"La ciudad empezó a perder la calma al nublarse el cielo, no se podía ver nada allá arriba solo nubes oscuras y malintencionadas. El viento con su rostro color grisáceo soplaba muy fuerte, los perros temerosos aullaban presagiando algo, y la Luna había sido escondida bajo una cortina de nubes. Los niños tenían miedo y la gente corría a algún lugar para resguardarse. Se venia una lluvia torrencial, fuera de los pronósticos que una vez mas se habían equivocado. Daba la impresión que se caería el mismo cielo, en las casas se buscaban velas, pegaban cintas en las ventanas, y resguardaban aquello que pudiera quebrarse porque se iría la luz en cualquier momento. La ciudad se empezó a ver desolada, sin embargo, pasando por uno de los túneles del centro una pareja estaba sentada sin moverse. Se veían despreocupados, sonrientes y ajenos a todo. Leían un libro en voz alta sentados en un cartón que había cerca de ahí, ni siquiera se preocupaban ni sabían que tan fuerte se venia la lluvia mientras arriba la policía y los bomberos se declararon listos para atender cualquier situación allá afuera. Periódicos, revistas y papeletas chatarra pasaban volando cerca de ellos se venia la tormenta pero no se movían. Era su última noche en la ciudad o la primera de muchas y la policía los empezaría a buscar pronto. No es bueno escapar sin dejar rastro alguno, no es correcto huir de casa a estas horas. Apenas recuerdan como inicio todo, como esa tarde de hace años rompió los mundos en dos y los dejo aquí varados después de escuchar al corazón cuando la razón es la que debe vencer en días como estos. ¿Que seria mejor? que se prefiere en las historia? Una llamada, una mirada, una ilusión. Todo puede significar tanto y tan poco, los detalles de nuestra vida contrastan con lo material donde tenemos que tocar los trofeos, algo tangible, pero se puede tocar el alma? Se puede reflejar en una noche lluviosa, sin luces, sin rosas, sin grandes eventos lo que queremos decir. Quizás solo se ocupa un suspiro. Un beso, una caricia, una palabra. Seguían con la lectura del libro y hacían poesía en voz alta, cuando de repente la luz se fue. Se quedaron a oscuras, escuchando como las primeras gotas de la lluvia para después azotar fuertemente hasta hacerse un ruido incesante. Brillaba el pavimento a la salida del túnel, sonriendo cerraron el libro y se quedaron en silencio, esperando pacientemente que llegase la luz de nuevo, algún día tendría que pasar, algún día habría luz de nuevo. No todo es oscuridad en este mundo. Luz, oscuridad, es el ying, es el yang y ellos en la oscuridad o en la luz, disfrutarían de su noche sentados en el túnel antes que la policía los encontraran, antes que los celulares hicieran su ruido de nuevo por enésima vez, antes que la lluvia terminase y tuvieran que dar la explicación que ni ellos se han puesto de acuerdo en que decir, total a veces las explicaciones sobran. La lluvia continuaba y ellos se entretenían pintando con un pincel en las paredes haciendo dibujos burdos cual Picasso fracasados, se pintaban la ropa y después escribían frases debajo de los dibujos. Que importan si eran pistas, si decían algo realmente. Al oído se contaban historias de medianoche, hablando de fantasmas, demonios, locos y desalmados. Utilizaban la lluvia torrencial y sus relámpagos de vez en cuando para hacer mas fuerte la descripción de la escena, la forma como reaccionaban los personajes y después se jactaban de ser Stephen King o Alfred Hitchcock. Se escucharon algunas sirenas y asomaron un poco la cabeza pero no se fijaron en el túnel, quizás solo había sido falsa alarma. Los dos tomados de la mano se acomidieron a bailar en el canal que recién se había formado y llevaba el agua de un lado a otro. El agua les salpicaba los pantalones y la música provenía de sus labios. Románticos, idealistas, perseverantes de una historia de amor que no se desvanecerá aunque esta noche termine, aunque la Luna vuelva a salir y aunque suceda lo inevitable, eso que depara el mundo para nosotros llamado destino, llamado razón de vida. Se besaban suavemente tomados de la mano, con sus ropas pintadas y salpicadas de agua y lodo. Luego sentándose de nuevo, se abrazaron con el leve frío que empezó a llegar aun allá abajo mientras la luz parecía arribar poco a poco. Ella le leía en voz baja mientras el cerraba los ojos e imaginaba navegando juntos por las playas del país durmiendo en casas medio vacías, en hoteles de bajo nivel. Conocerían todo y hablarían de nada, destrozarían el materialismo y arrojarían por la ventana sus miedos para iniciar su propia filosofía, gozar de su propio idilio, de su inexacto romanticismo. Le quito el libro y lo dejo ahí tirado para abrazarle y decirle cuanto le gustaba estar a su lado. La lluvia empezó a menguar, el rostro del viento perdió su fuerza y calmo su ira. La luna rompió las cadenas y salio de nuevo, ahí brillante y redonda sonrió de nuevo, con el aullido de los perros allá afuera. La ciudad tomo rumbo de nuevo, y la luz regreso, pronto los buscarían, pronto se sabría la verdad y se caería el mundo, sin embargo, cuando tomas una decisión y el alma cae presa de ella poco se puede hacer para disuadirla. Se vieron por un instante y con un beso fuerte salieron del túnel, dejaron un mensaje en el contestador y compraron un boleto sin regreso. Al final Podría ser esta sea la ultima noche o la primera de muchas."
viernes, 22 de julio de 2011
miércoles, 6 de julio de 2011
Espera
“Tu cuarto tenía la luz encendida. El reflejo de la luz a través de la ventana iluminaba la calle. Y todavía no contento con eso. También veía tu silueta en la habitación. Estabas frente al tocador. Cruzando la calle, recargado en el auto con mi cerveza ya caliente de lo que estuve pensando en si debía tocar a tu puerta, marcar a tu celular o arrojar piedras a tu ventana. Pero no hice ninguna de esas opciones, no hice nada más que quedarme atesorando tu belleza desde afuera. No hice nada excepto quedarme como un jardinero frente a su rosa. Un cantante frente a su micrófono o el músico que no puede dejar de ver el piano pero no decide tocarlo. Un locutor con el mejor tema frente a sus ojos y sin decir nada. Y es que tu silueta me invitaba a decir tanto y tan poco. Tenía ganas de solo platicar, de verte, de saber que es esto esperando al otro lado de la calle. De dejar de soñar y ver a aunque sea por minutos una realidad que a menudo hace que coma las uñas. Siendo honesto que no me deja dormir y es que los sueños parecen ser reales. La historia jamás pensada, la aventura menos planeada y la vela de la ilusión encendida aumentando mientras yo todavía estoy considerando si eso es bueno o malo. ¿Se reirían de mí aquellos poetas? ¿Se desgarrarían las ropas aquellos locos de amor? ¿Se quedarían viéndome los trovadores como le huyo a la emoción de la atracción? Y es que no se como reaccionar a lo que veo en ti, a eso que parece esta sucediendo, a esa mano agarrando a la tuya, a esa tranquila forma de no estar en una cita intentando quedar bien. De no soñar con tus labios tanto como soñar contigo. De no pasar el tiempo pensando que no hacer mal, sino disfrutando como hago lo que deseo hacer. Pronto la policía hará su ronda y preguntarán que estoy haciendo hostigando a la hermosa mujer oculta tras esa silueta en la iluminada habitación. Quiero ser parte de ti y de tu mundo, quiero conocerlo todo y saborear todo lo que tenga tu aroma y tu toque. Entender yo que la ilusión ha llegado y hoy alimenta mi ser como agua cristalina que cae de una cascada. La luz se fue y con ello me quedé sin tu silueta. Me quedé ahí por unos minutos más y arroje la botella al basurero. Necesitaría algo más que alcohol para no pensar en ti o para pensar más en ti. ¿Acaso tengo miedo? ¿Acaso no quiero apresurarme? Lo se, hermosa. Necesitaría algo más que una noche entera frente al televisor para no pensar o pensar más en ti. Necesitaría quizás más que revisar los libros que en el aparador están esperando ser leídos de nuevo. Debería bajarme de nuevo del auto y cruzar esa calle, tocar, esperar como un tonto o un loco a que salieras y después comenzar con la triste e irreverente historia de que estoy haciendo aquí. Y comenzar a beber de ese delicioso aroma de tu cuerpo, a beber de ese majestuoso sabor de tus labios que aún ni siquiera toco y solo siento cuando beso tu mejilla, cuando lo rozo por error o por acierto. Y de contarte todo lo que sucedió esta noche, todo lo no sucedió esta noche. De porque estoy como un cazador que solo puede admirar a su presa pero no se anima a tocarla con sus manos porque puede no ser suficiente. ¿Sería esto interesante para soñar con un poema, sería esto indiferente para escribirlo en una historia o sería esto nada comparado con la canción mas romántica del trovador? Me embriagaré de alcohol pero mas aún de ti, dormiré sin ti pero soñando contigo a mi lado y la luz apagada”
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