miércoles, 28 de septiembre de 2011

El Mundo de Morfeo (2da Parte)

“Todos pertenecemos a ese gran campo verde de almas, navegando por el río de la vida que parte en dos aquello que vivimos y aquello que soñamos vivir. Mundo de Morfeo”

"Son apenas las 10 de la noche, y aún nadie sale de su casa, solo se escucha el viento que roza los arboles sacudiéndolos con su furia acertando los pronósticos que la radio ya había informado al publico mientras continúa su programa de tintes vampíricos, contando cuentos profundos sobre la muerte y la vida, los llantos de mujeres olvidadas por los Dioses y de los niños que sueñan pesadillas y justo ahora se encuentran bajo sus sabanas esperando que la noche no se les caiga encima, sin embargo, aun existen algunos que no les importa el futuro, que les va y le viene el mañana, abstraídos por la influencia de sueños postergados y de ilusiones creadas cada noche para luego comer de ellas y que se las lleve la tierra. Nunca seremos tan jóvenes como hoy y nunca sabremos como despertaremos mañana. ¿Qué hacer esta noche? ¿Qué hacer justo cuando el dolor de su cuerpo le absorbe la energía? Que sea este viento furioso, que sea esta población de nubes grises que llenan el cielo en unos minutos, quien le provea de respuestas y de vivencias. Pastillas para el dolor, reloj rojo para el pulso y la hora, sin olvidar la mueca que ahora le florece en su rostro enfrentándose a lo que parece será, la última lluvia de la época. Deseoso de interpretar tantos sueños que ha tenido últimamente, camina distanciado de todos y comparte con el cielo que se revuelca entre las nubes grises y las estrellas perdidas que ya no le importan a casi nadie. Hoy cambiará la Luna amarilla por esa rojiza que cada septiembre viene a nosotros.  Palidece ante tanta belleza de la naturaleza que le parece ridículo como hemos olvidado de disfrutar dichos paisajes. Saldrá en búsqueda del elixir de la vida, filosofía caótica enlazando ideologías que transformen de nuevo esta llegada de la lluvia en lo que registre su felicidad. Dejo el paraguas en casa y optó por llevarse  su sombrero y gabardina, su misión, encontrar las desdichas de la vida o la felicidad que dure toda la noche, se dijo.  Del cielo empezaron a caer gotas suaves y el, sonriente como nadie y triste como ninguno, caminó hacia aquel gran puente en el cual siempre se veía toda la ciudad, le encantaba postrarse ahí durante horas, fumar un cigarrillo, beberse atardeceres, llevarse anocheceres en el bolsillo para cuando la tristeza lo embriagara con su vino tinto y sangriento, pronto se iría a esa fiesta folclórica, donde, el siempre bienvenido alcohol y las sonrisas se encontrarían aunado a cientos de personas degustando platillos de todas las comidas posibles, desde mediodía se había llenado de vendimia organizado por los dirigentes de la ciudad, carruajes alegóricos, mascaras de papel adornaban la plaza. Un gran evento que solo se presenta una vez al año, había dejado de venir un par de años, sin embargo, hoy decidió por afrontar las botellas y las copitas que iban y venían, siempre estaba su fiel vendedor de placer otorgándole beneficios que se había ganado por ser leal, un intercambio siempre bienvenido en el mundo acá afuera. Relaciones sociales antes llamados trueques o si existe la frase “unas por otras”. Ahí  se alimentó de de la banalidad de este patriotismo olvidado carente de héroes, luchas olvidadas y solo gritó “Viva” una sola vez otorgado por tanto alcohol y tanta comida,  justo cuando sus dientes se asomaron ante la mirada de alguien que le guiño el ojo desde lejos. Adornada por un vestido blanco que apenas rebasaba sus muslos sin llegar a las rodillas, le sonrió en sus labios rojos como la sangre o románticos como el corazón. La sangre es la mejor descripción, vampírica y sedienta se acercó a el para decirle que le deseaba, invitándole a lugares mas oscuros y sin mucha gente alrededor. Extraño, pero siempre mundano, aceptó sin mediar muchas palabras y, caminaron  hacia los callejones del centro de la ciudad intrigados por lo que la noche sería. No sabe a quien invitó, se dijo, fuerte en su mente para sacar las ideas obtusas de lo incorrecto y lo inmoral. Ya no había tiempo para eso, ahora su versión de la vida es otra, es esta, otra noche en la jungla. Destruirá mundos y creará ilusiones para después pisotearlas, desahogando fantasías y soñando todo lo posible, viviendo de los placeres e invocando a los cuervos comerse sueños, seducirá su mente para conseguir lo que su cuerpo requiere, complicando corazones para arrastrar pasiones y frecuentando los altares del vampirismo que siempre corrompe y emana poder e inmortalidad, seducción perdida en el mundo donde habita el sol. Aquí solo existe oscuridad. Entre frases seductoras y poesías hasta ahora pérdidas pero que hoy han regresado por la moda de aquellos que pretenden rehacerse ante tanta inmundicia, aun existen noches donde quizás el amor se presente o la llegada de una nueva amistad. Experiencias sobran e historias faltan, el, las tomará una tras otra como lo ha hecho hasta ahora.  Carruajes van y vienen sobre la calle empedrada bañada por luciérnagas que han aparecido súbitamente ¿Dónde se habían ocultado? Su boca con restos de alcohol, su mente llevaba por la banalidad, su cuerpo tambaleándose entre tantas destrucciones pasadas, tomado del brazo por la joven del vestido blanco, atrapado por el aroma que su cuerpo emana acercándose a su cuello para besarle, suspirando en su cuello, se detiene. No entiende que pasa, quiere besarle pero una sensación de que ser visto por alguien le hace mirar en cualquier dirección para encontrarse con un carruaje cruzando la calle, encima de este, unos ojos negros cruzan la oscuridad postrandose en el, rompiendo los espejos de las pretensiones. Una alma gemela, unos labios rojos y una sonrisa que llena la ciudad con su vestido morado que parecía sacado de una escena de Fellini. Le dio un beso a su acompañante diciéndole gracias y cruzo la calle de inmediato, de fondo aun escuchó el rencor con que recibió ese beso, Pero su mundo ya había girado llevándose todas las ideas de la noche. La vida siempre te llama a cambiar, a camaleonizarte, a diferenciar lo bueno de lo diferente. Una nueva luz que rompa la oscuridad o que sencillamente refleje aquello que el corazón ha deseado. Subió al carruaje con ella apreciando sus ojos como se aprecian las estrellas en el cielo o las olas rompiéndose en el mar, diciéndole: probablemente esta sea una noche que no olvidaré aun si jamás nos vemos de nuevo o si seremos participe de un capitulo de esta vida carente de sentido, y ella asintió sonriéndole sin decirle si estaba en lo cierto o no.  En los edificios góticos los cuervos graznaban melodiosamente mientras el carruaje avanzaba y ellos bebían la copa de la conversación llenándola cada pisada que el caballo daba hacia adelante, cada que los fuegos artificiales alimentaban las almas de los hombres en la fiesta, ¿existe el amor a primera vista? ¿Existe esa sensación de haberse conocido durante toda la vida? El carruaje detuvo su marcha afuera de la posada. Es mi hogar por esta noche dijo ella. El hogar esta en el corazón dijo el y uno siempre regresa a los lugares donde amó la vida. Desde la posada, desglosando la vida en una conversación que duro la mitad de la noche, el cielo bañaba con sus lagrimas furiosas la ciudad y ellos atentos a la ventana apreciaban la lluvia caer y el viento acariciar los arboles creando música desde la naturaleza misma. En la jungla, aun existen lugares donde las almas se encuentran. Pintaron en la ventana húmeda sus frases, sus ideologías, sus razones del porque llevan la vida que llevan y porque el camino siempre tiene vertientes por donde avanzar, razones que nos hacen regresar pasos y borrar las huellas anteriores o iniciar una nueva ruta que nos guíe por lugares diferentes.  Ahí en esa posada con la música de fondo que impregnaba la mesa, encontró sus labios rojos entre las sabanas, que sea la vida la que anestesie con su Luna, su noche, con la búsqueda de sus labios que se resistan a su sonrisa aunque quizás mañana le pertenezcan. El futuro nos baña de incertidumbre, el pasado nos hace reír de recuerdos, y el presente, a ese, los amantes del mundo de Morfeo le exprimen la medula para vivir de instantes y no de futuros inciertos o pasados terminados. Besa con placer, abraza con fuerza, el corazón al frente, así viven aquí.  La conversación fue de 3 horas pero duro lo que dura un suspiro  y lo que se lleva la noche cada que llega el amanecer. Así se fue esta noche, plasmada sobre pinturas hechas con el pincel de la mano sobre el cristal. Afuera, entre los charcos que quedaron como resultado de estas furiosas lagrimas que el cielo lloró, ha llegado a su hogar. Se escuchan los pasos en la escalera. Los cisnes duermen, la Luna con su orilla mordida sonríe y los cuervos sueltan sus graznidos. La posada aun se mantiene en pie, hay días donde un carruaje con un caballo negro como la noche esta afuera, dentro una joven de vestido morado y labios rojos pinta sobre una ventana de cristal. Todo es valido en el mundo de Morfeo, nada esta prohibido, vuelas antes que caminar, sueñas antes de dormir, ríes cuando el Sol se va y pintas en paredes de cristal. Al final todos pertenecemos a ese gran campo verde de almas navegando por el río de la vida.”


jueves, 15 de septiembre de 2011

El Mundo de Morfeo


“Todo anochecer  tiene una historia por contarse en el mundo de Morfeo, cisnes negros bailaran en la guardia del loco que jacta de ser cuerdo.”

Esa frase fue escrita hace años, decenas de meses, cientos de días y de horas mejor no hablar, aun se encuentra en la pared de las escaleras. Y él que jacta de ser cuerdo, parece más loco en cada aventura, en cada caída que se destruye desde el techo y termina alcanzando el sótano.  Todo da vueltas a su alrededor, prefiere mejor cerrar los ojos ante una posible debacle que se avecina porque el corazón no le miente cuando sus palpitaciones se acrecientan sin razón alguna. Y es por ello que no comete el delirio de usar su teléfono, una larga lista de contactos aparecerá y destinado a utilizar yendo de la A a la Z, no encontrara quien escuche sus lamentos, sus progresivos argumentos del porque la sensación al sentirse abrumado por el cumulo de experiencias y tragicomedias que ocurren en su propio mundo debajo del mundo real, donde se explican de manera lógica bajo las reglas que ha impuesto la sociedad, moralidad susceptible a cualquier argumento que no se entienda,  acciones que no caigan bajo su gracia o sean cobijadas bajo la interpretación de una regla pactada. Siempre se debe luchar contra los vicios aun cuando estos parezcan ser buenos, se disfracen de dinero bien habido, de versiones orgullosas por realizar acciones que representen buenas causas, o bien esos son gustos y placeres para suplantar reacciones en nuestro propio ser, pero él no es así, no pretende tampoco serlo.  Ciertos patrones no entiende, el vive de locuras intrascendentes que lo llevan siempre a terminar en este sótano postergando sueños que se los lleva el viento o el derrame de alcohol entre otros tantos vicios, su mansión se ha perdido ante la modernidad que ha llegado para quedarse, haciendo de las relaciones un abismo cada día siempre y cuando lo permitamos y dejemos que se nos venza por lo cómodo que resulta hablar a través de esta tecnología que nos permite ser otros, opinar ante el mundo y jamás ser sometido al escrutinio de ver nuestros gestos reflejados en los ojos de quien nos escucha.  Su mansión se debate en el filo de la nueva y la vieja ciudad, en momentos se asoma desde una de tantas ventanas para apreciar la caminata de las personas, el ruido que ensordece los oídos llevado por los autos que se desplazan, y escucha sus voces contando mitos fantásticos de todos los que han vivido en su hogar, si tan solo supiera se dice entre dientes y mejor calla, el susurro de su otro yo le llama. El aventurero ese que pide salir a gritos porque la negrura de la noche se ha asomado de nuevo y esta harto de estar encerrado, debe sentir el calor de la ciudad, el aroma del sexo opuesto, ser libre porque cuidar el que dirán o el porque ser así no le importa mas. Hay noches para todo y su otro yo saldrá, es otra noche en la jungla. Es otro grito de ausencia del amor y sus derivados, su personalidad destructiva contra restando con su yo que quiere quedarse a dormir, aprisionado por una ansiedad que va comiéndoselo aunado al sentimiento de culpa que hoy lo embriaga como tantos días lluviosos. Ese yo temeroso, pulcro, cuidador de las situaciones y embelesado por hacer todo correcto, intentar ser mejor persona que ser lo que el, es. Es una lucha sin reglas y sin tiempo, lo mismo da si es toda la noche. La mansión con sus grandes pilares y ventanales que rozan los limites imaginativos del arte gótico, mas bien parece casa embrujada, una puerta de madera pesada con un cuervo tan negro como el cielo esta noche sin timbre alguno salvo la argolla que sirve para lo mismo, dos grandes pilares y una teja con la inscripción del apellido familiar aunado a la ventana que cual ojo único de ciclope cuida la mansión de sus enemigos, ahí se encuentra el estudio y el diván donde el que se jacta de cuerdo se recuesta todas las tardes a esperar la noche, a escrudiñar en periódicos y mas periódicos, a entender volúmenes de cuentos bíblicos y razones del como se llegó a este periodo violento, mundano y también encontrando respuestas a esa idea que siempre alcanza a rescatar todo lo perdido, la voluntad de querer y de vivir contra todo lo posible por sentir y compartir la existencia misma con sus ritos, rescatando almas que se iban camino al infierno. Tardes nubladas han pasado cientos de veces, se han atardeceres completos esperando que lo grisáceo del cielo se esfume pero no ha ocurrido, es un mal de la ciudad, es su característica especial como otras tantas ciudades en este país. Aquí escribiendo, estudiando, haciendo experimentos jugando con las palabras y las historias se oculta de lo que tanto le incomoda de las afueras, es un temeroso o mejor dicho para el, un precavido que quisiera mantener atado a este hogar, pero la noche siempre le torna susceptibilidad, arranques de adicción, denostando improperios contra los moralistas que no se atreven a salir en búsqueda de aquello que rompe los paradigmas y los convierte en un pan de cada día, resolviendo esos fuegos internos y sus desafiantes experiencias en promoción de los placeres. Bendita noche que arribaste de nuevo para que el deje de hacerse la victima y se dedique a vivir la vida como tal, a disfrutar, a romper corazones y delimitar sus sentires hacia lo que le plazca y le llene las expectativas, utiliza la puerta lateral para que nadie se percate de donde vive y menos que es aquel que vive en ese lugar olvidado.  Portando chaqueta que llega hasta el suelo protegiéndolo de la lluvia, del frío, de los sentimientos expresados, cabellos largos y oscuros. Cuanto ha cambiando el mundo, murmura, mientras cruza la calle de adoquín adornada por colores brillantes, adquisiciones realizadas para mejorar el turismo enalteciendo la ciudad y detener a quien ejerce el trabajo mas longevo del mundo, se debe cuidar la moral. Pero él no se distrae, camina ni rápido ni lento, solo lo hace enérgicamente. Ha optado por aquel viejo barrio donde siempre existe gente dispuesta a encender la llama de los vicios, poca luz y lámparas fundidas que se escrudiñan entre callejones y casas que no tienen pinta que alguien las habite salvo los malvivientes, cazadores de la carne, amantes de las pasiones desenfrenadas que no tienen nombre, allá va él, encaminándose a una de las tantas casas que existen en el viejo barrio manteniéndose de locos como el que entran y salen casi al amanecer, esta noche no deberá ser la excepción, la casa es de un solo piso llena de pasillos que van y vienen, dentro pinturas en grafiti de villanos, escritores, mártires decoran la casa. Todas las religiones pero sobre todo una gran cava de botellas que van desde el tequila hasta el vino tinto, del ron hasta el whisky, y no puede faltar barriles de cerveza amontonados, aquí no se le cobra a nadie, los amantes de la noche dejan dinero, joyas, prendas para tomar su botella, es un buen trueque, y así el que se jacta de ser cuerdo, destapa la botella alzando la copa y brindando ante los demás que sonríen cual vampiros a punto de atacar, bellas mujeres, viejos adinerados, señoras con anillo, aquí tampoco han llegado las clases sociales aunque siempre se sabe quien es quien o se entienden las jerarquías. De este lugar poca gente conoce, ya se olvidó como llegó aquí pero jamás se olvido de cómo regresar, se ha tomado  4 o 5 botellas de licor yendo cada minuto, cada trago hacia al abismo donde nada parece ser lo que es.  El ritual ya esta por empezar, los presentes se acercan al centro de una gran sala, que anteriormente servía de estudio, la Luna los sigue desde el tragaluz que hace salir el humo de la fogata que comienza a crecer, la pipa se pasa de mano en mano recordando a los nativos, a los adictos, bailando alrededor de esta gran fogata sin mascaras degustando el placer de vivir y de sentir el cuerpo hervir de fervor por el humo que ahora los embriaga o los hace alucinar. Todos bailan, todos cantan y uno que parece el líder de esta gran sala, les toca el hombro a cada uno de ellos susurrándoles al oído: “bienvenido seas, deja fluir aquello que sientes y desinhibe tus emociones no importa mas nada”. El loco pierde sus sentidos, alucina navegando en playas distantes, descalzo sintiendo el poder del mar y ve de vez en cuando un rostro familiar que siempre le sonríe a pesar de que en un instante el mar se embravece y el cielo se tiñe de gris, siempre le acompaña, le dice que este tranquilo, no existe el temor aquí, solo el cariño pero enseguida desaparece y el vuelve al baile olvidando ese destello, tomándose de la mano de una dama sin tabúes que le roza con sus dedos los labios lamiéndose las uñas como los gatos e invitándolo a participar en tal apasionado acto que es el poder de la seducción, desde tiempos remotos esto ha sido repetido, emulado, y el apto para todo esta noche, le roba un beso tras otro, acariciándole su cuerpo en un arrebato de pasión comiéndose sus labios y su cuerpo a mordidas llevándose en cada movimiento una pizca de su ser, una pizca de oscuridad, la fogata crece y el tragaluz desahoga el humo hacia La Luna y la ciudad que aprecia como aquellos que abajo están, se convierten en lobos hambrientos, seducidos por encontrar el elixir de la vida reflejaran todo mañana en sus poesías, sus escritos, sus mundos encontrados dentro de sus mentes, en sus disculpas. Despertó justo cuando sintió la tierra moverse, en un instante, un escalofrío recorrió su cuerpo y limpiándose la boca sintiendo el ardor en la garganta se veía venir de nuevo, el día, se levantó y escapó de la casa sin despedirse de nadie, afuera aun se teñía el cielo de gris pero ahora era engalanado por un tono rojizo estremeciendo su cuerpo al sentir el frío, camino y camino hasta llegar a su mansión, no había curiosos y subió las escaleras a paso acelerado esperando por la jaqueca que ya se sentía en su ser, una ultima mirada al telescopio en su estudio para ver a la Luna desaparecer y recorrer la ciudad, el ventanal le daba la vista que siempre le gustó desde que lo recuerda, ajustó el telescopio paseo por las casas de la ciudad y su corazón se paralizó, frente al ojo del telescopio en una de esas casas en color ladrillo la mujer que veía en la playa le saludó con una sonrisa y la mano en la ventana, casi se cae pero se quedo apreciando su belleza, sin saber que decir, su otro yo alzó la mano diciendo hola. Ella correspondió con un hola en sus labios, tenia grandes y bellos ojos grises como el cielo, el destello del amanecer le derivaba en su bata de dormir un aire angelical, él sintió su corazón desfallecer. Describirá durante todo este día, la bondad que percibe en sus ojos, relatará los sueños que vienen a su mente o incluso descubra que se encontraron en vidas anteriores, vivieron con el corazón abierto el cariño y las gotas de amor.  Escribirá sobre ella, será su musa y las siguientes noches, no cree regresar al viejo barrio ni tampoco al sótano, saldrá en la tarde gris con sus tonos rojizos caminando por las calles adoquinadas y al llegar a su casa, la historia de aquel se jacta de ser cuerdo, cambiara. Habrá Cisnes negros bailando en el estudio y el perdido en los ojos de ella, visitarán el mundo de Morfeo.”

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Luces de la Calle



Entre espinas caídas y rosas olvidadas, los Jardines oscuros
De mi corazón se llenaban de plantas caóticas, llenas de colores
Grises y crayones negros debatiéndose el poder de mi vida
Y de mis sentimientos, iba rumbo al abismo

 Plantas viciosas fueron creándose alrededor de mi persona,
De mis sueños y de mis miedos, llevaban la estela del desamor
Y de las locuras, reflejadas en actos que el alcohol comandaba
Cual ejército en búsqueda de pasión desmedida

Poseído estoy por una extraña adicción, empecé deseándote
Para después tenerte y no soltarte, embelleces mi caótico mundo
Resolviendo hasta los detalles mas insulsos y batallas inestables
De mi propio ser, estas aquí cuando todos se van

Estas aquí cuando ese vacio aparece los domingos como raíces
Comiéndose las plantas, al aparecer lagrimas sin razón alguna o
Sin sufrir de un sentimiento que cambie el tenor de la noche, una
Obra que se sustenta en la virtud de estar en brazos tuyos y no
Más de los vicios

¿Así se define el amor? Una luz en oscuros callejones, un farol iluminando
Insufribles noches que definen el color de la vida o diciéndolo mejor la pintura
Del alma, ¿Qué hacer con el? Con sus subidas y bajadas, irme al mundo
Real donde todo parece sobrellevar y no existen ruletas rusas mi corazón lo
Sufrirá, vive de sueños efímeros que se pierden en el aire,

Vive de poesías inalcanzables y de prosas estoicas que se sostienen
De personajes heroicos que se desenvuelven como si nada les doliese,
Pero nosotros somos diferentes y únicos, eres lo que sustenta mi camino,
Alimento de mi ser, ¿así se define? Esta noche sin luna, lo dejare inconcluso

No mas noches pretenciosas hurgando en la maleza, me he decidido a disfrutar
De lo que aquí existe, degustar como un pequeño las gotas de lluvia, las noches
Sin luna, y los besos que lleguen al alma, irrumpir en tu habitación de madrugada
Quedándome hasta que el sol aparezca, esos serán eternos amaneceres, una luz
En oscuros callejones, me cuestiono, ¿así se define el amor?