martes, 5 de abril de 2016

Noche de Estrellas

“Todo se asemejaba a un sueño perturbador…una ironía de la vida, un árbol torcido en la mente del psicólogo…una desilusión en el optimista, todo aparentaba estar bien, pero todos sabemos que en los sueños todo es muy misterioso, confuso, hilarante hasta caer en unos abismos donde las personas aparecen y desaparecen como si fuesen cuentos de ultratumba en un cementerio a la media noche…El soñador se revolvía en la cama…de sus ojos cerrados se asomaba un brillo que solo aquel que sabe lo que sueña conoce, estiraba sus manos, se movía por toda la cama abrazando la almohada tratando de alguna manera completar el sueño, vivirlo, agarrarlo con sus manos y trasladarlo al mundo real…refugiarse en el por todo el día o por toda la eternidad, y llevarlo consigo para así compartir todo ese sentimiento que irrumpía por las venas del cuerpo y la sangre bombeando el corazón. Estiro una vez más sus manos y de repente, el sueño terminó…intentó retomarlo, escribirlo, describirlo, pensarlo y pensarlo para que este apareciese de nuevo pero no. jamás volvió ¿Qué era todo eso?, llevaba ya durmiendo quien sabe cuántas horas y cuantos días…vacaciones decía, son solo vacaciones mientras apenas comía y solo dormía o bebía bajo el sol o la luna, que era lo que veía a través del telescopio. Siempre fue un admirador del cielo, de sus estrellas, de la vía láctea y el infinito, apreciando los planetas y los objetos que brillaban en la negrura de la noche, a veces subía al techo y durante el resto de la noche acompañado de la soledad solía hablar con las estrellas, fumar furtivamente y de vez en vez desafiar a la gravedad con el líquido de las botellas en la panza. Ese día había decidido dormir en el techo…buscó su cigarrillo, sus libros, sus sueños…y se asomó por el telescopio…le encantaba que se fuera la luz, para así admirar a simple vista el firmamento, bebía, fumaba y soñaba a través del telescopio, recorriendo el firmamento como aquellos héroes de ficción que solían viajar a años luz por el espacio. Su interés fue repentino, de la mano de una revista en la cual apreció cuán grande era el universo, las galaxias, los planetas, las estrellas, la pequeñez de los seres humanos y los problemas que estos acarrean, pero incluso ante la fragilidad de la vida no podía evitar ese desasosiego donde quedaba atrapado cuando las botellas se terminaban y la noche era presa de las nubes que ocultaban las estrellas…siempre se disgustó ante la lluvia, porque esas gotas se llevaban a las estrellas. Constantemente les reclamaba a los Dioses del cielo las lágrimas que estos soltaban y que rompían con la rutina constante de ver el cielo, de atestiguar mediante el telescopio las raíces del universo. Recordó cuando niño se largaba a llorar porque jamás podría ir al espacio, porque eso siempre era ficción y no realidad…porque los dibujos, pinturas, rayones en la pared no lo llevarían para allá sino a una irrealidad donde el loco era él por vivir de sueños fugaces. Fumó otro cigarrillo mientras bebía otra botella y se acostaba en el techo…a veces con ojos abiertos, otras con los ojos cerrados. Su memoria le revolvió la mente como un trago hecho a la medida y lo recordó. Hoy había noche de estrellas…como se le olvidó tan importante evento, ah sí, por lo obvio. Bajó del techo, con telescopio en mano…para correr al evento. La noche de estrellas se realizaba una vez al año, los amantes de la astronomía se juntaban y prestaban sus telescopios a fin que las personas disfrutaran del magnánimo universo…él era parte o al menos iba cada que podía a admirar las estrellas, a escuchar historias del big bang, del Sol, de la formación de estrellas y planetas. Había muchas actividades para desarrollar. Apenas llegó y saludó a todos aquellos que alguna vez vio…e instaló su telescopio mientras hurgaba en sus bolsillos por un cigarrillo y apreciaba a aquellas familias unidas a través de las estrellas…sintió envidia de la buena, algún día en alguna noche en algún lugar en algún año de su vida estaría haciendo lo mismo pero hoy no. Iba sólo al espectáculo, a relajarse, a ver gente que incurriera en los mismos hobbies y pasiones que él, pensó en si ellos también vivirían de ese sabor amargo que el alcohol deja en tu lengua y labios, de cigarrillo tras cigarrillo, de noches enteras en vela por el placer de vivir y el placer de no vivir al día…pero se hizo costumbre perderse entre las noches. Dejó su telescopio por ahí y se dedicó a recorrer la muestra astronómica…pintura, manualidades, conferencias y música en vivo…aquí nadie tenía algún vino, tequila, cerveza…pero él siempre iba preparado y lo que parecía una bebida refrescante no lo era…deambuló por las carpas entre las personas, estuvo un poco en las conferencias y otro tanto en la música…empezó a perder el interés justo cuando la botella empezó a terminarse…se acercó al taller de pintura, tomó asiento y comenzó a pintar…su mente y corazón…comenzó a pintar lo que su sentir, su alcoholismo y su afín por las estrellas…iba y venía con los colores degustándolos cuando unos dedos se posaron sobre el tablón señalando una estrella fugaz que apareció en la pintura…la delicadeza de sus manos contrajo la mirada del aprendiz de pintor…quien se volteó a verle cuando ella le hacía una observación…lo que vio, le revolcó el corazón y regresó el color a sus ojos extraviados, unos labios de tonalidad roja como el planeta marte y unos ojos claros como el azul de la tierra vista desde el espacio. Se quedó un poco sin habla y apenas articulaba las palabras pero la sonrisa y el aroma que ella exudaba le encantaron a primera vista, al primer toque, al primer suspiro…desconocía la sensación que había aparecido en su ser…Ella vestía un gorro que ocultaba su cabellera y pantalón de mezclilla con esos tenis de colores…le explicaba a él como la pintura salía de los ángeles y demonios que todos portamos en nuestro ser…que nos invitaba a soltar nuestras emociones y sentidos…a él sencillamente le encantaba lo que ella decía, y luchaba por captar cada palabra mientras el alcohol animaba sus venas y él intentaba calmarlo para que ella no se diese cuenta de su vicio…fue una conexión inmediata, honesta…cortes si de alguna manera ese término aplicaría a esta sensación que se tiene cuando los ojos se encuentran…pero Ella continuó con cada una de las personas a las que ayudaba en la pintura, explicándoles las tonalidades, el origen de los planetas, las estrellas y las expresiones que se juntan en un tablón. Él terminó y salió de ahí mientras ella continuaba en el taller. Platicó y se entretuvo ayudando a los niños a usar su telescopio diciéndoles pequeñas historias del universo, también agradeció que el olor a alcohol se perdiese en la noche y no en él, había sentido la necesidad de dejarlo de lado y disfrutar de la noche de estrellas sin necesidad de estar apegado a la botella…sintió la música y se abrazó a la negrura de la noche viendo su paraíso en el cielo. La buscó al terminó de la noche, para continuar la charla pero Ella se había marchado, él habló con el organizador…que le informó que aquella mujer era la primera vez que se presentaba y quería participar en el taller de pintura…recién había llegado a la ciudad, y no dijo su nombre, solo le dijo sus datos profesionales y sus intenciones para con el taller, ante tal bello rostro nadie podía resistirse…las noches siguientes, su consumo de alcohol y cigarrillos bajo…volvió a la pintura y a subirse arriba de su casa para ver mediante telescopio las novedades del espacio…¿Dónde viviría? Se preguntó, ¿sería una ilusión? Una cortesía o estaría esperando por mi antes de irse…de pronto al bajar el telescopio recorrió las casas a lo lejos…una chica en el tejado telescopio en mano veía directo a su dirección….¿estaba en lo correcto? La sobriedad le estaría jugando una mala pasada, pero no…Ella veía en su dirección y Él en la de ella, si, no la reconoció al instante por el cabello abundante cubriendo su rostro…pero como los amores primerizos, aun en la lejanía y sin verle al 100%, sabía que era Ella y sabía que Ella también le buscaba…buscó donde podría ser y empezó a bajar de inmediato para lanzarse corriendo a encontrarse con ella, ¿Qué le diría? No le importaba solo verle de nuevo, poder aspirar ese aroma, besar su mano, hablarle a los ojos y reírse con las estrellas y las historias que podrían compartir…deambuló por las calles, los vecindarios se le hicieron enormes buscando la ubicación de su tejado cuando empezó a darse por vencido, que idiota fue, se decía, cuando de un tejado alguien le dijo, pst, pst, aquí arriba…espera le dijo, bajaré…hay algo que quiero mostrarse…le dijo al momento que le besaba la mejilla, ¿Cuál es tu nombre? Dijo él, pero ella le calló con el dedo en los labios…eso no es importante, llámame y le dijo su apodo…así siempre que nos veamos, tú sabrás como decirme y yo sabré que ahí estas tú…caminaron durante un rato hasta que ella sacó una llave de sus calcetas…había una total oscuridad y no parecía que hubiese algo ahí…sin embargo, la llave abrió una compuerta y entonces ella encendió la luz…un taller de pintura con un techo abierto mediante un halo de luz y alrededor del techo un mural que no había sido terminado. Lo sé, dijo ella, es una locura, pero hay locuras que deben vivirse, sentirse, y llevarse a cabo. ¿Quieres ayudar? A pintar dijo él, no soy tan buen pintor como tú, por lo que veo, no se trata de que tan buen pintor si no de si quieres ayudar…es tiempo de ayudar, de dejar nuestros miedos, nuestros demonios y buscar un poco de amor en nuestro corazón para compartir…tenía razón quien le dijo…a esos hermosos ojos no se les puede decir que no…El admirador de estrellas supo reconocer a una de ellas, no del cielo sino de la tierra…se acercó a Ella y besó sus labios como quien acaricia una rosa, como quien abraza a un bebé, como quien se encuentra al amor de su vida en un galerón vacío con un halo de luz en el techo. Existen almas cuyo encuentro se repetirá una y otra vez porque el destino así lo ha decidido como la Luna postrada ahí en el firmamento…todos cambiamos, culminamos etapas por decisión o por el destino, como los amantes extraños, pasajeros, permanentes…eso serán, personas que siempre se van a querer, a amar, a cuidarse uno al otro, a cuestionarse sobre el ayer…a disfrutar el hoy y soñar con el mañana donde estarán tomados de la mano cual árbol y su tierra, cual mar y su arena…Decidieron vivir…y cada noche acudían al galerón junto con los soñadores amantes de las estrellas para continuar la pintura de la historia de su vida, las estrellas y compartir un poco de amor, de apasionantes aventuras y sueños efímeros del universo en el Mundo de Morfeo.” 

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