martes, 19 de abril de 2022

Solo Los Amantes Sobreviven

 

“Corre un aire gélido aun cuando la llama del puro sigue su marcha y el aroma penetra su traje oscuro como las almas de los hombres, él sigue ahí…absorto, inerte, estático, cual estatua griega extraviada en alguna habitación de un templo que pocos turistas conocen. Le encanta la vista que tiene el lugar, eso sí, jamás negará, que fue una de las mejores cosas que hizo con el dinero, hacerse de este lugar silencioso y bullicioso. Donde él ve todo y a nadie le importa si está ahí. Hace ya más de tres horas que la hoja esta en blanco. Y se sigue cuestionando si de alguna manera debería llenarla, si de alguna manera debiera expresarse y sacar a relucir un poco lo que ha pasado durante este tiempo en que su escritura ha estado en silencio. Ve la hoja y siente como esta lo invita a contar una historia, a ofrecer palabras y generar oraciones para que estas se conviertan en algo que a alguien le importe leer. A construir mediante las letras lo que su corazón dice en este momento, pero bueno, a veces conocer a quien está detrás de la máquina de escribir ayuda un poco.se levanta de la mesa y camina hacia la ventana, la vista es espectacular y le sienta bien a su corazón, el aroma del viento le devuelve el recuerdo de sus años mozos, devolviendo un poco la sonrisa a esa mueca muerta que tiene en el rostro. Y se le ocurre, tan solo, se le ocurre…y se detiene, pero luego vuelve a encontrar esa idea deambulando por su mente. ¿Por qué? Se pregunta, porque justo en esos momentos cuando duda de él mismo, Ella acude a su encuentro, No lo sabe nunca o bueno, siempre lo ha sabido. A Pesar del tiempo, de los tragos amargos, de los viajes y los buenos platillos. Ese recuerdo reaparece por arte de magia, porque tú puedes engañar a la mente muchas veces y continuar en tu vida normal trabajando, estudiando, divirtiéndote, jugando al ser superior entre tantos actos de emociones caóticas, pero al corazón jamás podrás engañarle. Al corazón no te le puedes escapar por mucho tiempo. Le dio una calada al puro y fue a buscar su teléfono...intentó recordar su número mientras buscaba en sus redes sociales donde encontrar su rastro, pero aun en estos días hay personas que no tienen las ganas de que todos vean que están haciendo, que se mantienen ocultas, perdidas en algún bosque fuera de este nuevo mundo donde todo mundo sabe de todos. Tenía que recordarlo, no podía ser tan tonto para haberlo olvidado. Siempre fue bueno con los números…cumpleaños, fechas de hitos, situaciones políticas y de increíble, pero fechas de algunas buenas películas…Empezó por anotar diferentes números en la máquina de escribir, números telefónicos, fechas, marcadores de juegos, hasta que lo anotó sin saberlo, es curioso, pero hasta que lo visualizó ahí entendió que ese era. Bueno, se dijo, entre el hacer y el no hacer, siempre será mejor hacer así que marcó el número y el teléfono sonó a lo mucho 5 o 6 veces y justo cuando estaba dándose por vencido, se escuchó un Hola del otro lado de la línea. Hola dijo él, pero no era la voz que esperaba más cuando preguntó quién llamaba y a quien buscaba.  Pensó que sería obvio cuando él dio su nombre que sabrían por quién preguntaría, pero no. Su escritura aún no llegaba a todos lados y una mueca de humildad recorrió su rostro cuando sin más, la ama de llaves tomó sus datos y dijo que pasaría su recado. El día ya no fue el mismo, más cuando terminó y no recibió llamada alguna…abrió un par de botellas más y leyó en voz alta hacia la madrugada hasta que su cuerpo no resistió y quedo absorto en el sueño, maldito Morfeo que siempre gana las batallas nocturnas. Apenas un par de días después pensó en llamar de nuevo, pero lo evitó. Su madre le había enseñado que hay días para esperar, aunque la espera desespere mientras tanto la hoja seguía en blanco salvo los números anotados. No recordaba bien la hora y menos el día, solo sabía que era la noche y entre el viento que resoplaba en la habitación a lo lejos escuchó el sonido peculiar que solo un viejo teléfono hace. Parecía un sueño, pero alcanzó a descolgarlo…Se quedó en silencio al escuchar ese ¡Hola! que casi le hace explotar el corazón, Disculpa la hora dijo ella, pero a menudo lidio con el insomnio y me enfrentó a la madrugada sin saber si correr, leer, o dedicarme a ver viejas películas. No se aún porque he hecho esta llamada…supongo que cuando tienes un recado, tienes una atención de devolver el mensaje, así que aquí estoy, regresando este llamado. ¿te desperté? Por supuesto que sí, reconozco esa voz tuya al despertar y si, no sé cómo es que aún recuerdo tu voz al despertar supongo que es por los años o las vivencias. Lo que me preguntó cómo es que has llamado. ¿con que finalidad lo has hecho? El escritor dudo y después se dijo que carajos. Porque te he extrañado aún después de todas esas lunas y esos soles, si, es la verdad, extraño verte sonreír mientras te cubres el rostro, No se tu situación de hoy ni la del ayer…creo que me quedé en una época donde todo era más sencillo de saber y preguntar, pero al parecer eso se me ha ido de las manos y hoy solo me queda el recuerdo de llamarte. Te mentiría que me sorprende saber que sigue el número vigente y que me conteste otra persona que no seas tú, pensé que estarías en otro País, en otro planeta, en otro libro de tonta poesía. No sé, dijo él. Ella soltó una risa mientras le decía que, por supuesto que habitaba en otro planeta, donde no había grandes edificios ni libros de escritura profusa y menos aun saliendo en los periódicos. Si, le dijo ella. Esas historias si llegan por acá. Deberíamos retomar el mundo donde lo dejamos dijo él. Recuerda esa frase que teníamos para decidir las cosas…Ella aceptó. Así fue, que días después abandonó su refugio…se puso su sombrero, su oscura vestimenta y por supuesto, tomó sus pequeños vicios o hobbies así llamados por él para huir, una pequeña maleta…no recordaba la última vez que había manejado, pero se las arregló para acomodarse y salir. Recorrió la carretera y no se lo quería decir a sí mismo, pero él solo hecho de estar recorriendo los caminos le empezaba a quitar la mueca un poco de la cara…bebió un poco de café y solo bocadillos sencillos, el desorden alimenticio lo perseguía tanto como escribir por la madrugada cuando se sentía abrumado. Llegó al lugar, su lugar. La casa era una típica cabaña para estar el fin de semana, con grandes ventanales y chimenea, aunado a sus sillones y sillas antiguas y con colores oscuros. No sabía si arreglar un poco o dejarlo todo como está. De nuevo estaba ansioso…Pero si, también un poco ilusionado. Paseó por el bosque en las cercanías de la cabaña, a tomar aire, y dejarse impregnar por la atmosfera. A su regreso, le vio, justo ahí parada frente al lago…en su mano una copa de vino y en el suelo la botella junto con otra copa…siendo escritor se había quedado sin palabras, pero el cabello acariciado por el aire y la sonrisa que enaltecía ese rostro le llenó el corazón de repente. A medida que se acercaba las ganas de abrazarle fuerte se le vinieron encima y no pudo evitar empujarla un poco cuando le puso los brazos alrededor. No sabía dónde besarle, pero pensó que la mejilla era lo más apropiado. Esos besos que son de todo y dejan todo en la indecisión.

-          Pero que linda estás…no ha pasado el tiempo por ti, me alegra hayas venido hasta acá

-          Por ti sí que lo ha pasado…el gran escritor, el de las portadas…el que firma autógrafos

-          Soy el de siempre, solo un poco más aburrido. La época de los escritores aventureros ya ha pasado por la vida y ahora solo son pequeños ratones de habitación, envueltos en polémicas baratas

-          Eso dicen siempre los rufianes, que siempre ellos son los más tranquilos

-          ¿te casaste?

-          No y tú. Bueno si he visto portadas tuyas, para que pregunto

-          Casarse es una cosa, comprometerse es otra y ser par alguien es algo más y eso tu sabes que no pasará jamás de nuevo

-          Creo que intentas conquistarme…pero ya he pasado por ahí, ¿recuerdas? Perseguirnos mutuamente siempre fue muy divertido

-          Lo sé, pero acaso no es por eso que estamos aquí, para evitar más persecuciones

-          Eso aún no lo sé. Solo me dio gusto saber de ti, aceptar venir fue solo otro paso, no puedo pensar en otra cosa sino en el siguiente paso que siempre es una novedad

 

Bebieron vino mientras apreciaban el lago sentados en la orilla del camino y bañándose un poco los pies antes que la noche cayera. Ella le miraba sin pestañear, siempre prestando esa atención que a él tanto le gustaba y añoraba. Pensaban lo mismo, porque habían dejado de frecuentarse, porque la vida los alejó y porque de nuevo los juntaba. Sin matrimonios, sin amores reales, de amantes fugaces y caminos separados está lleno el mundo. Había mucho que decirse, pero eso siempre ocurre en un solo lugar…la noche los tomó recostados en esa habitación con sus ventanas y esa majestuosa vista, enamorándose de nuevo desnudos besándose, cual jóvenes en el asiento trasero de un auto. Esos días fueron los más felices de sus días, contándose lo que les dolía, ese hueco en el estómago en los momentos más caóticos y las caídas donde sus caminos se perdían entre tantos espejos de vida quebrados por el paso del tiempo. ¿acaso solo los amantes sobreviven al tiempo y rechazan el olvido? No se separaron más. Ella podía robarle el corazón cada vez que él se cayera en el abismo del olvido y sus demonios y él podía robarle el alma cada que ella se ahogará en sus brazos con el cuerpo oprimido por el pasado ya vivido. ¿Cuánto les durará esta vez? Nadie en el Mundo de Morfeo lo sabe, solo podemos decir que la hoja en blanco ha comenzado a llenarse con algo más que números y fechas.”

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