viernes, 16 de marzo de 2012

Universo

“Cruzó por el cielo una estrella, su estela quedo marcada por todo el firmamento, y un hombre vislumbró desde su guarida como se le esfumaba la noche una vez mas. La vio en todo su esplendor y ni siquiera su emoción llegó a sacarle una sonrisa. Esa es nuestra juventud atravesando la línea de la vida, en la noche, tratando de vivir intensamente porque así es como son los días aquí. De sentir el mágico amor, la pura amistad, el detonante sexo, la terrible lujuria, sus aguas tiernas y la seca tierra. El hombre como ser humano, como parte del reino que habita esta tierra en su loca búsqueda de existencialismo puro. Ese término que nos dice a que venimos, que hacemos y el porque lo hacemos. El fugaz paso de la estrella se parece al fugaz paso de nosotros, un día aquí, otro día quien sabe. Caminando sobre la delgada línea, enciende su cigarro y se recarga suavemente en la ventana. Hace dos horas jugaba una vez mas en su universo, lleno de vicios, de virtudes, de su caída como ente en un mar de sentimientos, de trozos de cariño, de armamentismo de ilusiones, de crueles realidades, tal vez su historia sea la del común denominador, tal vez sea la vida mía, pero seamos sinceros todos vivimos de alguna manera en nuestro propio universo, presa del universo que juega con todos como marionetas en un circo. De estar con muchas personas y de repente sentir la sacudida de la soledad. Del otro lado de la calle, cruzó por el cielo una estrella, su estela quedo marcada por todo el firmamento y una mujer vislumbró desde su escondite como se le acababa la noche una vez más. La vio en todo su esplendor y su sonrisa y gozo la hizo hasta saltar como si jamás pudiera contemplarla de nuevo. Esa es nuestra juventud atravesando el ciclo de la vida, jamás seremos tan jóvenes como hoy, en la noche, viviendo tan intenso como se pueda, de dar el eterno amor, la fiel amistad, el supremo acto del sexo, la siempre intrigante lujuria, sus aguas dulces y la dura tierra. Hace dos horas jugaba en su universo un fin de semana mas, repleto de miedos, de alegrías, de su despegue como ente en un océano de emociones,  de pedazos de cariño que vienen de todos lados, de bombas de sueños, de simples verdades, tal vez solo estoy hablando de alguien particular o de la historia de muchos. Ellos son apenas un puñado de la juventud que puede sentarse en el mismo espacio y tiempo y apreciar de manera totalmente opuesta los hechos del universo. Ven cruzar la estrella fugaz a través del firmamento, del espacio, y ambos viven una emoción diferente, un gesto opuesto, y sin embargo de miles de lugares, están uno junto al otro, como árboles en un bosque inmenso, como dos piezas de ajedrez en el mismo lado de la mesa, como dos seres humanos en el indescifrable universo. La noche con su luna cuarto menguante no traerá nada mas y  ambos dormirán el sueño de los justos dentro de poco, pero en este instante, toda la gama que se refiere al ser humano se desbocará, porque los minutos traen muchos, los días todavía mas y los años un poco mas. Hoy les toco estar de un lado, mañana quizás estén en lados opuestos. Unos en lágrimas, otros en alegrías, degustando de esta manzana llamada vida, de este bosque llamado mundo. Cuando crees saber todo la vida te cambia, te llama, estaremos cambiando invariablemente, estaremos creciendo a veces solo con soñarlo, con pensarlo, con hacerlo. No podemos detener el tiempo. Esta es la juventud, ilusionados con el afán de entrar de la mejor manera al mundo adulto. Este es solo otro fin de semana insólito. ¿Es así como llegamos a ser grandes? Intensamente recopilando toda la información que se nos presenta. ¿Es así como deberían terminar las noches? Apreciando el cielo y degustando de todas las personas que conocemos. Tienes que salir a verlo, tienes que estar experimentando la realidad, eso que no te enseñan en la escuela, eso que se escucha en las noches, en la experiencia de los viejos, en los ojos de tus padres, en la alegría de tus hermanos. Cruzó el cielo una estrella, su estela como la de cada uno de nosotros quedo marcada para siempre. No te otorgaré una moraleja o una lección, solo cierra tus ojos y dime que ves. Dime si sientes el viento en tu cara, si sientes el correr de la sangre a través de tu cuerpo, si gozas y sufres el caminar de tu propio universo. No te pido mas, no te pidas mas.”

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