“Todos pertenecemos a ese gran campo verde de almas, navegando por el río de la vida que parte en dos aquello que vivimos y aquello que soñamos vivir. Mundo de Morfeo”
"Son apenas las 10 de la noche, y aún nadie sale de su casa, solo se escucha el viento que roza los arboles sacudiéndolos con su furia acertando los pronósticos que la radio ya había informado al publico mientras continúa su programa de tintes vampíricos, contando cuentos profundos sobre la muerte y la vida, los llantos de mujeres olvidadas por los Dioses y de los niños que sueñan pesadillas y justo ahora se encuentran bajo sus sabanas esperando que la noche no se les caiga encima, sin embargo, aun existen algunos que no les importa el futuro, que les va y le viene el mañana, abstraídos por la influencia de sueños postergados y de ilusiones creadas cada noche para luego comer de ellas y que se las lleve la tierra. Nunca seremos tan jóvenes como hoy y nunca sabremos como despertaremos mañana. ¿Qué hacer esta noche? ¿Qué hacer justo cuando el dolor de su cuerpo le absorbe la energía? Que sea este viento furioso, que sea esta población de nubes grises que llenan el cielo en unos minutos, quien le provea de respuestas y de vivencias. Pastillas para el dolor, reloj rojo para el pulso y la hora, sin olvidar la mueca que ahora le florece en su rostro enfrentándose a lo que parece será, la última lluvia de la época. Deseoso de interpretar tantos sueños que ha tenido últimamente, camina distanciado de todos y comparte con el cielo que se revuelca entre las nubes grises y las estrellas perdidas que ya no le importan a casi nadie. Hoy cambiará la Luna amarilla por esa rojiza que cada septiembre viene a nosotros. Palidece ante tanta belleza de la naturaleza que le parece ridículo como hemos olvidado de disfrutar dichos paisajes. Saldrá en búsqueda del elixir de la vida, filosofía caótica enlazando ideologías que transformen de nuevo esta llegada de la lluvia en lo que registre su felicidad. Dejo el paraguas en casa y optó por llevarse su sombrero y gabardina, su misión, encontrar las desdichas de la vida o la felicidad que dure toda la noche, se dijo. Del cielo empezaron a caer gotas suaves y el, sonriente como nadie y triste como ninguno, caminó hacia aquel gran puente en el cual siempre se veía toda la ciudad, le encantaba postrarse ahí durante horas, fumar un cigarrillo, beberse atardeceres, llevarse anocheceres en el bolsillo para cuando la tristeza lo embriagara con su vino tinto y sangriento, pronto se iría a esa fiesta folclórica, donde, el siempre bienvenido alcohol y las sonrisas se encontrarían aunado a cientos de personas degustando platillos de todas las comidas posibles, desde mediodía se había llenado de vendimia organizado por los dirigentes de la ciudad, carruajes alegóricos, mascaras de papel adornaban la plaza. Un gran evento que solo se presenta una vez al año, había dejado de venir un par de años, sin embargo, hoy decidió por afrontar las botellas y las copitas que iban y venían, siempre estaba su fiel vendedor de placer otorgándole beneficios que se había ganado por ser leal, un intercambio siempre bienvenido en el mundo acá afuera. Relaciones sociales antes llamados trueques o si existe la frase “unas por otras”. Ahí se alimentó de de la banalidad de este patriotismo olvidado carente de héroes, luchas olvidadas y solo gritó “Viva” una sola vez otorgado por tanto alcohol y tanta comida, justo cuando sus dientes se asomaron ante la mirada de alguien que le guiño el ojo desde lejos. Adornada por un vestido blanco que apenas rebasaba sus muslos sin llegar a las rodillas, le sonrió en sus labios rojos como la sangre o románticos como el corazón. La sangre es la mejor descripción, vampírica y sedienta se acercó a el para decirle que le deseaba, invitándole a lugares mas oscuros y sin mucha gente alrededor. Extraño, pero siempre mundano, aceptó sin mediar muchas palabras y, caminaron hacia los callejones del centro de la ciudad intrigados por lo que la noche sería. No sabe a quien invitó, se dijo, fuerte en su mente para sacar las ideas obtusas de lo incorrecto y lo inmoral. Ya no había tiempo para eso, ahora su versión de la vida es otra, es esta, otra noche en la jungla. Destruirá mundos y creará ilusiones para después pisotearlas, desahogando fantasías y soñando todo lo posible, viviendo de los placeres e invocando a los cuervos comerse sueños, seducirá su mente para conseguir lo que su cuerpo requiere, complicando corazones para arrastrar pasiones y frecuentando los altares del vampirismo que siempre corrompe y emana poder e inmortalidad, seducción perdida en el mundo donde habita el sol. Aquí solo existe oscuridad. Entre frases seductoras y poesías hasta ahora pérdidas pero que hoy han regresado por la moda de aquellos que pretenden rehacerse ante tanta inmundicia, aun existen noches donde quizás el amor se presente o la llegada de una nueva amistad. Experiencias sobran e historias faltan, el, las tomará una tras otra como lo ha hecho hasta ahora. Carruajes van y vienen sobre la calle empedrada bañada por luciérnagas que han aparecido súbitamente ¿Dónde se habían ocultado? Su boca con restos de alcohol, su mente llevaba por la banalidad, su cuerpo tambaleándose entre tantas destrucciones pasadas, tomado del brazo por la joven del vestido blanco, atrapado por el aroma que su cuerpo emana acercándose a su cuello para besarle, suspirando en su cuello, se detiene. No entiende que pasa, quiere besarle pero una sensación de que ser visto por alguien le hace mirar en cualquier dirección para encontrarse con un carruaje cruzando la calle, encima de este, unos ojos negros cruzan la oscuridad postrandose en el, rompiendo los espejos de las pretensiones. Una alma gemela, unos labios rojos y una sonrisa que llena la ciudad con su vestido morado que parecía sacado de una escena de Fellini. Le dio un beso a su acompañante diciéndole gracias y cruzo la calle de inmediato, de fondo aun escuchó el rencor con que recibió ese beso, Pero su mundo ya había girado llevándose todas las ideas de la noche. La vida siempre te llama a cambiar, a camaleonizarte, a diferenciar lo bueno de lo diferente. Una nueva luz que rompa la oscuridad o que sencillamente refleje aquello que el corazón ha deseado. Subió al carruaje con ella apreciando sus ojos como se aprecian las estrellas en el cielo o las olas rompiéndose en el mar, diciéndole: probablemente esta sea una noche que no olvidaré aun si jamás nos vemos de nuevo o si seremos participe de un capitulo de esta vida carente de sentido, y ella asintió sonriéndole sin decirle si estaba en lo cierto o no. En los edificios góticos los cuervos graznaban melodiosamente mientras el carruaje avanzaba y ellos bebían la copa de la conversación llenándola cada pisada que el caballo daba hacia adelante, cada que los fuegos artificiales alimentaban las almas de los hombres en la fiesta, ¿existe el amor a primera vista? ¿Existe esa sensación de haberse conocido durante toda la vida? El carruaje detuvo su marcha afuera de la posada. Es mi hogar por esta noche dijo ella. El hogar esta en el corazón dijo el y uno siempre regresa a los lugares donde amó la vida. Desde la posada, desglosando la vida en una conversación que duro la mitad de la noche, el cielo bañaba con sus lagrimas furiosas la ciudad y ellos atentos a la ventana apreciaban la lluvia caer y el viento acariciar los arboles creando música desde la naturaleza misma. En la jungla, aun existen lugares donde las almas se encuentran. Pintaron en la ventana húmeda sus frases, sus ideologías, sus razones del porque llevan la vida que llevan y porque el camino siempre tiene vertientes por donde avanzar, razones que nos hacen regresar pasos y borrar las huellas anteriores o iniciar una nueva ruta que nos guíe por lugares diferentes. Ahí en esa posada con la música de fondo que impregnaba la mesa, encontró sus labios rojos entre las sabanas, que sea la vida la que anestesie con su Luna, su noche, con la búsqueda de sus labios que se resistan a su sonrisa aunque quizás mañana le pertenezcan. El futuro nos baña de incertidumbre, el pasado nos hace reír de recuerdos, y el presente, a ese, los amantes del mundo de Morfeo le exprimen la medula para vivir de instantes y no de futuros inciertos o pasados terminados. Besa con placer, abraza con fuerza, el corazón al frente, así viven aquí. La conversación fue de 3 horas pero duro lo que dura un suspiro y lo que se lleva la noche cada que llega el amanecer. Así se fue esta noche, plasmada sobre pinturas hechas con el pincel de la mano sobre el cristal. Afuera, entre los charcos que quedaron como resultado de estas furiosas lagrimas que el cielo lloró, ha llegado a su hogar. Se escuchan los pasos en la escalera. Los cisnes duermen, la Luna con su orilla mordida sonríe y los cuervos sueltan sus graznidos. La posada aun se mantiene en pie, hay días donde un carruaje con un caballo negro como la noche esta afuera, dentro una joven de vestido morado y labios rojos pinta sobre una ventana de cristal. Todo es valido en el mundo de Morfeo, nada esta prohibido, vuelas antes que caminar, sueñas antes de dormir, ríes cuando el Sol se va y pintas en paredes de cristal. Al final todos pertenecemos a ese gran campo verde de almas navegando por el río de la vida.”
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