente a ese aparato que había llegado para quedarse, el televisor. Repetía películas una y otra vez para aprender sus diálogos e imitar las voces de los grandes artistas en ese cine blanco y negro, conoció de cerca sus historias e imaginaba trascender en ese mundo mágico donde uno puede ser lo que sea en el momento menos pensado, era un volado. No había personaje que no se le diera, podría ser mesero, capitán de barco, charro cantor o policía, ladrón de buena fe o poeta perdido en la luna, enmascarado o loco. Durante el día leía esos libros polvorientos de tiempos antiguos y de épocas avasalladas por el tiempo, al llegar de la escuela, no salía con amigos ni a jugar más que los viernes, vivía en una mezcla de actor, filósofo y ermitaño. Era una misión sentirse en todos esos lugares a lo que jamás había estado pero que alguna vez iría se dijo a si mismo, debía cumplir sus sueños y no le importaría perderlo todo para obtenerlos. Desayunaba en Europa, comía en África y cenaba en Sudamérica. Acompañado por actores, autores, que acomodaba en la mesa de su cuarto con sus copas de vino, utilizaba cachuchas o sombreros para identificarlos y con ellos debatía sobre todos los temas. Un soñador al que no le importaba la situación que prevalecía en casa donde había mucho que hacer y poco que tener. Durante la noche se sentaban frente al viejo televisor en la mullida sala para ver lo nuevo del mundo, ese mundo irracional y al que a el le parecía un tanto irreal, el de las noticias. No se escuchaban los balazos ni llegaban a casa las manifestaciones le costó unos años darse que era parte de ese mundo hasta que un día la comida escaseó y justo un día que acompañó a su padre al trabajo lo entendió todo. Caminaron al autobús el cual duró un par de horas en llegar, emocionado por conocer el trabajo de su padre el jugaba a ser el chofer, a caminar imitando sus pasos y veía como las casas iban cambiando cada cuadra que avanzaban. Casas de dos pisos, de block, bien pintadas y con esos portones que el jamás había visto. Se sentía en una de esas películas que veía durante las noches en el televisor, su padre entró por una puerta lateral a una gran casa y en el encontró su lugar…aun cuando descubrió en que trabajaba papá. Espero a que saliera del cuarto donde le dijo que esperase, deambuló entre sombreros, zapatos grandes y narices rojas anonadado cuando su papá salió no le reconoció. Sonriente, pintado del rostro vistiendo un overol colorido con grandes zapatos y esa nariz roja que intimida y alegra la vida de los niños. Aterrado corrió rumbo a la puerta, en llanto por tan grotesco cambio para el que no entendía por que tenía que vestirse así para ganarse la vida, y entonces chocó con ella y cayó al piso. Pasaron mas de 10 minutos, mientras le echaban aire para recuperarse alrededor de él estaban otros payasos y ella que le sonreía tímidamente, angelical, diminuta así la recuerda de cabellos negros y ojos pequeños. La explicación, vendría después dijo su Papá puesto que el espectáculo debía empezar…aun con el miedo, y la desazón de no saber que hacía el, se sentó en un silla en la orilla y su rostro comenzó a cambiar a medida que veía lo que realmente hacían. Animales en forma de globo, juegos en el escenario, teatro guiñol, caídas, bromas, risotadas que hacían al poco público aplaudir y a los niños reír, un juego que se extendía por todo el lugar y en el que todos podían participar. La niña estaba del otro lado de la orilla, uno de los payasos era su tío y no temía a ellos puesto que en su casa había fotos de ellos, terminaba por conocerlos mas con pintura que sin ella al final del espectáculo con pocas monedas en el bolsillo y con unos aplausos en el corazón, Padre e hijo se tomaron de la mano y el le contó la historia de los payasos, redentores de la alegría, causantes de risa, bufones de reyes y eternos sonrientes en una vida cada día mas trágica y que se iba perdiendo en el olvido de las nuevas costumbres. Y el le confesó no era tan bueno, pero tu le digo serás muy bueno en lo que desees, y te daré todo lo que pueda, ahora acompaña a tu padre mientras se despinta, Así pasarían 15 años.
-          Hola, hola. Despierta…¿La Luna esta muy lejos de aquí? Ya estamos por terminar
-          Claro. Disculpa, continúa.

El Actor se encontraba en camerino siendo desmaquillado su personaje requería de un par de horas de preparación y hoy era casi el final de la jornada. Fue un día muy largo y ahora todo lo que quería era irse a descansar, de camino llegó a comprar cena para calentar y subió las escaleras, el elevador volvió a fallar por enésima vez, pronto se iría a un nuevo departamento se dijo, recolecto su correspondencia mientras encendía la música, abrió la ventana y se asomó al balcón. La luna resplandeciente y ese baño de aroma citadino que incluso arriba se siente. Estaba subiendo en su vida profesional en ese ámbito artístico donde cuesta tanto crearse una reputación o un personaje. Cuentas, cuentas, solicitudes, tarjetas y un sobre de colores que lo dejo caer, resbaló sobre sus manos como se nos resbala la vida y sus años. Sabía de antemano de donde provenía ese sobre pero ese frío recorriendo su espalda es el de alguien que no sabe a que viene el sobre pero sabe que no es algo bueno. Tomó una cerveza del refrigerador recorriendo la ciudad con sus ojos intentando recordar cuando fue la última vez que fue a su casa, pero le costaba hacerlo…abrió el sobre y fue dando tumbos sobre esos años en los que fue uniéndose a esos actores que navegaron por las aguas del mundo, desde el fondo para encontrar su camino y recompensa ante esas puertas que se abrieron poco a poco y jamás fueron todas buenas pero de experiencias vive el hombre. Del lado derecho el sello era de globos y estrellas como le hubiese gustado a cualquier niño. Pero el odiaba a los payasos y su recuerdo evocaba ciertos pasajes que había decidido olvidar cuando se fue de ahí, se prometió a si mismo que jamás perdería así la dignidad y vendería su alma al diablo antes de volver a acompañar a su padre por esas calles empolvadas y esos teatros hechos de sabanas y palos. Empezó a leer la carta que había sido escrita por su mamá, solo a ella le había dicho su paradero años después y le solicitó por favor no visitarlo, solo le decía en ella que estaba bien, continuaba haciendo audiciones y trabajando durante la noche para pagarse sus ilusiones porque todos sabemos que vivimos de ilusiones que conseguimos aterrizar muy de vez en cuando, pero siempre fue el testarudo. La carta empezó en la cursilería y terminó haciendo erizar su piel, la cerveza no fue suficiente y se levantó de nuevo a apreciar ese cielo mientras decidía que hacer. Todos se enterarían pensó, de su pasado, de las historias que tanto había intentado evitarle a su subconsciente recordar, pero he ahí una solicitud de apoyo, una mano para levantarse, el llamado de quien la vida le dio, y ante eso es tan difícil para el ser humano resistirse. Esa noche batalló para dormir, a pesar de haber bebido un poco mas, y de resolver su noche viendo viejas películas como en antaño solo que ahora su televisión tenía mejor nitidez y el sonido era como en los teatros, había crecido se decía, renació, se hizo hombre, cumplió su sueño porque tenía que involucrarse de nuevo en todo eso que dejó atrás, la respuesta venía en la pesadilla que esa noche no dejo dormir. En la selva corría pero su velocidad bajaba a cada paso que daba, y animales ocultos en esa oscuridad le perseguían con sus ojos rojos como la sangre, amarillos como el sol, y el se refugiaba en los arboles que iban cayéndose para que no pudiera refugiarse, con el cuerpo adolecido iba a ser engullido por la noche y sus habitantes, estaba de nuevo en su cuarto, sudoroso, maltrecho, obstruido de la respiración y esa pesadilla que regresaba a el, como la dichosa carta que estaba en su buro, encendió la lamparilla y la leyó de nuevo. Por la mañana preparó su maleta, dejo un mensaje en el celular del productor y tomó el primer avión rumbo a casa, meditabundo con la expectativa de no saber que esperar y de ser descubierto por algún reportero o fotógrafo, pero no siempre se puede escapar del pasado y como dicen por ahí…todos tenemos etapas que deseamos olvidar. Su vuelo fue rápido, pero le duro una eternidad, al llegar subió a un taxi y fue al barrio. Bajó con su sombrero blanco, sus lentes negros, vestía de camisa azul cielo que se pegaba a su cuerpo…el gran actor en un barrio olvidado por todos los políticos. Todo a su alrededor era diferente y tan conocido, sus banquetas sucias, el pavimento resquebrajado aunado a esas casas que hacían años no había sido pintadas mucho menos ampliadas y sin embargo, no supo si sentir vergüenza o nostalgia por el lugar, durante el trayecto el taxista un par de veces le vio raro, como si no entendiese que hacía ahí y el no supo responder. Se plantó frente a la puerta y noto como las vecinas cuyas banquetas limpiaban a diario le veían…tratando de reconocerlo. La puerta se abrió al segundo toque, su mamá demacrada por horas sin dormir pero con la mirada cual si hubiera visto al hijo perdido, le abrazo en un sollozo que partía el mundo en dos, contenta pero triste, en llanto de tristeza y una alegría que no reconocía ubicar, sentía que una pizca de su ser había recobrado el aliento, le toco el rostro diciéndole hijo mío, hijo mío…me da tanto gusto verte…el Actor ni en sus mas difíciles personajes había podido sentir algo parecido como sentir a su madre en sus brazos…siempre cuando alguien te abraza debes abrazarlo hasta que te suelte. ¿Cómo esta el, preguntó? Sufriendo le dijo ella, desvaría, no duerme, el dolor es fuerte y aun en esas noches largas, habla de ti, de cómo te enseño, de aquellos momentos en los que te llevaba de la mano al trabajo pero no se cuanto dure mas…no debí molestarte pero el insiste en verte. No queremos avergonzarte, tú lo sabes. Vamos a verlo dijo, y ahí en su cuarto se dio cuenta de lo malagradecido que había sido…su padre postrado en esa vieja cama le sonrió como cuando el era niño, llevaba la cara pintada y su nariz roja tosía demasiado y en las paredes fotos de su hijo en sus diferentes eventos o participaciones en televisión. Le tomó la mano y le dijo recuerdo cuando te dije que algún día lograrías eso que tanto querías en la cómoda, docenas de revistas, viejas películas, recortes, sombreros los he guardado de aquellos días. Pedí a tu mamá te buscará para verte nuevamente, y pedirte disculpa por todo el daño que te hice, se que muchas veces sentiste vergüenza, hiciste cosas que no deseabas y esos días en que dejaba que el alcohol y los problemas destruyeran la relación que teníamos, es la vida que se me escapa y de lo que quiero arrepentirme. El actor abrazó a su primer maestro tan fuerte que sus lágrimas corrían inmisericorde por sus mejillas, se sentía nada al lado de él, pensó en lo mucho que se parecían no solo sus rostros sino sus formas de ser en la vida. Aquello que odias en los demás, es aquello que odias de ti, una proyección en el prójimo. Quiero ofrecerte mi sombrero de la suerte y mi nariz de payaso…es mi vida, mi sangre, una parte importante de mi alma como lo eres tú, ahora convertido en el gran actor, te felicito hijo mío. Se dice que el actor y su padre recorrieron ese camino al trabajo una ultima vez, ambos pintados del rostro, sonrientes y con esos zapatos que siempre causan sonrisas, hicieron figuras de globos, arrojaron juguetes por encima de barandales. Hoy el actor aún continúa subiendo peldaños en esa difícil carrera contando su historia a los que preguntan que hacía en aquella colonia y cuando se siente que flaquea, va a ese perchero, se pone el sombrero, sale al balcón, y respirando por esa nariz roja sonríe a la vida y a su pasado que tanto le ayudó en este presente mientras recorre el Mundo de Morfeo.”





miércoles, 18 de septiembre de 2013

La Consulta

“El gigante de metal se alzaba en la parte norte de la ciudad, sobresalía entre todas las casas y pequeñas edificaciones de la ciudad, sus grandes ventanas bañados por ese tono grisáceo le conferían un aire dictatorial y vacío. De 40 pisos y repleto de oficinas y también de consultorios médicos tenía poco de apertura, pero ya se hablaban de historias extrañas durante su construcción mas cuando se veía a quienes entraban ahí. Hoy llovía tan fuerte que relámpagos rompían ventanas y la lluvia hacía mella en todas las calles, la tromba le decían había arribado al amanecer y parecía asentarse a cada minuto. Tomó como presa, callejones, calles, institutos y casas…Ella no quería sentarse, asombrada del cumulo de agua y de esa nostalgia que invadía su cuerpo y todo el consultorio sentía temblor en sus piernas y frío en su cuerpo. Vestía su eterno abrigo negro y debajo de este, una blusa grisácea con sus zapatos de piso y un reloj dorado que databa de 10 años de antigüedad. Una niña perdida en cuerpo de mujer influenciada por ese recuerdo arraigado en su ropa, sus zapatos aunado a esa mueca que acompañaba a su rostro mas en este día, el psicólogo abrió la puerta pero ella no se percato de su presencia, abrió su libreta de apuntes y espero a que ella advirtiera su presencia lo cual no ocurrió, decidió acercarse y se plantó a su lado.
-          Bonita vista, dijo. sorprendiéndola
-          Es hermosa y triste, a pesar de la altura el suelo esta muy cerca. Disculpe me sentaré en un segundo
-          Tomate el tiempo que gustes, estas en tu derecho, es tu cita y aun así te cobraré le dijo el sonriendo.
-          Con lo que paga de renta de seguro que no me deja ir sin pagar, adujó ella.
-          ¿Odia la lluvia? ¿Qué le produce? ¿Le recuerda a algo?
-           Si, no la resisto, me produce una enorme nostalgia que no logró evadir ni con la canción mas ruidosa que escuche y recuerdos, es por ello que estoy aquí para que usted me quite los recuerdos
-          No podemos evitar añorar o recordar el pasado, pero si podemos cerrar los ciclos que nos atan a el y no nos dejan ver lo que esta al otro lado de la vida. Venga ayúdeme

El psicólogo se posicionó de un lado del sillón de piel y tono oscuro, ese diván que tantas historias ha escuchado, y levantó la cabeza mientras ella se preguntaba que hacer hasta que entendió y con sarcasmo apuntó al otro lado del sillón y entonces ambos caminaron con el sillón a cuestas hasta estar cerca del vidrio. El consultorio era amplio y sus estantes llenos de libros y estatuas de animales congelados en el tiempo además por curioso que pareciera había 6 ángeles alrededor. Ella sarcástica e impresionada por el carácter de él, decidió seguirle el juego, al final la nostalgia y las sensaciones que la lluvia le provocaba podría permitirse todo incluso maltratar o denostar. El psicólogo tenía unos oscuros y diminutos ojos que intimidaban pero se le veía mordaz. Ahora el sofá con ellos dos sentados separados solo por la libreta de apuntes. Una imagen que lo decía todo, un medico y su paciente, un parentesco tan familiar pero tan desconocido. La tarde sería muy larga en medio de tal aguacero, ella optó por cruzar las piernas y recargarse, el fue por dos cafés y regresó sentándose en el suelo recargado sobre el sillón y las piernas estiradas tanto que pegaban en el cristal. La música que venía del reproductor no se parecía nada a que cualquier psicólogo tendría, de hecho su vestimenta tampoco, camisa rojo sangre con su mezclilla y unas botas de motociclista aunado a ese anillo de plata con una piedra azul diminuta pero brillante, ella se preguntó si no se habría equivocado de puerta mas aún cuando el empezó a dibujar en su libreta sin preocuparse por lo que ella tenía que decir o sentir, que acaso no le importaba sus sentimientos o la paga que recibiría. Estaba por levantarse cuando pensó que justamente era lo que siempre hacía. Huir, escapar, perderse e inventar una excusa, pero hoy no, la lluvia lo evitaría y mejor decidió quedarse.
-          ¿Por qué dibuja? Debería atenderme
-          Estoy atendiéndole, mi dibujo proveerá de una herramienta. Y continúo.
-          ¿Qué herramienta? Estoy cansada de hacer preguntas, me gustaría irme a casa y olvidarme de médicos como usted, extraños a los que nos remitimos a contarles nuestra historia para que ellos vivan a través de nosotros y nos guíen o concluyan si estamos locos o no. ¿me pondrá atención?
-          Claro, tenga esto es para usted. Es un dibujo cruel pero hay momentos que la verdad lo es y es por ello debe ser dicha
-          ¿el rostro de un payaso?  ¿pero que te crees?. Ella le había perdido el respeto pero el siguió pasivo esperando algo mas.
-          ¿Qué ves en su rostro, notas algo inusual? Pregunto él
-          Mmm. Tristeza, su rostro se ve demacrado y sus ojos como si hubiesen llorado hace poco, no hace reír a nadie… ¿Qué tiene que ver conmigo?
-          Es un reflejo de tu alma embriagada de tristeza, sarcasmo y de lágrimas contenidas…desde que te vi parada tu cuerpo incluye esa loza cargada por ti desde hace algún tiempo…la pregunta es si te interesa liberarte de ello, salir adelante y volver a empezar, recuerda, vale mas una verdad cruel que una mentira deshonesta.
-          Acepto.

Él le ofreció su mano y la encaminó a una puerta opuesta, curiosamente ella no se había percatado de ella. Le invitó a pasar, dudó un segundo y atravesó la puerta lo que encontró ahí le dejo boquiabierta, un halo de luz llenaba la habitación contigua, justo en el medio donde ahora llovía...a su alrededor decenas de flores y plantas lo adornaban, una pequeña y rustica barra con dos bancos y una cava se encontraba en uno de los extremos…sirvió dos vasos y le ofreció un trago, ella lo bebió al instante…él le dijo siempre el alcohol desinhibe a la gente, justo lo que necesitas, una excusa para contarme lo que tu semblante dice a gritos y ahí en una escena que asemeja a las cantinas de antaño él detrás de la barra, ella en el banco, contó su historia. Donde nació, el nombre de sus padres, su carrera y amistades, sus amores y sus desamores, páginas que todos tenemos y miedos que todos arraigamos en nuestros corazones, poco a poco, pregunta a pregunta ella fue sintiendo la comodidad de la platica y abría mas su caparazón, siendo menos sarcástica y mas sincera. El Psicólogo dejo su libreta y le ofreció un abrazo que ella tomó al instante, fue un abrazo honesto, sin nada más que decir, su profesión no cambia por estar detrás de la barra, sigue analizando el entorno de ella y sigue ayudando a su causa. Ella soltó el cuerpo que se venció al recibir el abrazo y soltó las arras de su barco perdido en esas lágrimas que cruzaban sus mejillas rosadas…el sudor de su frente, el frío que sentía en el interior del alma y en el exterior de aquel aroma que solo las plantas ofrecían. Ella habló sin tapujos, de frente y en un arrojo de furia, recordó lo que la lluvia le ofrecía, lo que le había robado y lo que ella le había regalado, evocaba tantos momentos perdidos en su mente que ahora le resulta contradictorio con la vida que llevaba, al fin es lo que somos las personas, tenemos nuestras etapas que debemos cumplir antes que el mundo se vaya delante de nosotros. Y así le invito a ponerse un pañuelo que le tapaba sus ojos, es un ejercicio, confía. Tomó sus hombros encaminándole al halo de luz, la lluvia empapo su cuerpo al instante y ella tembló, pero el no la soltó y susurro en su oído que confiase y dejara que la lluvia que tanto daño causaba le curase con su mismo veneno. Tipos de lluvia le dijo, tu decide cual es mejor la que cura o la que daña, la que te enamora o la que te entristece, la que vencerás o la que me mantiene derrotada. El psicólogo removió el pañuelo mientras la caída del agua comenzó a aminorar y ella quiso quitarse el agua de los ojos pero apenas unas gotas caían frente al halo de luz ahora un arcoíris lo cubría y ella soltó una carcajada, así era…al final de la tormenta siempre hay un arcoíris. El le puso sobre unos hombros una toalla para secarse y le acercó una taza de café con un toque de canela. Del fondo unas notas musicales llenaban el cuarto contiguo…el psicólogo le invitó de nuevo a la sala mientras le ofrecía unas sandalias, frente a los arcángeles le dejó libreta y lápiz en mano…escribe lo que gustes, cuenta tu propia historia, vive tu propia vida enfrenta tus demonios y háblales de frente…cambia tu postura, sonríe, demuestra que eres mas que la lluvia y el sol, mas que la noche y el día…Ella preguntó: ¿me verás de nuevo? ¿Cuándo es mi próxima cita? El psicólogo entregó su número personal…estaré ahí entre la lluvia y el día soleado…le dio una llave… ¿de que puerta es?...el ofreció otra pregunta ¿de donde mas? Ella entendió. Se dice que durante las lluvias de la época, la paciente y el psicólogo se encontraban en ese jardín con su halo de luz y sus bancos en esa barra, compartiendo la amistad que luego se convertiría en una historia que habría de contarse siempre que llueve mientras se espera por el final de la tormenta y el atardecer que baña el arcoíris en ese Mundo de Morfeo con sus edificios de metal, sus iglesias de adobe y sus calles empedradas.”














jueves, 22 de agosto de 2013

La Nota

“Afuera todo era ruido, un sonido beligerante nada armonioso que realzaba la ciudad y su noche, autos corriendo, gente hablando y el repiqueteo de la lluvia que se volvía impertinente a cada segundo. Era una noche especial, porque la Luna amarilla estaba ideal para encontrarse con el amor, con algo nuevo y un horizonte diferente al siempre planeado. El Gran teatro se alzaba cual antigüedad abandonada por el tiempo y las personas. Adusto, olvidado, refugiado en los anales del tiempo, apenas funcionaba. Sus puertas corredizas rechinaban al entrar dentro de este, en la recepción afiches de grandes artistas que alguna vez habían actuado en él. Maestros en su género, sus nombres coreados en esas noches de alarido, aplaudidos por el público. Añejo su piso continuaba deteriorado y maltrecho por el paso del tiempo y su pintura desfigurada, era una lucha contra el futuro y esta estaba siendo perdida. Las butacas están rotas y manchadas, su rechinar al sentarse suena por todos lados…un desperdicio. Construido bajo el hecho de ser el mejor teatro y con su gran acústica ahora añoraba tiempos mejores. La vista desde los palcos es excepcional aunque ahora se encuentran empolvados, aun se puede ver al artista desde una buena vista, ahí se sentaron Presidentes, intelectuales, deportistas famosos y actrices, pero hoy nadie esta, solo él. Sentado en una de las butacas de la primera fila con sus pies estirados y sus manos detrás de su cabeza y los ojos cerrados que aun si estuviesen abiertos se notará la mirada perdida. Viste un saco de color sangre, botas negras y esa camisa que siempre le acompaña, anillos de plata y lentes negros…es aquel que llenó estadios, departió en presentaciones especiales y recorrió el mundo haciendo eco de su nombre y su música, hoy es la sombra de aquel que fue. Añoso y maltratado, flaco y un poco descolorido, con la voz atormentada por esa tos que aparece cada 5 minutos yace ahí en espera de su presentación. Impera el silencio, faltan un par de horas y no se ve cola afuera ni gente moviéndose de un lugar a otro, es el final se dice a si mismo. Ya nadie le escucha, sus canciones se han olvidado y el toque de su guitarra ha perdido la genialidad. Es un mundo cruel dice como alguna de sus composiciones, venimos, estamos y luego en un momento perdemos el rumbo y nuestro lugar esta tomado, somos pasajeros, somos caminantes de una vida con final anunciado ¿Por qué aferrarse? ¿Por qué no irse y no volver jamás? Lo sabe por la música. Aún tiene algo que decir, que contar y en un instante puede ocurrir de nuevo el milagro, aunque dentro de él sabe que tiene más de 10 años sin escribir algo nuevo. En eso se ha convertido su vida, el pasado que viene una y otra vez, la melodía de sus canciones y los fans que con el han envejecido, les agradece siempre. Pero a cada concierto se da cuenta que son menos y que su arte esta muriendo como él esta envejeciendo. Suspira profundo y se enchina su piel al sentir la presencia de una sala vacía, estremeciendo su ser e invocando la presencia de un calmante que va directo a la boca y esa agua que tan amarga sabe sin una gota de alcohol, ya lo dejó al igual que los otros vicios que tanto alimentaron su alma y ahora atormentan su sueño. ¿Sus vicios? Abandonados ¿sus metas? Ninguna ¿su familia? Por ahí alejándose de su legado ¿su amor? El amor se fue hace tiempo de aquí. En el silencio del teatro, un teléfono suena, El Compositor busca por todos lados hasta encontrar el aparato, es su agente quien llama…lo escucha, lo escucha y asiente con su cabeza, ha perdido de nuevo. El show se ha cancelado, pocos boletos se vendieron, el lo entiende. Pide se le informe a la banda y le agradece. Ahora va en busca del trago que tanto necesita, romperá 4 años de retiro involuntario, siempre hay momentos para terminar con todo, para caer de nuevo, total el lugar esta vacío. Así es la vida sin aplausos se dice al subir al escenario y sentarse con los pies volando…un vaso de vidrio, una botella, su guitarra y la perdición que provoca la derrota y el olvido, hay días que sencillamente no se puede evitar el pasado, los recuerdos, hay noches en las que los anhelos, los triunfos y los besos futuros se pisotearon y viene el caos. Ahí entre luces apagadas, butacas solitarias, carente del gran sonido y los aplausos, se sumerge en los ritos urbanos, en los amores perdidos, en las letras olvidadas y resopla abatido, acaricia su guitarra, extensión de su ser y la rasga como se rasga el árbol de la vida y pegando un buen trago se olvida de todo. Letra tras letra, melodía tras melodía, el Compositor viaja con sus ojos cerrados y sus brazos abiertos como alas sobre las notas que lo acompañan desde niño por las avenidas de la vida, se escucha su espectacular manejo de la guitarra, notas que te hacen escuchar y no oír. Es la forma de conversar contigo a través de sus notas, su música, siempre se dice que aquellos que hablan con el alma suelen ser enamorados de la música. El vaso de vidrio se estremece en el templete mientras las botas chocan entre si. Sin luz, sin gritos de júbilo, ausentes los fans solo queda el hombre, no el mito. Y ahí se levanta y recorre el escenario recordando, sintiendo sus pies en el teatro empolvado, el público le ha olvidado, los grandes escenarios solo conservan los afiches de discos de oro, pero hoy es el y su sombra. Se enfrenta con ella retomando el sonido de la guitarra, las notas que vuelven a salir y ahí luchando contra ella como los griegos en su anfiteatro, perpetrando una lucha infinita que quizá culmine esta noche o mañana o pasado mañana pero habrá de arrojar sangre. Clap, Clap, Clap, ¡Bravo¡que lo devuelve al teatro vacío. Reconoce esa voz pero se niega a creerlo…no puede ser se dice mientras se rehúsa con la mirada a voltear pero el corazón no sabe de razones sino de sentimientos. Y ahí en la penumbra esta ella, inmaculada y real vestida con ese elegante vestido que apenas rebasa sus rodillas, caminando rumbo al escenario cuyo sonido solo es albergado por ese ruido de los tacones al pisar el suelo…el compositor se ha quedado en silencio pero ella le sonríe y le pregunta si puede subir…su respuesta no vino de los labios sino de bajar con sus brazos y llevarla arriba. Busco una silla tras bastidores y se la ofreció para sentarse…mientras el se sentó a sus pies. Una noche para el olvido de pronto se había convertido en una para el recuerdo. El compositor lágrimas en rostro tomó sus manos agradeciéndole el gesto de haber venido preguntándose como llegó hasta ahí, supo de su vida y le interesó venir…empezó por disculparse por la sala vacía, pero ella le dijo que parte de la vida es vivir de las consecuencias de las elecciones y que una noche diferente a todas no era tan malo. Agregó que para ella, sus canciones y su recuerdo prevalecerían para siempre como esta noche que escucho de la poca venta de su concierto en ese restaurante del que salió corriendo para buscarle. El compositor quería contarle su vida, sus disculpas, sus traiciones a esos principios, la ausencia para con su familia y el amor que había dejado escapar cual arena en las manos. Le dijo ella no vengo a que te disculpes, he perdonado nuestro amor y todas sus vertientes, aquellas que dejaron sangre y aquellas que dejaron alegrías…todo es parte de la vida y si estoy aquí es para verte de nuevo…saludarte, escucharte cantar, aplaudirte y reflejar en tus notas lo que alguna vez fueron luz e ilusión en nuestros corazones. El compositor en un arrebato de su compostura perdió el equilibrio y se dejo caer en sus brazos, tomó su mano y se la besó como tantas noches en tantos lugares diferentes lo hizo. Salieron x la puerta trasera rumbo a ese diminuto jardín en medio de tantos edificios que a pesar de la modernidad conservaba su austeridad ahí en una banca mojada el se quito el sacó lo puso para que ella se sentará y comenzó una nueva nota…de su corazón y de ese sentir que solo provoca el estar con la persona que uno quiere comenzó a componer nuevamente por primera vez en años, le cantaba estrofa con estrofa y el sonido de su guitarra electrizaba como rayo…sus ojos se perdían en los de ella, ella se perdía en la melodía de la música y el rostro que volvía a mostrar ilusión. El compositor y su musa desafiaban al tiempo en ese jardín nocturno y mojado. Denostaban el olvido y renacían porque en esta vida, todos queremos dejar nuestra huella…la sonrisa de nuestros labios, la alegría de nuestros triunfos y la tristeza de nuestras derrotas…los besos robados, los corazones curados y también los heridos…podría componer aún mas si ella le acompañase nuevamente al terminar la canción que había nacido en ese instante mientras la noche se les iba, podría devolver todas aquellas noches que le quitó por sus vicios y sus miedos…se hinco y ella le abrazó en esa banca que les regresaba tantos días perdidos…Clap, Clap, Clap…Bravo! Los aplausos venían de una decena de personas que caminaban por el parque y más de uno lo reconoció y se acercó a saludarlo. Había renacido en esa noche que comenzó deprimida y terminó bañada de alegría. Aun compone y aun toca en pequeños lugares pero todo el tiempo le continua cantando a la vida, La nota de aquella noche inspirada en ella le devolvió las ganas de componer tanto que existen nuevas canciones y nuevos lugares que visitar, no volverán los estadios llenos pero su corazón si tendrá un asiento reservado para ella a la que besa su mano antes de subir al escenario del Mundo de Morfeo.”












jueves, 8 de agosto de 2013

La Cabaña

“Había una vez...en un pequeño Reino donde habitaba una doncella de ojos oscuros como la noche y brillantes como la luz del día, cuidada por su madre a todas horas en un mundo de cobardes y usureros, la belleza y la inocencia eran codiciadas…el Reino era bien conocido en tierras aledañas puesto que poseía un singularidad que atraía, fiel reflejo de aquellos Jardines de Babilonia que aquel Rey mando construir para su Reyna. Los jardines del Reino y sus grandes praderas así como sus flores de todos los colores y aromas afloraban, los reinos vecinos visitaban a menudo la tierra para cortar flores, recibir el aroma de sus pétalos al igual que los amantes que se ocultaban entre su flora para besarse a ciegas. Su madre siempre atenta hablaba con la doncella a menudo de esos forasteros de los que había de cuidarse, conservar siempre la dignidad y no dejarse llevar por los mundanos ritos del amor y sus placeres, la doncella asentía, siempre temerosa de esos cuentos que escuchaba entre sus amigas de caballeros y lacayos, de dragones y demonios, de sueños rotos y romances prohibidos…durante tardes enteras se debatía entre vivir o no vivir, entre sentir o no sentir, el amor esperaba ahí afuera en los brazos de un desconocido. La aventura impaciente le llamaba en algún lugar ajeno a su tierra. Gustaba de cortar flores…lirios, girasoles, rosas, lilas, su vestido en color rosado reflejado sobre ese cuerpo tan hermoso y sus ojos negros, era un oasis en el desierto. Consciente de que su permiso hasta cierta hora y determinados lugares, la doncella desde su castillo con la mano en su barbilla se asomaba para ver a la gente congregada alrededor de las chozas y el mercado de la ciudad donde se realizaban las operaciones comerciales, mientras caballos y caballeros iban y venían. Sus flores eran las más vendidas y mañana podría ejercer ese rito urbano del trueque. Ese día camino al mercado decidió vender sin su título de princesa, se vistió totalmente informal, escapo del castillo y camino durante varios minutos a paso lento para evitar cualquier obstáculo, quería  valerse por si misma, sentir lo que sentían ellos sin títulos trabajando siempre…se situó en un lugar diferente esta vez. Ávida de algo nuevo, se encontró en el mercado como una persona mas, sus flores se vendían solas y ella contaba y contaba monedas ilusionada porque sus ventas eran reflejadas por su trabajo y no por su titulo. Y así al final de la jornada contenta por sus ganancias, de regreso al castillo, descubrió el circo de la ciudad…desde niña visitaba las carpas de los circos cuando el Rey debía asistir a algún acto de protocolos o los circenses querían agradecerle la estadía y visitaban el palacio. El circo era enorme, mas bien era una feria, se aventuró entre las carpas y se introdujo en una de ellas…el teatro guiñol donde esos titiriteros amantes de contar las historias, creando personajes de cartón, usando esas manos mágicas para interpretar historias…impactada por sus movimientos y las sonrisas que resonaban dentro de esa carpa. La doncella recorrió cualquier cantidad de carpas, juegos, actos de comedia y tragedia para enamorarse de esos cuentos que ella nunca había tenido pues siempre había sido protegida por su madre en espera de un buen partido. Todo lo que tenía eran sus flores que vendían de vez en cuando, pero su felicidad aumentó ahí frente a esos personajes inventados. La noche comenzó a llegar y la tarde a escaparse frente a ese cielo rojizo siendo bloqueado por una lluvia que se avecinaba, la doncella comenzó a andar aprisa corriendo para volver a su rutina, ahí frente a las primeras gotas que comenzaron a caer mas fuerte a cada segundo, se refugió bajo unos grandes arboles a esperar que bajase, de seguros sus padres estarían preocupados al ver la lluvia torrencial y saber que su hija se había escapado, ahí cerro sus ojos ante los fuertes relámpagos cuando su vista encontró una cabaña, se mojaba aun bajo los arboles y los relámpagos continuaban. Se agarró su vestido y corrió lo mas fuerte que pudo y toco abrumada la cabaña, la puerta se iluminó abriéndose al instante, la luz le bloqueó su vista y al ingresar cual fue su sorpresa  que se encontró con un mago ataviado con su capa oscura acompañado de su sombrero verdoso y maltratado y un manojo de cartas en sus manos, en su mano un anillo color azul brillaba. El mago estaba de pie y una fuente detrás de el echaba agua hacia el cielo y no parecía descender nunca. Alrededor de la cabaña juguetes que jamás había visto, toboganes que desconocía, grandes ollas con burbujeantes gotas de una comida cuyo aroma rebosaba de sabor. Impaciente por preguntar donde estaba y el porque de la magnitud de dicha cabaña, el mago dijo: de seguro te preguntarás que lugar es este…así que ten, y de su manga le otorgó unas flores como las que ella cortaba…es tu cabaña, tu corazón, tu mente y esos sueños que hoy has dejado. Aparecí por la única razón que tu vienes a mí… ¿buscas aventuras? ¿Qué te gustaría ser? Aquí lo tienes todo y te acompañaré, te llevaré de la mano hacia esos caminos donde no has caminado, a esos sueños donde no has llegado, a tus raíces las cuales no has cortado…la doncella sonreía y no sabía que decir salvo por esos ojos centellantes que le decían que fuera hacia delante…la vida era muy corta para estar detenida. Aspiró las flores y le dio la mano al mago que subió a la fuente y le dijo tapate tu nariz y se arrojaron por la fuente que los llevó hacia arriba al segundo piso. Sentémonos ordeno el mago y aquellos títeres de cartón cobraron vida para el asombro de la doncella, olían su cabello con asombro y cantaban a su alrededor y ella feliz les sonreía mas cuando le invitaron a bailar, no recordaba la ultima vez que lo había hecho. El mago con su truco los alzo en el aire y tiro serpentinas alrededor acompañado de dulces que caían en sus bocas. Una fiesta que se llevaba todos esos vacíos en su estomago cuando sentía que la rutina se apoderaba de ella…a continuación de la mano del mago el paisaje cambió y se encontró con su futuro. El castillo estaba en ruinas y ella aún cortaba flores y caminaba al mercado acompañado ya no de varios guardias sino de uno solo que parecía aun mas acabado que ella. Era presa de aquello que se veneraba ya el mundo no era de reinas y reyes sino una sociedad demócrata donde no había lugar para guardar las apariencias…el mago se acercó a sus ojos brillantes como las estrellas y le dijo nunca se te olvide ver hacia arriba pero sin dejar de ver donde pisas porque puedes caerte…la doncella se acercó a esa mujer canosa conservando las joyas que ahora se denotaban demacradas y se vio de frente con ella, la ilusión era muy real y se despojó de las joyas y se las regalo al mago diciéndole que no eran las joyas sino el carácter y la humildad lo que hacía a las reinas. Consciente de lo mucho que estaba cambiando y de esa iluminación que sentía pasar por su corazón, la doncella recorrió el bosque iluminado por luciérnagas y duendecillos que el mago había dispuesto para que le acompañaran, eran colores y luces que jamás había visto cual cuento de hadas ahí, ella camino entre arboles y animales desconocidos, entre flores y música que no entendían de donde venía hasta que apareció bajo el árbol tan grande que se perdía en el cielo una caja grande cual tesoro pirata en cofre de madera. El mago le dijo: esta es la caja de Pandora como aquella historia de la mitología griega pero aquí solo se guardan tus sueños, es tu caja con tus horizontes, limites y aventuras que solo tu conoces…lo que alimentes con tus actos y con el corazón ocurrirá, te cuidará y siempre podrás recurrir a ella cuando te sientas perdida en el cielo de la vida. Es tuya, y solo tuya. Tomo la caja entre sus manos y la levantó y justo ahí el mago se esfumo así como la cabaña junto con el. De nuevo se encontraba en el camino que llevaba a su castillo, la lluvia se había ido y el arcoíris había aparecido, la doncella subió a la terraza donde sus padres la esperaban…le abrazaron tan fuerte como nunca y ella se disculpó de su escape cuando preguntaron que tenía la caja ella sonrió…es un regalo del cielo dijo y se fue a su habitación. Se dice que en el Mundo de Morfeo, la doncella recorre siempre los circos en búsqueda de aventuras, ahora sus flores son más brillantes, su sonrisa más sincera y sus sueños siempre están ahí forjándose en la caja. Del mago solo se sabe que aparece una vez cada 100 años para recordarnos cuan importantes son los sueños.”

martes, 23 de julio de 2013

El Tuerto

“Una tarde soleada se ciñe sobre el edificio blanco como la nieve bañando con ese tono rojizo que solo los atardeceres otorgan. Es el verano y las escuelas están terminando un año escolar mas, miles de miles de niños navegarán entre polvorientas calles viviendo la vida como siempre debe vivirse en libertad de preocupaciones y del pensar de los demás, los jóvenes caminan de piso en piso en sus casas alistando maletas, echando ropa aquí y allá repitiendo los mensajes y resolviendo lugares que visitar, la vida sonríe por el cambio que tanto anhelamos y que tanto odiamos termine para no volver a la rutina. Pero acá dentro de vacaciones no se habla, solo de supervivencia, esta sala es la más blanca del mundo y la de presagios mas oscuros aquí no se viene por gusto sino porque se tiene que venir.  Su revistero esta repleto de cotidianidad pero aquí se juega la vida o al menos la que todos tenemos perder, el agua del garrafón continúa su andar descendente mientras alimenta a quienes la habitan, zapatos blancos van de un lado a otro. Si, es el lugar que su aroma particular rebasa nuestro sentido del olfato. Nadie sabe como él llegó aquí, vestido de camisa oscura, tatuaje en el brazo y de sus ojos demacrados alimentados por unos sucios pantalones se derrumbo justo en la entrada. Al principio parecía más un hombre desvelado, perdido pero luego se percataron de su deteriorada condición. Y después de una semana sigue aquí, sin identificación ni quien pregunte por sus facciones, pareciera que su vida recién empezó o apareció aquí por el destino mismo que siempre nos pone pruebas. Esta tarde se le dará de alta hasta el momento ha preguntado solo: ¿Dónde esta? y ¿Cuándo puede irse? Pero en el fondo no sabe si debe volver a casa. El doctor se ha acercado a él, sentado en una silla contigua a la cama, se ha preguntado si debería decirlo así directo como los médicos suelen hacerlo pero se lo piensa un minuto. La locura no debería entrar aquí pero justo cuando se lo dice, el sollozo se vuelve un lamento que resuena en toda la sala, que deja temblar a las ventanas, solicita un espejo se mira en él y sonríe jocosamente. De la vista nace el amor y muchas otras cosas, pero ahora deberá encontrar el camino de nuevo, ahí perdido en la bruma de una sala blanca, gracias Doctor le dijo, se que hizo lo que pudo, rechazó su nuevo look y pidió por su respuesta al Creador, enjuago sus lágrimas, pidió un cigarrillo después de años de no fumar, lo encendió y dio una gran calada mientras tomaba la salida principal. Su visibilidad se redujo al 50% además que ahora aquello que mas le gustaba jamás podría realizarlo al nivel que él quería, era ahora una nueva persona le gustase o no. Así volvió a casa kilómetros enteros recorrió mientras sus cansinos pasos golpeando de vez en cuando con las personas a su alrededor llegó a casa, busco en la maceta su llave e ingresó al hogar, las paredes despintadas y rayadas, ropa deportiva sucia y ese hedor a alcohol de hace días abrumaba la sala al igual que la contraparte de esa foto que era lo único que iluminaba la casa, y ahí se derrumbo pidiendo perdón y dejando una rosa mas que sustituía cada semana. Ese lugar se convertía en su refugio cada que sus vicios agredían su vida por él mismo, hiriéndose el cuerpo y el alma misma, ahora le lloraba solo por un ojo, maltrecho se ausentó por una semana de todas sus actividades, apagó los teléfonos, rento una habitación en un lúgubre hotel de la ciudad y solo por las noches volvía a casa para llorarle a la foto. Era una agonía, sus amigos se preocuparon por el, ante su renuente idea a volver a la rutina, una vez que fue encontrado por ahí entre senderos sin final y ritos de alcohol desafiados enfiló por la escalera descendente al infierno, en el habría de encontrar su camino de nuevo. En el fango de ese bosque pantanoso que significa los ríos de alcohol desbordado y la depresión arraigada en su ropa, apestaba a desanimo, a vencido, recorrió nuevamente el camino del hotel a casa para buscar dinero donde siempre sabía había. Como un ladrón tomó el dinero de su alcancía y escapó a la siguiente cantina, ahí bebió, conversó, peleó y ensangrentado escapo de la policía cuando encontró de nuevo el hospital, en las escaleras le vio y la enfermera se acercó a él, ven le dijo vamos a bañarte y curarte tus heridas. La enfermera curaba sus heridas con eficiencia y paciencia, dos virtudes de las que el carecía. Su blanco atuendo le recordaba a esos ángeles de los que tanto leía y contaba.  Durmió ahí presa de su pleito y de su borrachera, ella no preguntó se dedico a curarle, y le ofreció su amistad solo si él le acompañaba una vez a la semana a un lugar por definir. Hicieron un trato, estrechando sus manos. Llegó por el, tomaron el autobús y recorrieron una larga distancia hasta llegar a una casa azul de 3 pisos, en su terraza una mallasombra cubría el sol, de sus paredes colgaban grandes plantas y se sentía el bullicio sin grito alguno, le tomó de su mano y subieron, al llegar a la entrada, fueron recibidos con un abrazo, bienvenidos dijo la encargada, hoy seré su anfitriona y les entregó un cuadernillo en blanco con su pluma. Lo que ocurrió al entrar le sorprendió, decenas de sillas, pilas de libros, lienzos para pintar y pintarrones para escribir, era una jungla de luz, todos se ayudaban a los otros, sin quitarse la mirada de los ojos en sus atuendos blancos como la nieve, entonces entendió una vez sentado frente al proyector que se había encendido. Estaban formados en pareja, unos en el suelo, otros en bancas y otros de pie, lo común era lo diferente. Todos carecían de algo físico, un pie, una pierna, un ojo, un brazo. Mutilados por la vida, pero lo que le enchinaba la piel, era que ninguno de ellos tenía queja alguna, no escucho un sollozo, un lamento o un grito, era su oportunidad de abrir el corazón y sanar las heridas. La enfermera explicó que todos teníamos un proceso de lamento pero que las personas decidían si se perdían en los sollozos o salían adelante a ver el Sol de nuevo y a expresar sonrisa ante la vida, quien ayudaba y quien recibía ayuda y viceversa. Los que ayudaban compartían sus experiencias extendiendo la mano a quien ahora lo necesitaba, tal vez mañana, sería al revés. Cuando ellos resolvían sus tareas, veía su animo, sus ganas de pintar, leer, aprender y sobre todo no perder la fe, lloró en el hombro de la enfermera, si bien es cierto sabía que en el ámbito donde él se desarrollaba, la falta de vista era la despedida, sintió expectación por la bienvenida a algo nuevo. Al cambio que había acaecido en el y su mundo. Batalló pero semana tras semana la enfermera y el se presentaban, su casa comenzó a limpiarse con el tiempo y su refugio recibía una rosa como siempre y entonces inició de nuevo.  El ahora llamado el Tuerto recuerda ese inicio, renacer a partir de una desgracia, así vivimos los seres humanos, Dios nos invita a desafiarlo cuando nos ocurre una perdida, cuando una gran tormenta altera nuestros corazones, cuando el mar se convierte en desierto y las lágrimas se convierten en lluvia. Su misión en la vida cambió para siempre desde aquel día y hoy como anfitrión de la casa azul recibe a los nuevos, y a los recurrentes, de vez en cuando sonríe sin explicarle como llegó aquí, y entonces sus ojos se cruzan con los de ella, con sus ojos negros como la eterna noche y su sonrisa hermosa como la blanca luna, toma su mano y le besa suavemente en los labios, del mañana no importa mucho, de los cambios tampoco, la tiene a ella, y ella la tiene a el, hoy le ha escrito su primer poema y le ha pintado su primer lienzo, para ello a la vista le basta lo que el corazón siente. En el Mundo de Morfeo, los tuertos no suelen ver con los ojos sino con el alma”

jueves, 11 de julio de 2013

La Pintura

“La lluvia apenas se lleva la humedad, por unos minutos baña un poco las calles y las casas deteniendo ese calor abismal que cada tarde abruma la ciudad, tan cambiante es la vida que incluso la naturaleza participa en ella, tan enigmático y sencillo ver las gotas caer que nos invade de nostalgia y de sueños rotos o de sueños vividos. Algunos comentan que las pesadillas siempre traen mensaje y nos invita a recorrer esos pasillos que considerábamos cerrados. Desde la ventana se ve a los niños comenzar a correr sintiendo el agua mojar sus cuerpos, la gente entra y sale, él lo ve todo desde su lugar privilegiado. Su misión es la de entretener, de servir, presente todos los días, provocando que los invitados se sientan como en casa. Añoso y preocupado, adolorido de sus rodillas siempre iba y venía por la barra o había días que se recargaba en las afueras contemplando las calles. Había visto mucho y había hecho mucho pero su mente durante los últimos días comenzó a perderse de vez en cuando. Sus empleados y amigos lo habían notado en el trato y en sus ojos que a veces se tornaban rojizos e inertes perdidos quien sabe en que parte de su mente. Estaba viejo decían unos, le hacen falta unas vacaciones decía otro, y otro decía así es la vida, la felicidad va y viene. Él como encargado del lugar, era el reflejo, si su animo decaía el lugar lo sentía, fiel a su estilo, esa noche de buen humor ofrecía los tragos en la barra y saludaba a todos lo que lo conocían. Sonreía, degustaba las buenas conversaciones y ofrecer los conceptos de su lugar, la banda rompía el lugar con el estruendo de la música, tenían más de un año tocando ahí y sus letras gustaban. Hoy estaban de aniversario y tocaban melancólicamente llevando a los clientes en los ríos de la amargura y dulzura. Brindaron una y otra vez, hasta que el cantante dijo que hoy tenían una invitada especial para que cantase con ellos. Hubo aplausos y ella subió al escenario. La tonada fue familiar y la guitarra sonaba como nunca y rompía de nuevo el corazón del encargado cuyo rostro se transformó en un instante a medida que la canción avanzaba, no lo podía controlar, sus ojos rojos como la lava y sus lágrimas transparentes como el cristal le hicieron dejar los tragos a medio servir y las sonrisas a medio aparecer, entró a la cocina y escapó por la puerta trasera al callejón, y ahí lloro ante la lluvia que mezclaba sus lágrimas con el agua.  Todo se rompe. La estrella explota, la lluvia se evapora, incluso el Sol se va entre las montañas y los hombres lloran las ausencias, las partidas, los besos recordados, los abrazos permitidos como él. Esa canción le recuerda tanto a ella que se perdió en la penumbra de una noche tan lluviosa como esta, jamás puede escuchar esa canción y hoy no es la excepción, nadie lo sabe o bien a nadie le importa porque eso ocurrió hace muchas lunas. Volvió al trabajo, con el corazón desgarrado y la mirada perdida, al final de la noche, les habló a sus empleados disculpándose de su actitud los últimos días, les dijo estaré ausente un par de días y se marcho. Ese día batalló como nunca para conciliar el sueño, sus lágrimas continuaban en su rostro y el marchito recuerdo de esa maldita canción lo llevó a pasar una noche en vela durmiendo solo por ratos, al amanecer tomó una decisión, marco un número telefónico y alisto su maleta. Todo se rompe, quiebra, mutila, despedaza, que importa el termino lo que importa son los hechos y él no estaba dispuesto a sufrir mas. Se marchó con los primeros rayos del Sol en el primer tren de la mañana, lo verdoso del camino, las paradas para estirar los pies, el vibrar del tren por los rieles y sencillamente no sentirse en control de todo sino ser llevado a través de este viaje que solo duraría un instante en una vida pero que serviría para aclarar la mente. Es un mundo aparte este de tomar vacaciones, eres diferente, el clima te gusta mas, disfruta de los tiempos muertos y de los activos pero este viaje tiene un propósito y no sabe que esperar, pero si sabe que tiene que verlo por el mismo. Bendita humanidad que hurga siempre en su corazón para sanar, sufrir, renacer, y sentirse vivo de nuevo ya que dejamos lo importante por lo urgente y lo mundano por lo romántico. Escribe y escribe sobre su teléfono, es una forma de ir preparando lo que dirá si es que todavía puede decirlo, es mejor tenerlo escrito que soltar abruptamente palabra tras palabra sin saber hacia donde van estas. Llegó casi al mediodía, bajó su maleta y solicito ir al hotel. No recordaba mucho la ciudad pero esta no había cambiado, de hecho conservaba esas calles adoquinadas, sus edificios rústicos aunados a esa vista que enamoraba a más de uno. Turismo era el nuevo termino para referirse a la ciudad, su crecimiento era notorio pero también su historia que permeaba en cada calle, cada edificio, lugares históricos y murales que resumían su arte en una zona particular. Se preguntó si aún permanecía ese dibujo que alguna vez significo todo para el, con temor dejó el hotel y se aventuró hacia el centro de la ciudad, recorrió la plazuela encontrándose con viejos conocidos que apenas reconocieron su rostro pero aceptaron su saludo, subió por el edificio municipal dirigiéndose hasta un apartado en uno de los balcones que daba justo a la plazuela, ahí en una pared barroca la pintura aun se conservaba, sus colores maltratados por el tiempo y sus figuras que sonreían ahora parecían realizar solo una mueca, tomados de la mano de frente uno al otro reflejaban esas gotas olvidadas de cariño y amor en una rutina cada vez mas común en el mundo actual. Era símbolo de la ciudad por aquella pintora que había regresado a la ciudad después de recorrer el mundo visitando y plasmando en galerías de arte codeándose con los artistas que tanto admiraba, él toco la pintura y  tomo una foto para que jamás en su camino se le olvidara ese lugar donde amó la vida, comió gustoso y ansioso en una fonda la cual tenía toda la vida en la ciudad, famosa por sus platillos pero sobre todo por sus imágenes de personas famosas las cuales recorrió con la mirada, el tiempo que no regresa se decía a si mismo, siempre hay que aprovechar el tiempo. Y así se adentro en el centro, subió los peldaños del edificio en tonos amarillo pulcro y entró a la escuela de arte. Recorrió todos los salones hasta llegar al de pintura, ahí abrió con cuidado la puerta mientras estudiantes pintaban sus ilusiones, pensamientos y miedos en ese tablón. No se percataron de su presencia, absortos en la clase y la modelo mientras la maestra supervisaba la obra y los patrones seguidos en el lienzo. Hablaba de técnicas, de formas, y los llevaba cual madre a sus hijos, por el destino y por esa sensación que solo se da con un ser que amaste, sintió su presencia y lo encontró ahí en uno de los rincones de esa amplia sala, y su cuerpo tembló. Los alumnos apreciaron la escena con asombro, nadie lo había visto entrar y nadie había visto a la maestra con ese rostro. Impactada, se pregunto todo pero de sus labios no podía emitir palabra alguna, sus ojos enrojecieron, su piel palideció pero de su boca solo el silencio se permitió, él se acercó le beso su mejilla, dejo un regalo en su escritorio con una nota y se marchó. Dejó la escuela y camino de nuevo al hotel, su cuerpo rígido y atemorizado, había venido por una razón a intentar que no doliera mas, que fuera una de esas pesadillas caóticas que parecían durar años, que dolía de solo recordar. Todo había cambiado, el cielo, los jardines, la mirada de las personas, incluso el olor a tierra mojada ahora se había esfumado, pero hoy todo habría de terminar o el corazón se curase o sangrase hasta morir. Y así con el alma en un hilo como quien ya no busca sino quiere resolver los para que y los por que, espero en ese lugar donde las almas perdidas se encuentran, donde su historia tendría una noche mas para saciar todos esas emociones que llevaban ahí ocultas en el fondo de los corazones rotos. Ahí en el mismo lugar de siempre, esperaba con la noche repleta de emociones envueltas en esa ciudad donde el centro aglomeraba bares, iglesias, palacios y esos poetas sentados en la plazuela devorando letra tras letra, esperó y esperó, y la gente comenzó a irse, se convertía en una noche pesada por su ausencia, tal vez había llegado demasiado tarde se dijo a si mismo mientras veía la hora una y otra vez. Suspiró en el balcón por última vez mientras las estrellas habían aparecido en el firmamento,  bajo su mirada derrotado arrojando la ultima gota de fe por sus ojos cuando de entre los poetas una silueta vestida de blanco con tacones negros y una mirada que curaría el corazón mas roto caminaba rumbo al palacio, robó miradas, desafió suspiros y con su desdén evadió las invitaciones, sus pasos en la escalera dejaban huella como lo es quien te roba la sonrisa y desnuda el alma, ahí con regalo en mano portaba en su cuello aquel dije del que tanto habían hablado y esos aretes que brillaban pero no tanto como sus ojos eternos los cuales no ocultaron su sorpresa al ver el mantel en el suelo acompañado de las velas y una botella congelada en el suelo. Destapó la botella mientras los dos recargados sobre la pintura apreciaban el firmamento, ella sirvió, el brindo. Abordaron los ayeres, los presentes y del futuro, parecían dos personas cuyas vidas se separaron pero sus corazones volvían a encontrarse. Se dice que el tiempo cura todo, que desengaña a los hombres y les dice que no deben apegarse a una vida tan corta y de un corazón tan frágil, porque no es renovable, se agota pero el siempre se dijo que volvería cuando estuviera listo y ahora aquí estaba frente a la pintora de su vida. Habló de esa canción que siempre retornaba a el y le rompía el corazón en lagrimas que se convertían en días tristes y en noches de insomnio, contó su escape y sus ideas perdidas en la nube de la vida y en el bar de la esquina. Se traicionó mas de una vez, y cada vez que una pareja se abrazaba, el añoraba de ella, la pintora de su vida, tienes todos los colores de mi alma…los que odio, los que adoro, los que no entiendo, los que su sola mención me producen sonrisa y lloró como un niño ante el amor de su vida arrojándose a su cintura mientras le pedía perdón como solo los tontos y locos entienden; ella lo abrazó tan fuerte que adolecía su alma y su coraza siempre puesta. Nos olvidamos de cómo amar por pensar como amar mejor le dijo ella, metemos el amor en un capullo y lo cuidamos tanto que olvidamos expresarlo para evitar lastimarnos, dejamos proyectos inconclusos y no resolvemos esos caminos sinuosos que representa abrir el corazón al mundo y a nosotros mismos y así, caemos en un abismo de rutina y comodidad. Lloraron, se pelearon, se reconciliaron, destruyeron sus vidas y sus planes durante la noche para besarse de nuevo una y otra vez en ese lugar que representaba todo en su historia, una oportunidad más de compartir la vida y el alma. Rieron juntos, se abrazaron mientras las estrellas del firmamento brillaban. La canción no dolía más porque el corazón cicatrizado y herido no sangraba más. La pintora se llevó sus lienzos a otra ciudad, el trayecto fue en tren tomada de la mano de el, su obra mas querida. Trajo sus colores y todo empezó de nuevo. Se dice que en esa ciudad turística de viejas iglesias, calles de colores y edificios congelados por el tiempo, la pintura permanece en el Palacio del Mundo de Morfeo donde incluso los corazones rotos se curan.”





martes, 25 de junio de 2013

La Carta

“La carta se leía una y otra vez, párrafo a párrafo, oración con oración, incluso los puntos de exclamación y de pregunta se estudiaban. Su fecha no se sabía con certeza, si bien la caligrafía de sus letras se entendía perfectamente como la suya, nadie se animaba a decir si era de el, si le pertenecía y si fuese así, a quien le había dedicado tal escrito con tal arrojo y cariño. Dañado por el paso del tiempo, la tinta estaba un poco desgastada y el papel deteriorado pero eso no era problema para los ávidos de su historia que llamaron a su casa por años esperando una cita con el, una entrevista, unas palabras que salieran de su boca, que dejara salir una opinión o verlo sumarse a alguna manifestación o evento social, pero no, el continuaba en viajes, reuniones privadas o encerrado en su hogar de playa. Mensajes y mensajes le dejaban, llamadas que jamás contestaba o mejor dejaba que se cansarán de llamar para sentirse de nuevo en solitario, libre de ataduras, de respuestas, de frases escandalosas o de vigentes análisis sobre el mundo de ahora. El artista se decía regresó a su ciudad natal o al menos eso parecía, autos salían y entraban además de reuniones que guardaban siempre un secretismo. Su historia se había contado tanto al igual que su obra se había estudiado que el mundo ya no parecía interesado en su vida sino en su ausencia. Es por ello que la carta era un pase a tocar de nuevo a su puerta. el titular de la televisora, periodista insaciable y contemporáneo del artista intentó algo diferente se dijo que una carta solo debía ser contestada con otra carta y entonces escribió a mano como solía hacerlo antaño, su escritura solida solo llevaba un par de párrafos, claros y sencillos de leer. Era una amenaza o un señuelo a cambio de ser entrevistado. Al cabo de una semana y ante la sorpresa del periodista llegó una carta con un sello distintivo…el camino de las almas siempre tiene una bifurcación, esa carta fue la mía. Venía hora y lugar, nadie debía enterarse, el debería llevar su propia cámara y así fue como el artista salió de nuevo a la luz. A las 5 de la tarde, con el crepúsculo por delante y el lago de agua dulce bañado por las luces y los arboles esperaba por el periodista, el artista le saludo desde el muelle, le saludo con ambas manos invitándole a subir a un pequeño bote, accedió de inmediato, se sentaron mientras el bote navegaba por el lago. Un escenario digno de pintarse, se sentaron de frente al agua, y así duraron apreciando el paisaje, aves cruzaban de vez en cuando por encima de ellos, el silencio de ambos y la voz de la naturaleza le otorgaban ese aire poético pero había que empezar. El periodista encendió una cámara portátil diciendo ¿empezamos?…el artista sonrío melancólicamente asintiendo. Subió sus piernas a la orilla del bote mientras rasgaba sus cabellos con las manos:



-          ¿Cuánto tiempo ha pasado? Preguntó el periodista

-          El tiempo que sea necesario. Leí tu carta un par de veces, sin esperar mas que otra de esas peticiones a externar mi opinión o hablar de mi trabajo, pero han olvidado preguntar por mi vida

-          ¿Por qué te has alejado de la sociedad?

-          Permanezco el mayor tiempo leyendo, durmiendo, olvidando y recordando…no había nada que a la sociedad pudiera ofrecerle, carezco de ese sentimiento de compartirles algo porque el interés en la vida y sus grotescas situaciones ya no me producen nada…me alimento de la melancolía.

-          ¿Por qué este lugar? El periodista quería ser directo no conversar sino entrevistar

-          Me enfrento a los demonios de la melancolía, de la tragicomedia y del cumulo de explicaciones y que mejor que este lugar donde durante años navegué, reí y lloré y aprendí de todos los que me acompañaron en paseos. Hoy puedo decir que es el único lugar donde aun me sorprende la naturaleza y su paisaje

-          ¿te recuerda a la carta que escribiste? El periodista tenía el papel en las manos y se lo entregó buscando esa reacción que los seres humanos tienen ante las cosas que son parte de su historia…y tuvo razón, el artista perdió la compostura, sus ojos se tornaron rojizos y brillosos como llamas del infierno a punto de estallar

-          Todos tenemos nuestra debilidad, nuestra fuerza, esa persona donde nos apoyamos para levantarnos de nuevo. Gracias por entregármela, amigo. Me ha hecho sentir escalofríos

-          ¿Quién fue ella? el periodista había investigado un poco y tenía una idea sustentada pero en la vida no se puede asumir nada. Otra pregunta directa

-          Hablar de una identidad sería ofenderla y decir su nombre me produce un sinfín de emociones que no quiero sentir nuevamente…pero te diré que el día que la conocí y supe que jamás volvería a ser el mismo, fue en este mismo lugar, y en este barco. Una tarde fría de noviembre sentado en el muelle absorto en el paisaje le vi a lo lejos ausente de la vida caminaba descalza con sus tacones en su mano izquierda y acomodándose el cabello mientras el viento hacía que su vestido azulado volase sobre sus bellas piernas. Era un enigma saber que hacía ahí y mas vestida tan elegantemente, parecía que se hubiera escapado de algún evento especial. Solo recuerdo su mirada displicente, sonriente pero con una mueca de aventura que me arrebataba el corazón en un segundo, me presenté con ella al instante, le propuse sentarse, dar un paseo, que me contara su vida, todo. Nunca me había atrevido a tanto pero incluso le propuse el nadar en el lago, me vio durante un largo segundo…ahí estábamos ambos desconocidos, jóvenes y amantes de la aventura…una cita en el agua, en ropa interior, con los ojos cerrados y el corazón abierto a cualquier cosa que fuese parte aguas de aventuras fue el inicio que culminó con esta carta que hoy me traes. Nos mentimos, nos hicimos amantes, nos dijimos toda la verdad…pintamos nuestros cuerpos con nuestros besos y recorrimos cualquier cantidad de lugares entre luciérnagas que solo veían como las almas perdidas se habían encontrado. Por ella fui poeta, pintor, psicólogo y aventurero…días enteros caminando de la mano por iglesias e infiernos, por inviernos y otoños atrapados en la burbuja de lo inimaginable y la rutina. Te diré que nunca sentí tal inspiración, pude haber atravesado los pantanos de mis miedos, ansiedades y represión de esas emociones…su amor fue el parte aguas de mi vida, el inicio de un nuevo horizonte entre tantas nubes grises…al día de hoy después de tanto que he dicho a través de mis obras, aún tengo por decirle lo que la quiero pero solo a ella, mi inspiración se fue y en la discreción no pude ponerme en contacto mas con ella. hemos perdido la privacidad, el contacto con las personas…ahora creo que su recuerdo es tan fuerte que diario vengo hasta aquí su lugar para navegar en el lago que ahora le pertenece…esta carta es lo que me queda de su recuerdo además del corazón roto, no existen fotos ni conexiones ni amigos en común…éramos tan unidos que no conversamos vinculo alguno salvo el de las almas perdidas que se encontraron. En este momento de mi vida no me importa mas nada si el mundo sabe mi historia tan privada en una vida tan publicada. El amor en un vaivén, emociones que deben vivirse, sentirse, palparse, se vale gritar, llorar, cantar, pintar, poetizar, todo en su nombre, es locura permitida, es inspiración que siempre ilusiona como la imagen de este atardecer que todos los días viene a nosotros. 

La noche llegó al lago, el periodista y el artista tomaron sus caminos nuevamente, se dijeron adiós y prometieron encontrarse nuevamente, ambos estaban alegres y sentían esa libertad de la vida al hacer eso que te gusta y expresar aquello que sientes. La entrevista se anunció y fue todo un acontecimiento…nunca se había captado al artista en tal apertura, compartiendo su estado de animo y esa historia al final del día…después de hablar de todo y de nada, su humanidad mostrada a su público, a sí mismo, como nunca antes en televisión. El periodista fue felicitado mientras su teléfono no paraba de sonar hasta que recibió un mensaje…que solo decía gracias por todo…número desconocido.

Cuentan que a la casa del artista llegó una carta en un color llamativo con un cuadro adherido a ella, debía entregarse y firmarse solo por él, le fue llevada a su biblioteca, en cuestión de segundos tomó las llaves del auto ignorando al chofer y se encamino rumbo al lago, sus ojos de nuevo se tornaron rojizos pero expectantes, llegó carta en mano y ahí sentada en el muelle…estaba ella, su figura relucía tan hermosa como siempre en ese vestido que continuaba manteniendo ese tono azulado…se sentó a su lado y a punto de pronunciar una palabra, ella le beso y le dijo: -¿aún sabes nadar?…el artista lágrimas cayendo por su rostro, sonrío y se arrojó con ella al lago…el atardecer de ese día en el Mundo de Morfeo duro un instante que vale un para siempre”