“Bajo la estela de la noche se
derrumbó…a su alrededor los colores se fueron perdiendo y, se quedo abrazado de
ese color gris que lo engullo de pies a la cabeza…estaba en el límite donde ni
la mente ni el corazón saben que hacer, tuvo miedo del mañana, tuvo miedo del
hoy…tuvo incluso miedo de si mismo y bajo los tonos grises de la noche, supo
que el mundo jamás seria igual. La Luna descendió del cielo, partida y
amarillenta deseosa de ocultarse, hermosa y perdida de la mirada de quienes
dormían…pero no de ese tonto con la maleta llena de sueños rotos, extraviados y
desangelados. Amante del hoy y solo del hoy, porque ese mañana le aterra tanto
que lo posterga lo mas que puede…a menudo quisiera ser más atrevido, más loco y
frontal consigo mismo y con ese mundo donde se oculta para abrazarse de esos
placeres mundanos cuyos demonios abraza cual amigos por siempre…quisiera
cambiarse el nombre, el peinado, los ojos y refugiarse en otro Yo para ser
alguien más y, comenzar de nuevo o quizás solo no verse a sí mismo con desdén
en ese sillón donde baila constantemente con su sombra…así, sin pensar en nada
y hablando de todo…son días
melancólicos, largos e inestables, lamentaba no saber qué hacer con él ayer o
con el mañana solo preocupado por el hoy, viendo su vida hacia atrás no le
producía la emoción de antes, es una fase, lo sabe…es parte de las etapas del
duelo, no camina a ningún lado más bien tambalea sobre los días y las
decisiones que se mueven alrededor, no elegir, es también elegir…finalmente se
durmió y puso una película, error…esta le atrapo desde el inicio, perdido en la
historia no pudo recuperar el sueño nuevamente…el final de la película le hizo
pedazos el domingo…arrebato su corazón y sintió estremecerse…Apenas pudo
llorar, sus ojos le ardían y dolieron al brotar las lagrimas que recorrieron la
piel de las mejillas, sintió un escalofrío que le aterro, y al que abrazo, para
dejar que el sentimiento cualquiera que este sea engullera su cuerpo, rompiendo
su corazón y liberara así, su alma…recordó la última vez que había llorado por
una película, batallo para encontrar fecha y comprendió que su barco estaba
hundiéndose con el empujando el timón rumbo al fondo del abismo…pensó en todo,
pensó en nada…obstruido su corazón por ese sentimiento que se estaba comiendo
su ser cual vagabundo frente al plato de sopa…arrojo la película por la
ventana…empezó a rayar un libro destruyendo paginas y estaba por romperlo todo
cuando se detuvo…no, este no era el…y se rió, se rió como ese adolorido donde
las lagrimas son risas que caen desde los ojos…estoy vivo, se dijo, soy libre,
se grito, puedo elegir, tu opción…empezó a retomar su pulso, aprecio la luz del
sol, las nubes blancas como la nieve y ese azul que desde su ventana impregnaba
la habitación…suspiro un par de veces, tomo una larga ducha y escapo…mochila de
mano, lentes oscuros, libros, diarios y un poco de dinero…se fue de ahí, con el
viento sobre su cara, abandono los recuerdos…se convirtió en nómada, abandono
su nombre como siempre lo había deseado y mediante otra historia que se invento
en el camino, al final, se dijo que a nadie le importa el pasado sino tus actos
del presente, si tu sabes quién eres, nadie te detendrá…y así, el nómada navego
entre los ríos de la vida, fue de pueblo en pueblo, de poesía en poesía,
rompiendo los estigmas, construía y destruía a su antojo, su barba fue
creciendo así como sus ojeras y qué decir de la garganta que se le hacía
pedazos al engullir cualquier botella o sopa para lo que le alcanzaba, dormía
mucho, conocía los lugares turísticos, veía a la gente pasar, estudiaba sus
vidas imaginando si habrían hecho lo mismo que el…sentirse nómada era lo mejor
solo el presente y no el pasado, sintió felicidad al alejarse, tomar este
respiro mientras recorría ciudades y pueblos, no se permitió que en su corazón
anidaran esas emociones de permanencia, esos sentimientos de ilusiones o
cariño, sabia huir, evitar que el mundo le cayera encima mas si era acompañado
de algún sentimiento, con la mochila lista, tomaba el autobús, un aventón o
solo caminaba hasta la siguiente ciudad…sentía su libre albedrío, sin ataduras
más que lo que dictaba el corazón…antes de hacerse parte del lugar huía,
refugiándose en la carretera, vivía al día, a veces comía demasiado, a veces
poco…recorrió los bares, los circos, las iglesias, las canchas, las discos,
camaleón como nunca, de audaces esta hecho el mundo, tal vez seria nómada para
siempre, siempre lo mejor es un paso mas allá…la ciudad nueva a la que llego en
autobús, le dio la bienvenida en una tarde rojiza y llamativa, percibió un
aroma indescriptible y recorrió sus calles que se perdían en grandes casonas
bien arregladas…con colores que apenas reconocía, atraía la luz y en muchas de
ellas tenían esa teja caída como las antiguas casas que se construyeron en el
siglo pasado…el hambre le devolvía a la realidad mientras apreciaba un segundo
piso en una de esas casas donde se anunciaba el mejor espagueti de la ciudad,
subió de inmediato, el aroma a comida le entro por todos los sentidos, tomó
asiento en la orilla con vista a la ciudad…el atardecer se iba en un instante,
lo capto con su cámara mientras esperaba su platillo, escribía en su diario
cuando sintió que alguien se acercaba, diciéndole de seguro no eres de por
aquí…¿Cómo lo sé? Porque ya a nadie le importan los atardeceres aquí, todos se
preocupan ahora por definir sus vidas que disfrutarlas, por los números que por
las acciones, por saber qué es lo que se sentirá, que por sentir…a continuación
dos platillos llegaron acompañado de una botella de vino…estaba el nómada por
decir algo cuando ella se le adelanto…es la bienvenida por venir a nuestra
ciudad, va por mi cuenta…tomo las dos copas y sirvió para ambos…hasta el
momento que chocaron las copas, el nómada le aprecio justo cuando la sombra de
la noche recorría el lugar, una larga blusa color verde olivo con pantalón
negro y unos tacones que parecían no tener fin…en sus caminos, no había visto a
alguien como ella, la impresión que le causaba esos labios rojos y su mirada le
hicieron soltar una risa que apenas se escucho…gracias dijo, y brindo con
ella…por los atardeceres, dijo el nómada…puedo ver un poco dijo ella al
referirse a su cámara…el asintió y continuo devorando ese espagueti…la mujer
recorría junto a el las ciudades y las fotos…de vez en cuando acotaba y
murmuraba para sí…se transporto a decenas de amaneceres, de lunas llenas, de
terrazas y de murales históricos, se percato que ninguno de los citadinos
retratados veían hacia la cámara…pregunto porque…el nómada dijo que intentaba
ver lo que ellos veían, apreciar eso que a ellos les parecía interesante o
intentaba contar su historia a través de esa cámara…al final el estaba de paso
y no quería dejar huella alguna en las ciudades por las que transitaba…solo sería
un caminante mas, sin una meta o un lugar al cual llegar…nunca dormía más de
tres días en una ciudad…ella se quedo en silencio un momento y continuo con la
copa de vino…luego con su mano en la barbilla, ella le dijo que sería su guía…alguien
que había vivido toda su vida en la ciudad bien podría ayudarle a recorrerla en
un mínimo de tiempo, optimizaremos le dijo mientras le decía a la mesera que
trajera el postre de la casa…desbordaba optimismo y sonrisas, aunque el nómada
descubrió algo en ella…era intuitivo siempre se lo pareció…acepto el postre…de
ese chocolate que embelesa tanto como las manos de ella mientras señala la Luna
y explica que hoy es un buen día para conocer…lo arrastra prácticamente
escaleras abajo mientras le dice a la mesera que lo cargue a su cuenta…soy la
dueña le dice entre risas cuando él intenta dejar efectivo…justo cuando sube a
ese viejo auto descapotable por esas calles que bajan y se hacen más chicas
recuerda que dejo la mochila…bueno, volveré pensó preguntándose a donde le
llevaban, de repente se detuvieron…baja le dijo y le tomo de la mano, mira se
quito los tacones y camino rápido e invitándolo a seguir el paso, bajo el
puente, un pequeño bote esperaba, ahí una señora vestida cual dama de los años
30 les esperaba…bienvenidos les dijo…suban…el nómada pensó que estaba
soñando…la señora les contó la historia del barco ofreciéndoles la mejor vista
que tenia y dos copas…y le describió todo lo que rodeaba a tan misterioso
paseo…parecía que se habían transportado a otra época…los arboles, el agua
cristalina, el lenguaje formal y la descripción de la suerte de los que
vivieron en la ciudad…aventuras, romances, misterios y sobre todo esa luna que
los perseguía a todos lados…al final del trayecto, él le agradeció el gesto
besando a la señora quien guante en mano le invito a volver…hay que correr dijo
ella, rumbo a donde dijo el nómada, allá dijo ella y corrieron gran campo verde
rodeado de arboles…apenas llegaron al bosque para el inicio, frente a ellos
decenas de globos impulsados por las llamas se preparaban para despegar, la
tradición de cada mes le dijo ella, para soltar los deseos, se escriben mandas,
frases de amor, epitafios o sueños por cumplir…le dio uno y tomo el suyo
escribió a medida que le sonreía…el no sabía que anotar, no tenia deseos,
mandas y menos frases de amor, pero siempre al final opto por anotar…esperaron
por el anuncio y soltaron los globos al firmamento deseosos que permearan en el
cielo nocturno…los amantes del fuego bailaban y ofrecían una danza de sus
ancestros a la que todos se iban uniendo…el nómada bailo, bailo y bailo con
ella, con el mundo, arriba las estrellas del fuego bailaban con la Luna…¿Qué
escribiste? Pregunto ella, no se dijo él, lo olvide… ¿A dónde iremos ahora? Mi
lugar favorito…dijo la guía…volvieron al auto, disfruto del aroma que se iba
generando en esta noche, olvido por completo que su mochila había quedado en el
restaurante…aquí es…mi lugar favorito…¿te gusta?...del asiento trasero tomo una
manta extendiéndola…suelo venir a menudo, a desahogarme, a disfrutar de las
estrellas, a leer, a estar conmigo misma, a reír y llorar…es mi tierra, mi
hogar, una extensión de mi…me encanta. El nómada aprecio el paisaje y no pudo
negar que tenía razón…la ciudad brillaba bajo un manto cristalino…sus casas y
sus calles, sus luces parecía una utopía, pero sobre todo los ojos con los que
la guía la admiraba…ella le contó como se hizo del restaurante su familia, de
donde provenían, sus gustos y aquello que le dolía mas, sintió una conexión con
el nómada, tal vez porque sabía que el se iría algún día, se expreso muy
natural ante él, le dijo que siempre sonreía aun en los días más tristes…era ya
de madrugada cuando lo llevo a un hotel a 3 cuadras de la catedral…el nómada
dijo que era muy elegante y no estaba en sus planes, pero ella insistió, estaba
arreglado además, tu mochila está en la habitación…¿Por qué haces esto?
Pregunto el…no sé, supongo que es para que te lleves una buena impresión de
aquí y, parece que llevas tiempo sin dormir en un buen lugar… ¿te veré mañana?
De seguro si dijo el…noto una sensación apenas perceptible en el aroma que ella
expedía, su mirada con la que él le veía…la sensación recorrió su cuerpo cuando
ella acaricio su mejilla y se la beso al despedirse, vio esfumarse esos labios
rojos…esa noche el nómada no soñó, durmió como nunca en el viaje, sintió calma,
gozo, extraño…abrazo ese aroma que la guía dejo en su mejilla…despertó justo a
la hora que el Sol iba saliendo, busco su cámara y tomo una gran foto desde la
ventana, siempre sale el Sol se dijo mientras tomaba una ducha rápida,
arreglaba todo y salió…la guía llego para invitarlo a desayunar pero el ya no
estaba…se había marchado…desde el otro lado de la calle el nómada le vio salir,
vestía un vestido floreado y portaba esas enormes gafas que ocultaban sus
hermosos ojos…le vio arrojar la bolsa y marcharse…le siguió en moto, espiando
sus movimientos…cámara en mano, se adentro en su camino, sería su persona favorita
del día de hoy…su figura contrastaba con todo y nada, navegando entre las
personas que se detenían a su paso, recorrió el parque, los mercados, se detuvo
en catedral, desde una distancia que se iba acortando el nómada continuaba su
misión…a través de sus pasos y sus miradas, disfrutaba de la ciudad, del aroma,
del cielo y de las pinturas en el museo pero sobre todo de su silueta con esa
sensualidad apenas perceptible…la guía sin saberlo, estaba ofreciendo el mejor
tour de la ciudad…el nómada descubrió sitios que no vería jamás, jardines,
mercados, museos, cafés, y sonrisas…le gustaba todo, comió con ella y sin ella,
noto la forma singular de tomar el tenedor, de mancharse los labios rojos y de
cerrar los ojos al sentir el viento sobre sus cabellos…sintió esa sensación de
nuevo al ver como el reflejo de ese cielo rojizo recorría su rostro y sus manos
se removían las gafas para que los ojos reflejaran su alma, la guía era una
rosa en un jardín espinoso, una luz en un cuarto oscuro…el nómada escapo esa
tarde triste, su camino tenía que seguir, pero como todos los que van de paso,
nos llevamos algo, el se llevo la sonrisa de la guía…al restaurante llegó un
paquete días después…preguntaron por la guía, ella sonrió…dentro de el, había
fotos de ella y su ciudad…acompañado de un CD…el nómada regreso a ser
sedentario tiempo después…era diferente todo al volver pero igual, quizás lo
que cambió fue él y no el entorno, re descubrió caminos, emociones y sus sueños,
dejo la maleta lista para cuando se le ofrecía recorrer el camino nuevamente…un
jueves mientras degustaba el vino en compañía del atardecer, en la terraza un
niño le dejo un paquete…el nómada lo abrió escéptico, en el se encontró con
unas fotos suyas, era él y su ciudad…volteo a todos lados y salió a la calle…en
la acera de frente…la guía con su vestido floreado y sus lentes tan grandes que
cubrían esos ojos hermosos le saludaron…El nómada y la guía se hablaron con la
mirada…ella llevaba la maleta llena de colores, el la mochila llena de tonos
grises, ninguno dijo nada y ahí empezó la pintura de su vida por el Mundo de
Morfeo.”
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