“La sala se hace cada vez más
pequeña, ha entrado uno y otro, uno y otro más… ¿Qué año es? No importa…hay
solo silencio, las voces han callado y el mundo cada día es más solitario.
Paredes blancas, dos sillas, una mesa…sobre la mesa, el expediente que contiene
la historia o más bien, a quien le pertenece… ¿Cómo llegué aquí? Podría contar
que fue en una noche fría a bordo de un viejo automóvil con la cabeza tapada
por una bolsa negra acompañado de una buena y hermosa pistola plateada
apretándome el estómago…,eso sí, que sería un inicio sensacional para contar un
prólogo. Porque hay de prólogos a prólogos, sin embargo, esto no es el ideal y
lo sé, por lo que recuerdo…llegue aquí mediante una camioneta con cinturón de
seguridad incluido y esa efímera canción de soda estéreo que habla del temblor…más
temblor siento en el cuerpo que los sonidos de la melodía que tanto me atrapó,
venía ya con la mirada triste y perdida en el anonimato de la noche…estoy
cansado, tengo sed y el café que me han traído me causa desazón, nunca entendí
que tanta emoción con el café, su aroma y el humo que expide me remite a la
hermosa mujer que tanto busqué besar en mis días de adolescente…solo lo aspiro
pero no lo bebo…supongo que pronto vendrán de nuevo, creo que no podría correr
ni mover mucho los pies…son plomo que se anida en las piernas. Además he comido
poco, el hambre se ha marchado y no tengo ganas de ir a buscarla… ¿así se
siente la soledad? En la vida jamás estamos solos, aunque durante días nos
sintamos como tales, la sociedad existe y siempre nos persigue… ¿Cómo hubiese
sido vivir en la antigüedad? Durante la lectura de libros de siglos pasados
nunca alcancé a comprender sino solo a desear lo que se sentía esperar una
carta, verse a los ojos, cortejarse sin tecnología, ir a tocar a la puerta de
las personas y tener la incertidumbre si estaría en el lugar o no, compartir el
pan sin el teléfono, y la mirada sin la fotografía y caminar con una vela
encendida para ver durante la noche así como quedarnos viendo las estrellas sin
que nadie se enterase que andas por ahí, además de los largos trayectos a
pie…creo que solo es un deseo, ya fuimos alcanzados por el mundo moderno y
hemos sido engullidos y participamos en el queramos o no. Perdón, empiezo a
delirar, quiero ir a casa. La puerta se abre…aquí vienen, espera, su silueta
irrumpe en la sala como un tornado en la ciudad…me vibra el corazón, me rompe
la tristeza aquellos ojos de nostalgia, verdes como bosques profundos…su traje
sastre blanco y zapatillas verdes que hacen juego con los ojos me voltean los
míos…¿Quién es? No alcanzo a distinguir su nombre y extrañamente no me
interesa…solo quiero irme, aun cuando su rostro me ha cautivado y el aroma de
su cuerpo bañado por el perfume ha dado un giro al olor en la sala. Ella me ha
mirado fijamente…atravesándome con la mirada, parece seria pero adivino un
color nostálgico…acerca la silla y pone sus manos sobre sus piernas mientras
las cruza…no me doy cuenta pero frente a mí, la grabadora esta lista y empieza
a correr los segundos
- Ya dije todo lo que había que saber.
- No estoy aquí para que diga lo que ya le dijo a los
otros
- ¿Para que esta aquí?
- En la vida siempre hay dos versiones de las historias…quiero
escuchar la suya, no habrá más que su voz y la mía preguntando de vez en vez…al
final, es usted como yo, otro loco buscando sueños más locos. Mire, ve esta
foto, apuesto a que es usted.
La foto lo catapultó años y años en el olvido hasta
encontrarse con el recuerdo, solo apuro a decir
- ¿y entonces podré irme?
- Podrá irse, yo misma la llevaré en mi auto a su casa.
- ¿Y si no es a casa?
- Será donde usted le guste.
- Está bien.
“Lo conocí en algún lugar de
la ciudad…bajo un Sol abrazador y unos zapatos sucios…Las calles empolvadas
eran parte de las banquetas y las casas eran del tipo social…dos cuartos, sin
cochera y apenas cabían la cocina y la sala…Nunca entendí su rostro, era hosco,
inerte y sin embargo, llevaba en su mueca…una sonrisa oculta, que justo
aparecía cuando un dulce llegaba a sus manos o las nubes se convertían en
lluvia para que jugásemos entre los callejones y las calles lodosas…sacudíamos
los árboles para bañarnos más y subíamos lomas y bajamos corriendo cual locos
fuera del manicomio…los días eran muy cortos, pero él siempre tuvo un aire
distinto, como los globos que se sostiene en el aire…su ropa era muy similar
pero la de él, brillaba más, y los ojos veían más allá de lo que nosotros
alcanzamos a ver…no puedo explicarlo científicamente, pero entendí que no era
como cualquiera, más bien comprendí que la historia le tendría un sueño
diferente al común. La primera vez que entré a su casa…quede asombrado:
limpieza, grandes cuadros, una biblia en el recibidor, el comedor bien ordenado
y los muebles de época…atravesamos el recibidor hasta llegar a la parte trasera
donde se ubicaban los cuartos…me quedé sin habla: juguetes novedosos de acción,
decenas de libros y comics, adornados por una lámpara que su mamá había hecho
para él…me invitó a leer, a acompañarle…no entendía mucho de lo que
leía…personajes de mundos distintos ataviados con trajes de otra galaxia
impregnados de colores que no reconocía o bien solo estaba allegado a los
colores primarios…me dijo cuando quieras, puedes entrar y leer…te enseñaré
aquello que no entiendas…su sueño era porque me lo contó unos de esos días que
el frío aquejaba en las casas y yo me escapaba rumbo a la suya siendo la
envidia de los demás porque aquella era la única casa cuya pintura brillaba y
que tenía cochera…”Seré grande, sin importar el precio…escribiré la historia más
insensata, inocua, romántica y sin dejar la cordura, escribiré con locura, mi
nombre se escuchará en el mundo tanto que no pasará desapercibido jamás…y
sabrán quien soy yo a pesar de todo” Aquel niño adolescente, escribía durante
las noches, dormía durante el día y por las tardes jugaba como cualquiera, aun
cuando, se guardaba algo de locura en su cordura, y algo de cordura en su
locura…Sé que fue presa de burlas, atropellamientos y su manera de relacionarse
con la sociedad jamás fue buena, más bien, era una unión que nunca tuvo hilos
donde sostenerse…era su único amigo, Yo, el más común de los niños de la época
era quien le escuchaba, revisaba sus lecturas y me emocionaba cuando escuchaba
las historias de sus padres, sus familiares o los inventos donde los mundos
chocaban cual estrellas en el cielo…su mundo era infinito cuando yo creía en
los reyes magos…y le defendí cuando alguien se metía con él, ¿Por qué? Porque
los verdaderos amigos eso hacen…se acompañan y son puentes creados para que tú
puedas pasar por encima de lo que te aqueja…a veces la compañía es tan
importante como la mejor medicina. Crecimos juntos pero separados…un día
cualquiera a una hora cualquiera…la casa desapareció, más bien sus habitantes
se habían ido, nunca lo culpé….Yo soñaba con largarme de ese lugar tan caótico
y triste…jamás lo volví a ver, ninguna carta, ninguna persona lo había visto ni
nadie en la calle se percató de su partida…solo quedo una caja en un lugar sin
luz de su cuarto…la foto que su mama nos tomó y que usted tiene la copia…y más,
libros, comics y una esclava con una frase…no sé si era para mí o si la caja se
les había olvidado…pero la tomé, debía quedarme con un recuerdo…algo tangible
en un mundo en el que no te llevarás nada, pero así somos las personas…lo
material a veces son extensiones de las personas que estuvieron con nosotros…y
así, a veces recordaba los días en aquella calle, pero con el pasar de los años
todo se va borrando u ocultando de la mente…se lo lleva el polvo del olvido y
la lluvia del pasado…pasarían años hasta que lo vi, sin lentes, el cabello
mutado y sus pómulos perdidos y desangelados…pero aún, yacía en él, la sonrisa
triste y sobrada que apenas alguien que te conoce la entiende…hablaba
diferente, vestía diferente…era otro, pero justo cuando se hablaba del gran
libro que trascendía fronteras…entendí el seudónimo de su nombre…la grandeza de
su intelecto y la demostración al mundo de que él no era uno más, sino era de
los que se levantaban por encima de los otros…de sus labios solo salían buenas
palabras, cultura, buena dentadura, erguido cual tribuno romano…deleitaba a los
espectadores con cuentos de crecimiento, trabajo y actitudes…se llevaba la mano
a la barbilla y a pierna cruzada contaba el cómo y por qué…Pero lo reconocí, le
hervía la sangre y los ojos me veían desde la televisión…siempre a la
expectativa…días después me llamó. La opulencia reinaba en la mansión…su libro
iba al cine y el nombre sería recordado durante décadas, justo lo que él
quería…no supe cómo ni porque tenía mi número pero supongo que el ser famosos
te da cierto acceso a la información, al final, después de mucho dudar
acepté…jamás le llamé por su antiguo nombre…un chofer y un carro de lujo me
esperaron afuera de casa…los vecinos parecían embelesados por lo impactante del
auto…al subir el chofer me ofreció una copa y tomamos rumbo a su mansión…la
cual era más grande que en la televisión…un gran jardín y un largo camino de
ladrillos rojos por el cual circulamos…descendí y me pregunté si mi vestimenta
era la adecuada…accedí y del cielo un péndulo justo en medio con el mundo parte
del piso iba y venía…una escalera y una sala contigua, pero el chofer continuó
avanzando y no tuve opción más que seguirle, al fondo tres mujeres de vestido
escotado y piernas cual Diosas platicaban entre ellas…me miraron y les devolví
la mirada…su desdén y su mirada sin corazón recorrieron mi figura de abajo a
arriba…música clásica de fondo…copas, y botellas, pinturas inalcanzables y
candelabros irreconocibles…pero en esa fiesta no nos quedamos…el chofer introdujo
un código y descendimos por una escalera de mármol…se fue haciendo más
oscuro…hasta que lo vi…de pie en medio de la sala…descalzo, despeinado…ataviado
con una playera oscura y un pantalón deslavado...me llamó la atención el gran
cuadro atrás de él…había visto esa pintura en otro lado pero no la reconocí, él
me lanzó algo que alcance apenas a agarrar…un libro de historieta…tan viejo
como nosotros mismos y abrió sus brazos saludándome como se saluda a un viejo
amigo:
- ¿Sabes quién soy? Me dijo
mientras me invitaba a acercarme al cuadro
- No lo sé, Usted me invitó a mí,
solo le conozco por televisión
- Pero ¿me reconoces?
- Reconozco al gran escritor,
cuyas ventas han alcanzado el éxito mundial, pero aún no sé porque estoy aquí.
- Amigo mío…ven aquí, ¿ves
este cuadro? Es donde nos conocimos, el lugar de donde alguna vez vivimos como
vecinos…solo que aquí parece una pintura de un antiguo barrio en un antiguo
mundo…lo describí con infinito detalle porque uno jamás debe olvidar de donde
viene aunque importe más a donde se va…tu eres mi hilo rojo con ese mundo del
que me fui…como hoy sabes aun sin decirlo, tu y yo somos viajeros en esta vida
y nos conocemos a expensas de que mi nombre ni mi rostro es de aquel niño que
conociste. Tuve que hacerlo…a la media noche mi padre nos despertó…el mundo que
él construyó se había hecho pedazos…iban por nosotros, la cárcel, la muerte, el
infierno…nos ayudaron a empacar, en el silencio de la noche, y con nadie en la
calle salimos…pero dejé una caja para ti, la amistad tuya me ayudó en esos días
donde todo se venía abajo y hoy soy quien soy por lo aprendido durante años
bajo ese mundo del que jamás te enterarás ni te contaré.
- No te preocupes, la caja aun
la tengo y no tengo porque preguntarle a usted por cosas que no me compete
- Háblame de tu, amigo mío,
hay amigos que solo se ven poco tiempo en la vida, pero toda la vida están
unidos
- Tienes razón…pero siendo
honesto no sé si pertenezco aún en el mundo que hoy has creado…mi vestimenta,
mi historia, nuestros caminos son opuestos y el presente nos lleva por bosques
diferentes.
- Te equivocas, aquí solo
existe un mundo y diferentes historias que siempre terminan unidas…me iré de
nuevo, pero quiero llevarte conmigo, que conozcamos otras culturas, otras
playas, otros soles, y ser otros, ¿Por qué no? Por un tiempo, desafiar las
leyes de la sociedad…mi libro me ha llevado a la inmortalidad pero descubrí que
lo importante sigue siendo esos valores que vamos abandonando y las personas
que nos ayudan o acompañan durante nuestra estancia…te esperaré…unos días…hoy
eres mi invitado.
Me mira callada, solo anotando
en su libreta…esperando por mas, pero en realidad no hay más que decir…aun
guardo lo que me dio al marcharme de ahí…pero no se lo daré…pero me mira,
esperanzada por captar algo más y me dice ¿Sabe usted que él ha desaparecido?
¿Qué se he la buscado por toda la ciudad y se ha revisado su casa? La última
vez que se le vio fue cuando le despidió desde su casa justo al usted irse…No
encontramos salvo la foto que aquí le muestro…me interesa que me cuente aquello
que nos ayude a hallarlo, saber de su paradero, informar de sus actividades
etc…hay personas que no quieren ser encontradas le dije, cuyos nombres se
quedan pero su persona se escapa y se pierde para convertirse en mito…es lo que
él siempre buscó…ser inmortal, convertirse en leyenda y todos sabemos que la
mayoría de las leyendas son gente que murió o desapareció un día en
circunstancias extrañas…le vi por un instante, cuanta belleza en esos ojos,
cuanta ternura y dureza en ese rostro…de sus manos me fascinó y de su aroma me
enamoré…nunca le volveré a ver, y el único nexo es la historia que hoy he
contado…me iré porque no pueden retenerme más y caminaré fuera de aquí y jamás
volveré…me llevó mis cosas personales y aun cuando el cansancio me mata, se
adonde quiero ir…ella se ofrece, como quedamos, y decido que es buena
oportunidad para despedirme de ella…en el trayecto, hablamos un poco de su historia,
años en la corporación, hijos, matrimonios, universidad…todo con tal de
retenerle más de lo habitual, no sé cómo pedirle que tomemos un café, vayamos
al cine o sencillamente nos quedemos a platicar en la acera de mi casa a la
cual no he vuelto en días…pero se va y yo empacó rápidamente porque hay
promesas que siempre hay que cumplir…¿la veré de nuevo? No lo sé…me carcome por
dentro, pero cual tonto que he sido, he dejado una pista y justo al salir de
casa un par de días después rumbo a lo desconocido ella está afuera…su aroma,
me tiñe el cielo de rojo atardecer y me llena los ojos de un verde bosque
cuando le miro…tan hermosa que no me doy cuenta que su dureza ha desaparecido y
una sonrisa ha aparecido… ¿me acompañará o me arrestará? Dije al acercarme
maleta en mano…sus cabellos bailaban por el viento y su figura era la rosa en
el jardín de las calles polvosas…háblame de tú dijo ella y la puerta se
abrió…en el asiento, estaba la pista…dijo “Sí”…y nos marchamos de ahí. Frente
al muelle estaba mi buen amigo…aquel que decidió ser inmortal pero que entendió
que aún los inmortales llevan de la mano su humanidad, su humildad, las buenas
amistades que siempre nos ayudaron y los recuerdos que aun malos sirven para
entender quiénes somos y hacia dónde vamos…La novela se seguirá vendiendo y él
seguirá siendo quien quiera que desee, pero su esencia será la misma, la que yo
conocí…la que compartiré con ella, y
viajaremos por el mundo para ser nosotros aun con otros nombres y con otros
sueños…aun con diferentes horarios y amaneceres desconocidos…ahí donde el polvo
del olvido y la lluvia del pasado nos lleve por los caminos del Mundo de
Morfeo”.
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