“Todos las historias tienen un inicio y un final, ni bueno ni
malo, es, porque en la vida de los hombres en esta Tierra, la línea entre lo
malo y lo bueno, se ha hecho muy pequeña y es fácil de cruzar pero difícil de
mantener el equilibrio. Es mas un anhelo, unos pies bien cimentados en el suelo
pero siempre viendo las estrellas, la noche se ha tornado lluviosa pero ni eso
ha podido a alejar a las personas de este magno recinto, pensó en tantas noches
como esta apreciándola desde aquellos ojos color negro o desde los ventanales
de su residencia. Personas iban y venían, papeles en mano, gritos por el
teléfono, últimos ajustes. El lugar estaba abarrotado y él era la estrella.
Fijó su mirada por última vez en el espejo y recordó de donde había llegado, se
detuvo un minuto, dos, tres mientras escuchaba al asistente que se quedo
boquiabierto cuando le vio romper su discurso y el Orador le dijo tomaré 5
minutos. Su corazón se trasladó a esos días en su habitación. Su rostro
cambiaba a cada momento, expresiones recurrentes que se notaban en sus labios,
un reflejo que se acrecentaba en sus facciones, se decía a si mismo…romper las
reglas no siempre es malo, vivir al límite no siempre es fatal. Era su vida y
por sentir y ahogar ese vacío que siempre llegaba a su vida desesperado entre
la rutina y los métodos lógicos para vivir en sociedad, escapaba de ellos.
Fugitivo de mente y de ataduras, se revolcaba en sus pensamientos con tintes
filosóficos embarrándose de todos los autores y sus tintas, no había mesa de
discusión en la que no competía. Recordó sus inicios cuando oraba cual pastor
cristiano y debatía ideas cual científicos alemán, sabía su origen pero aun
buscaba su lugar entre los hombres. Ayudaba a sus cercanos, su círculo era
abierto pero cerrado, porque conocía la porquería del mundo y las consecuencias
de las decisiones. Sabedor de la historia de su país, de su pueblo, de si mismo
luchaba como todos los que desean subirse al templete a hablar. Siempre con ese
dije en forma de medalla que lo llevaba a todos lados. El Orador era fiel a su
estilo, cambiaba de colores, de vestimenta, de peinado pero siempre conservaba
su alma, no era vendible a cambio de nada su forma de dirigirte entre los
hombres y ante la vida. Erguido caminaba lo mismo que por restaurantes que por
callejones oscuros, un día dejo de temerle a la vida, contaba a sus seguidores.
Enfermo por una rara fiebre que lo tenía postrado en cama enfrentó a la muerte
mas de una vez, los que ya lo conocían dicen que no sabían distinguir entre el
sudor de su frente y sus lagrimas, sus sollozos se escuchaban en toda la
manzana…su tiempo fue dedicado a leer, empaparse de páginas de países
distantes, tierras desconocidas y filosofías occidentales y orientales,
mensajes que le llegaron al corazón y porque no, al alma. Forjó sus letras y
sus oraciones, su pensamiento y doctrina, lo había abandonado Dios se decía
pero como le ocurrió a Job y a Elías era solo para hacerlo mas fuerte y el
Orador había aceptado su desafío, no sería su fin…sería su renacer. Y hoy había
llegado aquí tras años de discursos, de logros y decepciones sobreponiéndose a
sus obstáculos, a sus miedos, aflicciones y sonrisas, estaba aquí ante la
multitud que hoy le acompañaba en campaña, la política se decía era un arte tan
maltratado y siempre tan eficaz. Tan mordaz, sin escrúpulos pero de vez en vez
veías esos ojos entre las personas ávidos de pasión por el conocimiento y el
trabajo para el pueblo, esta era su fe, los ojos de aquellos que creían en el.
Lustró zapatos, pisoteó formas, quemó documentos, olvidó sus orígenes pero todo
por el bien común se decía a si mismo mientras esperaba su turno. Traicionó a
algunos amigos pero porque apenas desde la cima podría guiarlos, abrazar ese
poder y sentirse venerado para gobernar, decirles que hacer, como hacer y hacia
donde ir. Se había hecho ruin, debatiéndose entre de donde venía pero adonde
quería ir, y hoy esa sensación le embargaba hasta hacerlo temblar. El
Revolucionario se convierte en Conservador en una noche, el Libertador se
convierte en Tirano en un día, el líder deja de serlo cuando impone su ley y no
comparte. Sabia que sus ideas se habían transformado, su camino también dejo de
ser lineal para empantanarse, rompió algunos principios pero no todos se decía
mientras se tomaba los cabellos, ¿Qué había hecho? ¿Cómo se volvería a subir a
ese escenario? Era el Orador se dijo, de pronto, su idea de aquellos días de
joven mientras hablaba en esa entrevista con aquella mujer de ojos negros y
mirada temerosa, retomó su compostura, hablaron de la vida, de los sueños para
su carrera y como quería ser recordado por la gente ¿Dónde estaría ella? ¿Estaría
aquí? Su asistente interrumpió justo a los 5 minutos y le dijo es hora. Sus
ojos se tornaron llameantes como el infierno a medida que escuchaba corear su
nombre, sentía temblar sus manos al sentir una fuerza que solo el poder da y
trastornado mas bien, poseído por esos gritos de la multitud, ajustó su corbata
mientras se arreglaba las mangas de la camisa y soñaba con esa silla donde
habría de sentarse por varios años, miles le esperan en el auditorio
abarrotado, repleta de pancartas y ataviados en sus playeras propagandistas,
agradece a todos por venir y sin discurso alguno empieza: “Bienvenidos, es una
noche perfecta, se que han padecido la lluvia incesante, que han estado parados
o sentados durante horas. Veo esta marea hecha por ustedes con los colores de
nuestra organización y me da mucho gusto que lo porten con orgullo porque solo
el orgullo propio nos da la paz interna. Venceremos todos los miedos, todos los
obstáculos y todas esas fallas que inundan nuestros corazones. Tenía preparado
un discurso, lo he roto en pedazos, ¿Por qué? Díganme soñador, loco o poco
profesional pero he tenido una visión, una alteración de mi mente que se todos
hemos tenido alguna vez en la vida. Tantas asesorías, tantos días en vela y
tanta propaganda han hecho que mis propuestas se escuchen en los confines de la
ciudad pero, ¿realmente se pueden? La respuesta es si. La pregunta es ¿queremos
llevarlas a cabo? La respuesta es no. Queremos el poder por el poder, el dinero
por el dinero, y es ahí donde me he detenido.”…El murmullo se hizo notar, y un
silencio denso se apoderaba del lugar solo interrumpido por su voz, Él Orador
volvía a ser aquel líder que se había perdido en el camino y continuo: “Noto
preocupación en mis asesores, en aquellos que hoy se convertirán en mis
detractores, pero seré breve…he recuperado el sueño y retomado mis principios,
me disculpo con ustedes, pero si vivimos de una mentira de tanto repetirla se
puede hacer realidad y yo no puedo hacerlo mas. Volveré a mis orígenes, sin
poder, sin trampas, sin saltarme obstáculos, dejare esto pero no a ustedes…que
gobernarán conmigo y no a mi lado, que serán escuchados y no solo oídos”…El
Orador se había hecho humano de nuevo, lloraba, gritaba, veía directo a los
ojos y con el corazón de frente para ser escuchado y escuchar. “Me iré de aquí
y rechazaré este poder que dolores de cabeza me causará, pero estaré presente
en mi nueva aventura de la cual escucharán seguramente, porque al corazón no se
le puede mentir siempre. Volverán los valores, los sueños, los trabajos duros y
para la gente capacitada, pero sobre todo, volverá la humanidad de nuestros
corazones y el poder de la gente, a los que me odien, les deseo todo el éxito
del mundo…no se mas comparsa de este circo. Gracias”…El Orador dejo el recinto
entre empujones y aplausos, entre abucheos y gente pasmada, salió por la puerta
trasera, arrojó el celular al jardín y caminó mientras los periodistas subían
información y corrían detrás de él para tomar sus palabras pero se perdió en
los jardines y cual vagabundo entre arboles y veredas recorrió hasta el lago
donde lo esperaba el puente oscuro y melancólico, ahí se quitó los zapatos y
empezó a mojarse los pies frente a la Luna cuyo reflejo se acentuaba en el
lago. Se sentía libre de nuevo, en una vida que había dado un vuelco y sin
embargo, no le había derrotado ni sus pedazos rotos le habrían atormentado mas,
no le importaba mas nada, solo buscar de nuevo esos horizontes que le otorgaran
su libre albedrío y poder de nuevo, ofrecer su discurso sin ataduras y su
escritura sin tachaduras, una silueta se reflejo sobre la Luna, la periodista
de hacía años se quito sus zapatos y se mojo los pies a un lado suyo diciéndole:
¿y bien? ¿Cómo le gustaría ser recordado? El Orador le sonrió viendo a través
de esos ojos negros como la noche y brillantes como el firmamento y le dijo:
Esa respuesta…la noche nos la brindará y la vida nos la dirá. Años después en
ese Mundo de Morfeo donde las noches son efímeras pero el amor es eterno, El
Orador de nuevo frente al micrófono mientras niños, adolescentes y adultos le
aplaudían, el con su mirada fija ante ellos y tomado de la mano de su ángel de
ojos negros, dijo: Bienvenidos, Es una noche perfecta…”
No hay comentarios:
Publicar un comentario