“Todo se asemejaba a un sueño
perturbador…una ironía de la vida, un árbol torcido en la mente del
psicólogo…una desilusión en el optimista, todo aparentaba estar bien, pero
todos sabemos que en los sueños todo es muy misterioso, confuso, hilarante
hasta caer en unos abismos donde las personas aparecen y desaparecen como si
fuesen cuentos de ultratumba en un cementerio a la media noche…El soñador se
revolvía en la cama…de sus ojos cerrados se asomaba un brillo que solo aquel
que sabe lo que sueña conoce, estiraba sus manos, se movía por toda la cama
abrazando la almohada tratando de alguna manera completar el sueño, vivirlo,
agarrarlo con sus manos y trasladarlo al mundo real…refugiarse en el por todo
el día o por toda la eternidad, y llevarlo consigo para así compartir todo ese
sentimiento que irrumpía por las venas del cuerpo y la sangre bombeando el
corazón. Estiro una vez más sus manos y de repente, el sueño terminó…intentó
retomarlo, escribirlo, describirlo, pensarlo y pensarlo para que este
apareciese de nuevo pero no. jamás volvió ¿Qué era todo eso?, llevaba ya
durmiendo quien sabe cuántas horas y cuantos días…vacaciones decía, son solo
vacaciones mientras apenas comía y solo dormía o bebía bajo el sol o la luna,
que era lo que veía a través del telescopio. Siempre fue un admirador del
cielo, de sus estrellas, de la vía láctea y el infinito, apreciando los
planetas y los objetos que brillaban en la negrura de la noche, a veces subía
al techo y durante el resto de la noche acompañado de la soledad solía hablar
con las estrellas, fumar furtivamente y de vez en vez desafiar a la gravedad
con el líquido de las botellas en la panza. Ese día había decidido dormir en el
techo…buscó su cigarrillo, sus libros, sus sueños…y se asomó por el
telescopio…le encantaba que se fuera la luz, para así admirar a simple vista el
firmamento, bebía, fumaba y soñaba a través del telescopio, recorriendo el
firmamento como aquellos héroes de ficción que solían viajar a años luz por el
espacio. Su interés fue repentino, de la mano de una revista en la cual apreció
cuán grande era el universo, las galaxias, los planetas, las estrellas, la
pequeñez de los seres humanos y los problemas que estos acarrean, pero incluso
ante la fragilidad de la vida no podía evitar ese desasosiego donde quedaba
atrapado cuando las botellas se terminaban y la noche era presa de las nubes
que ocultaban las estrellas…siempre se disgustó ante la lluvia, porque esas
gotas se llevaban a las estrellas. Constantemente les reclamaba a los Dioses
del cielo las lágrimas que estos soltaban y que rompían con la rutina constante
de ver el cielo, de atestiguar mediante el telescopio las raíces del universo.
Recordó cuando niño se largaba a llorar porque jamás podría ir al espacio,
porque eso siempre era ficción y no realidad…porque los dibujos, pinturas,
rayones en la pared no lo llevarían para allá sino a una irrealidad donde el
loco era él por vivir de sueños fugaces. Fumó otro cigarrillo mientras bebía
otra botella y se acostaba en el techo…a veces con ojos abiertos, otras con los
ojos cerrados. Su memoria le revolvió la mente como un trago hecho a la medida
y lo recordó. Hoy había noche de estrellas…como se le olvidó tan importante
evento, ah sí, por lo obvio. Bajó del techo, con telescopio en mano…para correr
al evento. La noche de estrellas se realizaba una vez al año, los amantes de la
astronomía se juntaban y prestaban sus telescopios a fin que las personas
disfrutaran del magnánimo universo…él era parte o al menos iba cada que podía a
admirar las estrellas, a escuchar historias del big bang, del Sol, de la
formación de estrellas y planetas. Había muchas actividades para desarrollar.
Apenas llegó y saludó a todos aquellos que alguna vez vio…e instaló su
telescopio mientras hurgaba en sus bolsillos por un cigarrillo y apreciaba a
aquellas familias unidas a través de las estrellas…sintió envidia de la buena,
algún día en alguna noche en algún lugar en algún año de su vida estaría
haciendo lo mismo pero hoy no. Iba sólo al espectáculo, a relajarse, a ver
gente que incurriera en los mismos hobbies y pasiones que él, pensó en si ellos
también vivirían de ese sabor amargo que el alcohol deja en tu lengua y labios,
de cigarrillo tras cigarrillo, de noches enteras en vela por el placer de vivir
y el placer de no vivir al día…pero se hizo costumbre perderse entre las
noches. Dejó su telescopio por ahí y se dedicó a recorrer la muestra
astronómica…pintura, manualidades, conferencias y música en vivo…aquí nadie
tenía algún vino, tequila, cerveza…pero él siempre iba preparado y lo que
parecía una bebida refrescante no lo era…deambuló por las carpas entre las
personas, estuvo un poco en las conferencias y otro tanto en la música…empezó a
perder el interés justo cuando la botella empezó a terminarse…se acercó al
taller de pintura, tomó asiento y comenzó a pintar…su mente y corazón…comenzó a
pintar lo que su sentir, su alcoholismo y su afín por las estrellas…iba y venía
con los colores degustándolos cuando unos dedos se posaron sobre el tablón
señalando una estrella fugaz que apareció en la pintura…la delicadeza de sus
manos contrajo la mirada del aprendiz de pintor…quien se volteó a verle cuando
ella le hacía una observación…lo que vio, le revolcó el corazón y regresó el
color a sus ojos extraviados, unos labios de tonalidad roja como el planeta
marte y unos ojos claros como el azul de la tierra vista desde el espacio. Se
quedó un poco sin habla y apenas articulaba las palabras pero la sonrisa y el
aroma que ella exudaba le encantaron a primera vista, al primer toque, al
primer suspiro…desconocía la sensación que había aparecido en su ser…Ella
vestía un gorro que ocultaba su cabellera y pantalón de mezclilla con esos
tenis de colores…le explicaba a él como la pintura salía de los ángeles y
demonios que todos portamos en nuestro ser…que nos invitaba a soltar nuestras
emociones y sentidos…a él sencillamente le encantaba lo que ella decía, y
luchaba por captar cada palabra mientras el alcohol animaba sus venas y él
intentaba calmarlo para que ella no se diese cuenta de su vicio…fue una
conexión inmediata, honesta…cortes si de alguna manera ese término aplicaría a
esta sensación que se tiene cuando los ojos se encuentran…pero Ella continuó
con cada una de las personas a las que ayudaba en la pintura, explicándoles las
tonalidades, el origen de los planetas, las estrellas y las expresiones que se
juntan en un tablón. Él terminó y salió de ahí mientras ella continuaba en el
taller. Platicó y se entretuvo ayudando a los niños a usar su telescopio
diciéndoles pequeñas historias del universo, también agradeció que el olor a
alcohol se perdiese en la noche y no en él, había sentido la necesidad de
dejarlo de lado y disfrutar de la noche de estrellas sin necesidad de estar
apegado a la botella…sintió la música y se abrazó a la negrura de la noche
viendo su paraíso en el cielo. La buscó al terminó de la noche, para continuar
la charla pero Ella se había marchado, él habló con el organizador…que le
informó que aquella mujer era la primera vez que se presentaba y quería
participar en el taller de pintura…recién había llegado a la ciudad, y no dijo
su nombre, solo le dijo sus datos profesionales y sus intenciones para con el
taller, ante tal bello rostro nadie podía resistirse…las noches siguientes, su
consumo de alcohol y cigarrillos bajo…volvió a la pintura y a subirse arriba de
su casa para ver mediante telescopio las novedades del espacio…¿Dónde viviría?
Se preguntó, ¿sería una ilusión? Una cortesía o estaría esperando por mi antes
de irse…de pronto al bajar el telescopio recorrió las casas a lo lejos…una chica
en el tejado telescopio en mano veía directo a su dirección….¿estaba en lo
correcto? La sobriedad le estaría jugando una mala pasada, pero no…Ella veía en
su dirección y Él en la de ella, si, no la reconoció al instante por el cabello
abundante cubriendo su rostro…pero como los amores primerizos, aun en la
lejanía y sin verle al 100%, sabía que era Ella y sabía que Ella también le
buscaba…buscó donde podría ser y empezó a bajar de inmediato para lanzarse
corriendo a encontrarse con ella, ¿Qué le diría? No le importaba solo verle de
nuevo, poder aspirar ese aroma, besar su mano, hablarle a los ojos y reírse con
las estrellas y las historias que podrían compartir…deambuló por las calles,
los vecindarios se le hicieron enormes buscando la ubicación de su tejado
cuando empezó a darse por vencido, que idiota fue, se decía, cuando de un
tejado alguien le dijo, pst, pst, aquí arriba…espera le dijo, bajaré…hay algo
que quiero mostrarse…le dijo al momento que le besaba la mejilla, ¿Cuál es tu
nombre? Dijo él, pero ella le calló con el dedo en los labios…eso no es
importante, llámame y le dijo su apodo…así siempre que nos veamos, tú sabrás
como decirme y yo sabré que ahí estas tú…caminaron durante un rato hasta que
ella sacó una llave de sus calcetas…había una total oscuridad y no parecía que
hubiese algo ahí…sin embargo, la llave abrió una compuerta y entonces ella
encendió la luz…un taller de pintura con un techo abierto mediante un halo de
luz y alrededor del techo un mural que no había sido terminado. Lo sé, dijo
ella, es una locura, pero hay locuras que deben vivirse, sentirse, y llevarse a
cabo. ¿Quieres ayudar? A pintar dijo él, no soy tan buen pintor como tú, por lo
que veo, no se trata de que tan buen pintor si no de si quieres ayudar…es
tiempo de ayudar, de dejar nuestros miedos, nuestros demonios y buscar un poco
de amor en nuestro corazón para compartir…tenía razón quien le dijo…a esos
hermosos ojos no se les puede decir que no…El admirador de estrellas supo
reconocer a una de ellas, no del cielo sino de la tierra…se acercó a Ella y
besó sus labios como quien acaricia una rosa, como quien abraza a un bebé, como
quien se encuentra al amor de su vida en un galerón vacío con un halo de luz en
el techo. Existen almas cuyo encuentro se repetirá una y otra vez porque el
destino así lo ha decidido como la Luna postrada ahí en el firmamento…todos
cambiamos, culminamos etapas por decisión o por el destino, como los amantes
extraños, pasajeros, permanentes…eso serán, personas que siempre se van a
querer, a amar, a cuidarse uno al otro, a cuestionarse sobre el ayer…a
disfrutar el hoy y soñar con el mañana donde estarán tomados de la mano cual
árbol y su tierra, cual mar y su arena…Decidieron vivir…y cada noche acudían al
galerón junto con los soñadores amantes de las estrellas para continuar la
pintura de la historia de su vida, las estrellas y compartir un poco de amor,
de apasionantes aventuras y sueños efímeros del universo en el Mundo de
Morfeo.”
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