lunes, 9 de mayo de 2011

Ápice De Luz



"Justo el viento tomaba rumbo y se mostraba cariñoso con la gente que estaba ahí afuera mostrándose a veces con fuerza y otras con delicadeza, incluso el cielo había participado ya. ¿Pudiste notarlo? Si, le dio por llorar y sus lágrimas cayeron sobre el pavimento, sobre las hojas de estos árboles abandonados por aquellos que los sembraron, aun no se sabe si ha llorado de alegría o si ha llorado de tristeza, de cualquier manera, también dejó los restos de estas lagrimas sobre la ciudad. Y ahora incluso vendrá algo de calor, puesto que al dejar de llorar, todos experimentamos algo de resequedad mientras tomamos de nuevo el camino. El hombre de pelo largo y barba cerrada deambulando en el auto con tragos de licor apreciando la luna con su cuarto menguante de un rojo apagado y esplendoroso, se burlaba de el, pero el seguía andando, y cerraba sus ojos preguntándose donde estaría ella, que estaría soñando, si sabría que andaba jugándole al tonto por encontrarse con alguien que ciertamente no seria ella y que habría de pagar sus actos de venganza su yo interior no miente, ese es su mayor problema. Es un loco y un común denominador de esta juventud adulta que no sabe compartir sino complacer a los demás. Es lo que le pasa y lo sabe, su sinceridad es confusa y acongojada pero es sincera y anduvo por varios lugares pero había solo oscuridad en ellos, no había ni siquiera una vela, no había ni siquiera un atisbo de luz, todo estaba en completa oscuridad y el no encontraba a nadie, menos a ella, era un hombre sediento de venganza y de un abrazo que cuando busco en aquella colonia una casa de colores uva y zarzamora, también estaba sin luces, era oscuridad y la casa dormía mientras ahí alguien afuera la apreciaba esperando que un foco se prendiese. No sucedería, y no tendría porque suceder, no así no hay historias de cine, su final era terminar la noche repleta de oscuridad entre las sabanas con una desconocida o conocida, despertar desnudo con la boca reseca mientras saliera el Sol para decirle, no, preguntarle mas bien donde esta la libertad cuando la soledad aparece, le preguntaría y con la respuesta, después sucedería eso que hace que el calor emane de los cuerpos y la dejaría dormida mientras sigilosamente sale de la recamara, escaparía porque no quedaría mas que hacer. Entiende mucho y espera mas aun de la vida, el significado le parece demasiado inconcluso o mejor dicho aun, sin sentido de satisfacción y esta noche demasiado oscura por la luz que haya afuera se ha ido casi en toda la ciudad, cansado de complacer a los demás y de dejar de compartir su felicidad y su ilusión,  pone las luces altas y sigue avanzando por los bares de la ciudad, transitando por calles oscuras, borrachos sueltos, música alta pero ya no tiene ganas de sonreír tiene mas ganas de cerrar los ojos y cambiar su tristeza por locos sentimientos, maldito cielo porque tenia que llorar esta noche se dice. Porque esta oscuridad termina por gustarle porque así puede evitar a quien sea y encontrarse con quien quiere o mejor dicho, buscar por ahí haber si algún foco se prende. Era terminar la noche apreciando el Sol jactándose de haberse vengando de su noche triste o mejor dicho incomprendida por intentar el complacer a la gente, al mundo, menos a el mismo y sentir ese aroma que solo una mujer puede emanar, que complaciente seria eso, que excitante y cambiador de sensaciones seria pero ahí también están los focos apagados al igual que los teléfonos y se queda como un entrometido o mejor dicho un acechador, no tiene caso ya seguir navegando por los ríos de la noche y de las calles, es mejor irse a casa, hurgar por cena mientras busca la película que le pueda hacer dormir. Total no siempre se gana, hay noches para quedarse dormido, hay noches para ver el sol, el semáforo se ha puesto en rojo, regularmente se lo pasaría al llegar a el para evitar problemas de asalto y delincuencia pero los desalmados incluso se han ido a otro lado. Un auto se para a un lado del suyo, el echa una mirada sin voltear totalmente para saber quien pudiera ser, pero solo se alcanza ver una cabellera negra en esta noche oscura totalmente, el auto se adelanta y el se queda hasta que el semáforo cambia, es mejor no arriesgarse. Al llegar a su casa rápidamente da vuelta, abre la cochera e introduce el auto para buscar el periódico con las manos, pero una vela se ha encendido justo enfrente de el en la cochera de enfrente, el auto del semáforo y la cabellera negra que cae sobre unos hombros que ahora se ven en su esplendor en esa blusa destapada. Decía un verso de una canción que deseaba que se fuera la luz para que una vela pudiera encenderse, el no podía estar mas de acuerdo, un pequeño atisbo de luz para terminar con tanta oscuridad, un abrazo fuerte y largo, un beso sincero y una Luna que terminaba sonriente porque su color ya no era rojo triste sino de vino tinto cayendo sobre dos copas. El vino venia derramándose como miel sobre sus ojos, es el gusto de encontrarse con alguien. Al menos por esta noche, no se ocupaba tanta luz ni tantos sonidos de celular solo seres humanos conversando sobre la vida, recorrer sus rostros apreciándose mutuamente sus ojos invocaba a iluminar aunque sea un poco el alma para tener un pequeño instante donde uno se siente vivo.”



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