jueves, 10 de agosto de 2017

Huellas

“Se dice que siempre hay un infierno y un cielo para aquellos que creemos en Dios, y nos regimos bajo sus leyes…Se nos cuenta a menudo que somos aves de paso por esta Tierra, escuchamos por ahí que solo somos polvo y en polvo nos convertiremos…y todos nos decimos a los otros que debemos dejar para los que vengan, un mundo mejor, un recuerdo de quien somos, algo de lo que hicimos debe permanecer aquí, una huella en el suelo que no se borre jamás. Así que vagamos por la vida haciendo nuestra historia e intentamos unirla con la historia del mundo, entrar en sociedad, permanecer, integrar, meter a la fuerza nuestras ideas y ser un enlace con quienes nos rodeamos…mas allá de todo, hay que entender algo, vivimos en sociedad, hacemos amistades, sufrimos amores y logramos metas así sean aquellas que vienen de otras generaciones y otros adeptos, siempre será difícil encontrarse a uno mismo y quien lo logre, le felicito, no cualquiera encuentra a su Yo interno, aquel a quien debe uno conquistar primero antes que al mundo, pero no para él, quien yace en este oscuro cobertizo con vela en vano viendo la lluvia chocar con el pasto verde para convertir todo en un bonito aroma de tierra mojada. Tiene la mano encima de la vela y la botella alejada un poco en la otra mano para que esta no le ocurra prenderle fuego con el alcohol que esta porta. Ha vivido recluido y este podría decirse es su momento de calma, de parsimonia y apreciación de la tierra, vive huyendo de sí mismo y al mismo tiempo podría decirse del mundo que le vio nacer. Había que hacer algún cambio, una gesta para escapar…hoy que cualquiera nos encuentra, siempre es bueno saber huir, más bien saber decir ¡ya basta!. Los relámpagos asustan a los animales y la barba blanquecina a causa de las canas se le humedece un poco a medida que empuña la botella sobre sus labios…bendito licor, bendita noche, maldita música melancólica de las gotas al caer y de pronto, ese destello aparece de repente en el horizonte y la lejanía de su corazón, parece una aguja entrando directo a la vena lo que le viene a la mente. Se dice a sí mismo, que esta noche tampoco será…esta noche no, aún a pesar de todos esos icónicos que se le han puesto frente a si para hilar la historia más romántica de la vida…eso no pasará, pero le encanta. Le encanta sentir como se le desangra el corazón por una noche más en la melancolía de lo mundano y sus riachuelos de lágrimas. Le encanta sentir que le falta a alguien en el mundo real y que a él le falta alguien también en ese mundo…todos queremos huir, lo sabemos, nos gustaría hacerlo pero atrevernos es más difícil de lo que uno cree. El apego, el miedo a lo nuevo, desde dormir en otra cama y en otra casa hasta ver la ciudad desde otro ángulo, sin embargo, hemos olvidado algo. Siempre estamos cambiando, siempre estamos evolucionando y avanzando a pequeños pasos. Encendió el puro por enésima vez, le dio profundas calas y soltó el humo en la noche lluviosa desde ese antiguo cobertizo, le gustaba la música que solo el campo lluvioso ofrecía y ese aroma a tierra mojada le gustó desde la primera vez y eso que no era muy fan del campo, hoy lo aprecia. Aprecia la falta de ruido, la falta de autos, el pulular de las personas…filosofa a cada rato y escribe en ese pizarrón antiguo como el oficio de maestro, y luego borra, como si borrando se le olvidarán todos aquellos pensamientos que van por su mente. Y entonces lo lleva a donde más le ha gustado las últimas veces a hablar con la noche y las estrellas, a cantar con la música, y a adorar los comentarios que la tierra le retroalimenta cuando los pies de él tocan la piel de la tierra, ha aprendido a cuidarla, a regresarle un poco aunque le deba otro tanto. De nuevo reposa todos sus pensamientos dentro de la botella esperando que el líquido recorra la garganta y se lleve los retazos de amor que aún le quedan. ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? Y ¿para qué? Aun no lo descubre, pudiera, pero insiste aun no es el momento…y es así, como regresa a la caja donde guarda todo, el rencor, la ira, el cariño y la alegría, la envidia, la culpa, el amor, la amistad y los sueños…todo está guardado en el mismo lugar, en la caja con todas esas botellas y los nombres que él les dio como los antiguos alquimistas, un veneno para infectarse de lo que necesite el alma en la noche, hoy es el tequila…para que ardan los demonios que se apoderan de sus momentos más tristes y violentos y matarlos con la hermosa lluvia, porque a eso vino, a enterrarlo todo para crecer de nuevo, como los árboles que talamos y sus raíces nos devuelven el aire.  Muchos le tildaron de loco, pero en este mundo, siempre le gustó ser más loco que cuerdo, desde la vestimenta hasta la música pasando por la lectura…y curiosamente todo le cabía en una pequeña mochila viajera…incluso los sentimientos iniciando por la tristeza estaba en esa mochila. Fue muy sorprendente cuando ocurrió. Algo se rompió en él, las fallas hicieron su hueco en la tierra y el tiempo pasó lento justo al ver su futuro en la silla que se le ofrecía. Era magnánimo si existe aún esa palabra en el mundo en la empresa, donde trabajaba…auto, dinero, bienes raíces, records de venta y metodología implementada en el mundo, pero, siempre despertaba en una noche cualquiera sin importar que había mañana que hacer, que actividades, un vacío en el corazón, una insensata sensación como si le quemará el pecho y lo llevaba a sentir una ansiedad que solo el tiempo y la rapidez del día hacía que esta se fuese, pero durante ese trance, le decía su corazón que había una pieza faltante, que podría hacer más, que podría viajar, ser otro, responder a las expectativas de vida de otra manera y también poder ser feliz, pero como ser feliz en un mundo tan materialista, tan lleno de números, claro, dejando de lado por ciertos momentos la vida llevaba e irse a otro lado, con otro nombre y otros cielos…y fue así que en la plena junta de los socios y todos esos números atiborrando las computadoras, se encontró con el atardecer que daba por los ventanales del edificio que él había ayudado a crear, tenía 40 años y finalmente se había encontrado con algo que le devolvió una sonrisa honesta y una calma a sus episodios de ansiedad…se excusó de la junta…volvería pronto dijo, al irse, dejo el maletín y la computadora, solo se llevó lo más personal y créanme la computadora no lo era. Quería dejar algo más que números y fue así que fue dejando todo o más bien, vendiéndolo todo…”En la búsqueda de algo que me pertenece del mundo” este mensaje le fue enviado al dueño de la empresa y hasta ahí…apagó el celular y tomó otro y se fue, como se van las mañanas y las noches, se marchó como se terminan las botellas y los puros, se largó como se van los años entre día y día, solo así, se encontraría a sí mismo. Ahora que ese momento regresó a su mente, él ha vuelto a pizarrón y escribe ahí para él…y de nuevo va a la vela y se recuesta mientras la lluvia se lleva la noche una vez más en este recóndito lugar alejado de todos, ha sido otra buena noche se dice mientras la embriaguez del alma llena su cuerpo. Ha despertado…siempre a la misma hora habiendo tenido el mismo sueño…corría por aquellas colinas verdes y esos lagos preciosos mientras el cielo se tiñe de naranja…de la mano de ese alguien a quisiera ver y que ese alguien quisiera verlo, pero aún no, medita un poco y va al pizarrón mientras de nuevo enciende ese puro roñoso y abre una nueva botella…le gusta como amaneció el día…reza un poco y se talla los ojos y rasca su barba…se pierde su mirada en el cielo y en el pasto verde…lo que le recuerda que el lago está cerca y tal como el sueño, ha acertado en llegar a un lugar como ese. Se deleita mientras sus pies se hunden en el pasto mojado y empieza caminar más fuerte hasta correr ligeramente, choca el aire con el rostro…y se lanza al lago hundiendo su cuerpo en el agua… ¿Cuántas veces deseo poder irse un fin de semana? Pero siempre aparecía algo importante, algo urgente, y lo posponía. Después de ese baño ya podía regresar a la lectura del día, un nuevo libro, un nuevo trago…al regresar encontró un viejo auto de marca alemana en un tono plateado parado justo en la carretera frente al cobertizo, a medida que se iba acercando tuvo no miedo sino expectativa real de que ocurría una situación dentro…sigilosamente, entró por la puerta de atrás y escuchó la música…una melodía que hacía que el mundo se le cayese a pedazos y le convertía los ojos en cascadas de lágrimas, él había arrojado aquella canción al fondo del cajón de los amantes que perdieron el rumbo en la noche pidiendo amor a otra persona. Helado como una estatua, no podía moverse más hasta ahí había llegado y entonces escuchó la voz tararear la canción… ¿Ella? ¿Tú? ¿Cómo? Pensó en todo y hasta que la locura le había visitado disfrazado de una canción…pero la voz, la voz podría reconocerla así estuviera sordo, como si fuese encontrar un ladrón fue acercándose y le vio, sentada en la silla con dos copas encima de un libro…vestía una falda larga de flores acompañada de zapatillas y el cabello suelto, llegándole al cuello…cuanta hermosura había en ella, cuanta belleza en el rostro que se le quedaba fijo con esos ojos color miel, ¿así que aquí es donde te has ocultado? Dijo Ella, ¿así que aquí es donde te has puesto tu mascara llena de vello? Has envejecido un poco, pero me gusta, a veces es bueno dejar de ser uno mismo…pero él le dijo: soy yo, este que ves, esta es otra capa de mí ser, lleva mí mismo nombre. Y se quedaron por un instante, sentados el uno frente al otro, tomando la copa para ocultarse un poco la mirada en ese líquido de color tinto.      

- ¿Cómo me encontraste?
- Es una buena pregunta, por un tiempo no te busque, no te entendía y sentí que solo tenías miedo, a medida que el tiempo fue pasando y escuchaba tus historias en aquellas somnolientas reuniones, fui perdonándote si puedo decirlo de alguna manera, porque no sé si sea coraje, enojo o decepción lo que sentía. Y entendí poco a poco que tu búsqueda era importante, era tuya y de nadie y luego un día comencé esta incipiente búsqueda, a paso lento, sin querer mucho encontrarte, pero no todo el tiempo alguien que uno ama desaparece así sin mas
- pero no estábamos más juntos
- Lo sé, pero no por eso he dejado de amarte…eres mi alma gemela, mi hambre y mi sueño…fui creciendo sin ti, oh sí, yo también he cambiado…no soy la misma persona de la que te enamoraste, ahora soy otra versión de mí y en todo momento pensando en que sería de tu vida…decidí buscarte, toda noche tiene su amanecer, toda Luna es opacada por el Sol…dime te gusta aquí? ¿Tienes fuego?
- Si, me gusta, abandone el tiempo y los relojes, el día preparado entre tanta reunión y siempre tener la prisa de llegar a tiempo a todos lados, lo sé, era un privilegiado y no me arrepiento, pero fui perdiendo el piso, fui desacreditando todo lo que conocía mientras seguía subiendo en el mundo de los negocios, solo hallaba más presión y más metas y metas…era una bomba a punto de estallar y ahí, en algún lugar, ese vacío fue llenándome como el aire llena los pulmones, como un globo de hielo y decidí largarme…lo dejé todo, de seguro me tacharon de irresponsable, miedoso e irrespetuoso.
- ¿Vas a volver? Nadie te recriminará nada, podrías volver a empezar, hacer de nuevo tu camino y dejar que todo tome su cauce, o no lo sé, de verdad te he extrañado y para mí es muy difícil aceptarlo, pero la vida me enseño, que uno debe regresar a los lugares donde amó la vida y contigo, fueron los mejores días de mi vida y no estoy segura, si todo sigue ahí, el miedo me ganó muchas veces pero el miedo también me hizo venir. ¿Cómo lo supe? Supe que era aquí tu lugar porque alguna vez me contaste que lo compraste con la idea de construir y poder un día escapar de todos, sé que era la única persona que lo sabía y guarde el secreto cuando todos te buscaron.
- No volveré, he encontrado la Paz y aquí tengo lo necesario para ser quien yo deseo, mis días en la ciudad se terminaron, pero puedes quedarte. Y mañana continuamos, ven, te haré algo de cenar, y por favor, no hablemos más de la ciudad…deja que yo te hablé de lo mucho que he soñado hacer con el mañana.

La cena fue ligera y el vino abundaba, le dio el pequeño recorrido del lugar y sobre todo, le enseñó lo que había escrito en el pizarrón y como la bitácora de sus pensamientos y decisiones sobre que pudiese hacer con el dinero le fascinaban que a cada rato ella tenía que detenerlo para que le contase nuevamente. Ella también fue abriendo de nuevo el corazón y le contó lo que había pasado en su ausencia, el nuevo trabajo, los viajes, las noches de insomnio y cuando alguien más se le acercaba para invitarle a salir, pero sobre todo, lo mucho que deseaba volver a toparse con el así fuese en el infierno, Mentiría si al ver la solitaria cama y el pequeño sofá, no pensó en que durmiesen juntos, su belleza continuaba intacta y su corazón seguía siendo tan noble como siempre. Quería abrazarle, besarle y recorrer sus pequeñas curvas como los niños juegan en la tierra…pero se fue al sofá e intentó leer mientras veía el cielo de su cuerpo…finalmente se decidió, fue directo hacia ella y le susurró al oído la verdad de todo tomándola de la cintura y abrazándole para finalmente invitarla, no a desnudarse junto a él, eso estaba dicho en el palpitar de los corazones de ambos y como sus labios se iban encontrándose sino, de su plan, de su idea y su manera de intentarlo, sino quería ella, se despediría y seguiría su camino llevándose el recuerdo de esa nueva noche que opacaría todas las anteriores y fue así, que se amaron durante la noche y el amanecer, durante los segundos, minutos y horas que se refugiaron en el presente, el futuro y el pasado de sus vidas, al fin y al cabo el mañana aun no lo conocían…y si, meses después ahí estaban, en otro País y en otro cobertizo dejándolo listo para los que vinieran a vivir en él, nuevas familias cuyas casas habían sido destruidas, dañadas o removidas por los huracanes y la pobreza. Dejaban todo listo solo para que ellos las habitasen, era su manera de contribuir al mundo y entonces se marchaban de nuevo a viajar por el Mundo de Morfeo, recuerdan lo que les dije al principio, Somos aves de paso, siempre en el medio del infierno y el cielo y sea lo que sea, debemos dejar algo para los que vienen, una huella, un momento, un sueño o una mano amable…el siempre dejaba un pizarrón para los que se quedaban…¿Y Tú, que huella dejarás? Mientras esos amantes se perdían en el horizonte de los que sueñan despiertos”


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