jueves, 11 de julio de 2013

La Pintura

“La lluvia apenas se lleva la humedad, por unos minutos baña un poco las calles y las casas deteniendo ese calor abismal que cada tarde abruma la ciudad, tan cambiante es la vida que incluso la naturaleza participa en ella, tan enigmático y sencillo ver las gotas caer que nos invade de nostalgia y de sueños rotos o de sueños vividos. Algunos comentan que las pesadillas siempre traen mensaje y nos invita a recorrer esos pasillos que considerábamos cerrados. Desde la ventana se ve a los niños comenzar a correr sintiendo el agua mojar sus cuerpos, la gente entra y sale, él lo ve todo desde su lugar privilegiado. Su misión es la de entretener, de servir, presente todos los días, provocando que los invitados se sientan como en casa. Añoso y preocupado, adolorido de sus rodillas siempre iba y venía por la barra o había días que se recargaba en las afueras contemplando las calles. Había visto mucho y había hecho mucho pero su mente durante los últimos días comenzó a perderse de vez en cuando. Sus empleados y amigos lo habían notado en el trato y en sus ojos que a veces se tornaban rojizos e inertes perdidos quien sabe en que parte de su mente. Estaba viejo decían unos, le hacen falta unas vacaciones decía otro, y otro decía así es la vida, la felicidad va y viene. Él como encargado del lugar, era el reflejo, si su animo decaía el lugar lo sentía, fiel a su estilo, esa noche de buen humor ofrecía los tragos en la barra y saludaba a todos lo que lo conocían. Sonreía, degustaba las buenas conversaciones y ofrecer los conceptos de su lugar, la banda rompía el lugar con el estruendo de la música, tenían más de un año tocando ahí y sus letras gustaban. Hoy estaban de aniversario y tocaban melancólicamente llevando a los clientes en los ríos de la amargura y dulzura. Brindaron una y otra vez, hasta que el cantante dijo que hoy tenían una invitada especial para que cantase con ellos. Hubo aplausos y ella subió al escenario. La tonada fue familiar y la guitarra sonaba como nunca y rompía de nuevo el corazón del encargado cuyo rostro se transformó en un instante a medida que la canción avanzaba, no lo podía controlar, sus ojos rojos como la lava y sus lágrimas transparentes como el cristal le hicieron dejar los tragos a medio servir y las sonrisas a medio aparecer, entró a la cocina y escapó por la puerta trasera al callejón, y ahí lloro ante la lluvia que mezclaba sus lágrimas con el agua.  Todo se rompe. La estrella explota, la lluvia se evapora, incluso el Sol se va entre las montañas y los hombres lloran las ausencias, las partidas, los besos recordados, los abrazos permitidos como él. Esa canción le recuerda tanto a ella que se perdió en la penumbra de una noche tan lluviosa como esta, jamás puede escuchar esa canción y hoy no es la excepción, nadie lo sabe o bien a nadie le importa porque eso ocurrió hace muchas lunas. Volvió al trabajo, con el corazón desgarrado y la mirada perdida, al final de la noche, les habló a sus empleados disculpándose de su actitud los últimos días, les dijo estaré ausente un par de días y se marcho. Ese día batalló como nunca para conciliar el sueño, sus lágrimas continuaban en su rostro y el marchito recuerdo de esa maldita canción lo llevó a pasar una noche en vela durmiendo solo por ratos, al amanecer tomó una decisión, marco un número telefónico y alisto su maleta. Todo se rompe, quiebra, mutila, despedaza, que importa el termino lo que importa son los hechos y él no estaba dispuesto a sufrir mas. Se marchó con los primeros rayos del Sol en el primer tren de la mañana, lo verdoso del camino, las paradas para estirar los pies, el vibrar del tren por los rieles y sencillamente no sentirse en control de todo sino ser llevado a través de este viaje que solo duraría un instante en una vida pero que serviría para aclarar la mente. Es un mundo aparte este de tomar vacaciones, eres diferente, el clima te gusta mas, disfruta de los tiempos muertos y de los activos pero este viaje tiene un propósito y no sabe que esperar, pero si sabe que tiene que verlo por el mismo. Bendita humanidad que hurga siempre en su corazón para sanar, sufrir, renacer, y sentirse vivo de nuevo ya que dejamos lo importante por lo urgente y lo mundano por lo romántico. Escribe y escribe sobre su teléfono, es una forma de ir preparando lo que dirá si es que todavía puede decirlo, es mejor tenerlo escrito que soltar abruptamente palabra tras palabra sin saber hacia donde van estas. Llegó casi al mediodía, bajó su maleta y solicito ir al hotel. No recordaba mucho la ciudad pero esta no había cambiado, de hecho conservaba esas calles adoquinadas, sus edificios rústicos aunados a esa vista que enamoraba a más de uno. Turismo era el nuevo termino para referirse a la ciudad, su crecimiento era notorio pero también su historia que permeaba en cada calle, cada edificio, lugares históricos y murales que resumían su arte en una zona particular. Se preguntó si aún permanecía ese dibujo que alguna vez significo todo para el, con temor dejó el hotel y se aventuró hacia el centro de la ciudad, recorrió la plazuela encontrándose con viejos conocidos que apenas reconocieron su rostro pero aceptaron su saludo, subió por el edificio municipal dirigiéndose hasta un apartado en uno de los balcones que daba justo a la plazuela, ahí en una pared barroca la pintura aun se conservaba, sus colores maltratados por el tiempo y sus figuras que sonreían ahora parecían realizar solo una mueca, tomados de la mano de frente uno al otro reflejaban esas gotas olvidadas de cariño y amor en una rutina cada vez mas común en el mundo actual. Era símbolo de la ciudad por aquella pintora que había regresado a la ciudad después de recorrer el mundo visitando y plasmando en galerías de arte codeándose con los artistas que tanto admiraba, él toco la pintura y  tomo una foto para que jamás en su camino se le olvidara ese lugar donde amó la vida, comió gustoso y ansioso en una fonda la cual tenía toda la vida en la ciudad, famosa por sus platillos pero sobre todo por sus imágenes de personas famosas las cuales recorrió con la mirada, el tiempo que no regresa se decía a si mismo, siempre hay que aprovechar el tiempo. Y así se adentro en el centro, subió los peldaños del edificio en tonos amarillo pulcro y entró a la escuela de arte. Recorrió todos los salones hasta llegar al de pintura, ahí abrió con cuidado la puerta mientras estudiantes pintaban sus ilusiones, pensamientos y miedos en ese tablón. No se percataron de su presencia, absortos en la clase y la modelo mientras la maestra supervisaba la obra y los patrones seguidos en el lienzo. Hablaba de técnicas, de formas, y los llevaba cual madre a sus hijos, por el destino y por esa sensación que solo se da con un ser que amaste, sintió su presencia y lo encontró ahí en uno de los rincones de esa amplia sala, y su cuerpo tembló. Los alumnos apreciaron la escena con asombro, nadie lo había visto entrar y nadie había visto a la maestra con ese rostro. Impactada, se pregunto todo pero de sus labios no podía emitir palabra alguna, sus ojos enrojecieron, su piel palideció pero de su boca solo el silencio se permitió, él se acercó le beso su mejilla, dejo un regalo en su escritorio con una nota y se marchó. Dejó la escuela y camino de nuevo al hotel, su cuerpo rígido y atemorizado, había venido por una razón a intentar que no doliera mas, que fuera una de esas pesadillas caóticas que parecían durar años, que dolía de solo recordar. Todo había cambiado, el cielo, los jardines, la mirada de las personas, incluso el olor a tierra mojada ahora se había esfumado, pero hoy todo habría de terminar o el corazón se curase o sangrase hasta morir. Y así con el alma en un hilo como quien ya no busca sino quiere resolver los para que y los por que, espero en ese lugar donde las almas perdidas se encuentran, donde su historia tendría una noche mas para saciar todos esas emociones que llevaban ahí ocultas en el fondo de los corazones rotos. Ahí en el mismo lugar de siempre, esperaba con la noche repleta de emociones envueltas en esa ciudad donde el centro aglomeraba bares, iglesias, palacios y esos poetas sentados en la plazuela devorando letra tras letra, esperó y esperó, y la gente comenzó a irse, se convertía en una noche pesada por su ausencia, tal vez había llegado demasiado tarde se dijo a si mismo mientras veía la hora una y otra vez. Suspiró en el balcón por última vez mientras las estrellas habían aparecido en el firmamento,  bajo su mirada derrotado arrojando la ultima gota de fe por sus ojos cuando de entre los poetas una silueta vestida de blanco con tacones negros y una mirada que curaría el corazón mas roto caminaba rumbo al palacio, robó miradas, desafió suspiros y con su desdén evadió las invitaciones, sus pasos en la escalera dejaban huella como lo es quien te roba la sonrisa y desnuda el alma, ahí con regalo en mano portaba en su cuello aquel dije del que tanto habían hablado y esos aretes que brillaban pero no tanto como sus ojos eternos los cuales no ocultaron su sorpresa al ver el mantel en el suelo acompañado de las velas y una botella congelada en el suelo. Destapó la botella mientras los dos recargados sobre la pintura apreciaban el firmamento, ella sirvió, el brindo. Abordaron los ayeres, los presentes y del futuro, parecían dos personas cuyas vidas se separaron pero sus corazones volvían a encontrarse. Se dice que el tiempo cura todo, que desengaña a los hombres y les dice que no deben apegarse a una vida tan corta y de un corazón tan frágil, porque no es renovable, se agota pero el siempre se dijo que volvería cuando estuviera listo y ahora aquí estaba frente a la pintora de su vida. Habló de esa canción que siempre retornaba a el y le rompía el corazón en lagrimas que se convertían en días tristes y en noches de insomnio, contó su escape y sus ideas perdidas en la nube de la vida y en el bar de la esquina. Se traicionó mas de una vez, y cada vez que una pareja se abrazaba, el añoraba de ella, la pintora de su vida, tienes todos los colores de mi alma…los que odio, los que adoro, los que no entiendo, los que su sola mención me producen sonrisa y lloró como un niño ante el amor de su vida arrojándose a su cintura mientras le pedía perdón como solo los tontos y locos entienden; ella lo abrazó tan fuerte que adolecía su alma y su coraza siempre puesta. Nos olvidamos de cómo amar por pensar como amar mejor le dijo ella, metemos el amor en un capullo y lo cuidamos tanto que olvidamos expresarlo para evitar lastimarnos, dejamos proyectos inconclusos y no resolvemos esos caminos sinuosos que representa abrir el corazón al mundo y a nosotros mismos y así, caemos en un abismo de rutina y comodidad. Lloraron, se pelearon, se reconciliaron, destruyeron sus vidas y sus planes durante la noche para besarse de nuevo una y otra vez en ese lugar que representaba todo en su historia, una oportunidad más de compartir la vida y el alma. Rieron juntos, se abrazaron mientras las estrellas del firmamento brillaban. La canción no dolía más porque el corazón cicatrizado y herido no sangraba más. La pintora se llevó sus lienzos a otra ciudad, el trayecto fue en tren tomada de la mano de el, su obra mas querida. Trajo sus colores y todo empezó de nuevo. Se dice que en esa ciudad turística de viejas iglesias, calles de colores y edificios congelados por el tiempo, la pintura permanece en el Palacio del Mundo de Morfeo donde incluso los corazones rotos se curan.”





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