La anécdota: Fecha 3 de
noviembre del 1995: Lugar Lobby del Hotel Camino Real Guadalajara. La sala del
hotel estaba solitaria, solo unos pocos huéspedes caminan de un lado a otro y
otros se registraban. Mi hermano y yo esperabamos desde temprano al equipo de
nuestros amores. El América. Si esos colores azul crema de los cuales no
podemos olvidarnos jamás. Ese de Tena, de los Zague, de Borja, de Reinoso, de
Zelada. Ese club al que odias o amas. El que hace que le vayas hasta el más
triste de los equipos con tal de que no gane. Con dos banderines y una de esas
viejas cámaras fotográficas en las que no podías saber si saldría la foto.
Esperamos pacientes a que salieran uno a uno del restaurante en el jardín y
pasaran al lobby. No lo podíamos creer, los jugadores nos pasaban por un lado,
firma y foto. En aquellos días eso era algo que no sucedía a diario. Era
increíble. Y entonces apareció no era el mas asediado ni siquiera el mejor
futbolista, era uno mas. Joven, callado, cordial y con el que amablemente nos
retratamos. Apenas iniciaba. No era ni Zaguinho, ni Biyik, menos Kalusha y no
era el 10. Era Cuauhtemoc Blanco, el número 23. Se sentó junto a nosotros en
una sala a platicar. A comprar banderines, llaveros, y a conversar con otro
jugador. Nosotros no decíamos nada. ¿Qué íbamos a decir sin parecer fanáticos?
Los escuchábamos y asentíamos con la cabeza. ¿Quien podría sentarse hoy en día
con el ave de las tempestades en un sillón?. Estuvo ahí más de 20 minutos y
nosotros hablando entre dientes para no decir nada fuera de lugar o preguntando
una tontería. Puedo decir con franqueza que cada que recuerdo esa historia,
todavía siento esa emoción. Se ha ido el último ídolo del América. Se fue por
la puerta grande y lo hizo con un gol que la historia tendrá que agradecerlo.
Que el futbol mexicano no olvidará aunque nuestro futbol tenga mala memoria. Un
americanista fuera y dentro de la cancha. Con todo lo que eso implica. Un
extrovertido que se convirtió en artista. Sus problemas personales, sus
festejos, sus amores, sus locuras, sus fallas, sus derrotas pero sobre todo su
ser. Un capitulo de la historia americanista que nos queda para nosotros, si,
aquellos aficionados que nos la jugamos por el equipo como el. Un aplauso para
los detractores que hoy en su despedida le dirán de todo, sonríen porque no se
fue campeón, sonríen porque el temblor de sus piernas se calmó, porque le
hubieran ido hasta el club de la escuelita de enfrente con tal de verlo
derrotado. Al día de hoy, y después de ese 2007 en que dejo el América, ha
navegado por las aguas dulces y verdes del fútbol mexicano y del extranjero, en
cualquier estadio y en cualquier ciudad, al menos el 60% de la gente va porque
jugará, sus taquitos, sus magistrales pases, sus caídas y sus goles lo
convierten en ídolo. No olvidemos que en México, un País de grandes
expectativas el jugador proveniente del barrio se idolatra por su llegada a
mundos que muchos ven, lejanos y clasistas, dentro de ese rectángulo verde el
es Rey y no acepta otra cosa que no sea la victoria. A punto de llegar a los
40, se cierne una vez mas su retiro, que muchos quisieran posponer y otros
apresurar, como el América y su afición, Cuauhtemoc se alza como el jugador que
odias o amas. Tenemos el beneplácito de verlo en Dorados de Sinaloa, justito
ahí en el Estadio Banorte, donde aún se pueden ver sus gambetas y su liderazgo,
sus arrebatos y sus locuras, disfrutemos como se disfruta un final de película,
un buen libro, un sencillo juego de fútbol. Un aplauso para el temo y he aquí
una lista de cosas que se le agradecen:
·
Su gol de tiro libre en la final vs Pachuca
2007
·
El título del clausura 2005
·
El festejo a Lavolpe, al Celaya, a las
Chivas
·
Hacer llorar tantas veces al Cruz Azul
·
El gol contra Bélgica en Francia ’98 con
pie izquierdo
·
Sus goles ante Jamaica cuando estaba gordo
y México en la raya
·
El gol contra Brasil que nos dio el titulo
de la Confederaciones
‘99
·
La tripleta contra el América de Calí que
al final le aplaudió de pie
·
El penal del triunfo contra Croacia en el
Mundial 2002.
·
El penal vs Francia en el Mundial 2010
·
Por tantas veces que salvó al América en
sus victorias y derrotas
·
Por ser siempre el a pesar de las
consecuencias que ello implica
·
El último gol que no sabemos cuando
llegará.
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