“La carta se leía una y otra
vez, párrafo a párrafo, oración con oración, incluso los puntos de exclamación
y de pregunta se estudiaban. Su fecha no se sabía con certeza, si bien la
caligrafía de sus letras se entendía perfectamente como la suya, nadie se
animaba a decir si era de el, si le pertenecía y si fuese así, a quien le había
dedicado tal escrito con tal arrojo y cariño. Dañado por el paso del tiempo, la
tinta estaba un poco desgastada y el papel deteriorado pero eso no era problema
para los ávidos de su historia que llamaron a su casa por años esperando una
cita con el, una entrevista, unas palabras que salieran de su boca, que dejara
salir una opinión o verlo sumarse a alguna manifestación o evento social, pero
no, el continuaba en viajes, reuniones privadas o encerrado en su hogar de
playa. Mensajes y mensajes le dejaban, llamadas que jamás contestaba o mejor
dejaba que se cansarán de llamar para sentirse de nuevo en solitario, libre de
ataduras, de respuestas, de frases escandalosas o de vigentes análisis sobre el
mundo de ahora. El artista se decía regresó a su ciudad natal o al menos eso
parecía, autos salían y entraban además de reuniones que guardaban siempre un
secretismo. Su historia se había contado tanto al igual que su obra se había
estudiado que el mundo ya no parecía interesado en su vida sino en su ausencia.
Es por ello que la carta era un pase a tocar de nuevo a su puerta. el titular
de la televisora, periodista insaciable y contemporáneo del artista intentó
algo diferente se dijo que una carta solo debía ser contestada con otra carta y
entonces escribió a mano como solía hacerlo antaño, su escritura solida solo
llevaba un par de párrafos, claros y sencillos de leer. Era una amenaza o un
señuelo a cambio de ser entrevistado. Al cabo de una semana y ante la sorpresa
del periodista llegó una carta con un sello distintivo…el camino de las almas
siempre tiene una bifurcación, esa carta fue la mía. Venía hora y lugar, nadie
debía enterarse, el debería llevar su propia cámara y así fue como el artista
salió de nuevo a la luz. A las 5 de la tarde, con el crepúsculo por delante y
el lago de agua dulce bañado por las luces y los arboles esperaba por el
periodista, el artista le saludo desde el muelle, le saludo con ambas manos
invitándole a subir a un pequeño bote, accedió de inmediato, se sentaron
mientras el bote navegaba por el lago. Un escenario digno de pintarse, se
sentaron de frente al agua, y así duraron apreciando el paisaje, aves cruzaban
de vez en cuando por encima de ellos, el silencio de ambos y la voz de la
naturaleza le otorgaban ese aire poético pero había que empezar. El periodista
encendió una cámara portátil diciendo ¿empezamos?…el artista sonrío
melancólicamente asintiendo. Subió sus piernas a la orilla del bote mientras
rasgaba sus cabellos con las manos:
-
¿Cuánto
tiempo ha pasado? Preguntó el periodista
-
El
tiempo que sea necesario. Leí tu carta un par de veces, sin esperar mas que
otra de esas peticiones a externar mi opinión o hablar de mi trabajo, pero han
olvidado preguntar por mi vida
-
¿Por
qué te has alejado de la sociedad?
-
Permanezco
el mayor tiempo leyendo, durmiendo, olvidando y recordando…no había nada que a
la sociedad pudiera ofrecerle, carezco de ese sentimiento de compartirles algo
porque el interés en la vida y sus grotescas situaciones ya no me producen nada…me
alimento de la melancolía.
-
¿Por
qué este lugar? El periodista quería ser directo no conversar sino entrevistar
-
Me
enfrento a los demonios de la melancolía, de la tragicomedia y del cumulo de
explicaciones y que mejor que este lugar donde durante años navegué, reí y
lloré y aprendí de todos los que me acompañaron en paseos. Hoy puedo decir que
es el único lugar donde aun me sorprende la naturaleza y su paisaje
-
¿te
recuerda a la carta que escribiste? El periodista tenía el papel en las manos y
se lo entregó buscando esa reacción que los seres humanos tienen ante las cosas
que son parte de su historia…y tuvo razón, el artista perdió la compostura, sus
ojos se tornaron rojizos y brillosos como llamas del infierno a punto de
estallar
-
Todos
tenemos nuestra debilidad, nuestra fuerza, esa persona donde nos apoyamos para
levantarnos de nuevo. Gracias por entregármela, amigo. Me ha hecho sentir
escalofríos
-
¿Quién
fue ella? el periodista había investigado un poco y tenía una idea sustentada
pero en la vida no se puede asumir nada. Otra pregunta directa
-
Hablar
de una identidad sería ofenderla y decir su nombre me produce un sinfín de
emociones que no quiero sentir nuevamente…pero te diré que el día que la conocí
y supe que jamás volvería a ser el mismo, fue en este mismo lugar, y en este
barco. Una tarde fría de noviembre sentado en el muelle absorto en el paisaje
le vi a lo lejos ausente de la vida caminaba descalza con sus tacones en su
mano izquierda y acomodándose el cabello mientras el viento hacía que su
vestido azulado volase sobre sus bellas piernas. Era un enigma saber que hacía
ahí y mas vestida tan elegantemente, parecía que se hubiera escapado de algún
evento especial. Solo recuerdo su mirada displicente, sonriente pero con una
mueca de aventura que me arrebataba el corazón en un segundo, me presenté con
ella al instante, le propuse sentarse, dar un paseo, que me contara su vida,
todo. Nunca me había atrevido a tanto pero incluso le propuse el nadar en el lago,
me vio durante un largo segundo…ahí estábamos ambos desconocidos, jóvenes y
amantes de la aventura…una cita en el agua, en ropa interior, con los ojos
cerrados y el corazón abierto a cualquier cosa que fuese parte aguas de
aventuras fue el inicio que culminó con esta carta que hoy me traes. Nos
mentimos, nos hicimos amantes, nos dijimos toda la verdad…pintamos nuestros
cuerpos con nuestros besos y recorrimos cualquier cantidad de lugares entre
luciérnagas que solo veían como las almas perdidas se habían encontrado. Por
ella fui poeta, pintor, psicólogo y aventurero…días enteros caminando de la
mano por iglesias e infiernos, por inviernos y otoños atrapados en la burbuja
de lo inimaginable y la rutina. Te diré que nunca sentí tal inspiración, pude haber
atravesado los pantanos de mis miedos, ansiedades y represión de esas
emociones…su amor fue el parte aguas de mi vida, el inicio de un nuevo
horizonte entre tantas nubes grises…al día de hoy después de tanto que he dicho
a través de mis obras, aún tengo por decirle lo que la quiero pero solo a ella,
mi inspiración se fue y en la discreción no pude ponerme en contacto mas con
ella. hemos perdido la privacidad, el contacto con las personas…ahora creo que
su recuerdo es tan fuerte que diario vengo hasta aquí su lugar para navegar en
el lago que ahora le pertenece…esta carta es lo que me queda de su recuerdo
además del corazón roto, no existen fotos ni conexiones ni amigos en común…éramos
tan unidos que no conversamos vinculo alguno salvo el de las almas perdidas que
se encontraron. En este momento de mi vida no me importa mas nada si el mundo
sabe mi historia tan privada en una vida tan publicada. El amor en un vaivén,
emociones que deben vivirse, sentirse, palparse, se vale gritar, llorar,
cantar, pintar, poetizar, todo en su nombre, es locura permitida, es
inspiración que siempre ilusiona como la imagen de este atardecer que todos los
días viene a nosotros.
La noche llegó al lago, el periodista y el artista tomaron
sus caminos nuevamente, se dijeron adiós y prometieron encontrarse nuevamente,
ambos estaban alegres y sentían esa libertad de la vida al hacer eso que te
gusta y expresar aquello que sientes. La entrevista se anunció y fue todo un
acontecimiento…nunca se había captado al artista en tal apertura, compartiendo
su estado de animo y esa historia al final del día…después de hablar de todo y
de nada, su humanidad mostrada a su público, a sí mismo, como nunca antes en
televisión. El periodista fue felicitado mientras su teléfono no paraba de
sonar hasta que recibió un mensaje…que solo decía gracias por todo…número
desconocido.
Cuentan que a la casa del artista llegó una carta en un color
llamativo con un cuadro adherido a ella, debía entregarse y firmarse solo por
él, le fue llevada a su biblioteca, en cuestión de segundos tomó las llaves del
auto ignorando al chofer y se encamino rumbo al lago, sus ojos de nuevo se
tornaron rojizos pero expectantes, llegó carta en mano y ahí sentada en el
muelle…estaba ella, su figura relucía tan hermosa como siempre en ese vestido
que continuaba manteniendo ese tono azulado…se sentó a su lado y a punto de
pronunciar una palabra, ella le beso y le dijo: -¿aún sabes nadar?…el artista
lágrimas cayendo por su rostro, sonrío y se arrojó con ella al lago…el
atardecer de ese día en el Mundo de Morfeo duro un instante que vale un para
siempre”
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