“Imperaba el silencio en la
habitación. Apenas unos minutos antes había apagado la televisión…su fiel
amiga, quien no pone peros ni tampoco juzga, desde tiempos que aún no recuerda
el cómo ni por qué libra una batalla contra el sueño y este ha ido ganando
terreno, forzándolo a refugiarse en cualquier libro, platica, película o
métodos para llegar a él sin ese temor que se ha ido acrecentando del dormirse
y jamás despertarse…Su raíz ha tomado arraigo y ahora se adentra en la
habitación llevándose los sueños y dejando las pesadillas como semillas en la
tierra. ¿Dónde empezó esto? ¿Dónde se convirtió en un problema? Se dice que
existe un momento donde puedes vencerlo y no lo logras y terminas creando algo
que ya no puedes detener. La historia siempre le había gustado al igual que la
mitología y todos esos universos que se dice alguna vez existieron…leía y leía
evocando esos tiempos y preguntaba a sí mismo como sería vivir ahí, ¿cuándo nos
habíamos hecho tan tecnológicos? Sus pensamientos flotaban en el aire
acondicionado de la habitación y volaban por el techo como aviones de papel…se
sintió abrumado, sucio, temeroso y dependiente de todo su mundo…pero el cuerpo
no le importa menos al mundo, el cuerpo requiere de descanso como cualquier organismo,
puede seguir y seguir pero en algún momento de alguna noche tiene que parar,
tomar un respiro y no decirle nada a la mente…todo parecía cobrar vida donde
estaba, divagaba entre los libros, películas y discos…y así empezó a caminar
rumbo al Mundo de los Sueños…un estruendo le impidió llegar, se escuchó tan
fuerte como un trueno caído del cielo o una estrella perdiéndose en el
firmamento y estremeció su cuerpo inerte en la oscuridad, percibió en su piel
enchinada una presencia, un alter ego suyo, o un fantasma, un ave de mal
agüero…sus ojos permanecían cerrados pero bien abiertos…los segundos pasaban y
una gota de sudor atravesaba su espalda, y entonces abrió los ojos…uno por uno
y consiguió ponerse en pie…reinaba la oscuridad pero encendió la luz…temeroso,
pero no quedaba más por hacer…desparramados en el piso había una decena de
libros, todos leídos…se recargó en la pared y se derrumbó segundo a segundo
mientras se preguntaba si debía hojear los libros de nuevo…así fue haciéndolo,
cada que tomaba uno de ellos aparecía un autor por el que había sido intrigado,
motivado, interesado por lo que este habría de contar y entonces fue hallándose
entre viejos amigos y personajes extraños, conocidos y malogrados cuyos
perfiles habían encajado perfectamente en su amor por la lectura…desde
caballeros medievales hasta asesinos perfectos, desde amantes impredecibles
hasta muertos por desamor, desde amigos desinteresados hasta perfectos
desconocidos viciados por la doble moral del mundo…recordó la adoración de la
lectura sintiendo que los libros se habían caído del librero por alguna razón
desconocida, quizás la locura de no dormir signifique que existe una relación
entre dichos libros que debe conocerse y reconocerse a las 3 de la mañana. Y
así revisó cada uno de ellos sin importarle la hora, el miedo y el cuerpo
cansado…fue hallando una sonrisa detrás de otra y las historias que de ellos
emanaban, así es con los libros, sus hojas marchitadas con el tiempo son
arrugas de un amigo envejeciendo y/o madurando según como lo vea al igual que
el aroma que se convierte en perfume…cuantas emociones y de nuevo la
imaginación que siempre va más allá de cualquier cosa escrita en ellos, uno
siempre va más allá…crea el cuarto, la ciudad, la iglesia, los ojos de las
damiselas y las manos de los amantes, el sudor frío del asesino y la hermandad
entre quienes se convierten en inseparables…Murakami, Bukowski, Benedetti,
Cortázar, Orwell, ellos que nos visitan mediante hojas que provienen del bosque
de los sueños o del pantano de las pesadillas. Que nos describen de tal forma a
los personajes que los odiamos, queremos, idolatramos, comprendemos hasta
amarlos y derramos lágrimas cuando desaparecen, se van o se esparcen sus
cenizas en un mar imaginario al cual solo podemos volver a través de las hojas
descritas y leídas. Se enamoró de nuevo de la lectura, releyó y releyó hasta
que el sol comenzó a aparecerse mientras bebía una última botella guardada en
la nevera de la recaída de la noche anterior…no le aquejaba el trabajo del día
siguiente menos la agenda en su escritorio quería disfrutar el amanecer entre
todas esas hojas desparramadas por el piso de la habitación…el miedo lo había
abandonado, de pronto su cuerpo quedo en un estado de paz quedándose
profundamente dormido. Al despertar, derrumbado hecho un ovillo se encontró con
un libro que llamó su atención…fotos, y fotos se asomaban por las
orillas…sintió opresión en el pecho, un llamado del corazón que alargó su mano
sin permiso alguno rumbo al álbum…cuyas viejas fotos lo llevaban por el túnel
del tiempo y las decisiones… ¿el álbum causó todo este derrumbe? Quizás sí,
quizás no. Tomó el álbum pasando las
manos por su pasta, acariciándolo para reconocer su mirada de hojas atestadas
de recuerdos vivos, muertos y secretamente en silencio…abandonados por el
presente… ¿Cuánto había pasado? ¿Dónde andarían ellos? Se sonrió…cuan sincera,
honesta, cruel, hermosa es la vida…decidió bañarse, solicitar permiso en el
trabajo…reía bastante mientras el agua se llevaba sus anteriores noches
repletas de insomnio y tragicomedias que nunca se lograron…su cerebro armaba un
plan malévolo, honesto y extraño pero le gustaba lo pensado, la pregunta era
por dónde empezar, como hacerlo…tomemos en cuenta que juntar a personas no es
tan sencillo para quienes se separaron hace mucho tiempo, debe haber una razón
de peso para ello…tomó una de las fotos…todos juntos agregando una nota y su
mano en un saludo que solo se entendería con la foto y por ellos mismos…entonces
se abocó a encontrarlos, de seguro aparecerían en los alrededores de la ciudad,
sabía ciertos datos sobre cada uno de ellos, pero hecho a la vieja usanza…marcó
el teléfono de la casa de sus padres y así, fue encontrando hasta generar su
lista, reconocían su voz pero también sentían la necesidad de preguntarle si
todo estaba bien, a lo que él era breve y claro: Todo lo está, saludos. Le
visitaría uno a uno…primero, el Doctor. No hizo cita, se presentó y esperó,
esperó y esperó hasta que la secretaria se sorprendía de su sonrisa y su
vestimenta…Aquel hombre no parecía enfermo y sin embargo, había insistido en
ver al galeno. El Doctor estaba en el lavabo, y él le daba la espalda fijándose
en todos los diplomas, certificaciones, títulos y fotos…decorada con águilas de
madera o metal en varios tamaños, las águilas miraban con intensidad y frialdad…su
asistente entró y le dejo un paquete con un estampado que reconoció al
instante…abandonó la computadora y se quedó un instante inmovilizado hasta que
optó por abrirlo…soltó una ligera sonrisa y luego un suspiro…la asistente
también sonrió porque nunca le había sonreír salvo por cortesía, y accedió
cuando él pidió cancelar las últimas dos citas. El siguiente fue el
administrador. En un gran edificio de tintes arcaicos y modernismos que no se
entenderían jamás…hombres de traje, mujeres en vestido ceñido...relojes de oro,
bolsos irrepetibles, cabello arreglado…la opulencia, la riqueza…lo tenía
todo…el tablero decía que piso, el elevador tardó minutos en llegar al piso,
dentro del elevador con el paquete en sus manos, nadie le volteaba a ver,
estaban muy ocupados en sus celulares. Paquete para el administrador dijo él,
solo puede recibirlo él con su firma, es importante. La de recepción le vio
displicente, ¿seguro? Parecía preguntarle pero él no aceptó un no y recorrieron
palmo a palmo oficina tras oficina hasta llegar a una puerta doble suntuosa con
un búho adornándola, tocaron y tocaron, se le escuchaba hablar por teléfono y
gritar improperios y números…la puerta no se abría y ella se encogió de
hombros, pero él le dijo, me has ayudado…mira, deslizo el paquete por debajo de
la puerta y espero hasta que se la llamada se detuvo…el administrador regresó
la hoja de recibido…para cuando este abrió la puerta con una rapidez inusual…no
había nadie. Se asomó a la ventana, apenas podía distinguir a la gente…se
desajusto un poco la corbata y se arremangó la camisa mientras veía una y otra
vez lo que el paquete contenía…apagó el puro y justo al escuchar el auricular
que continuaba con sus gritos…sintió que necesitaba un respiro, una caminata
por la luna, un encuentro. La última entrega fue la más difícil, no había muchos
indicios menos aun la manera de decirlo pero hay momentos en los que hay que
ser audaces…así que se acercó a la facultad…y entre pregunta y pregunta
encontró su aula…la maestra desafiaba a sus alumnos con preguntas,
cuestionamientos, filosofías e historias del mundo…apenas se escuchaba un
susurro, nadie ahí se atrevía a interrumpirla solo su voz fuerte y clara
resonaba en el aula…esperó hasta que se fuera el último alumno…notaba el
respeto de ellos hacia la maestra…les gustaba su clase y su forma de hablar…la
maestra salió un segundo y vio su silueta desplazarse por la facultad volvería
pronto…cuan hermosa era, se dijo, debió abrazarla, pero el plan era el plan así
que se introdujo al aula…hizo su cometido y se marchó. La maestra regresó para
la siguiente clase…acomodó sus notas y encendió el proyector cuando la imagen
apareció frente a ella, le tomó un instante entender y tuvo que recargarse en
la mesa… ¿Cuántos años? ¿Cuántos recuerdos? Para que y porque había aparecido,
y recorrió el aula, salió a los alrededores pero no encontró a nadie y menos aún
a alguien que pudiese explicarle lo ocurrido. La noche fue cayendo y la Luna
cuarto menguante apareció en el cielo, al lado de esta decenas de estrellas
fueron a acompañarles. El área verde se extendía alrededor del lago y frente a
una banca…se disfrutaba de una gran vista…lámparas de colores, y una parrillada
por encenderse…y una bocina con música de su época pasada…El doctor y el
administrador llegaron a la hora pactada…ambos con vestimenta implacable, sin
saber mucho que decirse al verse, se saludaron y fueron directo al lugar…cuando
llegaron se encontraron con él…el autor de dicho encuentro. No dijeron mucho,
solo se abrazaron y ayudaron un poco con la parrillada…y ahí, fue cuando ella
apareció. En tenis converse y unos pantalones rotos…con su cabello suelto y
esos labios hermosos que de ella emanaban las eternas palabras…llevaba tres
cajas, les dio un gran abrazo a cada uno de ellos y les pidió que abrieran las
cajas…dentro de ellas había una esclava con una frase que decía lo que de ellos
pensaba, fue entonces que todos entendieron, que la vida se vive una vez y que
hay amistades que perduran aun cuando no permanezcan juntos…devoraron la
parrillada, brindaron, degustaron y volvieron a contarse esas historias que
siempre te hacen reír, finalmente el doctor y el administrador se reconocieron
como lo que eran personas, que se podía disfrutar con la simpleza de la vida y
que hay días donde será mejor ver el cielo que el escritorio y/o el dinero, que
será mejor abrazar que saludar, y de vez en cuando escapar del mundo real para
entrar en el de los recuerdos…el autor
les dijo: esta noche nos pertenece, no ha pasado nada extraño ni tampoco una
mala noticia, menos aún un parteaguas, esos ya los tuvimos, hoy quise
encontrarme con ustedes para desearnos vida plena, noches amorosas y felices
historias venideras…fuimos de etapas y quizás seremos un escaño en la vida de
los demás, pero no olvidemos donde fuimos felices…este lugar es nuestro y de
nadie, anoche al filo del amanecer que me encontré con el álbum y la foto que
les hice llegar…fue una revelación, sabía que solo el estampado con la banca y
la luna encima de ellas…todos entenderían. Ahora que vengan los fuegos
artificiales, y detrás del árbol tomó una caja…las carcajadas aparecieron y
entre todos los fueron prendiendo…las figuras y el cielo iluminado ofrecía un
espectáculo que siempre debe agradecerse…fue ahí que la maestra y el sonámbulo
se tomaron de la mano, un momento, un segundo, sus manos impulsivamente fueron
hallándose, reconociéndose hasta agarrarse una a la otra, aferrarse y luego
abrazarse…como dos corazones unidos por un hilo que se había roto, alargado,
extraviado y desafiado. La reunión fue un hecatombe en su historia de vida para
los cuatro, volver a sus orígenes, arreglar lo desajustado, ver hacia el
futuro, divertirse con el pasado…aunque sabían que era difícil volverse a ver
todos…disfrutaron de la noche, de la luna, del cielo estrellado, de los brindis
y de los pasajes de la memoria que se evocaban en aquella banca donde quizás
jamás volverían pero hay personas que dicen uno siempre debe volver a los
lugares donde amó la vida. Encendieron un globo con una frase y este se elevó
al viento llevándose los recuerdos y los mitos de su historia al cielo…Se
despidieron al filo del amanecer cuando el cielo cambió de tono. Se juraron
volver a verse, hablarse más menudo, juntarse una vez al año, viajar, pero lo
único que era real…era un abrazo y un que te vaya bien…el sonámbulo no sabía si
seguirla, invitarle un café o hablar de lo que sea que dejaron de hablar…ella
se despidió dándole un suave beso mientras acariciaba su mano, diciéndole adiós
como otras tantas veces. No te preocupes dijo él, las personas cuyos destino es
afín tienden siempre a encontrarse en la nieve, la lluvia, un beso, un
recuerdo, un sueño extraviado. Lo que no sabía él, era que ella tenía otros
planes y así, una madrugada cualquiera en un día cualquiera de una historia
cualquiera…la puerta de la casa del sonámbulo rompía en un llamado al cual tuvo
que acudir, temeroso, bat en mano y sin indicios de ver a alguien, abrió la
puerta en un rechinido terrorífico pero ahí había todo lo contrario al
terror…era el amanecer en unos ojos hermosos, era el atardecer en unos labios
rojos, era el sueño en una silueta cuyo corazón enamoraba…e irrumpió en su casa
como irrumpió en su corazón…uniéndolo todo, complementando a un alma
atormentaba…se dice que la banca del parque ahora está en su jardín y tiene un
estampado sobre ella, y contrario a muchas historias, los cuatro se juntan año
con año a brindar y arrojar fuegos artificiales al cielo estrellado del Mundo
de Morfeo.”
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