jueves, 22 de agosto de 2013

La Nota

“Afuera todo era ruido, un sonido beligerante nada armonioso que realzaba la ciudad y su noche, autos corriendo, gente hablando y el repiqueteo de la lluvia que se volvía impertinente a cada segundo. Era una noche especial, porque la Luna amarilla estaba ideal para encontrarse con el amor, con algo nuevo y un horizonte diferente al siempre planeado. El Gran teatro se alzaba cual antigüedad abandonada por el tiempo y las personas. Adusto, olvidado, refugiado en los anales del tiempo, apenas funcionaba. Sus puertas corredizas rechinaban al entrar dentro de este, en la recepción afiches de grandes artistas que alguna vez habían actuado en él. Maestros en su género, sus nombres coreados en esas noches de alarido, aplaudidos por el público. Añejo su piso continuaba deteriorado y maltrecho por el paso del tiempo y su pintura desfigurada, era una lucha contra el futuro y esta estaba siendo perdida. Las butacas están rotas y manchadas, su rechinar al sentarse suena por todos lados…un desperdicio. Construido bajo el hecho de ser el mejor teatro y con su gran acústica ahora añoraba tiempos mejores. La vista desde los palcos es excepcional aunque ahora se encuentran empolvados, aun se puede ver al artista desde una buena vista, ahí se sentaron Presidentes, intelectuales, deportistas famosos y actrices, pero hoy nadie esta, solo él. Sentado en una de las butacas de la primera fila con sus pies estirados y sus manos detrás de su cabeza y los ojos cerrados que aun si estuviesen abiertos se notará la mirada perdida. Viste un saco de color sangre, botas negras y esa camisa que siempre le acompaña, anillos de plata y lentes negros…es aquel que llenó estadios, departió en presentaciones especiales y recorrió el mundo haciendo eco de su nombre y su música, hoy es la sombra de aquel que fue. Añoso y maltratado, flaco y un poco descolorido, con la voz atormentada por esa tos que aparece cada 5 minutos yace ahí en espera de su presentación. Impera el silencio, faltan un par de horas y no se ve cola afuera ni gente moviéndose de un lugar a otro, es el final se dice a si mismo. Ya nadie le escucha, sus canciones se han olvidado y el toque de su guitarra ha perdido la genialidad. Es un mundo cruel dice como alguna de sus composiciones, venimos, estamos y luego en un momento perdemos el rumbo y nuestro lugar esta tomado, somos pasajeros, somos caminantes de una vida con final anunciado ¿Por qué aferrarse? ¿Por qué no irse y no volver jamás? Lo sabe por la música. Aún tiene algo que decir, que contar y en un instante puede ocurrir de nuevo el milagro, aunque dentro de él sabe que tiene más de 10 años sin escribir algo nuevo. En eso se ha convertido su vida, el pasado que viene una y otra vez, la melodía de sus canciones y los fans que con el han envejecido, les agradece siempre. Pero a cada concierto se da cuenta que son menos y que su arte esta muriendo como él esta envejeciendo. Suspira profundo y se enchina su piel al sentir la presencia de una sala vacía, estremeciendo su ser e invocando la presencia de un calmante que va directo a la boca y esa agua que tan amarga sabe sin una gota de alcohol, ya lo dejó al igual que los otros vicios que tanto alimentaron su alma y ahora atormentan su sueño. ¿Sus vicios? Abandonados ¿sus metas? Ninguna ¿su familia? Por ahí alejándose de su legado ¿su amor? El amor se fue hace tiempo de aquí. En el silencio del teatro, un teléfono suena, El Compositor busca por todos lados hasta encontrar el aparato, es su agente quien llama…lo escucha, lo escucha y asiente con su cabeza, ha perdido de nuevo. El show se ha cancelado, pocos boletos se vendieron, el lo entiende. Pide se le informe a la banda y le agradece. Ahora va en busca del trago que tanto necesita, romperá 4 años de retiro involuntario, siempre hay momentos para terminar con todo, para caer de nuevo, total el lugar esta vacío. Así es la vida sin aplausos se dice al subir al escenario y sentarse con los pies volando…un vaso de vidrio, una botella, su guitarra y la perdición que provoca la derrota y el olvido, hay días que sencillamente no se puede evitar el pasado, los recuerdos, hay noches en las que los anhelos, los triunfos y los besos futuros se pisotearon y viene el caos. Ahí entre luces apagadas, butacas solitarias, carente del gran sonido y los aplausos, se sumerge en los ritos urbanos, en los amores perdidos, en las letras olvidadas y resopla abatido, acaricia su guitarra, extensión de su ser y la rasga como se rasga el árbol de la vida y pegando un buen trago se olvida de todo. Letra tras letra, melodía tras melodía, el Compositor viaja con sus ojos cerrados y sus brazos abiertos como alas sobre las notas que lo acompañan desde niño por las avenidas de la vida, se escucha su espectacular manejo de la guitarra, notas que te hacen escuchar y no oír. Es la forma de conversar contigo a través de sus notas, su música, siempre se dice que aquellos que hablan con el alma suelen ser enamorados de la música. El vaso de vidrio se estremece en el templete mientras las botas chocan entre si. Sin luz, sin gritos de júbilo, ausentes los fans solo queda el hombre, no el mito. Y ahí se levanta y recorre el escenario recordando, sintiendo sus pies en el teatro empolvado, el público le ha olvidado, los grandes escenarios solo conservan los afiches de discos de oro, pero hoy es el y su sombra. Se enfrenta con ella retomando el sonido de la guitarra, las notas que vuelven a salir y ahí luchando contra ella como los griegos en su anfiteatro, perpetrando una lucha infinita que quizá culmine esta noche o mañana o pasado mañana pero habrá de arrojar sangre. Clap, Clap, Clap, ¡Bravo¡que lo devuelve al teatro vacío. Reconoce esa voz pero se niega a creerlo…no puede ser se dice mientras se rehúsa con la mirada a voltear pero el corazón no sabe de razones sino de sentimientos. Y ahí en la penumbra esta ella, inmaculada y real vestida con ese elegante vestido que apenas rebasa sus rodillas, caminando rumbo al escenario cuyo sonido solo es albergado por ese ruido de los tacones al pisar el suelo…el compositor se ha quedado en silencio pero ella le sonríe y le pregunta si puede subir…su respuesta no vino de los labios sino de bajar con sus brazos y llevarla arriba. Busco una silla tras bastidores y se la ofreció para sentarse…mientras el se sentó a sus pies. Una noche para el olvido de pronto se había convertido en una para el recuerdo. El compositor lágrimas en rostro tomó sus manos agradeciéndole el gesto de haber venido preguntándose como llegó hasta ahí, supo de su vida y le interesó venir…empezó por disculparse por la sala vacía, pero ella le dijo que parte de la vida es vivir de las consecuencias de las elecciones y que una noche diferente a todas no era tan malo. Agregó que para ella, sus canciones y su recuerdo prevalecerían para siempre como esta noche que escucho de la poca venta de su concierto en ese restaurante del que salió corriendo para buscarle. El compositor quería contarle su vida, sus disculpas, sus traiciones a esos principios, la ausencia para con su familia y el amor que había dejado escapar cual arena en las manos. Le dijo ella no vengo a que te disculpes, he perdonado nuestro amor y todas sus vertientes, aquellas que dejaron sangre y aquellas que dejaron alegrías…todo es parte de la vida y si estoy aquí es para verte de nuevo…saludarte, escucharte cantar, aplaudirte y reflejar en tus notas lo que alguna vez fueron luz e ilusión en nuestros corazones. El compositor en un arrebato de su compostura perdió el equilibrio y se dejo caer en sus brazos, tomó su mano y se la besó como tantas noches en tantos lugares diferentes lo hizo. Salieron x la puerta trasera rumbo a ese diminuto jardín en medio de tantos edificios que a pesar de la modernidad conservaba su austeridad ahí en una banca mojada el se quito el sacó lo puso para que ella se sentará y comenzó una nueva nota…de su corazón y de ese sentir que solo provoca el estar con la persona que uno quiere comenzó a componer nuevamente por primera vez en años, le cantaba estrofa con estrofa y el sonido de su guitarra electrizaba como rayo…sus ojos se perdían en los de ella, ella se perdía en la melodía de la música y el rostro que volvía a mostrar ilusión. El compositor y su musa desafiaban al tiempo en ese jardín nocturno y mojado. Denostaban el olvido y renacían porque en esta vida, todos queremos dejar nuestra huella…la sonrisa de nuestros labios, la alegría de nuestros triunfos y la tristeza de nuestras derrotas…los besos robados, los corazones curados y también los heridos…podría componer aún mas si ella le acompañase nuevamente al terminar la canción que había nacido en ese instante mientras la noche se les iba, podría devolver todas aquellas noches que le quitó por sus vicios y sus miedos…se hinco y ella le abrazó en esa banca que les regresaba tantos días perdidos…Clap, Clap, Clap…Bravo! Los aplausos venían de una decena de personas que caminaban por el parque y más de uno lo reconoció y se acercó a saludarlo. Había renacido en esa noche que comenzó deprimida y terminó bañada de alegría. Aun compone y aun toca en pequeños lugares pero todo el tiempo le continua cantando a la vida, La nota de aquella noche inspirada en ella le devolvió las ganas de componer tanto que existen nuevas canciones y nuevos lugares que visitar, no volverán los estadios llenos pero su corazón si tendrá un asiento reservado para ella a la que besa su mano antes de subir al escenario del Mundo de Morfeo.”












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