miércoles, 4 de marzo de 2015

La Propuesta



“Un aire atípico le abrazó durante la comida…en las afueras de la casa, sintió como el aire caminó a través de su cuerpo mientras disfrutaba del paisaje…era una tarde hermosa, cálida, y el cielo estaba tan claro como su mente, cerró sus ojos un segundo para perderse de la mano del viento en sus pensamientos…cruzó sus manos tomándose la cabeza inhalando el café de olla frente a él…y entonces como un cuchillo que corta la mantequilla o una lluvia que destruye un picnic o una nevada en pleno verano…su palacio de la memoria lo llevó hasta aquel bar donde todo inició…perdido por la mano que tocó su brazo y por la belleza del rostro que ahora veía con toda claridad…vio sus labios sonreírle y se sintió como un niño en la dulcería, comerla quería, a besos, a caricias, a abrazos…resolverle la vida y el futuro, alimentarla de cariño, darle en la boca postres de placer y contarle historias durante las noches en que las estrellas aparecieran en el cielo…y entonces la silla casi lo tumba devolviéndole la realidad. Su día fue divertido y entretenido, amante de las buenas fiestas recorrió los bares efímeros de pasión y cariño…bebió, bailó y disfrutó de la noche…en punto de las 3:00 de la mañana mientras caminaba alimentándose del frío y seguido por las luces de los pocos autos que aún deambulaban por las calles…lo entendió, era su figura, su rostro, sus manos…su sonrisa mientras el Sol le cubría sus ojos…algo debería hacer se dijo al comerse el último pedazo de pizza en la cocina. Ella se levantó al salir el Sol, tomó un largo baño…hoy era viernes y estaba cansada del trabajo…soñaba con escaparse, encontrarse frente al mar y correr descalza sintiendo como sus pies se hundían en la arena llevándose las huellas y dejando solo el aroma del mar en su cuerpo, bañarse en el mar y meter sus cabellos en el agua salada…suspiró y se puso su vestido blanco que tanto le había gustado, poco maquillaje y una mueca en la sonrisa de los labios rojos…bolsa, celular, llaves…todo en orden, del techo al salir de su departamento colgaba un sobre rojo…sorprendida volteó a los lados y se acercó a la escalera…pero ahí no había nadie…tomó el sobre rojo y lo echo a la bolsa…al llegar a la oficina, acomodó todo y abrió el sobre…dentro de él decía: “Busqué un lugar entre la Luna y La Tierra, entre el tiempo del trabajo y el tiempo de los ratos libres…solo encontré este sueño para poder escapar” una foto del mar desde un yate…con fecha y hora…y una silla con su nombre. Entendió al instante de donde venía esa letra mal hecha y ese lugar tan bello…imaginó la paz, sus pies en la arena, su tarde soleada en aquel barco, sentirse arropada y atendida, intercambiar los sueños tontos con las miradas extraviadas…pero el trabajo no dejaba, y se puso a continuar, juntas, archivos, llamadas, cuentas y más cuentas…pero siempre en un espacio de un minuto aquella playa aparecía frente a ella…pero y la ropa, que decir en casa, que decir en el trabajo, que decirle a la rutina que hoy no quería acompañarle y hacer lo mismo de cualquier viernes…y aparecían más llamadas, más preguntas, cuentas y más cuentas aparecían frente al monitor…¿cómo se calcula la vida? ¿Cómo ponerle números al amor? ¿A la aventura, a las huellas en el mar? Confundida, comió en silencio y expectante…no había palabras pero su mente se encargaba de darle vueltas a todos los detalles y hablar, hablar, para sentirse que lo correcto sería quedarse…trabajar, y continuar el camino para ir adonde quiere llegar…el problema es que al corazón no se le calla con un deber o tener…a veces solo es el querer…Se sonrió consigo misma…tomó su bolsa y empezó a caminar rumbo a la puerta a paso firme, sonriente y echó en la bolsa las ilusiones…alguien gritó: ¿A dónde vas? Ella solo dijo a ver el atardecer…un taxi le llevó a casa, cambió de bolsa y de atuendo, poca ropa, pocas cosas, muchas risas…sin expectativas, solo con el sobre rojo…fue por su válvula de escape…el trayecto fue efímero y eterno, sin saber que decir o hacer, como expresar y que ocurriría, solo pensó en la aventura, encontrarse a sí misma y disfrutar por una vez de los placeres que había envidiado u olvidado…era un día perfecto, en un mundo imperfecto…al llegar al muelle, caminó entre los barcos, y el aire ya olía a mar…sintió la mirada de unos ojos a lo lejos…enfundado en unos lentes oscuros y un sombrero de paja, aquel hombre esperaba…casi no lo reconoció por su cabello más largo que lo habitual, pero sabía que era él, el poder de una mirada que irrumpía su caminar…Bienvenida dijo mientras bajaba para darle la mano…acarició sus nudillos y le besó la mano...ven, el mar nos espera. ¿Cómo definir el aroma del mar? Es un perfume efímero, eterno como el agua azul y las historias de amor, es la calma, la pasión, es el romance y sus derivados…ella vestía de verde, un vestido playero ocultando ese bikini que él alcanzó a ver al caminar…que hermosos labios amén de las palabras dichas o por decir…le encantaba verla ahí, que hubiese aceptado escapar en un mundo donde siempre alguien sabe dónde estás…tomó su celular, le dijo acércate…pulsó el automático y el mar les acompañó en la última foto del día…después le pidió el celular a ella…y los echó en una caja…hoy no seremos presas de la tecnología…hoy seremos cazadores de la compañía…sirvió una copa para ella…y para él cerveza…y partieron del muelle a rumbo desconocido…era una tarde bañada de colores y un viento abrazador…él navegaba y ella disfrutaba…intercambiaban miradas mientras brindaban por ellos, por la vida y por el mundo que los ataba…ese hilo rojo que une o desune…se acercó a ella y le beso la mejilla diciéndole: “Se nos fue el amor...entre mañanas solitarias y noches acompañados de sustitutos, entre novelas y trucos baratos…Se nos fue la razón, entre llamaradas de locura y la lluvia de los miedos, se nos fue entre atardeceres admirados…Se nos fue el hoy, hablando de futuros, se nos fue el ayer...hablando de presente, se nos fue el amor, hablando de supuestos…Se nos fue el amor...como la arena entre los dedos, como la lluvia entre la ropa, como los finales de los libros" Perdóname le dijo pero aún no sé qué hacer contigo…pero tampoco sé que no hacer contigo…brindemos por la incertidumbre de los días que vendrán, de las noches sin dormir, de las tragedias del amor, y de los pasajes de la pasión. Se inclinó y le besó de nuevo sus manos…brindaron de nuevo y se sentaron a disfrutar de la tarde…solo el golpeteo del mar y sus olas chocando contra el barco fueron la música que se escuchaba…él preguntó por ella: ¿era feliz? ¿Cómo va su vida? ¿Cuándo soltó esa carcajada que tanto a él gustaba? ¿Quién le hizo llorar en los últimos meses? No dejaba de acariciarle la mano y ella acarició su mejilla contándole detalle a detalle los últimos días…sus días en llanto, sus días en el trabajo, y las historias pequeñas que adornan una larga historia donde todas las emociones surgieron y se enterraron…de alegrías, risas y lágrimas…de dolores de cabeza y del corazón…pero también de aprendizaje…y todo me llevó hasta aquí dijo ella, escapar un viernes cualquiera a un lugar especial…donde hallar las emociones olvidadas…es por eso que hoy estoy aquí, acepté tu invitación, gracias por el sobre…gracias por la vista…y él le dijo que se callase poniendo su dedo en los labios…gracias a ti, que me regresas la sangre al cuerpo…y le invitó a bailar…¿bailar? ¿Dónde está la música? Esta es la música le dijo él, no se necesita para que dos corazones bailen juntos…y le susurró al oído tantas cosas que no se pueden escribir que ambos se rindieron ante la música que no estaba… ¿Cuántos atardeceres olvidados? Detuvieron el barco en una playa solitaria y bajaron…caminaron por la arena, dejando marcadas sus huellas sintiendo como la arena subía por sus dedos y esa sensación de tranquilidad…al sentir el agua subir por sus pies…en silencio, él le subió el vestido y se quitó la camisa y en un acto de arrojo le besó fuerte arrojándola al agua…su silueta era un camino al cielo y su piel mojada una invitación al infierno de los corazones enamorados…cuanta pasión encerraba esa figura…jugó con ella y ella con él, el Sol comenzó a unirse con el mar, como ellos se unían en el agua…en esos besos que hacían eco en el mundo y en el corazón…amantes de una aventura, presos de una cárcel inventada…hundieron en la arena las huellas de sus figuras y retomaron los sueños que habían dejado de lado para hacerse de un lugar en el mundo. Ella tenía el poder…de sus ojos emanaba esa estela hermosa que enamoraba con su calidez, él sabía que terminaría siendo su esclavo fiel…ahí, se dijeron con las manos lo que había que decir y con los labios lo que había que sentir, el resto fue solo silencio…la noche les encontró refugiados admirando la aparición de las estrellas y asombrarse del reflejo de la Luna en el mar…más vino, más besos…y él le dijo aún falta el último acto…se levantó, fue adentro del barco y salió con una caja roja tal como el sobre que ella había recibido…dentro de él, rosas y fuegos artificiales, chocolates y globos de aire…Le dijo ¿me acompañas? Y Ella asintió sonriente…los fuegos artificiales explotaron en el cielo como explotan los besos en los labios y los globos viajaron por la noche como la pasión viaja por el cuerpo…comieron chocolates mientras veían su acto realizarse en la noche estrellada…y ahí durmieron, con una Luna de testigo y el mar arrullando sus cuerpos…los escapistas habían desaparecido cual magos en un mundo donde cualquiera te puede encontrar, aun se puede escapar…en una historia que no se había escrito, aún se puede cambiar los versos…porque si algo nos ha enseñado la historia, es que siempre se puede reescribir nuestros días y nuestros sueños…encontrar de nuevo el camino perdido a veces haciendo uno nuevo…Aquellos dos eran escapistas, magos, ingenuos, locos…capaces de dejarlo todo un día para encontrarse a ellos mismos, para vivir como nómadas…para ser ellos…en la puerta del edificio se despidieron, cuando Ella subió los dos pisos rumbo a su departamento, rosas rojas esperaban en la puerta…su aroma impregnaba el piso, Ella sonrió de nuevo. Se dice que el viernes siguiente, al dejar ella el departamento para empezar el día del techo colgaba otro sobre…un sobre azul, dentro de él apareció una propuesta…sin fecha, sin límite…solo una propuesta que como su nombre lo dice, es una invitación…decir que se dice, y que se contestó, solo pueden contestarlo los escapistas del Mundo de Morfeo”

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