“Afuera todo era ruido, un
sonido beligerante nada armonioso que realzaba la ciudad y su noche, autos
corriendo, gente hablando y el repiqueteo de la lluvia que se volvía
impertinente a cada segundo. Era una noche especial, porque la Luna amarilla
estaba ideal para encontrarse con el amor, con algo nuevo y un horizonte
diferente al siempre planeado. El Gran teatro se alzaba cual antigüedad
abandonada por el tiempo y las personas. Adusto, olvidado, refugiado en los
anales del tiempo, apenas funcionaba. Sus puertas corredizas rechinaban al
entrar dentro de este, en la recepción afiches de grandes artistas que alguna
vez habían actuado en él. Maestros en su género, sus nombres coreados en esas
noches de alarido, aplaudidos por el público. Añejo su piso continuaba
deteriorado y maltrecho por el paso del tiempo y su pintura desfigurada, era
una lucha contra el futuro y esta estaba siendo perdida. Las butacas están
rotas y manchadas, su rechinar al sentarse suena por todos lados…un
desperdicio. Construido bajo el hecho de ser el mejor teatro y con su gran
acústica ahora añoraba tiempos mejores. La vista desde los palcos es
excepcional aunque ahora se encuentran empolvados, aun se puede ver al artista
desde una buena vista, ahí se sentaron Presidentes, intelectuales, deportistas
famosos y actrices, pero hoy nadie esta, solo él. Sentado en una de las butacas
de la primera fila con sus pies estirados y sus manos detrás de su cabeza y los
ojos cerrados que aun si estuviesen abiertos se notará la mirada perdida. Viste
un saco de color sangre, botas negras y esa camisa que siempre le acompaña,
anillos de plata y lentes negros…es aquel que llenó estadios, departió en
presentaciones especiales y recorrió el mundo haciendo eco de su nombre y su
música, hoy es la sombra de aquel que fue. Añoso y maltratado, flaco y un poco
descolorido, con la voz atormentada por esa tos que aparece cada 5 minutos yace
ahí en espera de su presentación. Impera el silencio, faltan un par de horas y
no se ve cola afuera ni gente moviéndose de un lugar a otro, es el final se
dice a si mismo. Ya nadie le escucha, sus canciones se han olvidado y el toque
de su guitarra ha perdido la genialidad. Es un mundo cruel dice como alguna de
sus composiciones, venimos, estamos y luego en un momento perdemos el rumbo y
nuestro lugar esta tomado, somos pasajeros, somos caminantes de una vida con
final anunciado ¿Por qué aferrarse? ¿Por qué no irse y no volver jamás? Lo sabe
por la música. Aún tiene algo que decir, que contar y en un instante puede
ocurrir de nuevo el milagro, aunque dentro de él sabe que tiene más de 10 años
sin escribir algo nuevo. En eso se ha convertido su vida, el pasado que viene
una y otra vez, la melodía de sus canciones y los fans que con el han
envejecido, les agradece siempre. Pero a cada concierto se da cuenta que son
menos y que su arte esta muriendo como él esta envejeciendo. Suspira profundo y
se enchina su piel al sentir la presencia de una sala vacía, estremeciendo su
ser e invocando la presencia de un calmante que va directo a la boca y esa agua
que tan amarga sabe sin una gota de alcohol, ya lo dejó al igual que los otros
vicios que tanto alimentaron su alma y ahora atormentan su sueño. ¿Sus vicios?
Abandonados ¿sus metas? Ninguna ¿su familia? Por ahí alejándose de su legado
¿su amor? El amor se fue hace tiempo de aquí. En el silencio del teatro, un
teléfono suena, El Compositor busca por todos lados hasta encontrar el aparato,
es su agente quien llama…lo escucha, lo escucha y asiente con su cabeza, ha
perdido de nuevo. El show se ha cancelado, pocos boletos se vendieron, el lo
entiende. Pide se le informe a la banda y le agradece. Ahora va en busca del
trago que tanto necesita, romperá 4 años de retiro involuntario, siempre hay
momentos para terminar con todo, para caer de nuevo, total el lugar esta vacío.
Así es la vida sin aplausos se dice al subir al escenario y sentarse con los
pies volando…un vaso de vidrio, una botella, su guitarra y la perdición que
provoca la derrota y el olvido, hay días que sencillamente no se puede evitar
el pasado, los recuerdos, hay noches en las que los anhelos, los triunfos y los
besos futuros se pisotearon y viene el caos. Ahí entre luces apagadas, butacas
solitarias, carente del gran sonido y los aplausos, se sumerge en los ritos
urbanos, en los amores perdidos, en las letras olvidadas y resopla abatido,
acaricia su guitarra, extensión de su ser y la rasga como se rasga el árbol de
la vida y pegando un buen trago se olvida de todo. Letra tras letra, melodía
tras melodía, el Compositor viaja con sus ojos cerrados y sus brazos abiertos
como alas sobre las notas que lo acompañan desde niño por las avenidas de la
vida, se escucha su espectacular manejo de la guitarra, notas que te hacen
escuchar y no oír. Es la forma de conversar contigo a través de sus notas, su
música, siempre se dice que aquellos que hablan con el alma suelen ser
enamorados de la música. El vaso de vidrio se estremece en el templete mientras
las botas chocan entre si. Sin luz, sin gritos de júbilo, ausentes los fans
solo queda el hombre, no el mito. Y ahí se levanta y recorre el escenario
recordando, sintiendo sus pies en el teatro empolvado, el público le ha
olvidado, los grandes escenarios solo conservan los afiches de discos de oro, pero
hoy es el y su sombra. Se enfrenta con ella retomando el sonido de la guitarra,
las notas que vuelven a salir y ahí luchando contra ella como los griegos en su
anfiteatro, perpetrando una lucha infinita que quizá culmine esta noche o
mañana o pasado mañana pero habrá de arrojar sangre. Clap, Clap, Clap, ¡Bravo¡que
lo devuelve al teatro vacío. Reconoce esa voz pero se niega a creerlo…no puede
ser se dice mientras se rehúsa con la mirada a voltear pero el corazón no sabe
de razones sino de sentimientos. Y ahí en la penumbra esta ella, inmaculada y
real vestida con ese elegante vestido que apenas rebasa sus rodillas, caminando
rumbo al escenario cuyo sonido solo es albergado por ese ruido de los tacones
al pisar el suelo…el compositor se ha quedado en silencio pero ella le sonríe y
le pregunta si puede subir…su respuesta no vino de los labios sino de bajar con
sus brazos y llevarla arriba. Busco una silla tras bastidores y se la ofreció
para sentarse…mientras el se sentó a sus pies. Una noche para el olvido de
pronto se había convertido en una para el recuerdo. El compositor lágrimas en
rostro tomó sus manos agradeciéndole el gesto de haber venido preguntándose
como llegó hasta ahí, supo de su vida y le interesó venir…empezó por
disculparse por la sala vacía, pero ella le dijo que parte de la vida es vivir
de las consecuencias de las elecciones y que una noche diferente a todas no era
tan malo. Agregó que para ella, sus canciones y su recuerdo prevalecerían para
siempre como esta noche que escucho de la poca venta de su concierto en ese
restaurante del que salió corriendo para buscarle. El compositor quería contarle
su vida, sus disculpas, sus traiciones a esos principios, la ausencia para con
su familia y el amor que había dejado escapar cual arena en las manos. Le dijo
ella no vengo a que te disculpes, he perdonado nuestro amor y todas sus
vertientes, aquellas que dejaron sangre y aquellas que dejaron alegrías…todo es
parte de la vida y si estoy aquí es para verte de nuevo…saludarte, escucharte
cantar, aplaudirte y reflejar en tus notas lo que alguna vez fueron luz e
ilusión en nuestros corazones. El compositor en un arrebato de su compostura
perdió el equilibrio y se dejo caer en sus brazos, tomó su mano y se la besó
como tantas noches en tantos lugares diferentes lo hizo. Salieron x la puerta
trasera rumbo a ese diminuto jardín en medio de tantos edificios que a pesar de
la modernidad conservaba su austeridad ahí en una banca mojada el se quito el
sacó lo puso para que ella se sentará y comenzó una nueva nota…de su corazón y
de ese sentir que solo provoca el estar con la persona que uno quiere comenzó a
componer nuevamente por primera vez en años, le cantaba estrofa con estrofa y
el sonido de su guitarra electrizaba como rayo…sus ojos se perdían en los de
ella, ella se perdía en la melodía de la música y el rostro que volvía a
mostrar ilusión. El compositor y su musa desafiaban al tiempo en ese jardín
nocturno y mojado. Denostaban el olvido y renacían porque en esta vida, todos
queremos dejar nuestra huella…la sonrisa de nuestros labios, la alegría de
nuestros triunfos y la tristeza de nuestras derrotas…los besos robados, los
corazones curados y también los heridos…podría componer aún mas si ella le
acompañase nuevamente al terminar la canción que había nacido en ese instante
mientras la noche se les iba, podría devolver todas aquellas noches que le
quitó por sus vicios y sus miedos…se hinco y ella le abrazó en esa banca que
les regresaba tantos días perdidos…Clap, Clap, Clap…Bravo! Los aplausos venían
de una decena de personas que caminaban por el parque y más de uno lo reconoció
y se acercó a saludarlo. Había renacido en esa noche que comenzó deprimida y
terminó bañada de alegría. Aun compone y aun toca en pequeños lugares pero todo
el tiempo le continua cantando a la vida, La nota de aquella noche inspirada en
ella le devolvió las ganas de componer tanto que existen nuevas canciones y
nuevos lugares que visitar, no volverán los estadios llenos pero su corazón si
tendrá un asiento reservado para ella a la que besa su mano antes de subir al
escenario del Mundo de Morfeo.”
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