“Había una vez...en un pequeño
Reino donde habitaba una doncella de ojos oscuros como la noche y brillantes
como la luz del día, cuidada por su madre a todas horas en un mundo de cobardes
y usureros, la belleza y la inocencia eran codiciadas…el Reino era bien
conocido en tierras aledañas puesto que poseía un singularidad que atraía, fiel
reflejo de aquellos Jardines de Babilonia que aquel Rey mando construir para su
Reyna. Los jardines del Reino y sus grandes praderas así como sus flores de
todos los colores y aromas afloraban, los reinos vecinos visitaban a menudo la
tierra para cortar flores, recibir el aroma de sus pétalos al igual que los
amantes que se ocultaban entre su flora para besarse a ciegas. Su madre siempre
atenta hablaba con la doncella a menudo de esos forasteros de los que había de
cuidarse, conservar siempre la dignidad y no dejarse llevar por los mundanos
ritos del amor y sus placeres, la doncella asentía, siempre temerosa de esos
cuentos que escuchaba entre sus amigas de caballeros y lacayos, de dragones y
demonios, de sueños rotos y romances prohibidos…durante tardes enteras se
debatía entre vivir o no vivir, entre sentir o no sentir, el amor esperaba ahí
afuera en los brazos de un desconocido. La aventura impaciente le llamaba en
algún lugar ajeno a su tierra. Gustaba de cortar flores…lirios, girasoles,
rosas, lilas, su vestido en color rosado reflejado sobre ese cuerpo tan hermoso
y sus ojos negros, era un oasis en el desierto. Consciente de que su permiso
hasta cierta hora y determinados lugares, la doncella desde su castillo con la
mano en su barbilla se asomaba para ver a la gente congregada alrededor de las
chozas y el mercado de la ciudad donde se realizaban las operaciones
comerciales, mientras caballos y caballeros iban y venían. Sus flores eran las más
vendidas y mañana podría ejercer ese rito urbano del trueque. Ese día camino al
mercado decidió vender sin su título de princesa, se vistió totalmente
informal, escapo del castillo y camino durante varios minutos a paso lento para
evitar cualquier obstáculo, quería
valerse por si misma, sentir lo que sentían ellos sin títulos trabajando
siempre…se situó en un lugar diferente esta vez. Ávida de algo nuevo, se
encontró en el mercado como una persona mas, sus flores se vendían solas y ella
contaba y contaba monedas ilusionada porque sus ventas eran reflejadas por su
trabajo y no por su titulo. Y así al final de la jornada contenta por sus
ganancias, de regreso al castillo, descubrió el circo de la ciudad…desde niña visitaba
las carpas de los circos cuando el Rey debía asistir a algún acto de protocolos
o los circenses querían agradecerle la estadía y visitaban el palacio. El circo
era enorme, mas bien era una feria, se aventuró entre las carpas y se introdujo
en una de ellas…el teatro guiñol donde esos titiriteros amantes de contar las
historias, creando personajes de cartón, usando esas manos mágicas para
interpretar historias…impactada por sus movimientos y las sonrisas que
resonaban dentro de esa carpa. La doncella recorrió cualquier cantidad de
carpas, juegos, actos de comedia y tragedia para enamorarse de esos cuentos que
ella nunca había tenido pues siempre había sido protegida por su madre en
espera de un buen partido. Todo lo que tenía eran sus flores que vendían de vez
en cuando, pero su felicidad aumentó ahí frente a esos personajes inventados.
La noche comenzó a llegar y la tarde a escaparse frente a ese cielo rojizo
siendo bloqueado por una lluvia que se avecinaba, la doncella comenzó a andar
aprisa corriendo para volver a su rutina, ahí frente a las primeras gotas que
comenzaron a caer mas fuerte a cada segundo, se refugió bajo unos grandes
arboles a esperar que bajase, de seguros sus padres estarían preocupados al ver
la lluvia torrencial y saber que su hija se había escapado, ahí cerro sus ojos ante
los fuertes relámpagos cuando su vista encontró una cabaña, se mojaba aun bajo
los arboles y los relámpagos continuaban. Se agarró su vestido y corrió lo mas
fuerte que pudo y toco abrumada la cabaña, la puerta se iluminó abriéndose al
instante, la luz le bloqueó su vista y al ingresar cual fue su sorpresa que se encontró con un mago ataviado con su
capa oscura acompañado de su sombrero verdoso y maltratado y un manojo de
cartas en sus manos, en su mano un anillo color azul brillaba. El mago estaba
de pie y una fuente detrás de el echaba agua hacia el cielo y no parecía
descender nunca. Alrededor de la cabaña juguetes que jamás había visto,
toboganes que desconocía, grandes ollas con burbujeantes gotas de una comida
cuyo aroma rebosaba de sabor. Impaciente por preguntar donde estaba y el porque
de la magnitud de dicha cabaña, el mago dijo: de seguro te preguntarás que
lugar es este…así que ten, y de su manga le otorgó unas flores como las que
ella cortaba…es tu cabaña, tu corazón, tu mente y esos sueños que hoy has
dejado. Aparecí por la única razón que tu vienes a mí… ¿buscas aventuras? ¿Qué
te gustaría ser? Aquí lo tienes todo y te acompañaré, te llevaré de la mano
hacia esos caminos donde no has caminado, a esos sueños donde no has llegado, a
tus raíces las cuales no has cortado…la doncella sonreía y no sabía que decir
salvo por esos ojos centellantes que le decían que fuera hacia delante…la vida
era muy corta para estar detenida. Aspiró las flores y le dio la mano al mago
que subió a la fuente y le dijo tapate tu nariz y se arrojaron por la fuente
que los llevó hacia arriba al segundo piso. Sentémonos ordeno el mago y aquellos
títeres de cartón cobraron vida para el asombro de la doncella, olían su
cabello con asombro y cantaban a su alrededor y ella feliz les sonreía mas
cuando le invitaron a bailar, no recordaba la ultima vez que lo había hecho. El
mago con su truco los alzo en el aire y tiro serpentinas alrededor acompañado
de dulces que caían en sus bocas. Una fiesta que se llevaba todos esos vacíos
en su estomago cuando sentía que la rutina se apoderaba de ella…a continuación
de la mano del mago el paisaje cambió y se encontró con su futuro. El castillo
estaba en ruinas y ella aún cortaba flores y caminaba al mercado acompañado ya
no de varios guardias sino de uno solo que parecía aun mas acabado que ella.
Era presa de aquello que se veneraba ya el mundo no era de reinas y reyes sino
una sociedad demócrata donde no había lugar para guardar las apariencias…el
mago se acercó a sus ojos brillantes como las estrellas y le dijo nunca se te
olvide ver hacia arriba pero sin dejar de ver donde pisas porque puedes
caerte…la doncella se acercó a esa mujer canosa conservando las joyas que ahora
se denotaban demacradas y se vio de frente con ella, la ilusión era muy real y
se despojó de las joyas y se las regalo al mago diciéndole que no eran las
joyas sino el carácter y la humildad lo que hacía a las reinas. Consciente de
lo mucho que estaba cambiando y de esa iluminación que sentía pasar por su
corazón, la doncella recorrió el bosque iluminado por luciérnagas y
duendecillos que el mago había dispuesto para que le acompañaran, eran colores
y luces que jamás había visto cual cuento de hadas ahí, ella camino entre
arboles y animales desconocidos, entre flores y música que no entendían de
donde venía hasta que apareció bajo el árbol tan grande que se perdía en el
cielo una caja grande cual tesoro pirata en cofre de madera. El mago le dijo:
esta es la caja de Pandora como aquella historia de la mitología griega pero aquí
solo se guardan tus sueños, es tu caja con tus horizontes, limites y aventuras
que solo tu conoces…lo que alimentes con tus actos y con el corazón ocurrirá,
te cuidará y siempre podrás recurrir a ella cuando te sientas perdida en el
cielo de la vida. Es tuya, y solo tuya. Tomo la caja entre sus manos y la
levantó y justo ahí el mago se esfumo así como la cabaña junto con el. De nuevo
se encontraba en el camino que llevaba a su castillo, la lluvia se había ido y
el arcoíris había aparecido, la doncella subió a la terraza donde sus padres la
esperaban…le abrazaron tan fuerte como nunca y ella se disculpó de su escape
cuando preguntaron que tenía la caja ella sonrió…es un regalo del cielo dijo y
se fue a su habitación. Se dice que en el Mundo de Morfeo, la doncella recorre
siempre los circos en búsqueda de aventuras, ahora sus flores son más
brillantes, su sonrisa más sincera y sus sueños siempre están ahí forjándose en
la caja. Del mago solo se sabe que aparece una vez cada 100 años para
recordarnos cuan importantes son los sueños.”
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